http://rss.blogs.elconfidencial.com/<![CDATA[BLOGS]]>2014-10-02T04:08:17+02:00http://www.elconfidencial.com/img/logo/logo.pnghttp://www.elconfidencial.com<![CDATA[PGE 2015: ¿qué recuperación?]]>2014-10-01T05:00:00+02:002014-10-01T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-10-01/pge-2015-que-recuperacion_221064/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Los Presupuestos Generales del Estado son como las promesas electorales. Se hacen pero no se cumplen. Y, por supuesto, las intenciones políticas que dan vidilla a las grandes magnitudes, y las pequeñas, son de traducción libre. Así, los PGE para 2015, presentados ayer en sociedad por el ministro Cristóbal Montoro y ya remitidos al Congreso para su tramitación parlamentaria, son los de la “consolidación de la recuperación”. Es la manufactura verbal elaborada en Moncloa para la ocasión, mientras que para el principal partido de la oposición, el PSOE, son “electoralistas”, “inverosímiles” e “injustos”.

Más allá de los adjetivos, o más acá, porque esto va por barrios, las cuentas del Estado no dan fe de los dramas sociales en la España de los seis millones de parados (EPA), las 700.000 familias donde no entra ni un euro (Cáritas) y ese índice de pobreza infantil sólo superado por Rumanía (Eurostat). Que me perdone el señor presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy, pero ese cuadro no permite en absoluto hablar de “recuperación”, salvo voluntarismo insuperable de vísperas electorales.

Sumario

Imposible que la sientan los millones de familias incapaces de llegar a fin de mes. Los grandes paganos de la crisis. Las víctimas de los recortes salariales sobre los que se asienta la frágil salida de la recesión económica. Los verdaderos hacedores de la llamada “competitividad”, gran seductora de esos mercados que, según los expertos, vuelven a confiar en nuestro sistema productivo. Antes devaluábamos la moneda para mantener las apariencias y ahora devaluamos los salarios. Antes pagaba los platos rotos el trabajador (inflación) y ahora también (empobrecimiento).

Nos hacemos una idea de cómo se le puede quedar el cuerpo al pensionista que le van a “revalorizar” la pensión en un 0,25% (dos euros y medio al mes para una pensión de 1.000) cuando la inflación ha subido por encima (un 0,7%), al funcionario que le congelan el sueldo, al enfermo crónico que paga el 10% de su tratamiento, al estudiante que le han quitado la beca o a los dos millones y medio de personas en riesgo de pobreza, cuando escucha al ministro Montoro presumiendo de que va a crecer la inversión pública (763 millones de euros) por primera vez desde el inicio de la crisis.

Se presenta ese esfuerzo inversor como un heraldo del crecimiento, cuya previsión sube hasta el 2%, a pesar de las nubes negras detectadas en el horizonte por el “punto muerto” de la zona euro (Mario Draghi dixit) y esos informes del Banco de España, que la semana pasada denunciaba el perezoso funcionamiento de los dos motores, el consumo y la inversión, durante el tercer trimestre del año en curso. Lo que nos faltaba es que la recuperación económica, aireada por el Gobierno en vísperas de un 2015 marcado por las elecciones territoriales y generales, venga a resultar tan falsa como la recuperación social.

]]>
Los Presupuestos Generales del Estado son como las promesas electorales. Se hacen pero no se cumplen. Y, por supuesto, las intenciones políticas que dan vidilla a las grandes magnitudes, y las pequeñas, son de traducción libre. Así, los PGE para 2015, presentados ayer en sociedad por el ministro Cristóbal Montoro y ya remitidos al Congreso para su tramitación parlamentaria, son los de la “consolidación de la recuperación”. Es la manufactura verbal elaborada en Moncloa para la ocasión, mientras que para el principal partido de la oposición, el PSOE, son “electoralistas”, “inverosímiles” e “injustos”.

Más allá de los adjetivos, o más acá, porque esto va por barrios, las cuentas del Estado no dan fe de los dramas sociales en la España de los seis millones de parados (EPA), las 700.000 familias donde no entra ni un euro (Cáritas) y ese índice de pobreza infantil sólo superado por Rumanía (Eurostat). Que me perdone el señor presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy, pero ese cuadro no permite en absoluto hablar de “recuperación”, salvo voluntarismo insuperable de vísperas electorales.

Sumario

Imposible que la sientan los millones de familias incapaces de llegar a fin de mes. Los grandes paganos de la crisis. Las víctimas de los recortes salariales sobre los que se asienta la frágil salida de la recesión económica. Los verdaderos hacedores de la llamada “competitividad”, gran seductora de esos mercados que, según los expertos, vuelven a confiar en nuestro sistema productivo. Antes devaluábamos la moneda para mantener las apariencias y ahora devaluamos los salarios. Antes pagaba los platos rotos el trabajador (inflación) y ahora también (empobrecimiento).

Nos hacemos una idea de cómo se le puede quedar el cuerpo al pensionista que le van a “revalorizar” la pensión en un 0,25% (dos euros y medio al mes para una pensión de 1.000) cuando la inflación ha subido por encima (un 0,7%), al funcionario que le congelan el sueldo, al enfermo crónico que paga el 10% de su tratamiento, al estudiante que le han quitado la beca o a los dos millones y medio de personas en riesgo de pobreza, cuando escucha al ministro Montoro presumiendo de que va a crecer la inversión pública (763 millones de euros) por primera vez desde el inicio de la crisis.

Se presenta ese esfuerzo inversor como un heraldo del crecimiento, cuya previsión sube hasta el 2%, a pesar de las nubes negras detectadas en el horizonte por el “punto muerto” de la zona euro (Mario Draghi dixit) y esos informes del Banco de España, que la semana pasada denunciaba el perezoso funcionamiento de los dos motores, el consumo y la inversión, durante el tercer trimestre del año en curso. Lo que nos faltaba es que la recuperación económica, aireada por el Gobierno en vísperas de un 2015 marcado por las elecciones territoriales y generales, venga a resultar tan falsa como la recuperación social.

]]>
<![CDATA[Un millón de euros para incitar a los gallegos a procrear]]>2014-10-01T05:00:00+02:002014-10-01T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-10-01/un-millon-de-euros-para-incitar-a-los-gallegos-a-procrear_220864/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/Qué difícil es convencer a un gallego para que se decida por algo. Si no están de acuerdo, pregunten a la Xunta, que ha decidido ayudar a sus compaisanos a tomar decisiones vitales. Tan vitales que afectan a "la dimensión social" de la entera comunidad, por citar lo que recoge el plan de "dinamización geográfica" lanzado por el Gobierno regional.

La cuestión es sencilla: hacen falta más niños. Además de emigrar como pocos –pregunten en Argentina–, resulta que los gallegos, para más inri, no tienen hijos. Una moda nacional, que, sin embargo, en el actual momento histórico puede tener resultados nefastos incluso en el plano económico.

Es por ello que los estadistas que gobiernan la región han puesto en marcha una campaña para fomentar que sus compaisanos dejen de lado las distracciones de la vida cotidiana para centrarse, en cambio, en la procreación: hace falta "generar una actitud positiva sobre la infancia, la maternidad y la paternidad". ¿Cómo? No piensen en planes de ayuda para jóvenes parejas o para neomamás: mejor una campaña de publicidad en medios de comunicación escritos, audiovisuales y digitales.

Como informa elboenuestrodecadadia, hacer que los gallegos pasen de 1,08 hijos por mujer a 1,59 (¡por encima de la media española!), costará a la Xunta 970.000 euros, repartidos en dos campañas. Una en 2013 (costó 640.000 euros) y la otra en 2015 (la licitación del contrato evalúa el contrato en 331.000 euros).

Todo esto justificado, en el citado plan de dinamización, por el hecho de que sólo el 18% de los gallegos considera prioritario el problema demográfico, por detrás de creación de empleo, efectos del cambio climático y “peligros de la democracia”. Pero parece que la Xunta ha empezado a resolver esta serie de problemas… desde el final del listado. 

]]>
<![CDATA[¿Catalunya suspendida?]]>2014-10-01T05:00:00+02:002014-10-01T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-10-01/catalunya-suspendida_221393/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Intentemos simplificar lo que sucede, porque es la única forma de entenderlo. Primer acto: el sábado pasado, el Gobierno catalán –el tren pequeño– convoca la consulta sobre la independencia. Artur Mas lo hace con pompa, ruido, mayoría parlamentaria aunque ajustada y variopinta, y entusiasmo de los seguidores (abundantes) pero con un argumento jurídico endeble, ya que para sostener que un referéndum independentista es una inocente consulta, casi una encuesta de opinión, hay que tener –como se decía antes– más moral que el Alcoyano.

Segundo acto: el tren grande reacciona. Mientras el presidente regresa de China, la vicepresidenta moviliza a lo que Enric Juliana sintetiza como “Brigada Aranzadi”. El Consejo de Estado dictamina el domingo, el Gobierno se reúne el lunes por la mañana para presentar recurso al Tribunal Constitucional, y el mismo lunes por la tarde el tribunal en pleno –¡quién podrá decir ahora que la justicia española es lenta!– decide por unanimidad suspender cautelarmente la consulta y la campaña que la acompaña.

La argumentación jurídica del Gobierno –aparte de lo de que la soberanía reside en las Cortes Generales, que el nacionalismo discute– es sólida porque, aunque se vista de seda, un referéndum es un referéndum. El PSOE, el principal partido de la oposición, apoya al Gobierno pero pide diálogo y una respuesta política, y la prensa de Madrid sintoniza mucho más con Rajoy que la catalana (con excepciones notables) lo ha hecho nunca con Mas. El tren grande dispara su pitido con fuerte eco mediático.

Tercer acto: ayer martes se reúne el Consell Executiu de la Generalitat, tras la reacción de acertado comentarista de Artur Mas del lunes, destacando la velocidad supersónica del Constitucional que contrasta con los cuatro años necesarios para la sentencia del Estatut. Se toman varias decisiones: pedir al TC que levante la suspensión cautelar (voto pío), solicitar que dictamine sobre el fondo con rapidez (razonable), acatar cautelarmente la orden de suspensión (el papel aquí de la vicepresidenta Joana Ortega, del grupo democristiano de Duran i Lleida, fue relevante) y afirmar que “el proceso continúa”.

Previsiblemente el tren grande se ha impuesto porque es mayor y tiene razones jurídicas. Pero políticamente no ha vencido ni convencido, estamos donde estábamos. Ahora, eso sí, el tren pequeño va a tener que cambiar de vía. Y los independentistas y los partidarios de la consulta (no siempre los mismos) van a protestar con energía. Ayer, pese a la fuerte lluvia, lo hicieron ante muchos ayuntamientos catalanes. Y los simpatizantes pueden incrementarse ya que, como dijo Rubalcaba, “como fórmula de marketing el derecho a decidir es imbatible”. ¿A quién no le gusta que se le consulte?

Sumario

Una parte muy significativa de la sociedad catalana reivindica el derecho a votar haciendo abstracción de que vota cada cuatro años en elecciones tan políticas como las autonómicas y las legislativas. Y que nunca ha ganado un partido independentista. Y que CiU nunca se ha presentado como tal. ¿Razones para esto? Varias, pero no puedo dejar de citar –sin querer ponerme pesado ni molestar a mis amables contradictores del foro de El Confidencial– la sentencia del TC que fue sentida por muchos catalanes como un portazo al autogobierno. Las grandes manifestaciones independentistas (ya ha habido cuatro) se inician entonces en julio del 2010.   

Cuarto acto (supuesto optimista): como pese al incremento de la tensión, ni España ni Cataluña han perdido sus reflejos de supervivencia, la Generalitat va a acatar la suspensión cautelar y luego la sentencia (forcejeando un poco, eso sí) y el Estado va a actuar con prudencia. Y los manifestantes van a ejercer su derecho y hacer oír su voz –que es potente– pero no van a equivocarse rompiendo con su método ‘festivo’ (aunque puede haber algún incidente).

Pero pese a que todo vaya así (repito que no es la peor hipótesis) estamos donde estábamos. El Estado habrá ganado una batalla jurídica pero la batalla política está abierta. Y no es nada seguro –más bien todo lo contrario– que la protesta en la calle vaya a remitir. Alguien poco informado –o de los que confunden sus creencias con la realidad– pudo creer el 2010 que el ‘asunto catalán’ quedaba resuelto. Cuatro años después hay una mayoría parlamentaria independentista (en gran parte sobrevenida) y se ha convocado un referéndum separatista. Ahora nadie debería volver a caer en el mismo error.

En Catalunya volverá a haber elecciones –quizás más pronto que tarde– y, salvo que la crispación haya bajado porque se haya retomado una vía de diálogo, la victoria de un bloque que volvería a plantear la independencia –con la legitimidad que hasta ahora no tenía de haber ganado unas elecciones– no es descabellada. Es más, la huida hacia delante de Mas puede ser la convocatoria de unas elecciones anticipadas ‘plebiscitarias’ con una lista única de CDC, ERC y acompañantes distinguidos que llevara la independencia en el programa.

