http://rss.blogs.elconfidencial.com/<![CDATA[BLOGS]]>2014-10-21T12:05:22+02:00http://www.elconfidencial.com/img/logo/logo.pnghttp://www.elconfidencial.com<![CDATA[El linchamiento de Rato en el PP]]>2014-10-21T05:00:00+02:002014-10-21T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-10-21/el-linchamiento-de-rato-en-el-pp_378408/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/A la vergonzosa situación del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, que acaba de pedir la suspensión temporal de militancia, le cuadra la moraleja. Es la frase que sale del armario al topar con un político corrupto: “Hay que elegir al más honesto y controlarle luego como si fuera el más sinvergüenza”. Solía utilizarla Carmen García Bloise, una dirigente socialista que se fue a la tumba en 1994, cuando el PSOE ya había reventado el mito de la superioridad moral de la izquierda.

La secuencia de la corrupción en la vida pública, a izquierda y derecha, no se ha interrumpido desde entonces porque, entre otras cosas, el régimen del 78 nunca se tomó en serio ni el espíritu ni la letra de aquella frase, que nos remite al uso de los instrumentos de control propios de una democracia. No funcionaron en el caso de las llamadas tarjetas opacas de Caja Madrid y Bankia. A Rato, máximo responsable de la entidad, impulsado por el mismísimo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aquel contagioso desistimiento le debió parecer de perlas. Y eso que venía de ser director gerente del Fondo Monetario Internacional y antes pudo haberse convertido en presidente del Gobierno.

El Banco de España, la Agencia Tributaria, la Fiscalía, auditoras públicas y privadas, los partidos políticos,  sindicatos,  patronal, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid que apadrinaban el nombramiento de los consejeros, no supieron nada o no quisieron saber nada –tanto peor– de las malas prácticas perpetradas por tantas personas y durante tanto tiempo ¿Y ahora pretende el PP desprenderse políticamente de su dirigente histórico mediante un llamado Comité de Derechos y Garantías?

Sumario

Ayer se escenificó en las alturas del partido (ejecutiva y dirigentes autonómicos) la absurda polémica interna sobre el modo de ejecutar políticamente a Rodrigo Rato (y trece militantes más afectados por el escándalo) en nombre de la regeneración prometida. Frente a las prisas de algunos, como el gallego Núñez Feijóo, el valenciano Alberto Fabra y la vasca Arantxa Quiroga, se optó por escuchar a Rato antes de decidir las dosis de “contundencia” y “legalidad” –Rajoy dixit– que se le apliquen a la hora de expulsarle del partido o, vaya usted a saber, mantenerle con atenuantes por presunción de inocencia.

No es que uno le crea inocente de la obscena utilización de su tarjeta gratis total. O de haber consentido, auspiciado y propiciado el uso indebido de las demás. No es de recibo la versión de que, al menos la suya, formaba parte de su salario, como le dijo al juez Andreu. Lo que quiero poner de manifiesto es la diferencia de trato, a escala de partido, respecto a Luis Bárcenas, Francisco Camps, Jaume Matas, Carlos Fabra, etc., que, al menos en los primeros lances de sus respectivas colisiones con la ley y la ética, siempre contaron con la comprensión, y a veces el arropamiento del partido.

En fin, no hay mal que por bien no venga, aunque hayan tenido que venir los de Podemos, como catalizadores electorales de la mala conciencia de la “casta”, para que el PSOE y el PP se pongan las pilas contra los sinvergüenzas surgidos en sus propios caldos de cultivo. Al PSOE también le ha faltado tiempo para echar a los beneficiarios de las tarjetas que no entregaron voluntariamente el carnet de afiliados. Y el PP va camino de hacer lo mismo, también mirando de reojo a Podemos, pero “antes vamos a escucharles”, dijo ayer Dolores de Cospedal.

Que se expliquen antes nos hace abrigar la esperanza de que esto no ha hecho más que empezar, porque Rato es mucho Rato.

