http://rss.blogs.elconfidencial.com/<![CDATA[BLOGS]]>2014-07-25T00:48:03+02:00http://www.elconfidencial.com/img/logo/logo.pnghttp://www.elconfidencial.com<![CDATA[¿Qué PSOE nos espera?]]>2014-07-24T05:00:00+02:002014-07-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-07-24/que-psoe-nos-espera_167204/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Recién llegado a la secretaría general del PSOE (febrero 2012, Sevilla), Pérez Rubalcaba me decía en la distancia corta que no tenía sentido hacer el giro a la izquierda, como parecían reclamar las bases de su partido, porque antes o después estaría obligado a hacer el camino de vuelta hacia el centro, que es donde se ganan las elecciones. No es distinto el canto de las sirenas que zumba en los oídos de Pedro Sánchez en vísperas del relevo.

Esa banda sonora también ameniza la gestión del primer ministro francés, Manuel Valls, marcado estrechamente por el ala más izquierdista del PSF. De su paso por Madrid nos queda su apuesta por el reformismo como palanca de recuperación de la izquierda. Él ya lo practica, venciendo las resistencias de “corporativismos y rentistas”, por un extremo, y de quienes en su propio partido reclaman más izquierda, por el otro.

Valls no renuncia a la izquierda, pero la quiere reinventada sin perder su vocación de mayoría social y política: “Puede morir si no se reinventa y si renuncia al progreso”. Esas son las frases repicadas por los analistas con la esperanza, unos, y el miedo, otros, de que Pedro Sánchez, un producto del reciente descorche generacional en el PSOE, se aplique el cuento. Aciertan aquellos, a juzgar por las señales de sus primeros pasos y el voto directo de los militantes a favor de la opción más moderada de las tres en liza el pasado 13 de julio.

Sumario

Así, el flamante líder encajaría en este retrato apresurado (no ha habido tiempo para más): moderado, ambicioso, realista, trabajador y bien parecido, que no levanta el puño y sonríe hasta que le duele la mandíbula porque lo exige el guion. Son las coordenadas de Sánchez al principio del viaje al frente de un partido obligado a reconocerse como pilar izquierdo del sistema. O sea, como garantía de estabilidad institucional en la España de aquí y ahora.

Y en cuanto a la partitura política e ideológica del líder in pectore del PSOE (será investido el domingo que viene en un congreso extraordinario), las primeras señales revelan un enganche claro con la vocación modernizadora de su partido sin renunciar al legado de la izquierda clásica: “Un proyecto reformista para una segunda transición económica y social que vea en la educación pública, la sanidad universal y la protección social lo que siempre ha sido: un dique contra la injusticia y el mejor pilar de la competitividad” (Carta a los militantes, 16 julio 2014).

De momento, ni media palabra sobre la factura del Estado del bienestar. Manuel Valls, que ya no está en las musas sino en el teatro, reniega del recurso permanente a la deuda para financiar el gasto social (lugar común de la socialdemocracia europea durante las últimas décadas), sostiene que el déficit público no es de izquierdas y se plantea como objetivos de su Gobierno socialista el equilibrio presupuestario, el apoyo a la competitividad y el adelgazamiento de la Administración.

Lo explicaba en sus declaraciones de ayer a un periódico madrileño y lo ha empezado a aplicar desde el poder en contra de un sector de su partido. A saber: congelación de pensiones, recorte del gasto en sanidad (10.000 millones en tres años), recorte en gastos del Estado (18.000 millones en tres años) y sensibles rebajas a empresarios en impuestos y seguridad social.

Difícil se lo pone a Pedro Sánchez. Sobre todo si esas medidas, que firmaría sin problemas Mariano Rajoy, se inspiran en los referentes políticos del primer ministro francés. Uno de ellos, Felipe González, al que Sánchez también suele citar como ejemplo a seguir.

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Recién llegado a la secretaría general del PSOE (febrero 2012, Sevilla), Pérez Rubalcaba me decía en la distancia corta que no tenía sentido hacer el giro a la izquierda, como parecían reclamar las bases de su partido, porque antes o después estaría obligado a hacer el camino de vuelta hacia el centro, que es donde se ganan las elecciones. No es distinto el canto de las sirenas que zumba en los oídos de Pedro Sánchez en vísperas del relevo.

Esa banda sonora también ameniza la gestión del primer ministro francés, Manuel Valls, marcado estrechamente por el ala más izquierdista del PSF. De su paso por Madrid nos queda su apuesta por el reformismo como palanca de recuperación de la izquierda. Él ya lo practica, venciendo las resistencias de “corporativismos y rentistas”, por un extremo, y de quienes en su propio partido reclaman más izquierda, por el otro.

Valls no renuncia a la izquierda, pero la quiere reinventada sin perder su vocación de mayoría social y política: “Puede morir si no se reinventa y si renuncia al progreso”. Esas son las frases repicadas por los analistas con la esperanza, unos, y el miedo, otros, de que Pedro Sánchez, un producto del reciente descorche generacional en el PSOE, se aplique el cuento. Aciertan aquellos, a juzgar por las señales de sus primeros pasos y el voto directo de los militantes a favor de la opción más moderada de las tres en liza el pasado 13 de julio.

Sumario

Así, el flamante líder encajaría en este retrato apresurado (no ha habido tiempo para más): moderado, ambicioso, realista, trabajador y bien parecido, que no levanta el puño y sonríe hasta que le duele la mandíbula porque lo exige el guion. Son las coordenadas de Sánchez al principio del viaje al frente de un partido obligado a reconocerse como pilar izquierdo del sistema. O sea, como garantía de estabilidad institucional en la España de aquí y ahora.

Y en cuanto a la partitura política e ideológica del líder in pectore del PSOE (será investido el domingo que viene en un congreso extraordinario), las primeras señales revelan un enganche claro con la vocación modernizadora de su partido sin renunciar al legado de la izquierda clásica: “Un proyecto reformista para una segunda transición económica y social que vea en la educación pública, la sanidad universal y la protección social lo que siempre ha sido: un dique contra la injusticia y el mejor pilar de la competitividad” (Carta a los militantes, 16 julio 2014).

De momento, ni media palabra sobre la factura del Estado del bienestar. Manuel Valls, que ya no está en las musas sino en el teatro, reniega del recurso permanente a la deuda para financiar el gasto social (lugar común de la socialdemocracia europea durante las últimas décadas), sostiene que el déficit público no es de izquierdas y se plantea como objetivos de su Gobierno socialista el equilibrio presupuestario, el apoyo a la competitividad y el adelgazamiento de la Administración.

Lo explicaba en sus declaraciones de ayer a un periódico madrileño y lo ha empezado a aplicar desde el poder en contra de un sector de su partido. A saber: congelación de pensiones, recorte del gasto en sanidad (10.000 millones en tres años), recorte en gastos del Estado (18.000 millones en tres años) y sensibles rebajas a empresarios en impuestos y seguridad social.

Difícil se lo pone a Pedro Sánchez. Sobre todo si esas medidas, que firmaría sin problemas Mariano Rajoy, se inspiran en los referentes políticos del primer ministro francés. Uno de ellos, Felipe González, al que Sánchez también suele citar como ejemplo a seguir.

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<![CDATA[El día de furia del juez Novoa: un STOP, una multa y bronca con los agentes]]>2014-07-24T05:00:00+02:002014-07-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-07-24/el-dia-de-furia-del-juez-novoa-un-stop-una-multa-y-bronca-con-los-agentes_167137/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/La mezcla de calor y cansancio tiene pésimos efectos en el carácter de los conductores durante los meses de verano. Según ha podido saber El Confidencial, el magistrado de la Audiencia Nacional Ángel Novoa Fernández habría vivido el pasado domingo 22 de junio uno de esos días de furia al volante cuando trataba de regresar a Madrid.

El juez, miembro de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia y candidato hasta el pasado mes de mayo para cubrir una de las dos vacantes que había en el Tribunal Supremo, fue interceptado por una patrulla de agentes de la Guardia Civil cuando circulaba con su coche por una carretera de la provincia de Zamora. Los funcionarios de la agrupación de tráfico le dieron el alto después de comprobar que se había saltado una señal de STOP en el cruce de incorporación a otra carretera.

En condiciones normales, la infracción podría haberse zanjado con una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos en el permiso de conducir, el castigo tipificado para estos casos. Sin embargo, el magistrado no encajó bien el reproche de la pareja de la Guardia Civil y decidió acompañar la denuncia con una fuerte discusión con los agentes.

Al parecer, nada más detener su vehículo por indicación de los guardias civiles, Novoa Fernández alegó que ni siquiera había visto la señal de STOP en cuestión y les recriminó que quisieran denunciarle por un despiste de ese tipo. Pese a las explicaciones, los dos guardias civiles decidieron seguir adelante con el procedimiento de sanción, aunque antes de ello pidieron al magistrado que moviera su vehículo –un modelo Mercedes de gama alta– a un lado de la carretera para reducir el riesgo de colisión con otro coche.

Según las fuentes consultadas, en ese momento, Novoa Fernández reaccionó airadamente identificándose ante los agentes como magistrado de la Audiencia Nacional y reclamó a sus interlocutores que hicieran exactamente lo mismo y exhibieran sus placas. El enfado del juez no se quedó ahí. Tras recibir el boleto con la sanción correspondiente, insistió en anotar los datos de los agentes que lo acababan de multar y, antes de volver a su vehículo para emprender de nuevo la marcha, se dirigió otra vez hacia los funcionarios y les aseguró que el incidente que acababa de producirse no iba a quedar zanjado de ese modo. Los planes que tenía en mente se desconocen por ahora. 

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<![CDATA[Empresarios “desesperados” ante el incendio]]>2014-07-23T05:00:00+02:002014-07-23T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-07-23/empresarios-desesperados-ante-el-incendio_166669/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/La entrevista Rajoy-Mas no se celebrará hasta el miércoles 30, el día antes que España y Cataluña –en esto son iguales– cierren por vacaciones. La razón es que Rajoy no ha querido una entrevista ‘discreta’ (Mas creía que era más oportuna para explorar soluciones), sino que ha preferido colocar al presidente de la Generalitat ante los focos. Y no lo recibirá –además– hasta haberse visto con Pedro Sánchez el lunes 28, con el que no podía quedar antes porque oficialmente no será líder del PSOE hasta el día anterior.

Mas se enfrenta pues a un difícil encuentro semipúblico con Rajoy (con micrófonos a la entrada y a la salida), prisionero de su pacto con Junqueras de finales del 2012 en el que para ser elegido presidente se comprometió con ERC no sólo a celebrar una consulta sino a hacerla (salvo permiso del socio) en el transcurso del 2014. Y ahora está atrapado. No puede desatascar el conflicto con Rajoy aunque, cosa nada fácil, los dos quisieran llegar un entendimiento, porque está prisionero de aquel pacto que además, imprudentemente, al acordar las dos preguntas de la consulta, ha extendido no sólo a ICV, un partido responsable, sino también a las CUP.

Y pese a que Mas es un profesional que afronta sus compromisos y ruedas de prensa sin dejar traslucir su estado de ánimo, el lunes –cuando presentaba como un hecho “normal” la renuncia de Duran i Lleida a la secretaría general de la federación CiU– noté que su lenguaje corporal indicaba tensión, mucha tensión. No es para menos. Tras asegurar una y otra vez que una Cataluña independiente seguiría en la Unión Europea y el euro, se ha encontrado con tres bofetadas.

Sumario

La primera –la de menor entidad pero humillante– es que su eurodiputado en Bruselas, Ramón Tremosa, un soberanista que mira por encima del hombro a los no soberanistas, va a tener que compartir grupo parlamentario europeo (el liberal) con los ‘españolistas’ de UPyD y Ciudadanos. Las otras dos son de mayor calibre. El nuevo presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, afirmó en una comparecencia ante el grupo de Los Verdes que “en la UE no se entra con una carta”, en alusión algo despectiva a la misiva que Artur Mas envió hace unos meses a los jefes de Estado de la Unión Europea. Más grave: la señora Merkel –que parece ser la figura política europea con más poder y a la que algunos atribuyen la inspiración del plan de austeridad de Zapatero de mayo del 2010 y la dimisión de Berlusconi como primer ministro italiano poco después– contestó a un periodista español que le inquiría sobre el proceso catalán con cierta rotundidad: “Estamos a favor de la integridad territorial de todos los Estados, lo que es completamente distinto a que las regiones se vuelvan independientes y se organicen ellas”. Más claro el agua, y el diario catalán más próximo al independentismo, el Ara, no dudo en hablar del “nein” de Merkel.

Además, el pasado fin de semana Mas contempló como el acoso y derribo de Pere Navarro en el liderazgo del PSC –al que su aparato de propaganda contribuyó con entusiasmo como antes había hecho con José Montilla– no se traducía en más soberanismo, sino en su relevo por Miquel Iceta, que piensa casi exactamente lo mismo que Navarro sobre el encaje de Cataluña en una España federal, pero que tiene más oficio parlamentario y es mejor polemista.

Y el primer dardo que ha lanzado es afirmar que la consulta será necesaria para cerrar el contencioso, pero que sólo puede ser legal y pactada (lo mismo que dice Duran i Lleida). E Iceta ha propuesto además una pregunta que busca la permanencia de Cataluña en España a cambio de que se le reconozca su carácter de nación, se alcance un pacto fiscal solidario (sin los privilegios del vasco o navarro) y se blinden las competencias catalanas en materia de lengua y educación.

Y el dardo ha hecho diana porque es una fórmula que apoyaría una mayoría de ciudadanos catalanes (si se pudiera conseguir) según la encuesta de El País del pasado domingo. Un 38% de los catalanes (contra un 31% que se declaran a favor de la independencia y un 19% que apoyan el statu quo) cree que lo mejor es que Cataluña siga formando parte de España pero “con nuevas y blindadas competencias en exclusiva como plantea la tercera vía”. La misma encuesta dice que el 35% piensa que el presidente Mas debe mantener la consulta del 9 de noviembre, apoyo nada despreciable frente al 21% que le pide que la aplace, pero inferior al 39% que cree que lo mejor sería que Mas mantuviera la idea de la consulta pero negociando la forma y el momento de su celebración con el Gobierno español para que sea legal.