Video embebido

Vídeo: Manifestaciones ante los ayuntamientos en defensa de la consulta

 

Pero tras lo de Escocia y la reacción de alivio por los resultados de todos los Gobiernos europeos, el nacionalismo catalán sensato (incluso algunos que se han entusiasmado con la consulta) deberá admitir que el camino de la ruptura con España está erizado de obstáculos y podría tener más inconvenientes que ventajas.

Por eso cuanto antes, o inmediatamente después de la sentencia definitiva del Constitucional, tienen que estar activados los mecanismos de diálogo. Con seriedad, no sólo para no quedar mal ante la opinión pública sino para llegar a ‘algo’ que inicie el desbloqueo. Rajoy dijo ayer que, si se acepta la sentencia, “aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación y buscar un diálogo fructífero”.

Fíjense en el “aún”. Es un reconocimiento de muchas cosas. Agregó que el diálogo no ha sido posible porque desde la Generalitat se han tomado decisiones unilaterales que se ha pretendido que después las avalase el Gobierno de España. Suponiendo que tenga razón, lo que es inexplicable –e imperdonable– es que en tres años de gobierno no haya sido capaz de hacer ningún gesto significativo hacia Cataluña. En política no mostrar empatía es suicida.

El último incidente estúpido es el de los Presupuestos del 2015, en los que la inversión pública en Cataluña es sólo el 9,5% del total español, la mitad de la aportación catalana al PIB, violentando así no sólo un artículo (cierto que hoy no imperativo) del Estatut, sino también una reivindicación catalana unánime y la racionalidad económica que aconseja no obstaculizar el progreso de las regiones motoras.

¿Es lo más inteligente –e incluso lo más propio de un Gobierno conservador– en este momento de eclosión independentista? Y si la buena voluntad que Rajoy exhibe algunos días no es seguida por sus ministros tiene dos soluciones: destituirlos (como fácticamente ha hecho con Gallardón), o dimitir por falta de autoridad.

Sumario

Demostraría una total falta de sentido de Estado que no hubiera responsables –en Madrid y en Cataluña– ya que algún arreglo es un imperativo. Aunque fuera provisional, que a veces son los más estables y fructíferos. Hay urgencia, y a corto plazo el camino de la reforma de la Constitución (el ideal) no está disponible. Es largo, laborioso y ningún Gobierno sensato va a abrir ese melón a un año de las elecciones generales. Hay que ir a una solución sui generis.

Herrero de Miñón, miembro del Consejo de Estado y antiguo candidato a la presidencia del PP, ha apuntado alguna vez (en un debate en Madrid en el Foro de Foros el pasado enero y en el Círculo de Economía de Barcelona en primavera) a una solución ‘a la navarra’ basada en un pacto bilateral. Quizás las 23 demandas planteadas por Mas a Rajoy en la reunión del pasado julio –que acordaron negociar antes de diciembre– sean un punto de partida.

Pero pactar implica renunciar. Para la Generalitat, aceptar la sentencia y acompasar a lo que ella indique la reivindicación de la consulta. Para Rajoy, admitir que Cataluña no es una autonomía sólo como consecuencia de una forma de organización del Estado. Así se reconoció con el retorno del presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, con el término “nacionalidades” en la Constitución y con la distinción clara de las autonomías que tuvieron autogobierno durante la II República.

Claro que para la derecha española no será cómodo, pero Adolfo Suárez y Martín Villa (los llamados “azules”) lo hicieron en su momento porque era preciso para estabilizar. Estabilizar no es una palabra revolucionaria. Y el argumento populista y falaz (utilizado también por algunos dirigentes del PSOE como Rodríguez Ibarra) de que todos los españoles deben ser iguales no sirve a la hora de arreglar un problema relevante. ¿Es que los vascos y los navarros han dejado de ser españoles? Por favor, vuelvan a leer este interrogante.

Lo que exige no siempre coincide con la realidad, pero si Rajoy y el catalanismo (y Pedro Sánchez) no buscan con rapidez una pista de aterrizaje para el conflicto, las cosas se van a complicar mucho. Alguien me escribió el otro día diciendo que el origen del desencuentro actual fue el intento del tripartito catalán (con la colaboración de CiU) de imponer una amplia reforma estatutaria contra el partido de la derecha española. Puede ser. En todo caso no es el momento de repetir ni el error del catalanismo del 2004-2005 (al que la segunda legislatura de Aznar invitaba) ni el del PP del 2006-2010.

La prima de riesgo española ya ha notado (afortunadamente poco) el contencioso actual y la agencia Fitch ha puesto en perspectiva negativa (amenaza de bono basura) la ya muy débil nota de la deuda catalana. Lo que menos le conviene a España y a Cataluña es que la incipiente y débil recuperación se vea afectada por una querella político-territorial que amenaza con enquistarse.    

]]>
Intentemos simplificar lo que sucede, porque es la única forma de entenderlo. Primer acto: el sábado pasado, el Gobierno catalán –el tren pequeño– convoca la consulta sobre la independencia. Artur Mas lo hace con pompa, ruido, mayoría parlamentaria aunque ajustada y variopinta, y entusiasmo de los seguidores (abundantes) pero con un argumento jurídico endeble, ya que para sostener que un referéndum independentista es una inocente consulta, casi una encuesta de opinión, hay que tener –como se decía antes– más moral que el Alcoyano.

Segundo acto: el tren grande reacciona. Mientras el presidente regresa de China, la vicepresidenta moviliza a lo que Enric Juliana sintetiza como “Brigada Aranzadi”. El Consejo de Estado dictamina el domingo, el Gobierno se reúne el lunes por la mañana para presentar recurso al Tribunal Constitucional, y el mismo lunes por la tarde el tribunal en pleno –¡quién podrá decir ahora que la justicia española es lenta!– decide por unanimidad suspender cautelarmente la consulta y la campaña que la acompaña.

La argumentación jurídica del Gobierno –aparte de lo de que la soberanía reside en las Cortes Generales, que el nacionalismo discute– es sólida porque, aunque se vista de seda, un referéndum es un referéndum. El PSOE, el principal partido de la oposición, apoya al Gobierno pero pide diálogo y una respuesta política, y la prensa de Madrid sintoniza mucho más con Rajoy que la catalana (con excepciones notables) lo ha hecho nunca con Mas. El tren grande dispara su pitido con fuerte eco mediático.

Tercer acto: ayer martes se reúne el Consell Executiu de la Generalitat, tras la reacción de acertado comentarista de Artur Mas del lunes, destacando la velocidad supersónica del Constitucional que contrasta con los cuatro años necesarios para la sentencia del Estatut. Se toman varias decisiones: pedir al TC que levante la suspensión cautelar (voto pío), solicitar que dictamine sobre el fondo con rapidez (razonable), acatar cautelarmente la orden de suspensión (el papel aquí de la vicepresidenta Joana Ortega, del grupo democristiano de Duran i Lleida, fue relevante) y afirmar que “el proceso continúa”.

Previsiblemente el tren grande se ha impuesto porque es mayor y tiene razones jurídicas. Pero políticamente no ha vencido ni convencido, estamos donde estábamos. Ahora, eso sí, el tren pequeño va a tener que cambiar de vía. Y los independentistas y los partidarios de la consulta (no siempre los mismos) van a protestar con energía. Ayer, pese a la fuerte lluvia, lo hicieron ante muchos ayuntamientos catalanes. Y los simpatizantes pueden incrementarse ya que, como dijo Rubalcaba, “como fórmula de marketing el derecho a decidir es imbatible”. ¿A quién no le gusta que se le consulte?

Sumario

Una parte muy significativa de la sociedad catalana reivindica el derecho a votar haciendo abstracción de que vota cada cuatro años en elecciones tan políticas como las autonómicas y las legislativas. Y que nunca ha ganado un partido independentista. Y que CiU nunca se ha presentado como tal. ¿Razones para esto? Varias, pero no puedo dejar de citar –sin querer ponerme pesado ni molestar a mis amables contradictores del foro de El Confidencial– la sentencia del TC que fue sentida por muchos catalanes como un portazo al autogobierno. Las grandes manifestaciones independentistas (ya ha habido cuatro) se inician entonces en julio del 2010.   

Cuarto acto (supuesto optimista): como pese al incremento de la tensión, ni España ni Cataluña han perdido sus reflejos de supervivencia, la Generalitat va a acatar la suspensión cautelar y luego la sentencia (forcejeando un poco, eso sí) y el Estado va a actuar con prudencia. Y los manifestantes van a ejercer su derecho y hacer oír su voz –que es potente– pero no van a equivocarse rompiendo con su método ‘festivo’ (aunque puede haber algún incidente).

Pero pese a que todo vaya así (repito que no es la peor hipótesis) estamos donde estábamos. El Estado habrá ganado una batalla jurídica pero la batalla política está abierta. Y no es nada seguro –más bien todo lo contrario– que la protesta en la calle vaya a remitir. Alguien poco informado –o de los que confunden sus creencias con la realidad– pudo creer el 2010 que el ‘asunto catalán’ quedaba resuelto. Cuatro años después hay una mayoría parlamentaria independentista (en gran parte sobrevenida) y se ha convocado un referéndum separatista. Ahora nadie debería volver a caer en el mismo error.

En Catalunya volverá a haber elecciones –quizás más pronto que tarde– y, salvo que la crispación haya bajado porque se haya retomado una vía de diálogo, la victoria de un bloque que volvería a plantear la independencia –con la legitimidad que hasta ahora no tenía de haber ganado unas elecciones– no es descabellada. Es más, la huida hacia delante de Mas puede ser la convocatoria de unas elecciones anticipadas ‘plebiscitarias’ con una lista única de CDC, ERC y acompañantes distinguidos que llevara la independencia en el programa.

Video embebido

Vídeo: Manifestaciones ante los ayuntamientos en defensa de la consulta

 

Pero tras lo de Escocia y la reacción de alivio por los resultados de todos los Gobiernos europeos, el nacionalismo catalán sensato (incluso algunos que se han entusiasmado con la consulta) deberá admitir que el camino de la ruptura con España está erizado de obstáculos y podría tener más inconvenientes que ventajas.

Por eso cuanto antes, o inmediatamente después de la sentencia definitiva del Constitucional, tienen que estar activados los mecanismos de diálogo. Con seriedad, no sólo para no quedar mal ante la opinión pública sino para llegar a ‘algo’ que inicie el desbloqueo. Rajoy dijo ayer que, si se acepta la sentencia, “aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación y buscar un diálogo fructífero”.

Fíjense en el “aún”. Es un reconocimiento de muchas cosas. Agregó que el diálogo no ha sido posible porque desde la Generalitat se han tomado decisiones unilaterales que se ha pretendido que después las avalase el Gobierno de España. Suponiendo que tenga razón, lo que es inexplicable –e imperdonable– es que en tres años de gobierno no haya sido capaz de hacer ningún gesto significativo hacia Cataluña. En política no mostrar empatía es suicida.

El último incidente estúpido es el de los Presupuestos del 2015, en los que la inversión pública en Cataluña es sólo el 9,5% del total español, la mitad de la aportación catalana al PIB, violentando así no sólo un artículo (cierto que hoy no imperativo) del Estatut, sino también una reivindicación catalana unánime y la racionalidad económica que aconseja no obstaculizar el progreso de las regiones motoras.

¿Es lo más inteligente –e incluso lo más propio de un Gobierno conservador– en este momento de eclosión independentista? Y si la buena voluntad que Rajoy exhibe algunos días no es seguida por sus ministros tiene dos soluciones: destituirlos (como fácticamente ha hecho con Gallardón), o dimitir por falta de autoridad.

Sumario

Demostraría una total falta de sentido de Estado que no hubiera responsables –en Madrid y en Cataluña– ya que algún arreglo es un imperativo. Aunque fuera provisional, que a veces son los más estables y fructíferos. Hay urgencia, y a corto plazo el camino de la reforma de la Constitución (el ideal) no está disponible. Es largo, laborioso y ningún Gobierno sensato va a abrir ese melón a un año de las elecciones generales. Hay que ir a una solución sui generis.

Herrero de Miñón, miembro del Consejo de Estado y antiguo candidato a la presidencia del PP, ha apuntado alguna vez (en un debate en Madrid en el Foro de Foros el pasado enero y en el Círculo de Economía de Barcelona en primavera) a una solución ‘a la navarra’ basada en un pacto bilateral. Quizás las 23 demandas planteadas por Mas a Rajoy en la reunión del pasado julio –que acordaron negociar antes de diciembre– sean un punto de partida.

Pero pactar implica renunciar. Para la Generalitat, aceptar la sentencia y acompasar a lo que ella indique la reivindicación de la consulta. Para Rajoy, admitir que Cataluña no es una autonomía sólo como consecuencia de una forma de organización del Estado. Así se reconoció con el retorno del presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, con el término “nacionalidades” en la Constitución y con la distinción clara de las autonomías que tuvieron autogobierno durante la II República.