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A la vergonzosa situación del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, que acaba de pedir la suspensión temporal de militancia, le cuadra la moraleja. Es la frase que sale del armario al topar con un político corrupto: “Hay que elegir al más honesto y controlarle luego como si fuera el más sinvergüenza”. Solía utilizarla Carmen García Bloise, una dirigente socialista que se fue a la tumba en 1994, cuando el PSOE ya había reventado el mito de la superioridad moral de la izquierda.

La secuencia de la corrupción en la vida pública, a izquierda y derecha, no se ha interrumpido desde entonces porque, entre otras cosas, el régimen del 78 nunca se tomó en serio ni el espíritu ni la letra de aquella frase, que nos remite al uso de los instrumentos de control propios de una democracia. No funcionaron en el caso de las llamadas tarjetas opacas de Caja Madrid y Bankia. A Rato, máximo responsable de la entidad, impulsado por el mismísimo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aquel contagioso desistimiento le debió parecer de perlas. Y eso que venía de ser director gerente del Fondo Monetario Internacional y antes pudo haberse convertido en presidente del Gobierno.

El Banco de España, la Agencia Tributaria, la Fiscalía, auditoras públicas y privadas, los partidos políticos,  sindicatos,  patronal, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid que apadrinaban el nombramiento de los consejeros, no supieron nada o no quisieron saber nada –tanto peor– de las malas prácticas perpetradas por tantas personas y durante tanto tiempo ¿Y ahora pretende el PP desprenderse políticamente de su dirigente histórico mediante un llamado Comité de Derechos y Garantías?

Sumario

Ayer se escenificó en las alturas del partido (ejecutiva y dirigentes autonómicos) la absurda polémica interna sobre el modo de ejecutar políticamente a Rodrigo Rato (y trece militantes más afectados por el escándalo) en nombre de la regeneración prometida. Frente a las prisas de algunos, como el gallego Núñez Feijóo, el valenciano Alberto Fabra y la vasca Arantxa Quiroga, se optó por escuchar a Rato antes de decidir las dosis de “contundencia” y “legalidad” –Rajoy dixit– que se le apliquen a la hora de expulsarle del partido o, vaya usted a saber, mantenerle con atenuantes por presunción de inocencia.

No es que uno le crea inocente de la obscena utilización de su tarjeta gratis total. O de haber consentido, auspiciado y propiciado el uso indebido de las demás. No es de recibo la versión de que, al menos la suya, formaba parte de su salario, como le dijo al juez Andreu. Lo que quiero poner de manifiesto es la diferencia de trato, a escala de partido, respecto a Luis Bárcenas, Francisco Camps, Jaume Matas, Carlos Fabra, etc., que, al menos en los primeros lances de sus respectivas colisiones con la ley y la ética, siempre contaron con la comprensión, y a veces el arropamiento del partido.

En fin, no hay mal que por bien no venga, aunque hayan tenido que venir los de Podemos, como catalizadores electorales de la mala conciencia de la “casta”, para que el PSOE y el PP se pongan las pilas contra los sinvergüenzas surgidos en sus propios caldos de cultivo. Al PSOE también le ha faltado tiempo para echar a los beneficiarios de las tarjetas que no entregaron voluntariamente el carnet de afiliados. Y el PP va camino de hacer lo mismo, también mirando de reojo a Podemos, pero “antes vamos a escucharles”, dijo ayer Dolores de Cospedal.

Que se expliquen antes nos hace abrigar la esperanza de que esto no ha hecho más que empezar, porque Rato es mucho Rato.

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<![CDATA[La tristeza de 'los Alberts' o cómo el Supremo aguará la fiesta a la Generalitat]]>2014-10-21T05:00:00+02:002014-10-21T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-10-21/la-tristeza-de-los-alberts-o-como-el-supremo-aguara-la-fiesta-a-la-generalitat_377902/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/Días de inquietud en la planta noble de la Conselleria de Economía de la Generalitat de Cataluña, situada en el número 19 de Rambla Catalunya. Los Alberts, Albert Carreras –secretario general– y Albert Carné– director de política económica– salen con gesto contrito del despacho del conseller Andreu Mas-Colell.

Según fuentes conocedoras de los entresijos de la conselleria, la razón de tanta pesadumbre se debe a la reunión de hace dos semanas de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, sala que asume el área de lo contencioso-administrativo. Como telón de fondo, el recurso de Agbar para que se apliquen las medidas cautelares en la privatización de Aigües del Ter-Llobregat (ATLL).