Y es relevante que la opinión mayoritaria de los catalanes –que está muy lejos de las posiciones del PP pero que tampoco suscribe el catecismo nacionalista– es compartida por el mundo económico. El presidente del Foment, Joaquim Gay de Montellà, lo explicita con creciente insistencia y los dos banqueros catalanes (Isidre Fainé de CaixaBank y Josep Oliu del Sabadell) dicen lo mismo con fórmulas más ‘diplomáticas’.

Pero además, el lunes PricewaterhouseCoopers dio a conocer una encuesta entre algo más de un centenar de empresarios en la que la mayoría “pide diálogo entre los dos gobiernos casi con desesperación” (Price dixit). Así el 68,9% exigen una solución negociada (31,1%), la reforma de la financiación autonómica y otras cuestiones (22,2%) o la reforma de la Constitución (15,6%). El 26,7% son partidarios de la consulta que plantea Artur Mas y sólo el 4,4% apuestan por la independencia. Interesante, aunque no hay duda de que este último porcentaje subiría en una encuesta que abarcara a la pequeña y mediana empresa.

Aunque ojo, porque el tenaz Josep González, presidente de Pimec, patronal que suscribe el derecho a decidir, fue recibido por Mariano Rajoy la semana pasada y luego afirmó a la prensa, satisfecho, que ni él ni Rajoy habían sacado el asunto de la consulta porque “nosotros vamos a lo nuestro, defender a la pequeña y mediana empresa”.

Sumario

¿Qué dicen estos porcentajes? Pues lo que ya he sostenido en esta columna, que la mayoría de los catalanes exige más autogobierno, e interpretó como un rechazo a esa aspiración la sentencia del Constitucional (y el proceso que condujo a ella) pero que no es independentista porque no quiere romper con España o porque cree que no le conviene a Cataluña (o por las dos cosas). Por eso Mas se ha equivocado al emprender –jaleado por un grupo de (hace unos años) jóvenes independentistas que tienen poco que ver con la CDC tradicional, un partido catalanista-centrista atrapatodo– un camino demasiado estrecho y bastante sectario. Es cierto que una parte importante de la sociedad catalana (las encuestas hablan de algo más del 40%) simpatiza con el independentismo, pero estos se sienten ahora más identificados con Oriol Junqueras, el líder de ERC.

Por eso la educada carta notarial de aviso de divorcio y de tregua provisional de Duran le ha sentado mal a Mas. Intuye que el entierro del gran invento (la poliédrica CiU de Pujol) es perder un activo, pero sabe que Duran no le seguirá en una Declaración Unilateral de Independencia a la que parece encaminado. Por eso si debe haber ruptura –Duran tampoco la quiere pero ha llegado a la convicción de que Mas está atrapado– al menos que sea sin escándalo y que llegue lo más tarde posible. Y Mas no ponía el lunes buena cara ante el preaviso de divorcio de Duran.

Pero el president es un profesional dedicado y cumplidor. Educado en Aula (una escuela de élite montada por un pedagogo que abandonó el Liceo Francés porque creía que se debía exigir más disciplina y esfuerzo) está dispuesto a atender todos los compromisos convenientes para su objetivo. Así, mientras intentaba poner (sin conseguirlo demasiado) buena cara al mal tiempo (el inicio del divorcio de Duran) debía pensar que aquel mismo día almorzaba con Miquel Iceta, el nuevo líder del PSC.

CiU y el PSC han sido los dos grandes partidos catalanes, los dos grandes rivales pero –a diferencia del PP y el PSOE– siempre ha habido alguna complicidad. Los dos se forjaron en la oposición a la dictadura de Franco y los dos son catalanistas. ¿Puede ser Iceta ahora –cuando tanto CiU como el PSC han perdido muchas alas– un aliado si Mas se separa de Junqueras? Hoy por hoy la gran dificultad es la nueva CDC que ha asumido la ideología independentista de ERC. ¿Cómo puede un independentista –aunque sea sobrevenido– romper con otro independentista (más antiguo) para aliarse con un socialista ligado al socialismo español? Difícil, muy difícil. Pero tampoco imposible. Como alumno de Aula, Mas sabe que debe contemplar todas las posibilidades.

Y por la tarde le quedaba asistir a la presentación de la encuesta de PwC con los grandes empresarios. Y mostrarse contemporizador pese a la brecha que se ha abierto con los que hace poco eran su gran sostén (recordemos que en la campaña del 2010, Mas se presentaba como business friendly). No es que los empresarios no compartan su objetivo independentista, es que, según Price, el 45,6% cree que el proceso independentista está teniendo un impacto negativo sobre las inversiones empresariales y algo más de los dos tercios opinan que ya ha tenido malas consecuencias sobre las relaciones económicas y empresariales con el resto de España.

Artur Mas está atrapado porque ha querido correr demasiado por una senda que llena las calles de manifestantes para protestar y gritar independencia pero que todavía no ha conquistado la centralidad catalana. Pero el gobierno de Madrid haría mal en cantar victoria. Hay momentos en los que la protesta sube como la espuma (está pasando) y el incendio provocado por el PP, al recurrir un Estatut que ya había sido votado en referéndum tras hacer una campaña callejera en contra exigiendo un referéndum ilegal en toda España, y Artur Mas al inclinarse por la aventura independentista, puede escaparse a todo control y racionalidad porque está avivado por la gasolina de una larga y dura crisis económica.

Sólo así se entiende que en la encuesta de El País, que muestra una Cataluña que prefiere una solución basada en el diálogo y el pacto, un 55% asegure que no cree que una Cataluña independiente tuviera que abandonar el euro y un 47% afirma que no quedaría fuera del Banco Central Europeo. Y, siempre según El País, en unas elecciones generales ERC se sitúa como primera fuerza con una intención directa de voto del 15,2% seguida de cerca por Podemos (13,45%). Es evidente que dos políticos responsables intentarían apagar el incendio en vez de lanzarse mutuamente las culpas de que las llamas sean cada día más altas. ¿Será eso lo que pase el próximo miércoles?

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La entrevista Rajoy-Mas no se celebrará hasta el miércoles 30, el día antes que España y Cataluña –en esto son iguales– cierren por vacaciones. La razón es que Rajoy no ha querido una entrevista ‘discreta’ (Mas creía que era más oportuna para explorar soluciones), sino que ha preferido colocar al presidente de la Generalitat ante los focos. Y no lo recibirá –además– hasta haberse visto con Pedro Sánchez el lunes 28, con el que no podía quedar antes porque oficialmente no será líder del PSOE hasta el día anterior.

Mas se enfrenta pues a un difícil encuentro semipúblico con Rajoy (con micrófonos a la entrada y a la salida), prisionero de su pacto con Junqueras de finales del 2012 en el que para ser elegido presidente se comprometió con ERC no sólo a celebrar una consulta sino a hacerla (salvo permiso del socio) en el transcurso del 2014. Y ahora está atrapado. No puede desatascar el conflicto con Rajoy aunque, cosa nada fácil, los dos quisieran llegar un entendimiento, porque está prisionero de aquel pacto que además, imprudentemente, al acordar las dos preguntas de la consulta, ha extendido no sólo a ICV, un partido responsable, sino también a las CUP.

Y pese a que Mas es un profesional que afronta sus compromisos y ruedas de prensa sin dejar traslucir su estado de ánimo, el lunes –cuando presentaba como un hecho “normal” la renuncia de Duran i Lleida a la secretaría general de la federación CiU– noté que su lenguaje corporal indicaba tensión, mucha tensión. No es para menos. Tras asegurar una y otra vez que una Cataluña independiente seguiría en la Unión Europea y el euro, se ha encontrado con tres bofetadas.

Sumario

La primera –la de menor entidad pero humillante– es que su eurodiputado en Bruselas, Ramón Tremosa, un soberanista que mira por encima del hombro a los no soberanistas, va a tener que compartir grupo parlamentario europeo (el liberal) con los ‘españolistas’ de UPyD y Ciudadanos. Las otras dos son de mayor calibre. El nuevo presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, afirmó en una comparecencia ante el grupo de Los Verdes que “en la UE no se entra con una carta”, en alusión algo despectiva a la misiva que Artur Mas envió hace unos meses a los jefes de Estado de la Unión Europea. Más grave: la señora Merkel –que parece ser la figura política europea con más poder y a la que algunos atribuyen la inspiración del plan de austeridad de Zapatero de mayo del 2010 y la dimisión de Berlusconi como primer ministro italiano poco después– contestó a un periodista español que le inquiría sobre el proceso catalán con cierta rotundidad: “Estamos a favor de la integridad territorial de todos los Estados, lo que es completamente distinto a que las regiones se vuelvan independientes y se organicen ellas”. Más claro el agua, y el diario catalán más próximo al independentismo, el Ara, no dudo en hablar del “nein” de Merkel.

Además, el pasado fin de semana Mas contempló como el acoso y derribo de Pere Navarro en el liderazgo del PSC –al que su aparato de propaganda contribuyó con entusiasmo como antes había hecho con José Montilla– no se traducía en más soberanismo, sino en su relevo por Miquel Iceta, que piensa casi exactamente lo mismo que Navarro sobre el encaje de Cataluña en una España federal, pero que tiene más oficio parlamentario y es mejor polemista.

Y el primer dardo que ha lanzado es afirmar que la consulta será necesaria para cerrar el contencioso, pero que sólo puede ser legal y pactada (lo mismo que dice Duran i Lleida). E Iceta ha propuesto además una pregunta que busca la permanencia de Cataluña en España a cambio de que se le reconozca su carácter de nación, se alcance un pacto fiscal solidario (sin los privilegios del vasco o navarro) y se blinden las competencias catalanas en materia de lengua y educación.

Y el dardo ha hecho diana porque es una fórmula que apoyaría una mayoría de ciudadanos catalanes (si se pudiera conseguir) según la encuesta de El País del pasado domingo. Un 38% de los catalanes (contra un 31% que se declaran a favor de la independencia y un 19% que apoyan el statu quo) cree que lo mejor es que Cataluña siga formando parte de España pero “con nuevas y blindadas competencias en exclusiva como plantea la tercera vía”. La misma encuesta dice que el 35% piensa que el presidente Mas debe mantener la consulta del 9 de noviembre, apoyo nada despreciable frente al 21% que le pide que la aplace, pero inferior al 39% que cree que lo mejor sería que Mas mantuviera la idea de la consulta pero negociando la forma y el momento de su celebración con el Gobierno español para que sea legal.

Y es relevante que la opinión mayoritaria de los catalanes –que está muy lejos de las posiciones del PP pero que tampoco suscribe el catecismo nacionalista– es compartida por el mundo económico. El presidente del Foment, Joaquim Gay de Montellà, lo explicita con creciente insistencia y los dos banqueros catalanes (Isidre Fainé de CaixaBank y Josep Oliu del Sabadell) dicen lo mismo con fórmulas más ‘diplomáticas’.

Pero además, el lunes PricewaterhouseCoopers dio a conocer una encuesta entre algo más de un centenar de empresarios en la que la mayoría “pide diálogo entre los dos gobiernos casi con desesperación” (Price dixit). Así el 68,9% exigen una solución negociada (31,1%), la reforma de la financiación autonómica y otras cuestiones (22,2%) o la reforma de la Constitución (15,6%). El 26,7% son partidarios de la consulta que plantea Artur Mas y sólo el 4,4% apuestan por la independencia. Interesante, aunque no hay duda de que este último porcentaje subiría en una encuesta que abarcara a la pequeña y mediana empresa.

Aunque ojo, porque el tenaz Josep González, presidente de Pimec, patronal que suscribe el derecho a decidir, fue recibido por Mariano Rajoy la semana pasada y luego afirmó a la prensa, satisfecho, que ni él ni Rajoy habían sacado el asunto de la consulta porque “nosotros vamos a lo nuestro, defender a la pequeña y mediana empresa”.

Sumario

¿Qué dicen estos porcentajes? Pues lo que ya he sostenido en esta columna, que la mayoría de los catalanes exige más autogobierno, e interpretó como un rechazo a esa aspiración la sentencia del Constitucional (y el proceso que condujo a ella) pero que no es independentista porque no quiere romper con España o porque cree que no le conviene a Cataluña (o por las dos cosas). Por eso Mas se ha equivocado al emprender –jaleado por un grupo de (hace unos años) jóvenes independentistas que tienen poco que ver con la CDC tradicional, un partido catalanista-centrista atrapatodo– un camino demasiado estrecho y bastante sectario. Es cierto que una parte importante de la sociedad catalana (las encuestas hablan de algo más del 40%) simpatiza con el independentismo, pero estos se sienten ahora más identificados con Oriol Junqueras, el líder de ERC.

Por eso la educada carta notarial de aviso de divorcio y de tregua provisional de Duran le ha sentado mal a Mas. Intuye que el entierro del gran invento (la poliédrica CiU de Pujol) es perder un activo, pero sabe que Duran no le seguirá en una Declaración Unilateral de Independencia a la que parece encaminado. Por eso si debe haber ruptura –Duran tampoco la quiere pero ha llegado a la convicción de que Mas está atrapado– al menos que sea sin escándalo y que llegue lo más tarde posible. Y Mas no ponía el lunes buena cara ante el preaviso de divorcio de Duran.

Pero el president es un profesional dedicado y cumplidor. Educado en Aula (una escuela de élite montada por un pedagogo que abandonó el Liceo Francés porque creía que se debía exigir más disciplina y esfuerzo) está dispuesto a atender todos los compromisos convenientes para su objetivo. Así, mientras intentaba poner (sin conseguirlo demasiado) buena cara al mal tiempo (el inicio del divorcio de Duran) debía pensar que aquel mismo día almorzaba con Miquel Iceta, el nuevo líder del PSC.