Claro que para la derecha española no será cómodo, pero Adolfo Suárez y Martín Villa (los llamados “azules”) lo hicieron en su momento porque era preciso para estabilizar. Estabilizar no es una palabra revolucionaria. Y el argumento populista y falaz (utilizado también por algunos dirigentes del PSOE como Rodríguez Ibarra) de que todos los españoles deben ser iguales no sirve a la hora de arreglar un problema relevante. ¿Es que los vascos y los navarros han dejado de ser españoles? Por favor, vuelvan a leer este interrogante.

Lo que exige no siempre coincide con la realidad, pero si Rajoy y el catalanismo (y Pedro Sánchez) no buscan con rapidez una pista de aterrizaje para el conflicto, las cosas se van a complicar mucho. Alguien me escribió el otro día diciendo que el origen del desencuentro actual fue el intento del tripartito catalán (con la colaboración de CiU) de imponer una amplia reforma estatutaria contra el partido de la derecha española. Puede ser. En todo caso no es el momento de repetir ni el error del catalanismo del 2004-2005 (al que la segunda legislatura de Aznar invitaba) ni el del PP del 2006-2010.

La prima de riesgo española ya ha notado (afortunadamente poco) el contencioso actual y la agencia Fitch ha puesto en perspectiva negativa (amenaza de bono basura) la ya muy débil nota de la deuda catalana. Lo que menos le conviene a España y a Cataluña es que la incipiente y débil recuperación se vea afectada por una querella político-territorial que amenaza con enquistarse.    

]]>
<![CDATA[Cospedal se retrata junto a Ignacio González en pleno debate de candidatos]]>2014-09-30T05:00:00+02:002014-09-30T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-09-30/cospedal-se-retrata-junto-a-ignacio-gonzalez-en-pleno-debate-de-candidatos_219219/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/Primero fue Soraya, hace cuatro meses –mismo lugar, mismo invitado–, y ahora le toca a María Dolores de Cospedal. La cita está programada para el próximo lunes en el Hotel Ritz en uno de esos actos en los que muchos –González el primero– quieren ver ya los designios del dedo de la providencia apuntando directamente al actual inquilino de la Real Casa de Correos.

En pleno debate interno sobre las candidaturas del PP a la Comunidad y al Ayuntamiento de la capital, la secretaria general del PP ha aceptado presentar el próximo lunes al actual presidente, Ignacio González, en el Foro Nueva Economía. Una imagen que, para los partidarios de su causa, viene a ser “el espaldarazo” de Génova en su particular carrera haca la reválida electoral de mayo.

González está de lleno en la carrera y así lo ha proclamado a los cuatro vientos: él sí quiere ser el candidato. Un caso muy distinto al de Ana Botella, que se ha apartado finalmente y ha dejado vía libre a Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes o a cualquier tapado que Mariano Rajoy –"la Providencia", en palabras de Aguirrre– decida.

La dirección del PP –Mariano, en última instancia– todavía no ha abierto la boca sobre esta cuestión. Quedan muchos flecos por resolver como para decantarse ya por cualquiera de los candidatos en liza. Y en esas, a la espera de los encuestas sobre nombres y de lo que pase con Esperanza en los juzgados, quizá lo más morboso de ese desayuno no esté en la mesa presidencial y sí en las mesas de las autoridades invitadas. ¿Compartirán mantel Esperanza y Cifuentes sin tirarse los platos a la cabeza? ¿Asistirá Ana Botella a este alargado velatorio que la persigue desde que oficializó que no repite? ¿Se dejará caer Gallardón, ahora recolocado a las órdenes de González, para firmar las paces con quienes, durante años fueron sus principales quebraderos de cabeza? El morbo está servido en una taza de café. A ver cómo lo tercia Cospedal. De momento, González se lleva –que no es poco– la imagen de apoyo de las dos mujeres que más mandan dentro del PP, Soraya y Cospedal. ¿Será suficiente para que el dedo de la providencia le elija?

 

]]>
<![CDATA[Alto, en nombre de la ley]]>2014-09-30T05:00:00+02:002014-09-30T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-09-30/alto-en-nombre-de-la-ley_219521/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/El Tribunal Constitucional aplicó por la vía rápida el derecho del Estado a su legítima defensa. Por unanimidad de sus doce magistrados y a bote pronto, ayer dio el alto en nombre de la ley al intento de reventar el principio de soberanía nacional única e indivisible. De momento, sin motivarlo. Ya lo hará con la Constitución en una mano (artículos 1 y 2, básicamente) y su propia doctrina en la otra (11 de septiembre de 2008 sobre el País Vasco y 25 de marzo de 2014 sobre Cataluña).

Me explico. El doble portazo del Constitucional a la doble decisión de las instituciones catalanas (ley de consultas y convocatoria del referéndum) deriva de la mera admisión a trámite del  doble recurso del Ejecutivo. Pero sin entrar en el fondo de la cuestión. Así que el Tribunal Constitucional ni quita ni da la razón al Gobierno de la Nación, por ahora. Simplemente admite el doble recurso porque se ha presentado en tiempo y forma según lo previsto en el artículo 161 de la CE, que habilita al Gobierno central para impugnar decisiones autonómicas.

La impugnación, decidida en la mañana y presentada por la tarde, produjo la inmediata suspensión de la ley y sus efectos jurídicos durante un periodo máximo de cinco meses. Dentro de ese plazo el TC ha de levantar o ratificar la suspensión. Mientras no ocurra lo uno o lo otro, tachar de “ilegal” o “inconstitucional” la ley de consultas aprobada por el Parlament, o la convocatoria del referéndum firmada por Mas con la pluma de las grandes ocasiones, entra en el ámbito de la libertad de expresión de “pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

Sumario

Y eso vale también para lo que pueda decirse en el marco de la campaña anunciada por los patrocinadores políticos y sociales de la operación soberanista. De hecho, y de derecho, el Tribunal Constitucional ya tiene dicho que es legítimo defender el derecho a decidir pero es ilegal ejercerlo en cuestiones que afectan a la soberanía nacional (marzo de 2014).

Así que hemos de prepararnos para vivir las consecuencias del limbo jurídico en el que van a quedar la ley de consultas y la convocatoria del referéndum hasta que los magistrados decidan sobre el fondo de la cuestión: ¿es legal preguntar sólo a los catalanes sobre un asunto que afecta a todos los españoles?  Y todo eso significa que la tensión va a ir en aumento a pensar de la preceptiva suspensión de ayer tarde como consecuencia de la admisión a trámite de los recursos del Gobierno.

Por tanto, en una cosa tiene razón Artur Mas. Razón formal, se entiende. No de fondo, si nos atenemos a la Constitución y la jurisprudencia del propio tribunal. Me refiero a sus alusiones a la legalidad de las decisiones impugnadas. Serán “legales” hasta que el Alto Tribunal diga lo contrario. Y nadie puede discutir la esperanza “legal” del president a que aquel rectifique después de oír sus alegaciones, ni la voluntad “política” de desplegar una campaña (manifestaciones, debates, publicidad, mesas redondas, cartelería, etc.) a favor del derecho a decidir y del referéndum del 9 de noviembre.

Por el bien de todos, esperemos que entonces ya se haya producido el fallo del Tribunal Constitucional. Lo que vaya a ocurrir después es pasto fresco para la voracidad de los contertulios. Y la conjetura es libre.

]]>
El Tribunal Constitucional aplicó por la vía rápida el derecho del Estado a su legítima defensa. Por unanimidad de sus doce magistrados y a bote pronto, ayer dio el alto en nombre de la ley al intento de reventar el principio de soberanía nacional única e indivisible. De momento, sin motivarlo. Ya lo hará con la Constitución en una mano (artículos 1 y 2, básicamente) y su propia doctrina en la otra (11 de septiembre de 2008 sobre el País Vasco y 25 de marzo de 2014 sobre Cataluña).

Me explico. El doble portazo del Constitucional a la doble decisión de las instituciones catalanas (ley de consultas y convocatoria del referéndum) deriva de la mera admisión a trámite del  doble recurso del Ejecutivo. Pero sin entrar en el fondo de la cuestión. Así que el Tribunal Constitucional ni quita ni da la razón al Gobierno de la Nación, por ahora. Simplemente admite el doble recurso porque se ha presentado en tiempo y forma según lo previsto en el artículo 161 de la CE, que habilita al Gobierno central para impugnar decisiones autonómicas.

La impugnación, decidida en la mañana y presentada por la tarde, produjo la inmediata suspensión de la ley y sus efectos jurídicos durante un periodo máximo de cinco meses. Dentro de ese plazo el TC ha de levantar o ratificar la suspensión. Mientras no ocurra lo uno o lo otro, tachar de “ilegal” o “inconstitucional” la ley de consultas aprobada por el Parlament, o la convocatoria del referéndum firmada por Mas con la pluma de las grandes ocasiones, entra en el ámbito de la libertad de expresión de “pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

Sumario

Y eso vale también para lo que pueda decirse en el marco de la campaña anunciada por los patrocinadores políticos y sociales de la operación soberanista. De hecho, y de derecho, el Tribunal Constitucional ya tiene dicho que es legítimo defender el derecho a decidir pero es ilegal ejercerlo en cuestiones que afectan a la soberanía nacional (marzo de 2014).

Así que hemos de prepararnos para vivir las consecuencias del limbo jurídico en el que van a quedar la ley de consultas y la convocatoria del referéndum hasta que los magistrados decidan sobre el fondo de la cuestión: ¿es legal preguntar sólo a los catalanes sobre un asunto que afecta a todos los españoles?  Y todo eso significa que la tensión va a ir en aumento a pensar de la preceptiva suspensión de ayer tarde como consecuencia de la admisión a trámite de los recursos del Gobierno.

Por tanto, en una cosa tiene razón Artur Mas. Razón formal, se entiende. No de fondo, si nos atenemos a la Constitución y la jurisprudencia del propio tribunal. Me refiero a sus alusiones a la legalidad de las decisiones impugnadas. Serán “legales” hasta que el Alto Tribunal diga lo contrario. Y nadie puede discutir la esperanza “legal” del president a que aquel rectifique después de oír sus alegaciones, ni la voluntad “política” de desplegar una campaña (manifestaciones, debates, publicidad, mesas redondas, cartelería, etc.) a favor del derecho a decidir y del referéndum del 9 de noviembre.

Por el bien de todos, esperemos que entonces ya se haya producido el fallo del Tribunal Constitucional. Lo que vaya a ocurrir después es pasto fresco para la voracidad de los contertulios. Y la conjetura es libre.

]]>
<![CDATA[Mis recuerdos de Boyer, el economista científico que pasó de González a Aznar]]>2014-09-29T14:03:00+02:002014-09-29T14:03:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-09-29/mis-recuerdos-de-boyer-el-economista-cientifico-que-paso-de-gonzalez-a-aznar_218333/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Miguel Boyer, un hombre clave en la consolidación de la democracia como ministro de Economía del primer gobierno socialista, ha fallecido a los 75 años en la clínica Ruber Internacional pasadas las doce del mediodía. La noticia ha caído como un mazazo para todos los que tuvimos una relación estrecha con él. En mi caso, fui su asesor en el primer gobierno de Felipe González, entre los años 1983 y 1985, y le recuerdo como un economista-físico, riguroso, frío y con convicciones firmes. Él fue quien puso en marcha una política monetaria y presupuestaria de rigor en este país y el que expropió Rumasa.

Nacido en el exilio en 1939 (su abuelo materno fue ministro de Manuel Azaña), se adhirió a la ASU (Agrupación Socialista Universitaria) para luchar contra la dictadura. Licenciado en Físicas, trabajó en el Consejo de Seguridad Nuclear del que fue expulsado tras una detención. Entonces estudio Económicas, aunque siempre estuvo seducido por el rigor de la física y con aversión a mezclar la economía con el género literario.

“Empolló” la realidad desde el servicio de estudios del Banco de España, dirigiendo el del Instituto Nacional de Industria (el holding del franquismo) cuando lo presidía Claudio Boada, y el de Explosivos Río Tinto (cuando Leopoldo Calvo-Sotelo era consejero delegado).

El expresidente del Gobierno Felipe González junto a Miguel Boyer (Gtres)

Boyer compaginaba su profesión con la vida de un PSOE clandestino y desorganizado, en el que siempre encarnó una línea moderada. Cuando “Isidoro” (nombre de Felipe González) llega a Madrid en el 74, tras el congreso de Suresnes, se convirtió en un consejero próximo, aunque la radicalización del PSOE le lleva a abandonarlo y a unirse al partido de Paco Fernández-Ordóñez, del que se separa cuando se integra en UCD. Vuelve al PSOE y es elegido diputado por Jaén pero dimite poco después. La vida del diputado le aburría.  