Aún no se conoce el fallo y en la conselleria rezan para que la sentencia se haga pública después del 9 de noviembre, fecha para la consulta que Artur Mas quiere sacar adelante contra viento y marea. Ya se ha comunicado a la Generalitat por conductos oficiosos que el voto de los magistrados fue contrario a los planteamientos de la Administración catalana.

La reversión de ATLL supondría un revés de 1.000 millones de euros en un momento en que la caja de la Generalitat no sólo no da para más, sino que también está haciendo frente a otros problemas, como el retraso, en este momento sine die, de la emisión de 850 millones de euros para la privatización del canon del agua.

Si la sentencia es como se prevé, habrá que acatar la resolución del Órgano Administrativo de Recursos Contractuales de Catalunya (OARCC), que declaraba nula la adjudicación antes de fin de año. Un duro golpe, otro más, a las cuentas de la Generalitat que pone en peligro el pago de nóminas y bloqueo de pagos pendientes. Entre los bonos que no llegan y los fondos para ATLL –que no fueron provisionados en el Presupuesto de 2014–, un problema de casi 2.000 millones.

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<![CDATA[Botín ejecuta a Gomendio, terratenientes de Almería y primos de la 'ministra' de Cultura]]>2014-10-20T05:00:00+02:002014-10-20T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-10-20/botin-ejecuta-a-gomendio-terratenientes-de-almeria-y-primos-de-la-ministra-de-cultura_332661/http://www.elconfidencial.com/autores/ec-90/A pesar de llevar medio siglo dedicados al mundo del ladrillo, el apellido ha salido a la luz pública hace poco tiempo. La encargada de sacar del anonimato a la saga ha sido Montserrat Gomendio, que se destapó como la mayor fortuna del Gobierno (14,5 millones) cuando fue nombrada secretaria de Estado de Cultura, antes de iniciar una relación sentimental con su jefe, el ministro del ramo Ignacio Wert. Sin embargo, los millonarios e importantes son sus primos.

En torno a Grupo Gomendio, los primos de la política han tocado varios palos inmobiliarios (residencial, oficinas y costa) con relativo éxito, hasta que la crisis llamó también a su puerta. Tras varios años de pérdidas millonarias, el Banco Santander ha perdido la paciencia y se ha quedado con uno de los edificios que forma parte del centro de negocios Miniparc, un coqueto y singular espacio de oficinas ubicado en los lujosos alrededores madrileños de La Moraleja.

El pedigrí inmobiliario de la familia se remonta a los hermanos ingenieros José Manuel y Esteban Gomendio Fiter, que arrancaron en la España franquista del desarrollismo con obras singulares como el Vicente Calderón y el boom inmobiliario de la Costa del Sol. Con el paso del tiempo, los intereses empresariales de la saga se centraron en Almería y Madrid, aunque ya bajo el timón de la segunda generación, encarnada por los Gomendio López de Asiaín.

Mientras una rama hacía carrera inmobiliaria, Montserrat Gomendio Kindelán prosperó como investigadora hasta ocupar su primer cargo de responsabilidad en el CSIC bajo el último Gobierno de José María Aznar. Pero no es la única de la familia. Siendo ya número dos de Cultura, su prima Ana Gomendio López de Asiaín fue nombrada en primavera de 2013 directora general de Vivienda y gerente del Ivima en la Comunidad de Madrid. Ladrillo y política otra vez de la mano.

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<![CDATA[Podemos, a la conquista de la Moncloa]]>2014-10-20T05:00:00+02:002014-10-20T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-10-20/podemos-a-la-conquista-de-la-moncloa_335878/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Iñaki Urdangarin, Jaume Matas, Carlos Fabra, Sonia Castedo, Miguel Blesa, Rodrigo Rato, Jordi Pujol, y quienes los apadrinaron.

Superada la fase de la indignación ampliamente compartida por la gente, se multiplica la curiosidad por saber cómo se las arreglará este movimiento invertebrado para convertirse en un partido político con vocación de centralidad, impaciente por desembarcar en las instituciones, capaz de pasar de la protesta a la propuesta y de competir en igualdad de condiciones con los demás.