CiU y el PSC han sido los dos grandes partidos catalanes, los dos grandes rivales pero –a diferencia del PP y el PSOE– siempre ha habido alguna complicidad. Los dos se forjaron en la oposición a la dictadura de Franco y los dos son catalanistas. ¿Puede ser Iceta ahora –cuando tanto CiU como el PSC han perdido muchas alas– un aliado si Mas se separa de Junqueras? Hoy por hoy la gran dificultad es la nueva CDC que ha asumido la ideología independentista de ERC. ¿Cómo puede un independentista –aunque sea sobrevenido– romper con otro independentista (más antiguo) para aliarse con un socialista ligado al socialismo español? Difícil, muy difícil. Pero tampoco imposible. Como alumno de Aula, Mas sabe que debe contemplar todas las posibilidades.

Y por la tarde le quedaba asistir a la presentación de la encuesta de PwC con los grandes empresarios. Y mostrarse contemporizador pese a la brecha que se ha abierto con los que hace poco eran su gran sostén (recordemos que en la campaña del 2010, Mas se presentaba como business friendly). No es que los empresarios no compartan su objetivo independentista, es que, según Price, el 45,6% cree que el proceso independentista está teniendo un impacto negativo sobre las inversiones empresariales y algo más de los dos tercios opinan que ya ha tenido malas consecuencias sobre las relaciones económicas y empresariales con el resto de España.

Artur Mas está atrapado porque ha querido correr demasiado por una senda que llena las calles de manifestantes para protestar y gritar independencia pero que todavía no ha conquistado la centralidad catalana. Pero el gobierno de Madrid haría mal en cantar victoria. Hay momentos en los que la protesta sube como la espuma (está pasando) y el incendio provocado por el PP, al recurrir un Estatut que ya había sido votado en referéndum tras hacer una campaña callejera en contra exigiendo un referéndum ilegal en toda España, y Artur Mas al inclinarse por la aventura independentista, puede escaparse a todo control y racionalidad porque está avivado por la gasolina de una larga y dura crisis económica.

Sólo así se entiende que en la encuesta de El País, que muestra una Cataluña que prefiere una solución basada en el diálogo y el pacto, un 55% asegure que no cree que una Cataluña independiente tuviera que abandonar el euro y un 47% afirma que no quedaría fuera del Banco Central Europeo. Y, siempre según El País, en unas elecciones generales ERC se sitúa como primera fuerza con una intención directa de voto del 15,2% seguida de cerca por Podemos (13,45%). Es evidente que dos políticos responsables intentarían apagar el incendio en vez de lanzarse mutuamente las culpas de que las llamas sean cada día más altas. ¿Será eso lo que pase el próximo miércoles?

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<![CDATA[Rajoy-Sánchez: la respuesta común]]>2014-07-23T05:00:00+02:002014-07-23T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-07-23/rajoy-sanchez-la-respuesta-comun_166624/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/El que está en el poder (PP) apuesta por el cumplimiento de la Constitución y el que aspira a estar (PSOE) apuesta por su reforma. Eso tiene arreglo porque son posiciones compatibles. Así que tan salvable diferencia entre las fuerzas centrales del sistema no debería alimentar a las firmantes del reto segregacionista en Cataluña. De ahí la importancia de que el presidente del Gobierno de la Nación se entreviste antes con el líder del principal partido de la oposición que con quien lidera el reto.

Algo más que un gesto. Recibir al líder del PSOE, Pedro Sánchez, antes que al presidente de la Generalitat, Artur Mas, cuando ya se había creado la expectativa de que sería al revés, es una apuesta de Mariano Rajoy por la normalidad amenazada. Buena noticia. Cargada de lógica política. Los titulares de los dos pilares centrales del sistema de representación política tienen una cita en Moncloa el lunes 28 para repasar juntos la agenda nacional y los temas de Estado. Especialmente los que ponen en cuestión al Estado mismo con propuestas fragmentadoras. Deben dejar claro que no están disponibles para acompañarlos en la aventura. Si consiguen presentarlo a modo de respuesta conjunta habrán administrado una oportuna dosis de recuerdo a los nacionalistas sobre la buena salud de las instituciones, mientras la fatiga de materiales no aconseje su reforma.

Sumario

No sólo se trata de respetar la letra y el espíritu de la legalidad vigente. También se trata de suscribir la compartida negativa de Gobierno y PSOE a colaborar con quienes aspiran a reventar los principios de integridad territorial y soberanía nacional única. Con eso bastaría para advertir dos días después a Artur Mas, el más conocido agitador del otoño caliente (once del nueve y nueve del once, ya saben), que todavía está a tiempo de buscar una pista de frenado, so pena de seguir marchando hacia el abismo. Eso obligaría a aparcar las diferencias entre Rajoy y Sánchez sobre el cómo y el cuándo de la mano tendida al president en el caso muy improbable de que quisiera aceptarla.

Con más razón, entonces, para que el primer plano del encuentro del lunes no lo ocupe la insistencia de Rajoy en el cumplimiento de la ley y la consabida apelación de Sánchez a la reforma de la Constitución en clave federal. Ya tendrá tiempo de diferenciarse respecto al modelo del encaje catalán en el Estado español quien dentro de unos días sustituirá a Rubalcaba al frente del PSOE. El concurso de ideas puede esperar. Lo políticamente relevante ahora es que Rajoy y Sánchez digan con una sola voz que harán todo lo posible para impedir en nombre de la legalidad, el sentido común, la relación afectiva, la historia, los lazos familiares, que Cataluña se desprenda de España como si fuera una balsa de piedra imaginada por el inolvidable Saramago.

Y a partir de ahí, cantidades industriales de diálogo. Siempre que, como dice Leguina, no se confunda diálogo con rendición.

Amén.

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<![CDATA[Jero enoja a Twitter al entrar en bucle con el 'If' de Kipling]]>2014-07-23T05:00:00+02:002014-07-23T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-07-23/jero-enoja-a-twitter-al-entrar-en-bucle-con-el-if-de-kipling_166513/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/Siempre le quedará Twitter. Jenaro García, Jero para los amigos, sigue explotando la red social como válvula de escape para su desahogo personal... y ajeno, puesto que sus mensajes generan un caudal de respuestas llenas de enfado por el hecho de que siga escribiendo esos mensajes y de que aún goce de tanta libertad. 

El expresidente y exconsejero delegado de Gowex no sólo pasea por su calle como si tal cosa, como si la mentira destapada le fuera una cosa ajena y lejana, sino que también se da de vez en cuando una vuelta por Twitter. No vaya a ser que pierda protagonismo, pensará. 

Y puestos a crear hábito, nada mejor que insistir una y otra vez en las mismas ideas. Y García ha entrado en bucle con el poema 'If', de Rudyar Kipling. No contento con incluirlo íntegro al final del correo electrónico con el que se despidió de la plantilla, ahora lo desmiga tuit a tuit.

Empezó el 18 de julio con dos mensajes concatenados que recogían los siguientes versos: "Si puedes juntar todo lo que has ganado / y arriesgarlo a un solo lanzamiento / y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio / y no decir ni una sola palabra de tu pérdida".  

Y ayer volvió a la carga, esta vez con los cuatro versos que en el poema preceden a los que había escrito anteriormente: "Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho, / tergiversada por malhechores para engañar a los necios / o ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida, / y agacharte para construirlas de nuevo aunque sea con herramientas maltrechas". 

Si sigue yendo de cuatro en cuatro, aún le quedan 24 versos; como reparte dos por tuit, 'If' todavía le cundirá para 12 tuits... Aunque el halo de romanticismo, de filosofía vital, de espiritualidad que –a lo peor– pretende con sus mensajes se da de bruces con la realidad de las respuestas que encuentra por parte de otros tuiteros. A ellos no les parece romántico, ni filosófico ni mucho menos espiritual. Les parece otras muchas cosas. Y ninguna buena. 

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<![CDATA[Las monjitas hacen negocio con el diplomático ‘Chencho’ Arias]]>2014-07-22T05:00:00+02:002014-07-22T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-07-22/las-monjitas-hacen-negocio-con-el-diplomatico-chencho-arias_166046/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/El diplomático Inocencio Arias, que fue ‘fontanero’ en Moncloa con Adolfo Suárez, director de la Oficina de Información Diplomática y embajador español en Naciones Unidas durante el Gobierno de Aznar, es un habitual de las tertulias televisivas, donde promociona su libro Mis Mundiales, a cuyas ediciones ha asistido ininterrumpidamente desde hace 30 años.

Arias, forofo del Real Madrid –club del que fue director general en la etapa de Ramón Mendoza– y muy especialmente de la selección española, se indignó mucho cuando el equipo nacional fue abucheado por los espectadores brasileños que veían en el conjunto de Vicente del Bosque un competidor para alzarse con la Copa del Mundo.

Fue tal su enfado que hizo una apuesta delante de las cámaras al afirmar que donaría 100 euros a las monjitas de la Caridad si Colombia primero o Alemania después ganaban al seleccionado de Scolari.

Al día siguiente de que Alemania fulminara a Brasil por 1-7, Chencho (como se le conoce en la comunidad periodística) se acercó al convento de las monjas para hacerles entrega de un sobre con la cantidad comprometida, ante el asombro de las religiosas.

–¿Qué hacemos con este dinero?– preguntó una sonriente y divertida superiora.

–Hermana, –respondió el diplomático de la pajarita– cómprense ustedes una tarta o adquieran un lote de ropa para algunos de los niños necesitados.

Bien es cierto que cien euros dan para poco. Pero una apuesta es una apuesta.

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<![CDATA[Israel es de los nuestros]]>2014-07-22T05:00:00+02:002014-07-22T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-07-22/israel-es-de-los-nuestros_166044/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Ya son más de quinientos los muertos por la invasión israelí de la Franja de Gaza. Han caído los primeros soldados de las unidades invasoras y eso puede ser, por desgracia, un argumento disuasorio –maldito argumento de muerte– en la opinión pública de Israel. Pero, entretanto, no se colma nuestra capacidad de asombro por la masacre televisada ante el ojo distraído de la comunidad internacional. Especialmente de la Unión Europea. La recurrente apelación a la legítima defensa de Israel, como si eso le diera licencia para quitar la vida a quienes se crucen en su camino, sean o no “terroristas”, incluidas las cien víctimas infantiles, es un insulto a la inteligencia.

Hace unos días escribía cierto columnista español que más les valiera a los palestinos reconocer en el Estado vecino de Israel a sus verdaderos amigos, porque ahí reinan los usos y costumbres de la Democracia que puede garantizarles a largo plazo una vida en paz, libre y próspera. No es la de este colega una voz aislada en nuestro país. Razonan con lógica respecto a la distancia cultural y política que nos aleja del chiismo, del sunismo (Hamás) o de otras pulsiones religiosas, raciales, étnicas, que están presentes en la causa de los palestinos y nos son ajenas.

Sumario

Eso es rigurosamente cierto. Digámoslo ya: Israel es de los nuestros. Al hilo de mi artículo del viernes pasado ("¿A quién le importa la masacre de Gaza?"), un amable lector me ponía el ejemplo del trato no discriminatorio a los homosexuales en Israel, por ventajosa comparación con el que recibirían en la Gaza controlada por los islamistas. Y le quise hacer ver que el respeto al diferente, en un orden político básicamente tan democrático como el español, el holandés, el francés o el alemán, no justifica de ninguna manera la actuación genocida del Ejército israelí en el territorio palestino.

Justamente por eso, porque Israel es de los nuestros, tiene todo el sentido pedir a la comunidad internacional (la ONU, la UE, la OSCE, EE. UU., la parte civilizada del mundo) que le pare los pies a Benjamín Netanyahu y, más allá de un ritual llamamiento al alto el fuego, firme una enérgica reprobación del Estado de Israel. Por uso desproporcionado de su poderosa maquinaria militar. Por violación de los derechos humanos (desplazados, ataques a hospitales, heridos sin asistencia médica, falta de bienes básicos, caos humanitario). Por pasarse por el arco del triunfo la legalidad internacional. Por tener comportamientos propios de un Estado terrorista que no respeta a la población civil.

No será un servidor quien niegue el derecho de Israel a vivir dentro de unas fronteras seguras y a ejercer la legítima defensa, pero siempre dentro de las coordenadas de legalidad y moralidad, barreras morales y legales que no pueden desbordarse en el uso de la fuerza militar. Israel las desborda cuando abusa de una relación de fuerzas escandalosamente desigual. Los principios de proporcionalidad y uso selectivo del armamento han saltado por los aires, una vez más, cuando Israel respondió a la enésima provocación palestina. Lo que empezó con la justa ira de la opinión pública por el alevoso asesinato de tres adolescentes ya va por más de quinientos muertos, incluidos una veintena de soldados israelíes en las operaciones de las últimas cuarenta y ocho horas.

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Ya son más de quinientos los muertos por la invasión israelí de la Franja de Gaza. Han caído los primeros soldados de las unidades invasoras y eso puede ser, por desgracia, un argumento disuasorio –maldito argumento de muerte– en la opinión pública de Israel. Pero, entretanto, no se colma nuestra capacidad de asombro por la masacre televisada ante el ojo distraído de la comunidad internacional. Especialmente de la Unión Europea. La recurrente apelación a la legítima defensa de Israel, como si eso le diera licencia para quitar la vida a quienes se crucen en su camino, sean o no “terroristas”, incluidas las cien víctimas infantiles, es un insulto a la inteligencia.

Hace unos días escribía cierto columnista español que más les valiera a los palestinos reconocer en el Estado vecino de Israel a sus verdaderos amigos, porque ahí reinan los usos y costumbres de la Democracia que puede garantizarles a largo plazo una vida en paz, libre y próspera. No es la de este colega una voz aislada en nuestro país. Razonan con lógica respecto a la distancia cultural y política que nos aleja del chiismo, del sunismo (Hamás) o de otras pulsiones religiosas, raciales, étnicas, que están presentes en la causa de los palestinos y nos son ajenas.

Sumario

Eso es rigurosamente cierto. Digámoslo ya: Israel es de los nuestros. Al hilo de mi artículo del viernes pasado ("¿A quién le importa la masacre de Gaza?"), un amable lector me ponía el ejemplo del trato no discriminatorio a los homosexuales en Israel, por ventajosa comparación con el que recibirían en la Gaza controlada por los islamistas. Y le quise hacer ver que el respeto al diferente, en un orden político básicamente tan democrático como el español, el holandés, el francés o el alemán, no justifica de ninguna manera la actuación genocida del Ejército israelí en el territorio palestino.