En el 82, Felipe González gana con mayoría absoluta en plena crisis, no quiere aventuras – Mitterrand, que había ganado en Francia en el 81, tuvo que hacer marcha atrás en las nacionalizaciones tras tres devaluaciones del franco- y llama a Boyer para que se haga cargo de la economía. Era ya un gobierno de casi-coalición: estaban los felipistas (Joaquín Almunia, Javier Solana, José Antonio Maravall…), el aparato del partido, populista y encabezado por Alfonso Guerra, y los social-liberales (Boyer y Solchaga). Felipe basculaba entre la necesidad de que la economía no naufragara y la de que el partido no se rompiera, máxime cuando la UGT de Redondo mostraba malhumor. Por eso, en el verano del 85, cuando Boyer plantó cara a Guerra y la economía ya salía de la crisis, Felipe optó por el vicepresidente: le necesitaba para ganar el referendo de la OTAN.

Sumario¿Cuál fue la gran aportación de Boyer? El empeño en que la economía española no descarrilara por exceso de ilusión, bisoñez o dogmatismo del gobierno socialista, como le había pasado a Mitterrand. En Francia, un fracaso socialista es sólo un accidente. En España, podía llevar a una crisis de un régimen todavía muy tierno. Por eso, tras devaluar la peseta un 8% para recuperar competitividad, hizo una política monetaria y presupuestaria de rigor. Había que impedir el disparo de la inflación o del déficit público. Y sanear el sector público empresarial (siderurgia y construcción naval) con la famosa reconversión industrial. Pero construyendo el estado del Bienestar y manteniendo el mensaje de regeneración. Por eso legisla el delito fiscal (y su secretario de Estado, José Borrell, añade ordenadores a la reforma fiscal legal de Ordóñez). Por eso la rápida y tan criticada expropiación de Rumasa.

En buena parte, el primer gobierno socialista no naufragó gracias a Boyer, cuyo mensaje y política inspiró confianza. Hay que recordar, por ejemplo, sus decretos de libertad de horarios comerciales y de alquileres –corregidos tras su dimisión-, que luego nadie se ha atrevido a recuperar.

Su salida enturbió la relación con Felipe y le ahuyentó del PSOE. En el 96 apoyó a Aznar. Era un social-liberal y no le asustaba la alternancia. Además, su sentido de Estado (español) estaba muy por encima del 'patriotismo' de partido o de clan. Y Aznar le llegó a impresionar: “Es un poco rudo pero acierta, la democracia no le tiene que agradecer a ETA que deje de matar, sólo es su obligación”, me comentó una vez. Pero la guerra de Irak le distanció y en los últimos años defendió la política de Zapatero, en especial su giro hacia el rigor y su cuidado con los sindicatos: “Es un gobierno débil, si rompe con ellos está acabado. Además la reforma laboral es necesaria pero no es lo mas  urgente”, comentó en la primavera del 2010.

Ante el optimismo de muchos –me incluyo entre ellos– con el euro, recuerdo su prudencia: “Perder la soberanía sobre el tipo de cambio es muy arriesgado”, repetía. Y últimamente decía que ni España ni Europa calibraron bien las consecuencias de la moneda única. Y citaba el aviso que le hizo Paul Samuelson, el gran keynesiano de Harvard: “Se van ustedes a meter en la cama con un orangután (Alemania)”. Y ahí estamos.

Miguel Boyer advirtió de los peligros del euro y en una telegráfica declaración dijo que “había que reducir el déficit pero el ritmo que marca Alemania lleva a la recesión. Y la recesión manda al paro a gente preparada y cierra empresas. Resultado: menos ingresos y más déficit. Hay que romper este círculo vicioso para volver a crecer. Si no lo hacemos entraremos en una espiral terrible”.

Miguel Boyer, un hombre de ciencia más que de fe, descanse en paz.      

]]>
Miguel Boyer, un hombre clave en la consolidación de la democracia como ministro de Economía del primer gobierno socialista, ha fallecido a los 75 años en la clínica Ruber Internacional pasadas las doce del mediodía. La noticia ha caído como un mazazo para todos los que tuvimos una relación estrecha con él. En mi caso, fui su asesor en el primer gobierno de Felipe González, entre los años 1983 y 1985, y le recuerdo como un economista-físico, riguroso, frío y con convicciones firmes. Él fue quien puso en marcha una política monetaria y presupuestaria de rigor en este país y el que expropió Rumasa.

Nacido en el exilio en 1939 (su abuelo materno fue ministro de Manuel Azaña), se adhirió a la ASU (Agrupación Socialista Universitaria) para luchar contra la dictadura. Licenciado en Físicas, trabajó en el Consejo de Seguridad Nuclear del que fue expulsado tras una detención. Entonces estudio Económicas, aunque siempre estuvo seducido por el rigor de la física y con aversión a mezclar la economía con el género literario.

“Empolló” la realidad desde el servicio de estudios del Banco de España, dirigiendo el del Instituto Nacional de Industria (el holding del franquismo) cuando lo presidía Claudio Boada, y el de Explosivos Río Tinto (cuando Leopoldo Calvo-Sotelo era consejero delegado).

El expresidente del Gobierno Felipe González junto a Miguel Boyer (Gtres)

Boyer compaginaba su profesión con la vida de un PSOE clandestino y desorganizado, en el que siempre encarnó una línea moderada. Cuando “Isidoro” (nombre de Felipe González) llega a Madrid en el 74, tras el congreso de Suresnes, se convirtió en un consejero próximo, aunque la radicalización del PSOE le lleva a abandonarlo y a unirse al partido de Paco Fernández-Ordóñez, del que se separa cuando se integra en UCD. Vuelve al PSOE y es elegido diputado por Jaén pero dimite poco después. La vida del diputado le aburría.  

En el 82, Felipe González gana con mayoría absoluta en plena crisis, no quiere aventuras – Mitterrand, que había ganado en Francia en el 81, tuvo que hacer marcha atrás en las nacionalizaciones tras tres devaluaciones del franco- y llama a Boyer para que se haga cargo de la economía. Era ya un gobierno de casi-coalición: estaban los felipistas (Joaquín Almunia, Javier Solana, José Antonio Maravall…), el aparato del partido, populista y encabezado por Alfonso Guerra, y los social-liberales (Boyer y Solchaga). Felipe basculaba entre la necesidad de que la economía no naufragara y la de que el partido no se rompiera, máxime cuando la UGT de Redondo mostraba malhumor. Por eso, en el verano del 85, cuando Boyer plantó cara a Guerra y la economía ya salía de la crisis, Felipe optó por el vicepresidente: le necesitaba para ganar el referendo de la OTAN.

Sumario¿Cuál fue la gran aportación de Boyer? El empeño en que la economía española no descarrilara por exceso de ilusión, bisoñez o dogmatismo del gobierno socialista, como le había pasado a Mitterrand. En Francia, un fracaso socialista es sólo un accidente. En España, podía llevar a una crisis de un régimen todavía muy tierno. Por eso, tras devaluar la peseta un 8% para recuperar competitividad, hizo una política monetaria y presupuestaria de rigor. Había que impedir el disparo de la inflación o del déficit público. Y sanear el sector público empresarial (siderurgia y construcción naval) con la famosa reconversión industrial. Pero construyendo el estado del Bienestar y manteniendo el mensaje de regeneración. Por eso legisla el delito fiscal (y su secretario de Estado, José Borrell, añade ordenadores a la reforma fiscal legal de Ordóñez). Por eso la rápida y tan criticada expropiación de Rumasa.

En buena parte, el primer gobierno socialista no naufragó gracias a Boyer, cuyo mensaje y política inspiró confianza. Hay que recordar, por ejemplo, sus decretos de libertad de horarios comerciales y de alquileres –corregidos tras su dimisión-, que luego nadie se ha atrevido a recuperar.

Su salida enturbió la relación con Felipe y le ahuyentó del PSOE. En el 96 apoyó a Aznar. Era un social-liberal y no le asustaba la alternancia. Además, su sentido de Estado (español) estaba muy por encima del 'patriotismo' de partido o de clan. Y Aznar le llegó a impresionar: “Es un poco rudo pero acierta, la democracia no le tiene que agradecer a ETA que deje de matar, sólo es su obligación”, me comentó una vez. Pero la guerra de Irak le distanció y en los últimos años defendió la política de Zapatero, en especial su giro hacia el rigor y su cuidado con los sindicatos: “Es un gobierno débil, si rompe con ellos está acabado. Además la reforma laboral es necesaria pero no es lo mas  urgente”, comentó en la primavera del 2010.

Ante el optimismo de muchos –me incluyo entre ellos– con el euro, recuerdo su prudencia: “Perder la soberanía sobre el tipo de cambio es muy arriesgado”, repetía. Y últimamente decía que ni España ni Europa calibraron bien las consecuencias de la moneda única. Y citaba el aviso que le hizo Paul Samuelson, el gran keynesiano de Harvard: “Se van ustedes a meter en la cama con un orangután (Alemania)”. Y ahí estamos.

Miguel Boyer advirtió de los peligros del euro y en una telegráfica declaración dijo que “había que reducir el déficit pero el ritmo que marca Alemania lleva a la recesión. Y la recesión manda al paro a gente preparada y cierra empresas. Resultado: menos ingresos y más déficit. Hay que romper este círculo vicioso para volver a crecer. Si no lo hacemos entraremos en una espiral terrible”.

Miguel Boyer, un hombre de ciencia más que de fe, descanse en paz.      

]]>
<![CDATA[La Federación Española de Tenis pone pie en pared, desbordada por el caso Gala León]]>2014-09-29T05:00:00+02:002014-09-29T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-09-29/la-federacion-espanola-de-tenis-pone-pie-en-pared-desbordada-por-el-caso-gala-leon_218045/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/

Ya no pueden más. El reciente nombramiento de Gala León como capitana de la Copa Davis ha copado portadas y titulares a nivel nacional e internacional. Al punto que la Real Federación Española de Tenis (RFET) está desbordada por el exceso de peticiones de entrevistas para hablar con la nueva capitana, gestionando solicitudes que exceden el interés deportivo. No en vano, el primer nombramiento de una mujer en este puesto generó una gran polémica, con las reticencias incluidas del clan Nadal o de otros tenistas como Feliciano López.

Los interesados no son de segundo nivel. Según ha podido saber El Confidencial, The Guardian, The Wall Street Journal o The Washington Post ya se han puesto en contacto con la Federación para tratar de hablar con la nueva capitana. Otro medio que ya se ha hecho eco de la designación ha sido 'The New York Times', que ha explicado en sus páginas toda la polémica generada después de que la Federación decidiera que sea una mujer la que se haga cargo del equipo español.
 
En el ámbito audiovisual, la cadena de televisión ESPN, una de las más importantes a nivel mundial, o la televisión suiza han sido algunas de las que han pedido realizar una entrevista con la nueva capitana. Y suma y sigue. Por su parte, el medio deportivo de referencia en Francia, L'Equipe, consideraba que esta decisión "servirá para romper tabúes". 
 
Ante el aluvión de peticiones, la Federación Española se ha visto obligada a parar la bola de nieve y a meter en el congelador las solucitudes de entrevistas con Gala León, quien ya declaró en rueda de prensa cuál era su objetivo en su nuevo papel como capitana: "Mi misión no es crear un debate sexista, es traer a casa la Ensaladera". Cuestión aparte es si sus nuevos pupilos están dispuestos a que pase a la historia por razones deportivas. Por ahora, no lo parece.
]]>
<![CDATA[Una fortuna al servicio de la patria]]>2014-09-29T05:00:00+02:002014-09-29T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-09-29/una-fortuna-al-servicio-de-la-patria_218098/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/En el principio fueron una misma cosa, según Jordi Pujol padre. Su fortuna y la causa del soberanismo. Todo por la patria, como seguramente aprendió al jurar bandera antes de convertirse en alférez provisional del Ejército español (Milicias Universitarias). Ni quito ni pongo. Lo expresó con bastante claridad el viernes pasado al aclarar que siempre dedicó su recursos a la causa de Cataluña (literalmente, a “fer país”).

La senda del razonamiento lógico depara conclusiones incómodas respecto al desenlace de la operación que apadrinaba el heredado (fundador del nacionalismo catalán en el post-franquismo) y pretende culminar el heredero, Artur Mas, su criatura política, con la reciente convocatoria de una consulta presuntamente inconstitucional. Sobre la premisa de que la operación echó a andar con los recursos del otrora molt honorable, sentada por él mismo en sede parlamentaria, va a ser irremediable que la gente relacione los orígenes fundacionales de la causa con los de la fortuna de Pujol. Sabemos mucho de la gestación de la causa política y muy poco de los recursos aportados por el fundador. En realidad, las sospechas policiales y judiciales sugieren que la causa beneficiada de esos recursos no fue la de la patria, sino la de la familia, como se deduce de los indicios de corrupción que se acumulan ya en cuatro juzgados diferentes.

Y en este punto también es inevitable constatar que fue su partido, Convergència Democràtica de Cataluña, punta de lanza del vigente desafío al Estado, el que arropó al fundador en su comparecencia del viernes pasado. Si desvergonzada fue la intervención de Jordi Pujol (la soberbia de las vírgenes ofendidas, puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro…), patética fue la del portavoz de CDC, Jordi Turull, el único en apreciar que aquello había servido para saber más de lo que sabíamos. Por obediencia debida, claro.

SumarioNo se me ocurre otra forma de afrontar el doble reto informativo del fin de semana. Si el president instrumentalizó la convocatoria del consabido referéndum del 9-N, firmándola cinco minutos después de los alardes de prepotencia y mentira desplegados por el expresident, todos quedamos autorizados para explorar las relaciones entre la fortuna clandestina de los Pujol y el desafío al Estado que su criatura política está a punto de consumar. Artur Mas firmó el sábado su llamamiento a votar el 9 de noviembre sobre los ecos de la comparecencia del viernes. Es el último paso “legal” (el Tribunal Constitucional aún no se ha pronunciado) en el intento de reventar los principios de integridad territorial y soberanía nacional única e indivisible sobre los que se asienta el Estado español. Por eso se han activado los mecanismos legales en el ejercicio de su legítima defensa. A eso responde la reunión en Moncloa del brazo ejecutivo de un Estado que se resiste a colaborar en su propia voladura pero no a frenar el despropósito ya perpetrado con la luz verde del Parlament a la llamada ley de consultas y la convocatoria del 9-N.

Armas legales no le faltan. Están sobre la mesa del Consejo de Ministros de hoy. Las de carácter instrumental están en la Constitución. La principal es el artículo 161, que habilita al Gobierno de la Nación para impugnar decisiones autonómicas ante el Tribunal Constitucional. El fondo es doctrinal y nos remite a los dos primeros artículos de la Constitución, que proclaman al pueblo español como titular único de la soberanía nacional, así como a la doctrina del Alto Tribunal ya expresada en el caso vasco (plan Ibarretxe).

Las armas legales de carácter sancionador están en el Código Penal, cuyo artículo 410 prevé las penas de inhabilitación para las autoridades que se negaran a cumplir y hacer cumplir la ley o las resoluciones judiciales, y en la propia Constitución, cuyo artículo 155 de la Constitución contempla la posibilidad de que el Gobierno tome medidas para obligar a que se cumpla la ley, aunque este artículo está sin desarrollar y en Moncloa no se contempla su eventual aplicación.

]]>
<![CDATA[Artur Mas deshoja la margarita]]>2014-09-24T05:00:00+02:002014-09-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-09-24/artur-mas-deshoja-la-margarita_211512/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/El jueves pasado Escocia votó con holgura contra la independencia (55% a 45%). Fue una mala noticia para Artur Mas, pero peor fue todavía el hondo suspiro de satisfacción que resonó en todas las capitales europeas. Es lógico que en una UE de 28 países que tiene serias dificultades para articular políticas internacionales y económicas comunes y eficientes, abrir el melón de la subdivisión de los Estados actuales (Gran Bretaña, España, Italia…), y de la pesadísima digestión que ello conllevaría, no entusiasme a nadie.

Ahí están las declaraciones del presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, manifestando alivio y las de la canciller alemana, Angela Merkel, diciendo que había aceptado el referéndum porque fue la decisión de Gran Bretaña y que acogía el resultado con una gran sonrisa. Schulz incluso afirmó que lo sucedido en Escocia –la aceptación final por Cameron de una tercera vía de “devolution max” a la que antes se había negado– podía ser una pista para otros países. ¿Cuáles? Bueno, Schulz es un antiguo librero muy aficionado a la literatura catalana, que conoce bien. En esto –la seria reticencia al independentismo de las capitales europeas– Mariano Rajoy tiene razón y una parte del catalanismo se equivoca al no asumirlo porque “quien al cielo escupe, en la cara le cae”.

Pero Artur Mas no ha visto en Escocia la derrota del SNP que causó la inmediata dimisión de Alex Salmond. El día siguiente del referéndum salió por la mañana con una declaración –en catalán, castellano, inglés y francés– en la que subrayó la gran lección de democracia dada por Gran Bretaña. Y por la tarde el Parlamento catalán aprobó una ley catalana “de consultas no referendarias y participación ciudadana” en la que pretende ampararse para convocar legalmente –hasta que el recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional la paralice– la consulta del 9-N en la que se pregunta sobre un asunto tan propio de un referéndum como la independencia de Cataluña.

Se diría que Artur Mas está incluso desafiante porque ha retrasado la firma de la ley con "astucia e inteligencia" para descolocar a Rajoy. Además la mayoría de municipios catalanes están aprobando mociones de apoyo a la consulta que le entregarán en la Generalitat el próximo sábado 4 de octubre, el Palau se ha convertido en un gran plató de televisión para el momento de la firma, que se espera sea seguida por varias televisiones mundiales, y la fiel TV3 tiene todo preparado para emitir una histórica entrevista con el president tras la firma de la convocatoria…

¿Y qué pasará luego? Nadie del entorno de Artur Mas cree posible que se salte las normas del Estado de derecho e intente hacer una consulta ilegal, aunque ahora para suavizar el acatamiento –y no complicar el pacto de gobernabilidad con la más radical ERC– insiste en que el Estado español hará todo lo posible para que la consulta no se pueda hacer “con todas las garantías democráticas necesarias”, como debería ser para que el mundo se tomara en serio las demandas de Cataluña.

Así pues, lo más lógico –lo ha insinuado alguna vez– sería convocar unas elecciones ‘plebiscitarias’ inmediatas con una lista única de los dos principales partidos de la consulta, CiU y ERC, que buscara el voto de todos los partidarios del Sí-Sí a la doble pregunta sobre la independencia.

Luego, con el mandato conseguido –si obtuvieran la mayoría absoluta, cosa posible pero no segura– iniciar negociaciones con el Estado desde una posición sólida. Como Salmond hizo con Cameron tras la mayoría absoluta conseguida en las elecciones escocesas del 2011,  cosa que en Cataluña nunca ha sucedido porque CiU nunca se presentó con un programa independentista y los líderes de Unió han dejado claro que no lo son.

Sumario

Esta hipótesis de disolución rápida y nuevas elecciones a finales de noviembre –o en febrero– para poder tener como cartel electoral el respeto a lo prometido –dije que los catalanes votarían sobre la relación que quieren con España y como el Estado lo ha impedido, ahora lo van a hacer en unas elecciones plebiscitarias– tiene ventajas claras pero también inconvenientes.

La primera ventaja es la consecuencia y la coherencia con la consulta prometida. Mas sabe cumplir su palabra pese a la prohibición del Estado. La segunda es que evitaría tener que continuar gobernando en una situación política muy complicada: relaciones con ERC degradadas por la no consulta y gestión presupuestaria endiablada. La tercera, que evitaría a CDC la incomodidad (por ser suaves) de una comisión de investigación sobre el caso de la familia Pujol como prólogo a las municipales de mayo.

Pero también presenta problemas. El primero es que unas elecciones plebiscitarias exigirían hoy una lista conjunta CiU-ERC para que los independentistas tengan una opción única (o casi única) y clara. Y esta exigencia es superior porque en caso contrario –listas separadas– lo más probable (lo dicen todas las encuestas) es que CiU llegara en segundo lugar y fuera distanciada por ERC. ¿Adelantar elecciones para que el partido del president salga derrotado?

El segundo inconveniente es que las plebiscitarias con programa independentista (más todavía con lista única con ERC) comportarían con casi total seguridad la ruptura con Duran i Lleida y con Unió. ¿Lista única con ERC y ruptura de la coalición tradicional con CiU que durante 34 años ha dado tan buenos resultados?

El tercer problema –quizás el principal, pero que puede que Mas espere inflexionar– es que Junqueras no es partidario. Unos dicen que porque las bases de su partido son totalmente refractarias a una alianza electoral con la conservadora CDC (no digamos CiU) y más cuando las encuestas les son favorables. Otros que Junqueras desea consolidar antes el papel de ERC en la política catalana con una victoria clara en las municipales de mayo.

O sea, que lo que sería más lógico –en la ilógica en la que se ha metido Artur Mas de querer hacer un referéndum independentista cuando el PP tiene mayoría absoluta en Madrid y a los pocos meses de dos decisivas elecciones en España– no es nada seguro.

El lenguaje corporal de Mas indica que va hacia ahí, pero transitar por ese camino implica la probable ruptura con Unió y Duran (todo cisma previo a una cita electoral es negativo) y que su estrategia coincida o sea aceptada por Junqueras.

Y además hay un dato que parece descartar este escenario. Ayer el diario El Mundo anunció que Mas quería hacer coincidir el 9 de noviembre con las elecciones anticipadas. Técnicamente no es posible porque ya lo debería haber convocado (54 días antes), pero si Mas hubiera acelerado la aprobación de la ley de consultas a principios de septiembre, habría sido posible. Y alguien muy próximo al president me asegura –quizás porque no quiere elecciones anticipadas– que esa opción se contempló y se descartó. ¿Entonces?

Sumario

Entonces Artur Mas también puede ir alargando la legislatura sin que se note demasiado que la quiere alargar. Junqueras no quiere elecciones anticipadas antes de las municipales y no querrá entrar en el gobierno para asumir una gestión presupuestaria complicadísima, pero tampoco querrá derribarle. Y ni el PSC ni el PPC tienen tampoco nada que ganar con un anticipo electoral. Iceta quiere reconstruir el PSC y que Pedro Sánchez, con el que tiene sintonía, se vaya consolidando. Y al PP a lo suyo, a ganar las municipales y las generales y que Cataluña se encrespe lo menos posible.

Aunque a Rajoy puede que le gusten los líos. Así hemos pasado del lío de la ley de aborto al de la dimisión de Gallardón. Eso sí, resuelta con rapidez con el ascenso de un colaborador de Ana Pastor. Volviendo al tema, a ninguno de los actores principales de la política catalana –CiU, ERC, PSC, PPC e ICV– les conviene ahora un anticipo electoral. El problema es que la estrategia y la grandilocuencia de Mas le han colocado en un lío tan grande que la disolución parece ya la única salida. Pero puede que a Artur Mas –aunque lo disimule– también le guste –como parece que le pasa a Rajoy– surfear en medio del lío. Y durar.

Conclusión. Es difícil hacer una apuesta seria sobre la decisión final de Artur Mas. Consejeros de la Generalitat y personas muy próximas no se atreven. E incluso es posible que él tampoco lo tenga totalmente decidido. Quizás espera a ver lo que sucede en las próximas horas para ver si alguien comete un error (o hace un gesto) que le facilite la decisión.

Pero con independencia de lo que los próximos días decida Artur Mas, lo que nos dicen todas las encuestas es que tras cuatro años de Gobierno Mas en Cataluña y tres años de Gobierno Rajoy en España, la tensión nunca había sido tan alta. Y que una coalición claramente independentista podría obtener la mayoría absoluta o quedarse muy cerca de ella. Y la inestabilidad territorial es algo que no es bueno ni para la convivencia ni para superar la crisis política y económica que vive España. Un político inteligente (retirado) me dice que teme que la enfermedad de la desafección mutua entre España y Cataluña se convierta en crónica.  

Quizás la traducción española de la tercera vía que Cameron ha acabado ofreciendo a Escocia fue el pacto del Estatut del 2006 que no fue aprobado (ni de lejos) como salió de Catalunya pero cuyo redactado final tampoco gustó en Madrid. Entonces el PP y otros muchos españoles (lean el artículo de José Bono en El País del sábado 13) creían que el Estatut era una barbaridad inadmisible. Lo mismo que pensaba Cameron y muchos conservadores ingleses de la devolution max que Salmond quiso introducir como tercera opción en el referéndum.  

¡Ah!, las terceras vías siempre son difíciles y espinosas porque parten del principio de que la realidad es compleja y que nadie puede quedar demasiado satisfecho de la solución (que nunca es para la eternidad, sino para una buena temporada). Ya verán como Cameron suda con la tercera vía.]]>
El jueves pasado Escocia votó con holgura contra la independencia (55% a 45%). Fue una mala noticia para Artur Mas, pero peor fue todavía el hondo suspiro de satisfacción que resonó en todas las capitales europeas. Es lógico que en una UE de 28 países que tiene serias dificultades para articular políticas internacionales y económicas comunes y eficientes, abrir el melón de la subdivisión de los Estados actuales (Gran Bretaña, España, Italia…), y de la pesadísima digestión que ello conllevaría, no entusiasme a nadie.

Ahí están las declaraciones del presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, manifestando alivio y las de la canciller alemana, Angela Merkel, diciendo que había aceptado el referéndum porque fue la decisión de Gran Bretaña y que acogía el resultado con una gran sonrisa. Schulz incluso afirmó que lo sucedido en Escocia –la aceptación final por Cameron de una tercera vía de “devolution max” a la que antes se había negado– podía ser una pista para otros países. ¿Cuáles? Bueno, Schulz es un antiguo librero muy aficionado a la literatura catalana, que conoce bien. En esto –la seria reticencia al independentismo de las capitales europeas– Mariano Rajoy tiene razón y una parte del catalanismo se equivoca al no asumirlo porque “quien al cielo escupe, en la cara le cae”.