Justamente por eso, porque Israel es de los nuestros, tiene todo el sentido pedir a la comunidad internacional (la ONU, la UE, la OSCE, EE. UU., la parte civilizada del mundo) que le pare los pies a Benjamín Netanyahu y, más allá de un ritual llamamiento al alto el fuego, firme una enérgica reprobación del Estado de Israel. Por uso desproporcionado de su poderosa maquinaria militar. Por violación de los derechos humanos (desplazados, ataques a hospitales, heridos sin asistencia médica, falta de bienes básicos, caos humanitario). Por pasarse por el arco del triunfo la legalidad internacional. Por tener comportamientos propios de un Estado terrorista que no respeta a la población civil.

No será un servidor quien niegue el derecho de Israel a vivir dentro de unas fronteras seguras y a ejercer la legítima defensa, pero siempre dentro de las coordenadas de legalidad y moralidad, barreras morales y legales que no pueden desbordarse en el uso de la fuerza militar. Israel las desborda cuando abusa de una relación de fuerzas escandalosamente desigual. Los principios de proporcionalidad y uso selectivo del armamento han saltado por los aires, una vez más, cuando Israel respondió a la enésima provocación palestina. Lo que empezó con la justa ira de la opinión pública por el alevoso asesinato de tres adolescentes ya va por más de quinientos muertos, incluidos una veintena de soldados israelíes en las operaciones de las últimas cuarenta y ocho horas.

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<![CDATA[¿Qué esperar del encuentro Rajoy-Mas?]]>2014-07-16T05:00:00+02:002014-07-16T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-07-16/que-esperar-del-encuentro-rajoy-mas_162917/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/El pasado miércoles, en la sesión de control al Gobierno, Duran i Lleida preguntó a Mariano Rajoy si era verdad que, el día de la proclamación del Rey, Artur Mas le pidió una reunión. La reconstrucción de los hechos es aproximadamente la siguiente. En la recepción posterior a la sesión de las Cortes, el presidente de la Generalitat se acercó a saludar al presidente del Gobierno.

Mas: Presidente, quizás sería conveniente que nos viéramos…

Rajoy: ¡Que nos viéramos! ¿Para qué?

Mas: Para hablar del momento… de Cataluña. Si quieres vengo a Madrid en coche un fin de semana y hablamos con discreción, sin que la prensa se entrometa.

Rajoy: … Bueno, no sé… ya lo pensaré.

Rajoy está muy molesto, incluso irritado, con Artur Mas desde que se enteró por los periódicos de que Mas había acordado con otros partidos celebrar una consulta el 9 de noviembre en la que se preguntaría sobre la independencia de Cataluña. Parece que Rajoy –según ha comentado a sus colaboradores– cree que Mas rompió el pacto no escrito al que se había llegado en la entrevista secreta del pasado septiembre (conocida después), en la que ambos habrían acordado no dar ningún paso “irreversible”. Y menos sin previo aviso.

Pero la mañana de hace ocho días, Duran –rebotado porque sus relaciones con la vicepresidenta se habían agriado por la abstención de CiU en la ley de sucesión– le interpelaba directamente y le obligaba a ‘mojarse’. Y Rajoy contestó con sinceridad (la suya). Para él, escamado, que Mas sugiera una reunión en una recepción no es solicitar un encuentro para negociar con seriedad. Pero Rajoy también era consciente de que muy cualificados empresarios y banqueros catalanes –y no sólo catalanes– le estaban pidiendo un gesto (el partido de la distensión) para evitar que el conflicto se encrespara y se enredara todavía más.

Sumario

Rápido, contestó: “Si Mas me llama mañana, mañana viene”. Devolvía la pelota. Mas tenía que mojarse en público y oficializar su petición. Nada de una frase en un acto público pidiendo una cita discreta. ¡Como si no se hubiese abusado ya de su confianza!

Y el día siguiente, jueves, fue el vodevil. El País abría su edición diciendo que “Rajoy y Mas se niegan a tomar la iniciativa para abrir un diálogo. Tanto el presidente del Gobierno como el de la Generalitat dicen estar dispuestos a hablar, pero exigen que el otro dé el primer paso” y luego publicaba un editorial taxativo: “¡Hablen de una vez!”. Y El Periódico y La Vanguardia coincidían: “El president asegura que ya solicitó una reunión al líder del PP y los populares lo niegan”. El propio Mas aseguró: “La cita ya está pedida, pero tengo la impresión de que hay resistencia a fijarla”. 

Pero Mas también tenía encima la presión –corregida y aumentada– del mundo económico. De Gay de Montellà, de Rosell, de Fainé, de Oliu… No podía encasquetarse y menos después que el futuro presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker (que ayer fue elegido en una cómoda votación con el estúpido voto en contra del PSOE pero con el apoyo de la mayoría de socialistas europeos), hubiera vuelto a desechar la entrada de Cataluña en la UE. Además, colea un crédito de 1.000 millones de un pool bancario a la Generalitat que se debe renovar y conviene una actitud positiva de Guindos (que tampoco desea que una comunidad autónoma tenga incidentes en los mercados).

Así que el viernes por la mañana Mas envió una carta en formato PDF a Mariano Rajoy, que le contestó de inmediato con una llamada telefónica que –según informó la vicepresidenta con aire satisfecho en la rueda de prensa del Consejo de Ministros– había sido amistosa y habían acordado una próxima reunión. Y así la prensa del sábado podía titular gozosa “Ya se hablan” (El Periódico) o “Mas y Rajoy se emplazan para recuperar el diálogo” (La Vanguardia).

Pero el sábado Rajoy aclaró que el diálogo no cambiaría su posición sobre la consulta (El País), rebajó las expectativas (El Periódico) o asumió la necesidad de afrontar el problema catalán (la algo más optimista Vanguardia). Y en los primeros días de la semana se ha sabido que la entrevista no será reservada como quería la Generalitat –dicen que para poder explorar escenarios sin tener que hacerlos públicos–. Pero Rajoy recuerda lo de septiembre pasado. Mas tiene que retratarse y explicarse.

La tentación fácil es pensar que tanto Rajoy como Mas quieren ser receptivos a las peticiones del mundo económico (un sector importante del partido de la distensión) y también desean quedar bien ante la opinión pública –que castiga la ausencia de diálogo– pero que no contemplan –seguramente tampoco tienen mucho margen– inflexionar mucho sus posiciones. Mas siente en la nuca la presión de ERC, de la ANC y de una parte importante de su propio partido, que creen que la independencia está al alcance de la mano; y ayer mismo Rajoy se encontró con un documento de intelectuales (al parecer inspirado en los pasillos de FAES) y encabezado nada menos que por Mario Vargas Llosa en el que se le exige que no haga ninguna cesión al nacionalismo.

Pero no estamos sólo ante un vodevil en el que los dos líderes quieren hacer ver que son dialogantes para ganar puntos ante la opinión pública –o ante sus opiniones públicas respectivas– para salir vencedores. Personas que han hablado recientemente con Artur Mas le han visto preocupado. Quizás nunca creyó que su apuesta por defender el autogobierno catalán amenazando con la independencia (¿para encontrar un punto de encuentro?) le llevara tan lejos, después de perder doce diputados en las anticipadas del 2012 y depender de ERC. A algo que puede ser un callejón sin salida. Que puede acabar mal.

Y Rajoy tampoco está tranquilo. La Constitución es la Constitución, pero el sufragio universal es el sufragio universal y el PP no se ha sabido explicar en Cataluña (tampoco hace nada para corregirlo). Y los conflictos agudos entre el Estado y una nacionalidad no favorecen la estabilidad.

Pero ¿cómo salir del atolladero? El ideal de los políticos de CDC que no quieren el conflicto sería que el Gobierno de Madrid y el PP cedieran y dijeran que la consulta planteada no tiene ningún valor jurídico y desaconsejaran ir a votar, para que la alta abstención le quitara valor político pero que no la impidiera. Unos podrían decir que había ganado el sí a la independencia y otros que no había mayoría independentista. El conflicto quedaría retrasado hasta después de las elecciones españolas del 2015 y catalanas del 2016 (cuando es posible que Rajoy no tenga mayoría absoluta). La otra opción que contempla Mas sería que el fallo del Constitucional –siguiendo la línea ya esbozada al anular la declaración de soberanía del Parlamento catalán– suspendiera la consulta pero dijera que se podría hacer en determinadas condiciones. Y que esas condiciones pudieran ser aceptadas por CiU. Difícil, muy difícil.

Sumario

Por el contrario, el esquema de Rajoy es que Mas acabe retirando la consulta –o aceptando su prohibición– y que luego se pueda abrir una negociación. O que Artur Mas se estrelle víctima de sus contradicciones. Pero tampoco se ve qué podría ganar el PP si –como pronostican muchas encuestas– CiU pierde a favor de ERC la condición de fuerza mayoritaria en Cataluña.

Hay fórmulas intermedias. El ministro Guindos lanzó un discreto globo sonda indicando que Madrid podría aceptar –quitándole toda trascendencia jurídica y recomendando activamente la abstención– que en base a una ley de consultas catalana constitucional se preguntara si se aceptaba el inicio de conversaciones entre los dos Gobiernos para que Cataluña fuera un Estado. Sólo un Estado. El ‘sí’ podría interpretarse como la apuesta por un modelo federal (Baviera y California se consideran estados) o como un ‘sí’ a un Estado independiente (Lituania o el referéndum escocés). El conflicto no se habría solucionado, pero se habría evitado el choque de trenes el 9-N. En Cataluña hay escepticismo sobre que Rajoy aceptara este planteamiento, que además también es rechazado por CDC (Unió sería otra cosa) porque muchos dirigentes aseguran que, si se transige con una pregunta que no contempla la independencia, el propio partido de Artur Mas se rompería.

Y luego está la fórmula Iceta que expliqué la semana pasada, consistente en preguntar si se aprueba el inicio de una negociación para que Cataluña sea reconocida como una nación, se llegue a un pacto fiscal solidario y se blinden las competencias de la Generalitat en materia de lengua y cultura. Parece difícil que el líder del PPC y el de CiU se pongan de acuerdo en una fórmula del PSC (enemigo común) que no acepta ni el propio PSOE. Aunque sea una variación (en constructivo) del globo sonda de Guindos, evitaría el choque de trenes y podría abrir una negociación menos crispada, aunque fuera lenta.

Quizás por ahí podría venir la luz. En no buscar una solución racional que satisfaga suficientemente a las dos partes sino en –como decía Machado– hacer camino al andar. Un inteligente conseller de la Generalitat dice que hay que seguir negociando aunque te digan que no porque “el roce hace el cariño” y el conflicto con alguien que ves regularmente siempre es menor. Es también lo que recomendaba ayer Miquel Roca (padre de la Constitución y añorado número dos de CDC) en un artículo en La Vanguardia titulado “Sin prisas”:

“Lo importante es empezar a hablar. Este EMPEZAR es fundamental. No se trata de acotar todas las posibilidades en función de una sola reunión. Pueden ser dos o más, no todo se termina en un solo día… el problema que determina la reunión no es menor. Y, en esos casos, el tiempo es un factor determinante. Sin prisas. Y si hay que seguir hablando, hágase. Y si hay que volver a empezar, pues se empieza de nuevo… El problema no es menor y nadie podría entender que esto se despachase en un plis-plas. Para decir que no hay nada que hacer, no vale la pena reunirse”.

Inteligentes reflexiones de un gran abogado acostumbrado a toda clase de negociaciones (no sólo constitucionales). Pero un buen letrado como Roca no puede olvidarse del 9-N. Quizás cree que Mas lo puede ir retirando poco a poco si una negociación seria avanza paso a paso… y caen algunos frutos.

Dicen que Rajoy está perplejo. Que nunca había pensado que el contencioso catalán pudiera llegar tan lejos. Quizás en el periodo 2004-2010 debía haber pensado más a largo (no sólo en golpear a Zapatero en el culo del Estatut). Quizás el Estado español todavía pueda seguir las huellas del rey Juan Carlos y recurrir a la experiencia política y jurídica de Miquel Roca.

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El pasado miércoles, en la sesión de control al Gobierno, Duran i Lleida preguntó a Mariano Rajoy si era verdad que, el día de la proclamación del Rey, Artur Mas le pidió una reunión. La reconstrucción de los hechos es aproximadamente la siguiente. En la recepción posterior a la sesión de las Cortes, el presidente de la Generalitat se acercó a saludar al presidente del Gobierno.

Mas: Presidente, quizás sería conveniente que nos viéramos…

Rajoy: ¡Que nos viéramos! ¿Para qué?

Mas: Para hablar del momento… de Cataluña. Si quieres vengo a Madrid en coche un fin de semana y hablamos con discreción, sin que la prensa se entrometa.

Rajoy: … Bueno, no sé… ya lo pensaré.

Rajoy está muy molesto, incluso irritado, con Artur Mas desde que se enteró por los periódicos de que Mas había acordado con otros partidos celebrar una consulta el 9 de noviembre en la que se preguntaría sobre la independencia de Cataluña. Parece que Rajoy –según ha comentado a sus colaboradores– cree que Mas rompió el pacto no escrito al que se había llegado en la entrevista secreta del pasado septiembre (conocida después), en la que ambos habrían acordado no dar ningún paso “irreversible”. Y menos sin previo aviso.

Pero la mañana de hace ocho días, Duran –rebotado porque sus relaciones con la vicepresidenta se habían agriado por la abstención de CiU en la ley de sucesión– le interpelaba directamente y le obligaba a ‘mojarse’. Y Rajoy contestó con sinceridad (la suya). Para él, escamado, que Mas sugiera una reunión en una recepción no es solicitar un encuentro para negociar con seriedad. Pero Rajoy también era consciente de que muy cualificados empresarios y banqueros catalanes –y no sólo catalanes– le estaban pidiendo un gesto (el partido de la distensión) para evitar que el conflicto se encrespara y se enredara todavía más.