Pero Artur Mas no ha visto en Escocia la derrota del SNP que causó la inmediata dimisión de Alex Salmond. El día siguiente del referéndum salió por la mañana con una declaración –en catalán, castellano, inglés y francés– en la que subrayó la gran lección de democracia dada por Gran Bretaña. Y por la tarde el Parlamento catalán aprobó una ley catalana “de consultas no referendarias y participación ciudadana” en la que pretende ampararse para convocar legalmente –hasta que el recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional la paralice– la consulta del 9-N en la que se pregunta sobre un asunto tan propio de un referéndum como la independencia de Cataluña.

Se diría que Artur Mas está incluso desafiante porque ha retrasado la firma de la ley con "astucia e inteligencia" para descolocar a Rajoy. Además la mayoría de municipios catalanes están aprobando mociones de apoyo a la consulta que le entregarán en la Generalitat el próximo sábado 4 de octubre, el Palau se ha convertido en un gran plató de televisión para el momento de la firma, que se espera sea seguida por varias televisiones mundiales, y la fiel TV3 tiene todo preparado para emitir una histórica entrevista con el president tras la firma de la convocatoria…

¿Y qué pasará luego? Nadie del entorno de Artur Mas cree posible que se salte las normas del Estado de derecho e intente hacer una consulta ilegal, aunque ahora para suavizar el acatamiento –y no complicar el pacto de gobernabilidad con la más radical ERC– insiste en que el Estado español hará todo lo posible para que la consulta no se pueda hacer “con todas las garantías democráticas necesarias”, como debería ser para que el mundo se tomara en serio las demandas de Cataluña.

Así pues, lo más lógico –lo ha insinuado alguna vez– sería convocar unas elecciones ‘plebiscitarias’ inmediatas con una lista única de los dos principales partidos de la consulta, CiU y ERC, que buscara el voto de todos los partidarios del Sí-Sí a la doble pregunta sobre la independencia.

Luego, con el mandato conseguido –si obtuvieran la mayoría absoluta, cosa posible pero no segura– iniciar negociaciones con el Estado desde una posición sólida. Como Salmond hizo con Cameron tras la mayoría absoluta conseguida en las elecciones escocesas del 2011,  cosa que en Cataluña nunca ha sucedido porque CiU nunca se presentó con un programa independentista y los líderes de Unió han dejado claro que no lo son.

Sumario

Esta hipótesis de disolución rápida y nuevas elecciones a finales de noviembre –o en febrero– para poder tener como cartel electoral el respeto a lo prometido –dije que los catalanes votarían sobre la relación que quieren con España y como el Estado lo ha impedido, ahora lo van a hacer en unas elecciones plebiscitarias– tiene ventajas claras pero también inconvenientes.

La primera ventaja es la consecuencia y la coherencia con la consulta prometida. Mas sabe cumplir su palabra pese a la prohibición del Estado. La segunda es que evitaría tener que continuar gobernando en una situación política muy complicada: relaciones con ERC degradadas por la no consulta y gestión presupuestaria endiablada. La tercera, que evitaría a CDC la incomodidad (por ser suaves) de una comisión de investigación sobre el caso de la familia Pujol como prólogo a las municipales de mayo.

Pero también presenta problemas. El primero es que unas elecciones plebiscitarias exigirían hoy una lista conjunta CiU-ERC para que los independentistas tengan una opción única (o casi única) y clara. Y esta exigencia es superior porque en caso contrario –listas separadas– lo más probable (lo dicen todas las encuestas) es que CiU llegara en segundo lugar y fuera distanciada por ERC. ¿Adelantar elecciones para que el partido del president salga derrotado?

El segundo inconveniente es que las plebiscitarias con programa independentista (más todavía con lista única con ERC) comportarían con casi total seguridad la ruptura con Duran i Lleida y con Unió. ¿Lista única con ERC y ruptura de la coalición tradicional con CiU que durante 34 años ha dado tan buenos resultados?

El tercer problema –quizás el principal, pero que puede que Mas espere inflexionar– es que Junqueras no es partidario. Unos dicen que porque las bases de su partido son totalmente refractarias a una alianza electoral con la conservadora CDC (no digamos CiU) y más cuando las encuestas les son favorables. Otros que Junqueras desea consolidar antes el papel de ERC en la política catalana con una victoria clara en las municipales de mayo.

O sea, que lo que sería más lógico –en la ilógica en la que se ha metido Artur Mas de querer hacer un referéndum independentista cuando el PP tiene mayoría absoluta en Madrid y a los pocos meses de dos decisivas elecciones en España– no es nada seguro.

El lenguaje corporal de Mas indica que va hacia ahí, pero transitar por ese camino implica la probable ruptura con Unió y Duran (todo cisma previo a una cita electoral es negativo) y que su estrategia coincida o sea aceptada por Junqueras.

Y además hay un dato que parece descartar este escenario. Ayer el diario El Mundo anunció que Mas quería hacer coincidir el 9 de noviembre con las elecciones anticipadas. Técnicamente no es posible porque ya lo debería haber convocado (54 días antes), pero si Mas hubiera acelerado la aprobación de la ley de consultas a principios de septiembre, habría sido posible. Y alguien muy próximo al president me asegura –quizás porque no quiere elecciones anticipadas– que esa opción se contempló y se descartó. ¿Entonces?

Sumario

Entonces Artur Mas también puede ir alargando la legislatura sin que se note demasiado que la quiere alargar. Junqueras no quiere elecciones anticipadas antes de las municipales y no querrá entrar en el gobierno para asumir una gestión presupuestaria complicadísima, pero tampoco querrá derribarle. Y ni el PSC ni el PPC tienen tampoco nada que ganar con un anticipo electoral. Iceta quiere reconstruir el PSC y que Pedro Sánchez, con el que tiene sintonía, se vaya consolidando. Y al PP a lo suyo, a ganar las municipales y las generales y que Cataluña se encrespe lo menos posible.

Aunque a Rajoy puede que le gusten los líos. Así hemos pasado del lío de la ley de aborto al de la dimisión de Gallardón. Eso sí, resuelta con rapidez con el ascenso de un colaborador de Ana Pastor. Volviendo al tema, a ninguno de los actores principales de la política catalana –CiU, ERC, PSC, PPC e ICV– les conviene ahora un anticipo electoral. El problema es que la estrategia y la grandilocuencia de Mas le han colocado en un lío tan grande que la disolución parece ya la única salida. Pero puede que a Artur Mas –aunque lo disimule– también le guste –como parece que le pasa a Rajoy– surfear en medio del lío. Y durar.

Conclusión. Es difícil hacer una apuesta seria sobre la decisión final de Artur Mas. Consejeros de la Generalitat y personas muy próximas no se atreven. E incluso es posible que él tampoco lo tenga totalmente decidido. Quizás espera a ver lo que sucede en las próximas horas para ver si alguien comete un error (o hace un gesto) que le facilite la decisión.

Pero con independencia de lo que los próximos días decida Artur Mas, lo que nos dicen todas las encuestas es que tras cuatro años de Gobierno Mas en Cataluña y tres años de Gobierno Rajoy en España, la tensión nunca había sido tan alta. Y que una coalición claramente independentista podría obtener la mayoría absoluta o quedarse muy cerca de ella. Y la inestabilidad territorial es algo que no es bueno ni para la convivencia ni para superar la crisis política y económica que vive España. Un político inteligente (retirado) me dice que teme que la enfermedad de la desafección mutua entre España y Cataluña se convierta en crónica.  

Quizás la traducción española de la tercera vía que Cameron ha acabado ofreciendo a Escocia fue el pacto del Estatut del 2006 que no fue aprobado (ni de lejos) como salió de Catalunya pero cuyo redactado final tampoco gustó en Madrid. Entonces el PP y otros muchos españoles (lean el artículo de José Bono en El País del sábado 13) creían que el Estatut era una barbaridad inadmisible. Lo mismo que pensaba Cameron y muchos conservadores ingleses de la devolution max que Salmond quiso introducir como tercera opción en el referéndum.  

¡Ah!, las terceras vías siempre son difíciles y espinosas porque parten del principio de que la realidad es compleja y que nadie puede quedar demasiado satisfecho de la solución (que nunca es para la eternidad, sino para una buena temporada). Ya verán como Cameron suda con la tercera vía.]]>
<![CDATA[El 'lobby' transparente, bueno para la democracia]]>2014-04-02T05:00:00+02:002014-04-02T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-04-02/el-lobby-transparente-bueno-para-la-democracia_110534/http://www.elconfidencial.com/autores/santiago-esteban-326/¿Qué es el lobby? Muchos ciudadanos no lo tienen muy claro. La mayoría no sabe bien qué es, por qué existe y para qué sirve. A menudo, la percepción de esta actividad no es muy positiva en España. Se suele asociar con prácticas ilícitas como tráfico de influencias, donaciones anónimas y otras. Las numerosas películas de Hollywood sobre este tema no han ayudado mucho a mejorar su imagen. Denominar ‘grupos de presión’ o ‘de influencia’ a los que trabajan en esta actividad, tampoco.

Pero el lobby no es eso. Si nos atenemos a su significado, el término es un anglicismo cuya traducción más cercana sería “vestíbulo”. Es decir, un lugar donde se reúne la gente para dialogar. ‘Dialogar’ –que no influir es la palabra clave para entender esta práctica. Hay que remontarse al siglo XVIII para ver su nacimiento, cuando los miembros del Parlamento Británico iniciaron así esta forma de hacer política.

APRI, la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales define el lobby como “el traslado de intereses privados a las instituciones públicas que son las que, finalmente, legislan sobre todos los sectores de la sociedad. En otras palabras, es el acercamiento de la sociedad civil, de las empresas y de los distintos colectivos sociales a las leyes y reglas que se aprueban en un sistema democrático”.

SumarioEl lobby bien entendido y el que debe imperar es una actividad que promueve el diálogo entre el poder y los diferentes grupos de la sociedad. Es beneficioso que las autoridades nacionales, europeas y autonómicas escuchen y dialoguen con los afectados por la actividad legislativa. Los Gobiernos toman decisiones que afectan al futuro de los intereses privados en distintos temas y el diálogo transparente de ambas partes puede ayudar a prevenir efectos contra los intereses generales. Defenderlos es la labor primera de los Gobiernos y debe ser su prioridad. El diálogo entre lo público y lo privado es esencial y ayuda a construir un cuerpo legislativo equilibrado.

Los políticos son conscientes de la importancia de esta actividad, aunque todavía hay un amplio recorrido para la mejora. En una encuesta realizada hace poco por Burson-Marsteller entre autoridades de todos los países de la UE, los resultados muestran que para un 48% de los parlamentarios españoles, el lobby es útil para compartir experiencias y resulta constructivo en el proceso de toma de decisiones (45%). También es verdad que los mismos valoran muy bajo la profesionalidad del lobbista como una ayuda eficaz: sólo un 10% en España, frente al 50% de los encuestados en el resto de los países europeos.

Este dato puede ser una de las razones por las que esta práctica no tiene una percepción positiva en España. Hay otras tres causas principales, a mi juicio: la primera es que casi nadie ha sabido comunicar adecuadamente los beneficios del lobby a los ciudadanos. La segunda es la falta de transparencia que ha imperado en este ejercicio hasta la fecha. Se ha pecado de opacidad y secretismo, aumentando la desconfianza hacia las instituciones y autoridades políticas. La tercera es la creencia de que los lobbistas se rigen únicamente por intereses individuales, sin preocuparse del interés común. Es cierto que puede ser así en algunos casos, pero son mínimos.

SumarioQuizá una solución para mejorar la percepción sobre el lobby en nuestro país sería imitar aspectos del modelo anglosajón. En Estados Unidos los profesionales de este sector cuentan con oficinas en el Congreso y llevan un registro público de todos sus encuentros y los temas tratados en ellos, así como su forma de financiación, miembros e intereses. Más cerca, en Bruselas, también se hace así. Nos llevan años en este terreno. Salvo casos puntuales, tanto las autoridades como las instituciones han entendido e interiorizado que la transparencia es la clave. De ahí la normalización de esta actividad entre la gente.

Un paso adelante en nuestro país podría ser la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, que se encuentra en fase de desarrollo tras ser aprobada por el Consejo de Ministros en julio de 2012. El Gobierno tiene previsto regular aspectos del lobby en esta nueva normativa. Veremos hasta dónde llega.

Si trabajamos en el diálogo y la transparencia, el lobby se convertirá no sólo en una práctica positiva para la democracia y el progreso, sino necesaria. No es casualidad que ninguna dictadura permita esta actividad. Allí no hay diálogo entre los ciudadanos y el poder, ni influencia de la Sociedad Civil en la toma de decisiones políticas. Aquí, al menos, las peticiones de los ciudadanos pueden ser escuchadas y tenidas en cuenta a través de esta vía también.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa de Burson-Marsteller

]]>
<![CDATA[El ‘sentimiento Crimea’ en la empresa]]>2014-03-19T06:00:00+01:002014-03-19T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-19/el-sentimiento-crimea-en-la-empresa_103867/http://www.elconfidencial.com/autores/ignacio-ruperez-larrea-315/Sigo con atención los acontecimientos en Crimea, no solo por la gravedad del tono que están tomando ni por sus consecuencias geopolíticas o económicas. Hay un elemento que me llama especialmente la atención, sobre todo tras el referéndum del domingo. Cuando veo los resultados de la consulta, pienso en cómo debe ser vivir en un lugar con el que no te sientes identificado, al que no crees pertenecer. El eterno problema de la identidad.