Sumario

Rápido, contestó: “Si Mas me llama mañana, mañana viene”. Devolvía la pelota. Mas tenía que mojarse en público y oficializar su petición. Nada de una frase en un acto público pidiendo una cita discreta. ¡Como si no se hubiese abusado ya de su confianza!

Y el día siguiente, jueves, fue el vodevil. El País abría su edición diciendo que “Rajoy y Mas se niegan a tomar la iniciativa para abrir un diálogo. Tanto el presidente del Gobierno como el de la Generalitat dicen estar dispuestos a hablar, pero exigen que el otro dé el primer paso” y luego publicaba un editorial taxativo: “¡Hablen de una vez!”. Y El Periódico y La Vanguardia coincidían: “El president asegura que ya solicitó una reunión al líder del PP y los populares lo niegan”. El propio Mas aseguró: “La cita ya está pedida, pero tengo la impresión de que hay resistencia a fijarla”. 

Pero Mas también tenía encima la presión –corregida y aumentada– del mundo económico. De Gay de Montellà, de Rosell, de Fainé, de Oliu… No podía encasquetarse y menos después que el futuro presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker (que ayer fue elegido en una cómoda votación con el estúpido voto en contra del PSOE pero con el apoyo de la mayoría de socialistas europeos), hubiera vuelto a desechar la entrada de Cataluña en la UE. Además, colea un crédito de 1.000 millones de un pool bancario a la Generalitat que se debe renovar y conviene una actitud positiva de Guindos (que tampoco desea que una comunidad autónoma tenga incidentes en los mercados).

Así que el viernes por la mañana Mas envió una carta en formato PDF a Mariano Rajoy, que le contestó de inmediato con una llamada telefónica que –según informó la vicepresidenta con aire satisfecho en la rueda de prensa del Consejo de Ministros– había sido amistosa y habían acordado una próxima reunión. Y así la prensa del sábado podía titular gozosa “Ya se hablan” (El Periódico) o “Mas y Rajoy se emplazan para recuperar el diálogo” (La Vanguardia).

Pero el sábado Rajoy aclaró que el diálogo no cambiaría su posición sobre la consulta (El País), rebajó las expectativas (El Periódico) o asumió la necesidad de afrontar el problema catalán (la algo más optimista Vanguardia). Y en los primeros días de la semana se ha sabido que la entrevista no será reservada como quería la Generalitat –dicen que para poder explorar escenarios sin tener que hacerlos públicos–. Pero Rajoy recuerda lo de septiembre pasado. Mas tiene que retratarse y explicarse.

La tentación fácil es pensar que tanto Rajoy como Mas quieren ser receptivos a las peticiones del mundo económico (un sector importante del partido de la distensión) y también desean quedar bien ante la opinión pública –que castiga la ausencia de diálogo– pero que no contemplan –seguramente tampoco tienen mucho margen– inflexionar mucho sus posiciones. Mas siente en la nuca la presión de ERC, de la ANC y de una parte importante de su propio partido, que creen que la independencia está al alcance de la mano; y ayer mismo Rajoy se encontró con un documento de intelectuales (al parecer inspirado en los pasillos de FAES) y encabezado nada menos que por Mario Vargas Llosa en el que se le exige que no haga ninguna cesión al nacionalismo.

Pero no estamos sólo ante un vodevil en el que los dos líderes quieren hacer ver que son dialogantes para ganar puntos ante la opinión pública –o ante sus opiniones públicas respectivas– para salir vencedores. Personas que han hablado recientemente con Artur Mas le han visto preocupado. Quizás nunca creyó que su apuesta por defender el autogobierno catalán amenazando con la independencia (¿para encontrar un punto de encuentro?) le llevara tan lejos, después de perder doce diputados en las anticipadas del 2012 y depender de ERC. A algo que puede ser un callejón sin salida. Que puede acabar mal.

Y Rajoy tampoco está tranquilo. La Constitución es la Constitución, pero el sufragio universal es el sufragio universal y el PP no se ha sabido explicar en Cataluña (tampoco hace nada para corregirlo). Y los conflictos agudos entre el Estado y una nacionalidad no favorecen la estabilidad.

Pero ¿cómo salir del atolladero? El ideal de los políticos de CDC que no quieren el conflicto sería que el Gobierno de Madrid y el PP cedieran y dijeran que la consulta planteada no tiene ningún valor jurídico y desaconsejaran ir a votar, para que la alta abstención le quitara valor político pero que no la impidiera. Unos podrían decir que había ganado el sí a la independencia y otros que no había mayoría independentista. El conflicto quedaría retrasado hasta después de las elecciones españolas del 2015 y catalanas del 2016 (cuando es posible que Rajoy no tenga mayoría absoluta). La otra opción que contempla Mas sería que el fallo del Constitucional –siguiendo la línea ya esbozada al anular la declaración de soberanía del Parlamento catalán– suspendiera la consulta pero dijera que se podría hacer en determinadas condiciones. Y que esas condiciones pudieran ser aceptadas por CiU. Difícil, muy difícil.

Sumario

Por el contrario, el esquema de Rajoy es que Mas acabe retirando la consulta –o aceptando su prohibición– y que luego se pueda abrir una negociación. O que Artur Mas se estrelle víctima de sus contradicciones. Pero tampoco se ve qué podría ganar el PP si –como pronostican muchas encuestas– CiU pierde a favor de ERC la condición de fuerza mayoritaria en Cataluña.

Hay fórmulas intermedias. El ministro Guindos lanzó un discreto globo sonda indicando que Madrid podría aceptar –quitándole toda trascendencia jurídica y recomendando activamente la abstención– que en base a una ley de consultas catalana constitucional se preguntara si se aceptaba el inicio de conversaciones entre los dos Gobiernos para que Cataluña fuera un Estado. Sólo un Estado. El ‘sí’ podría interpretarse como la apuesta por un modelo federal (Baviera y California se consideran estados) o como un ‘sí’ a un Estado independiente (Lituania o el referéndum escocés). El conflicto no se habría solucionado, pero se habría evitado el choque de trenes el 9-N. En Cataluña hay escepticismo sobre que Rajoy aceptara este planteamiento, que además también es rechazado por CDC (Unió sería otra cosa) porque muchos dirigentes aseguran que, si se transige con una pregunta que no contempla la independencia, el propio partido de Artur Mas se rompería.

Y luego está la fórmula Iceta que expliqué la semana pasada, consistente en preguntar si se aprueba el inicio de una negociación para que Cataluña sea reconocida como una nación, se llegue a un pacto fiscal solidario y se blinden las competencias de la Generalitat en materia de lengua y cultura. Parece difícil que el líder del PPC y el de CiU se pongan de acuerdo en una fórmula del PSC (enemigo común) que no acepta ni el propio PSOE. Aunque sea una variación (en constructivo) del globo sonda de Guindos, evitaría el choque de trenes y podría abrir una negociación menos crispada, aunque fuera lenta.

Quizás por ahí podría venir la luz. En no buscar una solución racional que satisfaga suficientemente a las dos partes sino en –como decía Machado– hacer camino al andar. Un inteligente conseller de la Generalitat dice que hay que seguir negociando aunque te digan que no porque “el roce hace el cariño” y el conflicto con alguien que ves regularmente siempre es menor. Es también lo que recomendaba ayer Miquel Roca (padre de la Constitución y añorado número dos de CDC) en un artículo en La Vanguardia titulado “Sin prisas”:

“Lo importante es empezar a hablar. Este EMPEZAR es fundamental. No se trata de acotar todas las posibilidades en función de una sola reunión. Pueden ser dos o más, no todo se termina en un solo día… el problema que determina la reunión no es menor. Y, en esos casos, el tiempo es un factor determinante. Sin prisas. Y si hay que seguir hablando, hágase. Y si hay que volver a empezar, pues se empieza de nuevo… El problema no es menor y nadie podría entender que esto se despachase en un plis-plas. Para decir que no hay nada que hacer, no vale la pena reunirse”.

Inteligentes reflexiones de un gran abogado acostumbrado a toda clase de negociaciones (no sólo constitucionales). Pero un buen letrado como Roca no puede olvidarse del 9-N. Quizás cree que Mas lo puede ir retirando poco a poco si una negociación seria avanza paso a paso… y caen algunos frutos.

Dicen que Rajoy está perplejo. Que nunca había pensado que el contencioso catalán pudiera llegar tan lejos. Quizás en el periodo 2004-2010 debía haber pensado más a largo (no sólo en golpear a Zapatero en el culo del Estatut). Quizás el Estado español todavía pueda seguir las huellas del rey Juan Carlos y recurrir a la experiencia política y jurídica de Miquel Roca.

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<![CDATA[Miquel Iceta saca pecho]]>2014-07-09T05:00:00+02:002014-07-09T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-07-09/miquel-iceta-saca-pecho_158891/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/“¿Cuál es la diferencia política entre Pere Navarro y Miquel Iceta?” me pregunta un amigo madrileño. Y en la pregunta capto una cierta alarma. ¿Puede Iceta ser más ‘componedor’ con el independentismo?. La respuesta es que no hay diferencia política de fondo –ambos provienen del sector mayoritario tradicional del PSC e Iceta ha sido el primer colaborador de Navarro en la negociación con Rubalcaba sobre la reforma federal de la Constitución– pero que sí son distintos.

Navarro tiene una cultura de alcalde responsable, habituado a lidiar con los problemas concretos y diarios de una ciudad importante pero no gran capital (Terrassa) y poco aficionado a la polémica; e Iceta es, por el contrario, un político puro, un parlamentario acostumbrado a dialogar, pactar, que se siente bien polemizando e incluso, si conviene, montando fuegos artificiales. Y ducho en negociar con el nacionalismo y con “los compañeros” del PSOE sabiendo que a los nacionalistas no les gusta el PSC (cuanto más débil mejor) y al PSOE tampoco demasiado.

Pero el PSC y el PSOE son socios más por interés que por amor y por tanto son un matrimonio difícilmente destructible. El PSOE no gana en España si al PSC no le va bien (Cataluña fue tras Andalucía el gran granero de votos de Felipe González y Zapatero), y el PSC necesita un PSOE sólido para tener fuerza en Cataluña.

Un ejemplo de otro partido permite visualizar bien lo que pasa.  Cuando en 1986 Miguel Roca lanzó (con Antonio Garrigues) el Partido Reformista, no logró ningún diputado, pero en Cataluña CiU sacó los mejores resultados de su historia. Roca fue visto en Cataluña entonces no sólo como un catalanista inteligente sino como alguien que podía mandar en España. Al PSC le pasó algo así –corregido y aumentado– cuando Narcís Serra y Pasqual Maragall –dos políticos ‘con gancho’– se ‘colgaron’ de Felipe González. E incluso cuando el Zapatero del 2003 apareció como el anti-Aznar de la guerra de Irak y dijo –con cierta imprudencia como luego se vio– que apoyaría el Estatut que saliera del parlamento catalán.

Y la personalidad desacomplejada de Iceta ya empieza a visualizarse. Hace unos días publicó un artículo en La Vanguardia afirmando que la doble pregunta de la consulta salida del parlamento catalán era un “nyap” (una gran chapuza) y que la consulta no podría celebrarse. Porque no se había pactado con Madrid, porque preguntar sobre la independencia es inconstitucional y porque la ley de consultas no referendarias –que el Parlament aprobará en septiembre, a la que Mas piensa acogerse y que tanto Navarro como Iceta ya han dicho que el PSC podría votar– no puede legitimar preguntas tipo de un referéndum de independencia.

Sumario

Anteayer lunes en una conferencia de Nueva Economía Forum fue más lejos. Insistió en que era partidario de una reforma federal de la Constitución y que esa reforma debería someterse a referéndum en toda España y también en Cataluña, por lo que quedaría patente la opinión de la ciudadanía catalana. Luego, dirigiéndose a Enric Millo, portavoz del PP en el parlamento catalán –presente en la sala junto a los portavoces de CiU, Jordi Turull y de ICV, Dolors Camats– dijo que entendía y respetaba que el PP no fuera partidario de reformar la Constitución pero que en este momento –y teniendo en cuenta que había creado el problema al recurrir el Estatut– lo que el PP no podía hacer es negar el conflicto y obstaculizar su solución.

Para Iceta “no habrá solución estable al problema de encaje entre Cataluña y España sin que los catalanes se puedan pronunciar sobre su futuro”.  E insistió en que era la única forma de corregir “la alteración” de la voluntad catalana que representó la sentencia del Constitucional del 2010 contra un Estatut que, cuatro años antes habían votado un 74% de los catalanes (contra el criterio del PP y de ERC) con una participación del 49%. En aquel referéndum –vino a decir Iceta– los catalanes dijeron que querían seguir en España pero con su Estatut, y como después esa voluntad ha sido ninguneada, ahora es preciso volver a consultar.

Pero Iceta sabe y proclama que la consulta tiene que respetar la Constitución y por lo tanto debe ser “legal y pactada”. Y para ello propone un enunciado que podría satisfacer las aspiraciones de una mayoría de catalanes y que el Gobierno del PP podría  aceptar. La pregunta que planteó es: “¿Quiere que el Govern (de Cataluña) negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el carácter nacional de Cataluña, un pacto fiscal solidario y el blindaje de las competencias de lengua y cultura?”. Y añade que tras la negociación debería haber una segunda consulta para aprobar (o rechazar) el pacto alcanzado.

Al plantear esta consulta, Iceta ha plantado cara a los independentistas que acusan al PSC de no querer permitir que los catalanes se expresen. Y al mismo tiempo proclama en voz alta algo que los mismos independentistas ya admiten en voz baja: que la consulta propuesta por el parlamento catalán es inviable y que el 9 noviembre no se celebrará.

El independentismo ha respondido a Iceta diciendo que su pregunta huele a “pacto de despachos” (como si las del parlamento emanaran del Espíritu Santo) y que los catalanes tienen derecho a decir si quieren ser independientes. Pero Iceta también marca una línea propia al exigir una consulta (como Duran i Lleida) y separarse por tanto del frente continuista del PP y Ciutadans.

Sumario

 Lo que pasa es que no está claro que el PSOE apoye esta consulta (sólo Pérez-Tapias, el candidato de Izquierda Socialista, acepta planteamientos similares) y todavía es más complicado que lo acabe aceptando el Gobierno del PP. Pero Iceta insistirá. Sabe que el conflicto es serio (por la sentencia del Constitucional y por la deriva independentista de CDC) y que Cataluña y España no pueden vivir en desencuentro permanente.

Algo habrá que hacer. Quizás Mas prefiera esperar un milagro o darse con sus narices contra la puerta el 9 de noviembre, quizás Rajoy apueste por ganar primero las elecciones españolas del 2015, pero el problema habrá que abordarlo algún día y mientras tanto sería conveniente –para la estabilidad política y económica– evitar el choque de trenes del 9-N.

Por otra parte, la propuesta Iceta no es nada vaporosa sino muy concreta y coincide en buena parte con las premisas que Joaquim Gay de Montellà, el presidente del Foment, la patronal catalana cada día más alarmada por el posible choque de trenes, ha hecho llegar a Mariano Rajoy como imprescindibles para solucionar el conflicto. Por cierto que Gay de Montellà estaba –junta a los portavoces parlamentarios, el expresidente Montilla y Pere Navarro– en la mesa presidencial de la conferencia de Nueva Economía Forum.

Por otra parte, tampoco es exacto que el Gobierno de Madrid esté en el más completo inmovilismo. Hace quince días ya me hice eco de que el ministro Guindos había comunicado a un influyente financiero catalán (nada que ver con la Caixa o el Banco de Sabadell) que Rajoy podría permitir una consulta acogida a la nueva ley catalana siempre que esa ley y la pregunta no se salieran del marco constitucional.

Y un asunto que fue presentado por algunos dirigentes de la Generalitat como un ataque frontal a la viabilidad económica de Cataluña –la contribución del puerto de Barcelona a financiar los accesos a otros puertos españoles con resultados negativos– ha sido solucionado en un ‘plis-plas’ por la ministra Ana Pastor, quizás el miembro del Ejecutivo más próximo a Mariano Rajoy, y por el conseller Santi Vila, uno de los políticos catalanes que –junto a Germà Gordó, conseller de Justicia y del círculo íntimo de Mas– más apuesta por no incrementar la tensión innecesariamente.

Así, frente al ‘partido del conflicto’ (las cúpulas de PP, CDC y ERC que apostaron por azuzar las discrepancias) va emergiendo en el día a día un difuso (¿y confuso?) ‘partido de la distensión’, que aboga por una especie de tercera vía y que fue lanzado por Rubalcaba, Pere Navarro y Duran i Lleida y al que se van apuntando de alguna forma Miquel Iceta y Gay de Montellà, Fainé y Oliu que dicen que la única solución es “un gran pacto” y al parecer el propio Guindos.

Por cierto que Iceta fue presentado por el secretario de la UGT catalana, Pepe Álvarez, un veterano y hábil sindicalista que sabe pactar con Mas sin alterar su buena relación con Cándido Mendez y la UGT española. 

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“¿Cuál es la diferencia política entre Pere Navarro y Miquel Iceta?” me pregunta un amigo madrileño. Y en la pregunta capto una cierta alarma. ¿Puede Iceta ser más ‘componedor’ con el independentismo?. La respuesta es que no hay diferencia política de fondo –ambos provienen del sector mayoritario tradicional del PSC e Iceta ha sido el primer colaborador de Navarro en la negociación con Rubalcaba sobre la reforma federal de la Constitución– pero que sí son distintos.

Navarro tiene una cultura de alcalde responsable, habituado a lidiar con los problemas concretos y diarios de una ciudad importante pero no gran capital (Terrassa) y poco aficionado a la polémica; e Iceta es, por el contrario, un político puro, un parlamentario acostumbrado a dialogar, pactar, que se siente bien polemizando e incluso, si conviene, montando fuegos artificiales. Y ducho en negociar con el nacionalismo y con “los compañeros” del PSOE sabiendo que a los nacionalistas no les gusta el PSC (cuanto más débil mejor) y al PSOE tampoco demasiado.

Pero el PSC y el PSOE son socios más por interés que por amor y por tanto son un matrimonio difícilmente destructible. El PSOE no gana en España si al PSC no le va bien (Cataluña fue tras Andalucía el gran granero de votos de Felipe González y Zapatero), y el PSC necesita un PSOE sólido para tener fuerza en Cataluña.

Un ejemplo de otro partido permite visualizar bien lo que pasa.  Cuando en 1986 Miguel Roca lanzó (con Antonio Garrigues) el Partido Reformista, no logró ningún diputado, pero en Cataluña CiU sacó los mejores resultados de su historia. Roca fue visto en Cataluña entonces no sólo como un catalanista inteligente sino como alguien que podía mandar en España. Al PSC le pasó algo así –corregido y aumentado– cuando Narcís Serra y Pasqual Maragall –dos políticos ‘con gancho’– se ‘colgaron’ de Felipe González. E incluso cuando el Zapatero del 2003 apareció como el anti-Aznar de la guerra de Irak y dijo –con cierta imprudencia como luego se vio– que apoyaría el Estatut que saliera del parlamento catalán.

Y la personalidad desacomplejada de Iceta ya empieza a visualizarse. Hace unos días publicó un artículo en La Vanguardia afirmando que la doble pregunta de la consulta salida del parlamento catalán era un “nyap” (una gran chapuza) y que la consulta no podría celebrarse. Porque no se había pactado con Madrid, porque preguntar sobre la independencia es inconstitucional y porque la ley de consultas no referendarias –que el Parlament aprobará en septiembre, a la que Mas piensa acogerse y que tanto Navarro como Iceta ya han dicho que el PSC podría votar– no puede legitimar preguntas tipo de un referéndum de independencia.

Sumario

Anteayer lunes en una conferencia de Nueva Economía Forum fue más lejos. Insistió en que era partidario de una reforma federal de la Constitución y que esa reforma debería someterse a referéndum en toda España y también en Cataluña, por lo que quedaría patente la opinión de la ciudadanía catalana. Luego, dirigiéndose a Enric Millo, portavoz del PP en el parlamento catalán –presente en la sala junto a los portavoces de CiU, Jordi Turull y de ICV, Dolors Camats– dijo que entendía y respetaba que el PP no fuera partidario de reformar la Constitución pero que en este momento –y teniendo en cuenta que había creado el problema al recurrir el Estatut– lo que el PP no podía hacer es negar el conflicto y obstaculizar su solución.

Para Iceta “no habrá solución estable al problema de encaje entre Cataluña y España sin que los catalanes se puedan pronunciar sobre su futuro”.  E insistió en que era la única forma de corregir “la alteración” de la voluntad catalana que representó la sentencia del Constitucional del 2010 contra un Estatut que, cuatro años antes habían votado un 74% de los catalanes (contra el criterio del PP y de ERC) con una participación del 49%. En aquel referéndum –vino a decir Iceta– los catalanes dijeron que querían seguir en España pero con su Estatut, y como después esa voluntad ha sido ninguneada, ahora es preciso volver a consultar.

Pero Iceta sabe y proclama que la consulta tiene que respetar la Constitución y por lo tanto debe ser “legal y pactada”. Y para ello propone un enunciado que podría satisfacer las aspiraciones de una mayoría de catalanes y que el Gobierno del PP podría  aceptar. La pregunta que planteó es: “¿Quiere que el Govern (de Cataluña) negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el carácter nacional de Cataluña, un pacto fiscal solidario y el blindaje de las competencias de lengua y cultura?”. Y añade que tras la negociación debería haber una segunda consulta para aprobar (o rechazar) el pacto alcanzado.

Al plantear esta consulta, Iceta ha plantado cara a los independentistas que acusan al PSC de no querer permitir que los catalanes se expresen. Y al mismo tiempo proclama en voz alta algo que los mismos independentistas ya admiten en voz baja: que la consulta propuesta por el parlamento catalán es inviable y que el 9 noviembre no se celebrará.

El independentismo ha respondido a Iceta diciendo que su pregunta huele a “pacto de despachos” (como si las del parlamento emanaran del Espíritu Santo) y que los catalanes tienen derecho a decir si quieren ser independientes. Pero Iceta también marca una línea propia al exigir una consulta (como Duran i Lleida) y separarse por tanto del frente continuista del PP y Ciutadans.

Sumario

 Lo que pasa es que no está claro que el PSOE apoye esta consulta (sólo Pérez-Tapias, el candidato de Izquierda Socialista, acepta planteamientos similares) y todavía es más complicado que lo acabe aceptando el Gobierno del PP. Pero Iceta insistirá. Sabe que el conflicto es serio (por la sentencia del Constitucional y por la deriva independentista de CDC) y que Cataluña y España no pueden vivir en desencuentro permanente.

Algo habrá que hacer. Quizás Mas prefiera esperar un milagro o darse con sus narices contra la puerta el 9 de noviembre, quizás Rajoy apueste por ganar primero las elecciones españolas del 2015, pero el problema habrá que abordarlo algún día y mientras tanto sería conveniente –para la estabilidad política y económica– evitar el choque de trenes del 9-N.

Por otra parte, la propuesta Iceta no es nada vaporosa sino muy concreta y coincide en buena parte con las premisas que Joaquim Gay de Montellà, el presidente del Foment, la patronal catalana cada día más alarmada por el posible choque de trenes, ha hecho llegar a Mariano Rajoy como imprescindibles para solucionar el conflicto. Por cierto que Gay de Montellà estaba –junta a los portavoces parlamentarios, el expresidente Montilla y Pere Navarro– en la mesa presidencial de la conferencia de Nueva Economía Forum.

Por otra parte, tampoco es exacto que el Gobierno de Madrid esté en el más completo inmovilismo. Hace quince días ya me hice eco de que el ministro Guindos había comunicado a un influyente financiero catalán (nada que ver con la Caixa o el Banco de Sabadell) que Rajoy podría permitir una consulta acogida a la nueva ley catalana siempre que esa ley y la pregunta no se salieran del marco constitucional.

Y un asunto que fue presentado por algunos dirigentes de la Generalitat como un ataque frontal a la viabilidad económica de Cataluña –la contribución del puerto de Barcelona a financiar los accesos a otros puertos españoles con resultados negativos– ha sido solucionado en un ‘plis-plas’ por la ministra Ana Pastor, quizás el miembro del Ejecutivo más próximo a Mariano Rajoy, y por el conseller Santi Vila, uno de los políticos catalanes que –junto a Germà Gordó, conseller de Justicia y del círculo íntimo de Mas– más apuesta por no incrementar la tensión innecesariamente.

Así, frente al ‘partido del conflicto’ (las cúpulas de PP, CDC y ERC que apostaron por azuzar las discrepancias) va emergiendo en el día a día un difuso (¿y confuso?) ‘partido de la distensión’, que aboga por una especie de tercera vía y que fue lanzado por Rubalcaba, Pere Navarro y Duran i Lleida y al que se van apuntando de alguna forma Miquel Iceta y Gay de Montellà, Fainé y Oliu que dicen que la única solución es “un gran pacto” y al parecer el propio Guindos.

Por cierto que Iceta fue presentado por el secretario de la UGT catalana, Pepe Álvarez, un veterano y hábil sindicalista que sabe pactar con Mas sin alterar su buena relación con Cándido Mendez y la UGT española. 

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<![CDATA[El 'lobby' transparente, bueno para la democracia]]>2014-04-02T05:00:00+02:002014-04-02T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-04-02/el-lobby-transparente-bueno-para-la-democracia_110534/http://www.elconfidencial.com/autores/santiago-esteban-326/¿Qué es el lobby? Muchos ciudadanos no lo tienen muy claro. La mayoría no sabe bien qué es, por qué existe y para qué sirve. A menudo, la percepción de esta actividad no es muy positiva en España. Se suele asociar con prácticas ilícitas como tráfico de influencias, donaciones anónimas y otras. Las numerosas películas de Hollywood sobre este tema no han ayudado mucho a mejorar su imagen. Denominar ‘grupos de presión’ o ‘de influencia’ a los que trabajan en esta actividad, tampoco.

Pero el lobby no es eso. Si nos atenemos a su significado, el término es un anglicismo cuya traducción más cercana sería “vestíbulo”. Es decir, un lugar donde se reúne la gente para dialogar. ‘Dialogar’ –que no influir es la palabra clave para entender esta práctica. Hay que remontarse al siglo XVIII para ver su nacimiento, cuando los miembros del Parlamento Británico iniciaron así esta forma de hacer política.

APRI, la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales define el lobby como “el traslado de intereses privados a las instituciones públicas que son las que, finalmente, legislan sobre todos los sectores de la sociedad. En otras palabras, es el acercamiento de la sociedad civil, de las empresas y de los distintos colectivos sociales a las leyes y reglas que se aprueban en un sistema democrático”.

SumarioEl lobby bien entendido y el que debe imperar es una actividad que promueve el diálogo entre el poder y los diferentes grupos de la sociedad. Es beneficioso que las autoridades nacionales, europeas y autonómicas escuchen y dialoguen con los afectados por la actividad legislativa. Los Gobiernos toman decisiones que afectan al futuro de los intereses privados en distintos temas y el diálogo transparente de ambas partes puede ayudar a prevenir efectos contra los intereses generales. Defenderlos es la labor primera de los Gobiernos y debe ser su prioridad. El diálogo entre lo público y lo privado es esencial y ayuda a construir un cuerpo legislativo equilibrado.

Los políticos son conscientes de la importancia de esta actividad, aunque todavía hay un amplio recorrido para la mejora. En una encuesta realizada hace poco por Burson-Marsteller entre autoridades de todos los países de la UE, los resultados muestran que para un 48% de los parlamentarios españoles, el lobby es útil para compartir experiencias y resulta constructivo en el proceso de toma de decisiones (45%). También es verdad que los mismos valoran muy bajo la profesionalidad del lobbista como una ayuda eficaz: sólo un 10% en España, frente al 50% de los encuestados en el resto de los países europeos.