Llevándolo a nuestro terreno (la comunicación financiera y corporativa), y salvando las distancias, la identidad corporativa está compuesta por unos valores, una marca, una historia común y una cultura, de modo similar a lo que ocurre con la identidad de un país. En el caso de las empresas, la identidad no siempre está clara y en muchos casos se ha quedado en teoría no del todo asimilada por los empleados.

SumarioSin embargo, y ligándolo con otro de los temas de la semana −la operación de Vodafone y ONO−, existe un caso claro en el que ‘afloran’ las identidades corporativas de manera muy clara: cuando dos compañías se fusionan. Es en ese momento, por comparación, cuando de forma más evidente se manifiesta la identidad de las empresas, entre los directivos que firman el acuerdo de fusión pero también entre los empleados. Como dice el refrán “nadie sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde” y de este modo se da la paradoja de que empleados que hasta ese momento podrían haber criticado a su empresa en el descanso del café, ahora defiendan su identidad corporativa frente a la nueva compañía que se integra. En el caso de la empresa absorbida, es en ese momento cuando puede producirse el sentimiento Crimea: la sensación de estar en una empresa a la que no crees pertenecer.

Por eso, las fusiones y adquisiciones son procesos que requieren de un gran esfuerzo de comunicación externa e interna. Los cambios siempre asustan y es clave acallar rumores, gestionar expectativas e intentar que la integración sea lo menos traumática posible. No solo para evitar conflictos, sino porque una buena gestión del cambio puede tener efectos en la productividad. Según un estudio realizado por la consultora americana Gallup entre 350.000 trabajadores, un empleado comprometido y alineado con la compañía en la que trabaja puede ser hasta un 43% más productivo, generar hasta un 23% más de ingresos y tienen un 87% menos de probabilidades de cambiar de trabajo. 

SumarioEs importante tener esto en cuenta, ahora que el mercado de fusiones y adquisiciones parece animarse. Por volumen, el ranking de Thomson-Reuters valora las operaciones cerradas en 2013 en 50.800 millones de dólares frente a los 76.875 del año anterior, es decir, un 30% menos que en 2012. Sin embargo, todos conocemos el cambio de percepción sobre España que se ha producido y en enero de 2014 se han superado los 10.440 millones de euros, rebasando su último máximo mensual de julio de 2013, según el Informe Mensual Ibérico de Transactional Track Record. También el banco de inversión OnetoOne, que cifró en 1.500 las transacciones cerradas en España en 2013 (un 18% menos que en el año anterior), augura que en 2014 se cerrarán unas 2.000.

Por supuesto que no existe una receta para hacer que una fusión o una adquisición sea digerida positivamente por los empleados. Sin embargo, si volvemos al ejemplo de un país, vemos que los grandes cambios requieren de grandes líderes. El papel del consejero delegado y de la dirección es fundamental para explicar los planes de futuro hacia el exterior (según un estudio de Burson-Marsteller entre 1.040 personalidades influyentes de la esfera empresarial, la mayoría considera que el 50% de la reputación de una compañía es atribuible a su CEO) y, sobre todo hacia el interior. Los empleados, a fin de cuentas, son quienes ejecutarán esos planes de futuro, por lo que es conveniente explicárselos bien, motivarles, inspirarles e involucrarles.

*Ignacio Rupérez Larrea. Comunicación especializada en Burson-Marsteller. 

]]>
<![CDATA[¿En qué cesta pongo mis huevos?]]>2014-03-05T06:00:00+01:002014-03-05T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-05/en-que-cesta-pongo-mis-huevos_97233/http://www.elconfidencial.com/autores/pablo-zamorano-287/Según un estudio reciente de Infoadex, la inversión de las grandes empresas en actos de RSC (responsabilidad social corporativa), mecenazgo o patrocinio creció un 1,7% el pasado año en España, hasta los 404,5 millones de euros. Una cifra que invita al optimismo si se tiene en cuenta que se produjo durante un ejercicio no especialmente bueno en lo que a actividad económica se refiere (caída del 1,2% del PIB). Podría decirse que las empresas, por tanto, ya no sólo invierten en RSC o patrocinios por “quedar bien” o porque les “sobra” dinero para poder mostrar su cara más amable social y medioambientalmente más responsable. No, es algo ya estratégico para ellas.

Algunos ejemplos alejados de los tradicionales “tópicos” de por qué invertir en RSC: para atraer inversión, obtener financiación o realizar movimientos corporativos. Un informe de EUROSIF (European Sustainable Investment Forum) con la ACCA (Association of Chartered Certified Accountants) entre inversores y analistas de 18 países de todo el mundo ponía de manifiesto que en la actualidad más de dos tercios de ellos analizaban ya otra información no financiera sobre la compañía –como sus políticas de RSC, ambientales o de buen gobierno– antes de cerrar una operación. Es decir, que ya “no sólo hay que ser bueno, sino parecerlo”, y yo añadiría: y además “que se sepa” (comunicarlo).

A la progresiva madurez de las empresas para invertir en RSC, políticas ambientales, patrocinio y mecenazgo en España aún le falta, sin embargo, una mayor visión estratégica y de largo plazo. No se trata de poner los 'huevos' en cualquier cesta, sino en la cesta o cestas adecuadas. Y es que invertir en RSC, en patrocinios o mecenazgo no es tener presupuesto y a partir de ahí elegir dónde lo pongo entre una lista de ONG con diferentes misiones o colectivos a los que atender, de eventos deportivos (en el que me puede gustar más el tenis o el fútbol), o de museos o entidades culturales. No.

SumarioApostar por este tipo de políticas es mirar primero hacia uno mismo, ver cuáles son mis valores corporativos, qué quiero transmitir como empresa a la sociedad, y diseñar una estrategia y un plan de acción definidos. De forma que se podría decir que es la empresa –una vez tiene definidos sus objetivos y líneas de acción– la que sale a buscar las iniciativas que mejor encajan con su planteamiento, y no viceversa. Hasta tal punto que una compañía puede encontrar que no existe aún la iniciativa de RSC, de patrocinio o mecenazgo que encaje con su filosofía, sino que hay que crearla.

Del mismo modo, es importante pensar en el largo plazo. No se trata de lanzar “fuegos artificiales” o de hacer mucho ruido al principio con acciones fabulosas cuyos impactos y resultados son cuando menos cuestionables. Se trata de que si realmente nos importa ser socialmente responsables, transcienda, y eso sólo se hace mediante una continuada sucesión de acciones con un sentido y objetivos concretos. Es más, incluso si lo planificamos en el tiempo, el presupuesto con el que contemos dé mucho más de sí.

Por eso, tampoco hay que olvidar que lo invertido en “lo que no tiene que ver estrictamente con el negocio” tenga un claro retorno económico y sea medible. Será la prueba más que evidente de que la empresa va por el buen camino.

*Pablo Zamorano, Comunicación Corporativa y Financiera, Burson-Marsteller España.

]]>
<![CDATA[Huele a tongo, lean los periódicos]]>2013-09-01T06:00:00+02:002013-09-01T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-09-01/huele-a-tongo-lean-los-periodicos_23494/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/La moraleja de un viejo chiste de la época franquista aconsejaba “menos viajar y más leer los periódicos” para que las buenas gentes pudieran estar al tanto de las grandes realizaciones del régimen que algunos, demasiado aficionados a su propio criterio, decían no haber visto en los lugares en que se suponía que debían estar. Claro es que el viejo general siempre 'tuvo suerte' con los periodistas, según afirmó en varias oportunidades, y, en efecto, cada primero de octubre la prensa celebraba unánimemente el aniversario de la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado. Ahora ya no dependemos de un franquismo, si acaso de dos, como dice un buen amigo, y la prensa ya no es tan dócil como acaso convenga a los mandamases, pero algo se puede ir haciendo porque, quien más quien menos, todo el mundo necesita apoyos y la mano del Gobierno puede ser lenta pero es larga, y una opinión favorable es un tesoro que hay que cuidar a cualquier precio.

Un titular vale más que mil palabras

A los dirigentes del PP no les faltan los problemas, pero, de tantos que son, conservan el privilegio de escogerlos y obtienen algún éxito por el procedimiento de apuntarse el mero paso de los meses y olvidarse cuanto sea necesario de lo que es su responsabilidad directa: a esto se le llama confeccionar una agenda, de manera que el presidente pueda ir de evento en evento sin salpicarse más de lo debido con los lodos creados por los polvos de Gürtel y de Bárcenas, sin tener que dar explicaciones porque el déficit y la deuda se desmanden, o porque las expectativas sigan siendo de color de hormiga, ya que eso siempre se va a arreglar en los trimestres que vienen, y llegarán a tiempo, seguro. Si alguien esperaba un septiembre calentito, que se entere de que Rajoy va a moverse más que el baúl de la Piquer.

Rajoy, acompañado de Pastor y Feijóo, en Pontevedra. (Efe)De acuerdo con ese plan para la fabricación de noticias favorables, Rajoy ha comenzado el curso en Galicia, ante un público muy selecto y bastante adicto, y ha afirmado con un énfasis muy oportuno que nadie va a apartarle del camino trazado. Es la ventaja que tienen las mayorías absolutas cuando sus integrantes, al parecer, no se deben a nadie, aparte de a Rajoy mismo. Esto da lugar a un interesante fenómeno que, no nos engañemos, tampoco es nuevo: la diferencia entre lo que dicen, o callan, los diputados cuando están expuestos, y lo que afirman cuando vuelven al estado de normalidad, siempre por poco tiempo, adquiere caracteres de distancia sideral. Lo veremos cuando se reúna el Comité Ejecutivo del PP, otro órgano pensado para el debate de ideas, y podamos asistir a una unanimidad estruendosa. Un titular a tiempo reflejando el aplauso satisfecho de tantos líderes reunidos acabará con todas las maledicencias y los malos pensamientos, al menos por otra semana.

La judicialización de la política

Judicializar la política es una operación de alto riesgo, salvo que, de manera previa y concienzuda, se haya politizado la justicia y reservado y puesto al día la vía del indulto por si algo no va del todo bien. No obstante, como lo de la judicialización de la política es un invento bastante original, sin demasiados antecedentes en el derecho político comparado, el mecanismo puede producir algunas disfunciones capaces de molestar el merecido descanso de los afectados. Así, por ejemplo, podría pensarse que el porvenir del PP acabe dependiendo del cálculo de los abogados dedicados a rescatar a Bárcenas de las garras de una maquinaria desajustada. Tras una larga y fructífera relación política, profesional y laboral, lo lógico sería pensar que a ambos, a Bárcenas y a los actuales dirigentes del PP,  les podría convenir una solución, digamos, armónica, una vez que el buen sentido y los cálculos serenos les lleven a poner de acuerdo las agendas. Al fin y al cabo Rajoy sólo le dijo a Bárcenas que sería difícil, no que fuera imposible. ¿Será hacedero? ¿Se prestarán a ello los halcones del derecho a saber?

Luis bárcenasLos tongos bien ejecutados suelen ser muy beneficiosos para los partícipes y sólo perjudican a uno que no se entera, al público en general: en esto se parecen mucho a mecanismos de financiación que están en la mente de todos. En cuanto al supuesto tercero en discordia, al PSOE, podría venirle muy bien el lento declive de la mayoría hasta parar en nada, en lo suficientemente poco como para sacar completamente al viejo partido felipista del agujero negro en que había ido a parar con el zapaterismo. 

El álgebra de las curvas

El único milagro que no se podrá discutir a Rajoy es el de haber recuperado al PSOE: le está costando, pero el asunto va bien. Según los datos del CIS, tanto el PP como el PSOE llevan una trayectoria uniformemente descendente, pero, aparentemente, conservando las distancias. Estas curvas de descenso parecen mostrar ya, y veremos lo que dicen las próximas, una tendencia levemente divergente, pero todavía es pronto para asustarse. De confirmarse el análisis fino, el PSOE empezaría a desperezarse y el PP continuaría acelerando hacia el despeñadero y a la espera del milagro. Para saber cómo habría de ser el milagro es todavía pronto, pero en Génova, un puñado de mentes privilegiadas está trabajando en la explicación. En cualquier caso, nadie será capaz de negar un carácter casi sobrenatural al mantenimiento del PP, con los portavoces que tiene. De producirse el portento, lo que no se puede descartar será uno de esos milagros no del todo insólitos, porque los imposibles, ya se vio en Andalucía, se resisten un poco a la magia de la inteligencia genovesa. Pero cabe recordar que quien ha sido capaz de fabricar una secretaria general de diseño, a base de inputs en la calculadora, bien podrá darle la vuelta a la tortilla llegado el momento, sobre todo si la prensa ayuda, el tongo es bien recibido y el sectarismo sigue de moda.