Este dato puede ser una de las razones por las que esta práctica no tiene una percepción positiva en España. Hay otras tres causas principales, a mi juicio: la primera es que casi nadie ha sabido comunicar adecuadamente los beneficios del lobby a los ciudadanos. La segunda es la falta de transparencia que ha imperado en este ejercicio hasta la fecha. Se ha pecado de opacidad y secretismo, aumentando la desconfianza hacia las instituciones y autoridades políticas. La tercera es la creencia de que los lobbistas se rigen únicamente por intereses individuales, sin preocuparse del interés común. Es cierto que puede ser así en algunos casos, pero son mínimos.

SumarioQuizá una solución para mejorar la percepción sobre el lobby en nuestro país sería imitar aspectos del modelo anglosajón. En Estados Unidos los profesionales de este sector cuentan con oficinas en el Congreso y llevan un registro público de todos sus encuentros y los temas tratados en ellos, así como su forma de financiación, miembros e intereses. Más cerca, en Bruselas, también se hace así. Nos llevan años en este terreno. Salvo casos puntuales, tanto las autoridades como las instituciones han entendido e interiorizado que la transparencia es la clave. De ahí la normalización de esta actividad entre la gente.

Un paso adelante en nuestro país podría ser la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, que se encuentra en fase de desarrollo tras ser aprobada por el Consejo de Ministros en julio de 2012. El Gobierno tiene previsto regular aspectos del lobby en esta nueva normativa. Veremos hasta dónde llega.

Si trabajamos en el diálogo y la transparencia, el lobby se convertirá no sólo en una práctica positiva para la democracia y el progreso, sino necesaria. No es casualidad que ninguna dictadura permita esta actividad. Allí no hay diálogo entre los ciudadanos y el poder, ni influencia de la Sociedad Civil en la toma de decisiones políticas. Aquí, al menos, las peticiones de los ciudadanos pueden ser escuchadas y tenidas en cuenta a través de esta vía también.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa de Burson-Marsteller

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<![CDATA[El ‘sentimiento Crimea’ en la empresa]]>2014-03-19T06:00:00+01:002014-03-19T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-19/el-sentimiento-crimea-en-la-empresa_103867/http://www.elconfidencial.com/autores/ignacio-ruperez-larrea-315/Sigo con atención los acontecimientos en Crimea, no solo por la gravedad del tono que están tomando ni por sus consecuencias geopolíticas o económicas. Hay un elemento que me llama especialmente la atención, sobre todo tras el referéndum del domingo. Cuando veo los resultados de la consulta, pienso en cómo debe ser vivir en un lugar con el que no te sientes identificado, al que no crees pertenecer. El eterno problema de la identidad.

Llevándolo a nuestro terreno (la comunicación financiera y corporativa), y salvando las distancias, la identidad corporativa está compuesta por unos valores, una marca, una historia común y una cultura, de modo similar a lo que ocurre con la identidad de un país. En el caso de las empresas, la identidad no siempre está clara y en muchos casos se ha quedado en teoría no del todo asimilada por los empleados.

SumarioSin embargo, y ligándolo con otro de los temas de la semana −la operación de Vodafone y ONO−, existe un caso claro en el que ‘afloran’ las identidades corporativas de manera muy clara: cuando dos compañías se fusionan. Es en ese momento, por comparación, cuando de forma más evidente se manifiesta la identidad de las empresas, entre los directivos que firman el acuerdo de fusión pero también entre los empleados. Como dice el refrán “nadie sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde” y de este modo se da la paradoja de que empleados que hasta ese momento podrían haber criticado a su empresa en el descanso del café, ahora defiendan su identidad corporativa frente a la nueva compañía que se integra. En el caso de la empresa absorbida, es en ese momento cuando puede producirse el sentimiento Crimea: la sensación de estar en una empresa a la que no crees pertenecer.

Por eso, las fusiones y adquisiciones son procesos que requieren de un gran esfuerzo de comunicación externa e interna. Los cambios siempre asustan y es clave acallar rumores, gestionar expectativas e intentar que la integración sea lo menos traumática posible. No solo para evitar conflictos, sino porque una buena gestión del cambio puede tener efectos en la productividad. Según un estudio realizado por la consultora americana Gallup entre 350.000 trabajadores, un empleado comprometido y alineado con la compañía en la que trabaja puede ser hasta un 43% más productivo, generar hasta un 23% más de ingresos y tienen un 87% menos de probabilidades de cambiar de trabajo. 

SumarioEs importante tener esto en cuenta, ahora que el mercado de fusiones y adquisiciones parece animarse. Por volumen, el ranking de Thomson-Reuters valora las operaciones cerradas en 2013 en 50.800 millones de dólares frente a los 76.875 del año anterior, es decir, un 30% menos que en 2012. Sin embargo, todos conocemos el cambio de percepción sobre España que se ha producido y en enero de 2014 se han superado los 10.440 millones de euros, rebasando su último máximo mensual de julio de 2013, según el Informe Mensual Ibérico de Transactional Track Record. También el banco de inversión OnetoOne, que cifró en 1.500 las transacciones cerradas en España en 2013 (un 18% menos que en el año anterior), augura que en 2014 se cerrarán unas 2.000.

Por supuesto que no existe una receta para hacer que una fusión o una adquisición sea digerida positivamente por los empleados. Sin embargo, si volvemos al ejemplo de un país, vemos que los grandes cambios requieren de grandes líderes. El papel del consejero delegado y de la dirección es fundamental para explicar los planes de futuro hacia el exterior (según un estudio de Burson-Marsteller entre 1.040 personalidades influyentes de la esfera empresarial, la mayoría considera que el 50% de la reputación de una compañía es atribuible a su CEO) y, sobre todo hacia el interior. Los empleados, a fin de cuentas, son quienes ejecutarán esos planes de futuro, por lo que es conveniente explicárselos bien, motivarles, inspirarles e involucrarles.

*Ignacio Rupérez Larrea. Comunicación especializada en Burson-Marsteller. 

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<![CDATA[¿En qué cesta pongo mis huevos?]]>2014-03-05T06:00:00+01:002014-03-05T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-05/en-que-cesta-pongo-mis-huevos_97233/http://www.elconfidencial.com/autores/pablo-zamorano-287/Según un estudio reciente de Infoadex, la inversión de las grandes empresas en actos de RSC (responsabilidad social corporativa), mecenazgo o patrocinio creció un 1,7% el pasado año en España, hasta los 404,5 millones de euros. Una cifra que invita al optimismo si se tiene en cuenta que se produjo durante un ejercicio no especialmente bueno en lo que a actividad económica se refiere (caída del 1,2% del PIB). Podría decirse que las empresas, por tanto, ya no sólo invierten en RSC o patrocinios por “quedar bien” o porque les “sobra” dinero para poder mostrar su cara más amable social y medioambientalmente más responsable. No, es algo ya estratégico para ellas.

Algunos ejemplos alejados de los tradicionales “tópicos” de por qué invertir en RSC: para atraer inversión, obtener financiación o realizar movimientos corporativos. Un informe de EUROSIF (European Sustainable Investment Forum) con la ACCA (Association of Chartered Certified Accountants) entre inversores y analistas de 18 países de todo el mundo ponía de manifiesto que en la actualidad más de dos tercios de ellos analizaban ya otra información no financiera sobre la compañía –como sus políticas de RSC, ambientales o de buen gobierno– antes de cerrar una operación. Es decir, que ya “no sólo hay que ser bueno, sino parecerlo”, y yo añadiría: y además “que se sepa” (comunicarlo).

A la progresiva madurez de las empresas para invertir en RSC, políticas ambientales, patrocinio y mecenazgo en España aún le falta, sin embargo, una mayor visión estratégica y de largo plazo. No se trata de poner los 'huevos' en cualquier cesta, sino en la cesta o cestas adecuadas. Y es que invertir en RSC, en patrocinios o mecenazgo no es tener presupuesto y a partir de ahí elegir dónde lo pongo entre una lista de ONG con diferentes misiones o colectivos a los que atender, de eventos deportivos (en el que me puede gustar más el tenis o el fútbol), o de museos o entidades culturales. No.

SumarioApostar por este tipo de políticas es mirar primero hacia uno mismo, ver cuáles son mis valores corporativos, qué quiero transmitir como empresa a la sociedad, y diseñar una estrategia y un plan de acción definidos. De forma que se podría decir que es la empresa –una vez tiene definidos sus objetivos y líneas de acción– la que sale a buscar las iniciativas que mejor encajan con su planteamiento, y no viceversa. Hasta tal punto que una compañía puede encontrar que no existe aún la iniciativa de RSC, de patrocinio o mecenazgo que encaje con su filosofía, sino que hay que crearla.

Del mismo modo, es importante pensar en el largo plazo. No se trata de lanzar “fuegos artificiales” o de hacer mucho ruido al principio con acciones fabulosas cuyos impactos y resultados son cuando menos cuestionables. Se trata de que si realmente nos importa ser socialmente responsables, transcienda, y eso sólo se hace mediante una continuada sucesión de acciones con un sentido y objetivos concretos. Es más, incluso si lo planificamos en el tiempo, el presupuesto con el que contemos dé mucho más de sí.

Por eso, tampoco hay que olvidar que lo invertido en “lo que no tiene que ver estrictamente con el negocio” tenga un claro retorno económico y sea medible. Será la prueba más que evidente de que la empresa va por el buen camino.

*Pablo Zamorano, Comunicación Corporativa y Financiera, Burson-Marsteller España.

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<![CDATA[Huele a tongo, lean los periódicos]]>2013-09-01T06:00:00+02:002013-09-01T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-09-01/huele-a-tongo-lean-los-periodicos_23494/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/La moraleja de un viejo chiste de la época franquista aconsejaba “menos viajar y más leer los periódicos” para que las buenas gentes pudieran estar al tanto de las grandes realizaciones del régimen que algunos, demasiado aficionados a su propio criterio, decían no haber visto en los lugares en que se suponía que debían estar. Claro es que el viejo general siempre 'tuvo suerte' con los periodistas, según afirmó en varias oportunidades, y, en efecto, cada primero de octubre la prensa celebraba unánimemente el aniversario de la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado. Ahora ya no dependemos de un franquismo, si acaso de dos, como dice un buen amigo, y la prensa ya no es tan dócil como acaso convenga a los mandamases, pero algo se puede ir haciendo porque, quien más quien menos, todo el mundo necesita apoyos y la mano del Gobierno puede ser lenta pero es larga, y una opinión favorable es un tesoro que hay que cuidar a cualquier precio.

Un titular vale más que mil palabras

A los dirigentes del PP no les faltan los problemas, pero, de tantos que son, conservan el privilegio de escogerlos y obtienen algún éxito por el procedimiento de apuntarse el mero paso de los meses y olvidarse cuanto sea necesario de lo que es su responsabilidad directa: a esto se le llama confeccionar una agenda, de manera que el presidente pueda ir de evento en evento sin salpicarse más de lo debido con los lodos creados por los polvos de Gürtel y de Bárcenas, sin tener que dar explicaciones porque el déficit y la deuda se desmanden, o porque las expectativas sigan siendo de color de hormiga, ya que eso siempre se va a arreglar en los trimestres que vienen, y llegarán a tiempo, seguro. Si alguien esperaba un septiembre calentito, que se entere de que Rajoy va a moverse más que el baúl de la Piquer.

Rajoy, acompañado de Pastor y Feijóo, en Pontevedra. (Efe)De acuerdo con ese plan para la fabricación de noticias favorables, Rajoy ha comenzado el curso en Galicia, ante un público muy selecto y bastante adicto, y ha afirmado con un énfasis muy oportuno que nadie va a apartarle del camino trazado. Es la ventaja que tienen las mayorías absolutas cuando sus integrantes, al parecer, no se deben a nadie, aparte de a Rajoy mismo. Esto da lugar a un interesante fenómeno que, no nos engañemos, tampoco es nuevo: la diferencia entre lo que dicen, o callan, los diputados cuando están expuestos, y lo que afirman cuando vuelven al estado de normalidad, siempre por poco tiempo, adquiere caracteres de distancia sideral. Lo veremos cuando se reúna el Comité Ejecutivo del PP, otro órgano pensado para el debate de ideas, y podamos asistir a una unanimidad estruendosa. Un titular a tiempo reflejando el aplauso satisfecho de tantos líderes reunidos acabará con todas las maledicencias y los malos pensamientos, al menos por otra semana.

La judicialización de la política

Judicializar la política es una operación de alto riesgo, salvo que, de manera previa y concienzuda, se haya politizado la justicia y reservado y puesto al día la vía del indulto por si algo no va del todo bien. No obstante, como lo de la judicialización de la política es un invento bastante original, sin demasiados antecedentes en el derecho político comparado, el mecanismo puede producir algunas disfunciones capaces de molestar el merecido descanso de los afectados. Así, por ejemplo, podría pensarse que el porvenir del PP acabe dependiendo del cálculo de los abogados dedicados a rescatar a Bárcenas de las garras de una maquinaria desajustada. Tras una larga y fructífera relación política, profesional y laboral, lo lógico sería pensar que a ambos, a Bárcenas y a los actuales dirigentes del PP,  les podría convenir una solución, digamos, armónica, una vez que el buen sentido y los cálculos serenos les lleven a poner de acuerdo las agendas. Al fin y al cabo Rajoy sólo le dijo a Bárcenas que sería difícil, no que fuera imposible. ¿Será hacedero? ¿Se prestarán a ello los halcones del derecho a saber?

Luis bárcenasLos tongos bien ejecutados suelen ser muy beneficiosos para los partícipes y sólo perjudican a uno que no se entera, al público en general: en esto se parecen mucho a mecanismos de financiación que están en la mente de todos. En cuanto al supuesto tercero en discordia, al PSOE, podría venirle muy bien el lento declive de la mayoría hasta parar en nada, en lo suficientemente poco como para sacar completamente al viejo partido felipista del agujero negro en que había ido a parar con el zapaterismo. 

El álgebra de las curvas

El único milagro que no se podrá discutir a Rajoy es el de haber recuperado al PSOE: le está costando, pero el asunto va bien. Según los datos del CIS, tanto el PP como el PSOE llevan una trayectoria uniformemente descendente, pero, aparentemente, conservando las distancias. Estas curvas de descenso parecen mostrar ya, y veremos lo que dicen las próximas, una tendencia levemente divergente, pero todavía es pronto para asustarse. De confirmarse el análisis fino, el PSOE empezaría a desperezarse y el PP continuaría acelerando hacia el despeñadero y a la espera del milagro. Para saber cómo habría de ser el milagro es todavía pronto, pero en Génova, un puñado de mentes privilegiadas está trabajando en la explicación. En cualquier caso, nadie será capaz de negar un carácter casi sobrenatural al mantenimiento del PP, con los portavoces que tiene. De producirse el portento, lo que no se puede descartar será uno de esos milagros no del todo insólitos, porque los imposibles, ya se vio en Andalucía, se resisten un poco a la magia de la inteligencia genovesa. Pero cabe recordar que quien ha sido capaz de fabricar una secretaria general de diseño, a base de inputs en la calculadora, bien podrá darle la vuelta a la tortilla llegado el momento, sobre todo si la prensa ayuda, el tongo es bien recibido y el sectarismo sigue de moda.

 

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<![CDATA[La larga marcha de Rajoy]]>2013-08-25T06:00:00+02:002013-08-25T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-25/la-larga-marcha-de-rajoy_20777/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

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“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

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<![CDATA[Drama y desconcierto de la derecha]]>2013-08-18T06:00:00+02:002013-08-18T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-18/drama-y-desconcierto-de-la-derecha_18683/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/Una ley política inexorable establece que lo que cuenta son las herencias, no las promesas. La derecha española está rota y desconcertada por la insondable distancia que existe entre lo que esperaba y el futuro que adivina. La derrota de Zapatero fue un auténtico afrodisíaco, pero pronto empezó el desasosiego, aunque nunca nadie pudo prever la política totalmente contraria a lo prometido que sañudamente se ha venido aplicando sobre los esquilmados bolsillos de los ciudadanos, ni tampoco la cadena de mentiras, de despropósitos y de indignidad que traería consigo el caso Bárcenas.

Hubo un momento en que pudo pensarse en que se salía de la crisis, pero lo que ahora aterra a la derecha es su propia impotencia para resolver una ecuación con demasiadas incógnitas y una amenaza muy cierta: un gobierno de coalición de todos los demás, de los que trajeron la crisis y la llevarán al abismo, contra los restos de un naufragio tan aparentemente inevitable como merecido. Falta valor para tirar a la escoria y al capitán por la borda.

Cospedal, arenas y cascos testificarán esta semana ante el juez pablo ruz. (efe)Tres secretarios generales y ninguna grandeza

Dicen que la derecha se ha hecho económica, que lo único que importa es el bienestar, el dinerito. Seguro que es así, pero los votantes tienen sueños de los que no les gusta despertarse, y entre esos anhelos siempre ha estado la idea de que sus dirigentes, a diferencia de otros, eran patriotas, valientes, decentes. El interrogatorio a tres secretarios generales del PP ha sido seguido con enorme curiosidad, pero la decepción ha sido el único bocado cierto. Los secretarios generales no saben nada, no ven nada, no oyen nada, son vagos, desatienden sus obligaciones estatutarias y van únicamente a lo suyo. Es posible que alguno admire todavía su listeza, pero dudo que les quede cualquier capital político, sea cual fuere su destino. Han dicho lo que la mayoría de la gente diría, eso es cierto, pero con esa vulgaridad se les acabó el apresto. Tan sólo la dama ha apuntado maneras, pero nadie puede estar seguro de que no se deba a su capacidad de meterse en charcos: hubo jaleadores a su entrada en la audiencia, no volverá a haberlos.

El hotel de los líos

El PP ha dado en muchas ocasiones la sensación de ser una casa deshabitada, pero ahora recuerda más al hotel de los líos, al templo del desconcierto. Entre sus oficiales parece haber una competición seria por ver quién es capaz de decir la mayor tontería. Uno de los que no tiene la boca pequeña es un simpático diputado murciano que, según parece, sabe lo suyo de economía. Ha hecho la pregunta del millón, le ha pedido a Bárcenas que enseñe la lista verdadera, los papeles que expliquen el origen de su tesoro helvético y trasatlántico. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Resulta que la gente anda entretenida con la contabilidad de los sobresueldos y pequeñas donaciones de liberales convencidos, y se olvida de preguntarse por las decenas de millones de euros. Tal vez quiera decir el diputado que una cosa es lo que se gastó el PP y otra lo que unos cuantos robaron en su nombre…, aunque nunca llegó a las arcas del partido. Porque el mayor misterio de esos caudales barcenianos consiste en que nadie ha denunciado nunca, ni denunciará jamás, su desaparición. No sé si Bárcenas era un buen tesorero, pero si ha sido ladrón se merece el Nobel del gremio, porque parece haber conseguido que le defiendan los supuestamente robados.

Un policía acompaña al maquinista del tren tras el accidente. (Reuters)El tren del olvido

El accidente del Alvia camino de Santiago ha sido una enorme tragedia, pero puede haber dejado lecciones interesantes en materia de comunicación, y en disciplinas conexas. Vayamos a lo primero: nadie sabe cómo, apareció, urbi et orbi, una grabación, que debiera haber sido prueba judicial secreta: un tren se adentraba a velocidad excesiva en un curva cerrada y descarrilaba con estrépito en un primer plano digno del mejor cine de catástrofes. ¿Quién liberó la grabación? Sus efectos fueron inmediatos, pues el pueblo entiende que es el maquinista el que acelera en vez de frenar. Un culpable obvio, y las empresas, el ministerio, y dos gobiernos, a resguardo, ese es el resultado certero de la filtración. Vayamos a lo segundo: dos centenares de víctimas, varias decenas de muertos, mucha solidaridad, velas, lágrimas y que nadie haga preguntas que estamos en verano. ¿Está bien equipado el tren? ¿Está adecuadamente homologado para esa clase de servicios? ¿Es seguro desde el punto de vista dinámico? Y mil más, pero son cosas de técnicos, que los políticos nunca hacen nada mal. La democracia española parece haber madurado lo suficiente hasta alcanzar la sabiduría de no hacer preguntas inconvenientes. Ya lo dijo Franco, España es mucho más fácil de gobernar de lo que se cree.

Aplausos desesperados, fin de la cita

No es por amargarle las vacaciones a nadie, pero los atareados diputados que aplaudían con entusiasmo digno de mejor causa las citas rajoyanas contra su nada apócrifo autor, no deben haber caído en la cuenta de que aplaudían las evasivas del caso GAL, y otras andanzas escasamente edificantes. No creo que ese aplauso sea otra cosa que muestra de desesperación, porque, de tomarlo en serio, habría que negarles el saludo. Queridos amigos, en la democracia no vale todo, eso pensábamos hasta hace poco.

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<![CDATA[¿Qué eres, Mariano, sino una vieja cansada?]]>2013-07-26T06:00:00+02:002013-07-26T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-26/que-eres-mariano-sino-una-vieja-cansada_12930/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Tierno y sensible, acomplejado por su físico enclenque y sus profundas y múltiples inseguridades,  profundamente alcoholizado, el poeta galés Dylan Thomas repetía a su primer amor, la escritora británica Pamela Hansford Johnson, los impublicables poemas que un amigo dedicaba a su "cerda", la patria: "¿Qué eres, Gales, sino una vieja puta cansada?".Los países, como las cerdas y como las personas, se agotan. Hoy España es un país tan cansado, tan exhausto, tan maltratado, que parece incapaz de reaccionar y levantarse. Los ciudadanos están llenos de dudas, de temores, de resquemor. La culpa es de la corrupción política, de la crisis económica, del deterioro ético y moral. La mala fortuna, en forma de accidente de tren, nos ha dado el golpe de gracia. No hay ideas, no hay líderes, no hay esperanza, no hay futuro."Las decisiones necesarias son las más difíciles de tomar", dijo el presidente del Gobierno en un desayuno informativo. Una frase hueca que venía a confirmar que nuestro líder de plasma necesita un empujoncito para tomar decisiones... "Es imperativo que Mariano Rajoy comparezca en el Congreso", ordenó el Financial Times el pasado día 16 en un memorable editorial titulado "El venenoso escándalo de financiación irregular en España". Es la prensa internacional la que ha obligado a Rajoy a explicarse ante los españoles. La prensa española está desactivada. Recuerde la tomadura de pelo que supuso la comparecencia de Rajoy con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en la que el presidente del Gobierno se alió con ABC para no responder a la pregunta del millón, preparada por los periodistas presentes: "¿Por qué mantuvo el contacto con Luis Bárcenas, incluso dándole ánimos por SMS, después de saber que tenía 16 millones de euros en Suiza?".En estos momentos, el descrédito de Rajoy no conoce fronteras. Lidera un país en ruinas y un partido tan pringoso como una bayeta de cocina. El periodista Ciprion Baltoio, corresponsal extranjero de un canal rumano de televisión, le sorprendió el pasado día 22 durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro Victor Ponta  con esta pregunta: "Es para saber cuándo y cómo vas a responder a todas las acusaciones que vienen en el caso Bárcenas. ¿Enfrente del Parlamento, de un juez o en un discurso como el pasado febrero? Muchas gracias". El rostro del presidente, como el de un señor Potato de carne y hueso, se descompuso: borrado su inamovible ceño, se le desajustó la mandíbula, los ojos perdieron simetría, los labios se encogieron hasta desaparecer, las cejas se desmoronaron... Su invariable expresión de asombro se convirtió en caricatura.No queda nada del político que, exultante, saludaba desde el balcón de Génova la noche del 20 de noviembre de 2011.

El próximo jueves Rajoy comparecerá, por fin, en el Congreso. No lo hará a petición propia, como dice, sino arrastrado por las circunstancias, arrinconado por los escándalos, empujado por el descrédito internacional. Y lo hará sin haber pronunciado el nombre de su extesorero, intentando convertir un debate sobre corrupción en un monográfico sobre economía, cancelando la rueda de prensa sin límite de preguntas que siempre concedía antes de vacaciones. ¿Presenciaremos ese día el comienzo del final?

"Fui mortal hasta el último suspiro prolongado", escribió Dylan Thomas. Mariano Rajoy, como la tierra del poeta galés, ha perdido todo su lustre. Dilapidado el capital político, sin credibilidad, aislado y pusilánime, el presidente carece de liderazgo. Parece una vieja fulana cansada. Tanto mentir, tanto esquivar, tanto huir, han convertido a Rajoy en propietario de un edificio ruinoso que, cubierto de grietas y humedades, ya solo espera ser demolido. ¿Surgirá un nuevo líder de los escombros?

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<![CDATA[¿Se hace periodismo en el caso Bárcenas?]]>2013-07-19T06:00:00+02:002013-07-19T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-19/se-hace-periodismo-en-el-caso-barcenas_10887/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Las páginas de los periódicos aparecen, jornada tras jornada, repletas de información sobre el llamado caso Bárcenas. La trama de corrupción que rodea las finanzas del Partido Popular ocupa desde hace semanas todas las portadas, abre cada día los principales informativos de todos los medios de comunicación, genera toneladas de imágenes, de grabaciones, de debates, de análisis. En la calle no se habla de otra cosa...Pero, ¿es periodismo la información sobre Bárcenas? Me refiero a la gran información, a los titulares explosivos, a esas exclusivas que presumen de ser capaces de derribar un gobierno. Pues sí, es periodismo... pero quizá no tanto. O al menos no del modo tradicional. En ningún caso periodismo de investigación, ese género admirado, alabado e imprescindible reducido a la mínima expresión por sus altos costes. Con el caso Bárcenas se está generando mucha opinión, puesto que proporciona el relleno perfecto para columnas, post de todo tipo, tertulias y demás parientes del genero opinativo. Pero periodismo, auténtico periodismo, gran periodismo… Sólo en el caso de que la filtración sea considerada periodismo.

SumarioSon Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí no ha habido unos Bernstein y Woodward, los héroes del Watergate, capaces de rastrear la podredumbre, levantar la noticia y, en una investigación periodística modélica, descubrir un entramado de corrupción y juego sucio. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva. El medio afortunado pone su granito de arena y personaliza el soplo, seleccionando, elaborando y analizando los contenidos de la cloaca. El trabajo de los periodistas se limita a examinar esos documentos, desmenuzarlos, descubrir detalles, conectar informaciones y crear una narración coherente alrededor de los datos facilitados.No es de extrañar que, así las cosas, la información haya ido cambiando de barrio según los intereses puntuales de Bárcenas. El Mundo publicó el pasado 18 de enero que el extesorero del PP habría pagado sobresueldos en dinero negro a altos cargos de su partido. Bombazo. Sólo unos días después, el 31, fue El País quién abrió su portada con la supuesta contabilidad B que Bárcenas habría mantenido entre 1990 y 2009, papeles en los que aparece el actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Y cuando parecía que el diario de Prisa controlaba el tema de moda con sus fotocopias, llegó Pedro J. y, en un alarde de habilidad, cintura y, reconozcámoslo, talento, vuelve a depositar el ascua junto a su sardina: publica su charla de cuatro horas con el extesorero, se convierte en coprotagonista de la noticia del momento y, más tarde, muestra los originales de la contabilidad. Su buen amigo Gómez de Liaño, actual abogado de Bárcenas, seguro que está al tanto de todos los detalles de estas exclusivas filtradas...Insisto: ¿Periodismo? Bueno, quizá periodismo para el siglo XXI, un periodismo moderno a excelente relación calidad-precio. Periodismo de supervivencia, ese que cada vez invierte menos en corresponsales, en investigación, en verdaderos periodistas, y convierte a quienes disponen de documentos en la fuente de información perfecta. El ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado: dicen que desde que surgió Wikileaks, como respuesta a la tibieza de la prensa con el desastre financiero, la información ha dejado de estar en manos de unos pocos. Debe ser cierto: ahora se hace periodismo incluso desde Soto del Real.

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