 

]]>
<![CDATA[La larga marcha de Rajoy]]>2013-08-25T06:00:00+02:002013-08-25T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-25/la-larga-marcha-de-rajoy_20777/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

]]>
“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

]]>
<![CDATA[Drama y desconcierto de la derecha]]>2013-08-18T06:00:00+02:002013-08-18T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-18/drama-y-desconcierto-de-la-derecha_18683/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/Una ley política inexorable establece que lo que cuenta son las herencias, no las promesas. La derecha española está rota y desconcertada por la insondable distancia que existe entre lo que esperaba y el futuro que adivina. La derrota de Zapatero fue un auténtico afrodisíaco, pero pronto empezó el desasosiego, aunque nunca nadie pudo prever la política totalmente contraria a lo prometido que sañudamente se ha venido aplicando sobre los esquilmados bolsillos de los ciudadanos, ni tampoco la cadena de mentiras, de despropósitos y de indignidad que traería consigo el caso Bárcenas.

Hubo un momento en que pudo pensarse en que se salía de la crisis, pero lo que ahora aterra a la derecha es su propia impotencia para resolver una ecuación con demasiadas incógnitas y una amenaza muy cierta: un gobierno de coalición de todos los demás, de los que trajeron la crisis y la llevarán al abismo, contra los restos de un naufragio tan aparentemente inevitable como merecido. Falta valor para tirar a la escoria y al capitán por la borda.

Cospedal, arenas y cascos testificarán esta semana ante el juez pablo ruz. (efe)Tres secretarios generales y ninguna grandeza

Dicen que la derecha se ha hecho económica, que lo único que importa es el bienestar, el dinerito. Seguro que es así, pero los votantes tienen sueños de los que no les gusta despertarse, y entre esos anhelos siempre ha estado la idea de que sus dirigentes, a diferencia de otros, eran patriotas, valientes, decentes. El interrogatorio a tres secretarios generales del PP ha sido seguido con enorme curiosidad, pero la decepción ha sido el único bocado cierto. Los secretarios generales no saben nada, no ven nada, no oyen nada, son vagos, desatienden sus obligaciones estatutarias y van únicamente a lo suyo. Es posible que alguno admire todavía su listeza, pero dudo que les quede cualquier capital político, sea cual fuere su destino. Han dicho lo que la mayoría de la gente diría, eso es cierto, pero con esa vulgaridad se les acabó el apresto. Tan sólo la dama ha apuntado maneras, pero nadie puede estar seguro de que no se deba a su capacidad de meterse en charcos: hubo jaleadores a su entrada en la audiencia, no volverá a haberlos.

El hotel de los líos

El PP ha dado en muchas ocasiones la sensación de ser una casa deshabitada, pero ahora recuerda más al hotel de los líos, al templo del desconcierto. Entre sus oficiales parece haber una competición seria por ver quién es capaz de decir la mayor tontería. Uno de los que no tiene la boca pequeña es un simpático diputado murciano que, según parece, sabe lo suyo de economía. Ha hecho la pregunta del millón, le ha pedido a Bárcenas que enseñe la lista verdadera, los papeles que expliquen el origen de su tesoro helvético y trasatlántico. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Resulta que la gente anda entretenida con la contabilidad de los sobresueldos y pequeñas donaciones de liberales convencidos, y se olvida de preguntarse por las decenas de millones de euros. Tal vez quiera decir el diputado que una cosa es lo que se gastó el PP y otra lo que unos cuantos robaron en su nombre…, aunque nunca llegó a las arcas del partido. Porque el mayor misterio de esos caudales barcenianos consiste en que nadie ha denunciado nunca, ni denunciará jamás, su desaparición. No sé si Bárcenas era un buen tesorero, pero si ha sido ladrón se merece el Nobel del gremio, porque parece haber conseguido que le defiendan los supuestamente robados.

Un policía acompaña al maquinista del tren tras el accidente. (Reuters)El tren del olvido

El accidente del Alvia camino de Santiago ha sido una enorme tragedia, pero puede haber dejado lecciones interesantes en materia de comunicación, y en disciplinas conexas. Vayamos a lo primero: nadie sabe cómo, apareció, urbi et orbi, una grabación, que debiera haber sido prueba judicial secreta: un tren se adentraba a velocidad excesiva en un curva cerrada y descarrilaba con estrépito en un primer plano digno del mejor cine de catástrofes. ¿Quién liberó la grabación? Sus efectos fueron inmediatos, pues el pueblo entiende que es el maquinista el que acelera en vez de frenar. Un culpable obvio, y las empresas, el ministerio, y dos gobiernos, a resguardo, ese es el resultado certero de la filtración. Vayamos a lo segundo: dos centenares de víctimas, varias decenas de muertos, mucha solidaridad, velas, lágrimas y que nadie haga preguntas que estamos en verano. ¿Está bien equipado el tren? ¿Está adecuadamente homologado para esa clase de servicios? ¿Es seguro desde el punto de vista dinámico? Y mil más, pero son cosas de técnicos, que los políticos nunca hacen nada mal. La democracia española parece haber madurado lo suficiente hasta alcanzar la sabiduría de no hacer preguntas inconvenientes. Ya lo dijo Franco, España es mucho más fácil de gobernar de lo que se cree.

Aplausos desesperados, fin de la cita

No es por amargarle las vacaciones a nadie, pero los atareados diputados que aplaudían con entusiasmo digno de mejor causa las citas rajoyanas contra su nada apócrifo autor, no deben haber caído en la cuenta de que aplaudían las evasivas del caso GAL, y otras andanzas escasamente edificantes. No creo que ese aplauso sea otra cosa que muestra de desesperación, porque, de tomarlo en serio, habría que negarles el saludo. Queridos amigos, en la democracia no vale todo, eso pensábamos hasta hace poco.

]]>
<![CDATA[¿Qué eres, Mariano, sino una vieja cansada?]]>2013-07-26T06:00:00+02:002013-07-26T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-26/que-eres-mariano-sino-una-vieja-cansada_12930/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Tierno y sensible, acomplejado por su físico enclenque y sus profundas y múltiples inseguridades,  profundamente alcoholizado, el poeta galés Dylan Thomas repetía a su primer amor, la escritora británica Pamela Hansford Johnson, los impublicables poemas que un amigo dedicaba a su "cerda", la patria: "¿Qué eres, Gales, sino una vieja puta cansada?".Los países, como las cerdas y como las personas, se agotan. Hoy España es un país tan cansado, tan exhausto, tan maltratado, que parece incapaz de reaccionar y levantarse. Los ciudadanos están llenos de dudas, de temores, de resquemor. La culpa es de la corrupción política, de la crisis económica, del deterioro ético y moral. La mala fortuna, en forma de accidente de tren, nos ha dado el golpe de gracia. No hay ideas, no hay líderes, no hay esperanza, no hay futuro."Las decisiones necesarias son las más difíciles de tomar", dijo el presidente del Gobierno en un desayuno informativo. Una frase hueca que venía a confirmar que nuestro líder de plasma necesita un empujoncito para tomar decisiones... "Es imperativo que Mariano Rajoy comparezca en el Congreso", ordenó el Financial Times el pasado día 16 en un memorable editorial titulado "El venenoso escándalo de financiación irregular en España". Es la prensa internacional la que ha obligado a Rajoy a explicarse ante los españoles. La prensa española está desactivada. Recuerde la tomadura de pelo que supuso la comparecencia de Rajoy con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en la que el presidente del Gobierno se alió con ABC para no responder a la pregunta del millón, preparada por los periodistas presentes: "¿Por qué mantuvo el contacto con Luis Bárcenas, incluso dándole ánimos por SMS, después de saber que tenía 16 millones de euros en Suiza?".En estos momentos, el descrédito de Rajoy no conoce fronteras. Lidera un país en ruinas y un partido tan pringoso como una bayeta de cocina. El periodista Ciprion Baltoio, corresponsal extranjero de un canal rumano de televisión, le sorprendió el pasado día 22 durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro Victor Ponta  con esta pregunta: "Es para saber cuándo y cómo vas a responder a todas las acusaciones que vienen en el caso Bárcenas. ¿Enfrente del Parlamento, de un juez o en un discurso como el pasado febrero? Muchas gracias". El rostro del presidente, como el de un señor Potato de carne y hueso, se descompuso: borrado su inamovible ceño, se le desajustó la mandíbula, los ojos perdieron simetría, los labios se encogieron hasta desaparecer, las cejas se desmoronaron... Su invariable expresión de asombro se convirtió en caricatura.No queda nada del político que, exultante, saludaba desde el balcón de Génova la noche del 20 de noviembre de 2011.

El próximo jueves Rajoy comparecerá, por fin, en el Congreso. No lo hará a petición propia, como dice, sino arrastrado por las circunstancias, arrinconado por los escándalos, empujado por el descrédito internacional. Y lo hará sin haber pronunciado el nombre de su extesorero, intentando convertir un debate sobre corrupción en un monográfico sobre economía, cancelando la rueda de prensa sin límite de preguntas que siempre concedía antes de vacaciones. ¿Presenciaremos ese día el comienzo del final?

"Fui mortal hasta el último suspiro prolongado", escribió Dylan Thomas. Mariano Rajoy, como la tierra del poeta galés, ha perdido todo su lustre. Dilapidado el capital político, sin credibilidad, aislado y pusilánime, el presidente carece de liderazgo. Parece una vieja fulana cansada. Tanto mentir, tanto esquivar, tanto huir, han convertido a Rajoy en propietario de un edificio ruinoso que, cubierto de grietas y humedades, ya solo espera ser demolido. ¿Surgirá un nuevo líder de los escombros?

]]>
<![CDATA[¿Se hace periodismo en el caso Bárcenas?]]>2013-07-19T06:00:00+02:002013-07-19T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-19/se-hace-periodismo-en-el-caso-barcenas_10887/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Las páginas de los periódicos aparecen, jornada tras jornada, repletas de información sobre el llamado caso Bárcenas. La trama de corrupción que rodea las finanzas del Partido Popular ocupa desde hace semanas todas las portadas, abre cada día los principales informativos de todos los medios de comunicación, genera toneladas de imágenes, de grabaciones, de debates, de análisis. En la calle no se habla de otra cosa...Pero, ¿es periodismo la información sobre Bárcenas? Me refiero a la gran información, a los titulares explosivos, a esas exclusivas que presumen de ser capaces de derribar un gobierno. Pues sí, es periodismo... pero quizá no tanto. O al menos no del modo tradicional. En ningún caso periodismo de investigación, ese género admirado, alabado e imprescindible reducido a la mínima expresión por sus altos costes. Con el caso Bárcenas se está generando mucha opinión, puesto que proporciona el relleno perfecto para columnas, post de todo tipo, tertulias y demás parientes del genero opinativo. Pero periodismo, auténtico periodismo, gran periodismo… Sólo en el caso de que la filtración sea considerada periodismo.

SumarioSon Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí no ha habido unos Bernstein y Woodward, los héroes del Watergate, capaces de rastrear la podredumbre, levantar la noticia y, en una investigación periodística modélica, descubrir un entramado de corrupción y juego sucio. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva. El medio afortunado pone su granito de arena y personaliza el soplo, seleccionando, elaborando y analizando los contenidos de la cloaca. El trabajo de los periodistas se limita a examinar esos documentos, desmenuzarlos, descubrir detalles, conectar informaciones y crear una narración coherente alrededor de los datos facilitados.No es de extrañar que, así las cosas, la información haya ido cambiando de barrio según los intereses puntuales de Bárcenas. El Mundo publicó el pasado 18 de enero que el extesorero del PP habría pagado sobresueldos en dinero negro a altos cargos de su partido. Bombazo. Sólo unos días después, el 31, fue El País quién abrió su portada con la supuesta contabilidad B que Bárcenas habría mantenido entre 1990 y 2009, papeles en los que aparece el actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Y cuando parecía que el diario de Prisa controlaba el tema de moda con sus fotocopias, llegó Pedro J. y, en un alarde de habilidad, cintura y, reconozcámoslo, talento, vuelve a depositar el ascua junto a su sardina: publica su charla de cuatro horas con el extesorero, se convierte en coprotagonista de la noticia del momento y, más tarde, muestra los originales de la contabilidad. Su buen amigo Gómez de Liaño, actual abogado de Bárcenas, seguro que está al tanto de todos los detalles de estas exclusivas filtradas...Insisto: ¿Periodismo? Bueno, quizá periodismo para el siglo XXI, un periodismo moderno a excelente relación calidad-precio. Periodismo de supervivencia, ese que cada vez invierte menos en corresponsales, en investigación, en verdaderos periodistas, y convierte a quienes disponen de documentos en la fuente de información perfecta. El ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado: dicen que desde que surgió Wikileaks, como respuesta a la tibieza de la prensa con el desastre financiero, la información ha dejado de estar en manos de unos pocos. Debe ser cierto: ahora se hace periodismo incluso desde Soto del Real.

]]>