De todo eso se trata en esta especie de congreso fundacional que, a modo de “asamblea ciudadana” abierta hasta mediados de noviembre, celebró su primer “encuentro” este fin de semana en el madrileño Palacio de Vistalegre (escenario de las grandes efusiones socialistas del reinado de Zapatero), con asistencia de unas 7.000 personas. Nada de afiliados, sino “simpatizantes”, “seguidores”, “gente”, en su jerga ordinaria.

Sumario

A partir de hoy se votan resoluciones extraídas de las cincuenta y tantas ponencias presentadas (modelo de organización, vivienda, corrupción, educación, igualdad, jóvenes, etc). Los resultados se conocerán el lunes que viene. Sin embargo, por lo ocurrido dentro y fuera del Palacio de Vistalegre, el debate dominante es el mismo debate dominante en todos los congresos de partido que en España y que en el mundo han sido: el poder. Es decir, quién manda, incluso antes de decidir para qué se manda.

Es la foto fija del weekend madrileño de Podemos: el pulso entre dos eurodiputados. Por un lado, los de Iglesias en nombre de la eficacia (líder único). Por otro, los de Echenique en nombre del pluralismo (liderazgo colegiado). Apuesten por el primero, el mediático. Su barrida está garantizada, pero reparen ustedes en su discurso por la conquista de la Moncloa. El mismo de cualquier político cuya misión en la vida es conquistar el poder y retenerlo. Si la pugna es democrática, primero en su partido y luego en las instituciones. Incluida la noble disposición a “echarse a un lado” si pierde la votación. Y, por supuesto, el propósito de sacrificarse por nosotros gracias a su inmensa generosidad: “Ya me gustaría a mí descargarme de responsabilidades pero creo que, aunque sea duro en lo personal, y reconocerlo en términos políticos, tres secretarios generales no le ganan las elecciones a Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, y uno sí”.

En la tarea de “asaltar los cielos”, inscrita en un subconsciente amueblado de referencias marxistas,  Pablo Iglesias no quiere que le ocurra lo que a los de la Comuna de Paris, al Ejército de Pancho Villa o a los milicianos del Madrid asediado antes de que Vicente Miaja tratase de poner orden. Está claro.

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<![CDATA[El Ritz pasa de la crisis: Fin de Año a 720 €… IVA incluido]]>2014-10-17T05:00:00+02:002014-10-17T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-10-17/el-ritz-pasa-de-la-crisis-fin-de-ano-a-720-iva-incluido_251961/http://www.elconfidencial.com/autores/ec-90/Aunque estamos aún en octubre, el Ritz ya ha comenzado a publicitar su Fin de Año y, para el histórico hotel capitalino, la crisis no va con él. Ha decidido despedir 2014 con un auténtico “Festín de Babette” a 720 euros el cubierto y cotillón y 395 euros para los niños menores de 12 años. Eso sí, los precios incluyen IVA.

El hotel apuesta en esta época de crisis por una “Nochevieja al estilo francés”, y su director, Christian Tavelli, se encuentra “ante el reto de convertir la Cena de gala de Nochevieja en una experiencia inolvidable”. Eso sí, para muy pocos y exclusivos bolsillos: una familia de cuatro miembros se gastaría esa noche 2.200 euros siempre y cuando los dos hijos no hubieran cumplido los 12 años.

“El chef Jorge González y Gemma Vela, Premio Nacional de Gastronomía ‘Mejor Sumiller 2013’, dan vida al menú de una película, definida como una excelencia culinaria del séptimo arte”, anuncia la campaña que comienza a circular desde ayer por los medios.

Pinche para ampliar el menú.

“Así, Babette, se cuela en las cocinas del “Ritz” en una noche mágica recreando sus platos: blinis de Caviar Per Sé con nata agria y toque de limón, denominados Blinis Demidoff, en recuerdo del príncipe ruso que los popularizó. El consomé de tortuga reinterpretado con un 'falso' consomé en gelée con langosta no de origen francés, sino de las rías gallegas. La volatería tiene su expresión en un hojaldre, un 'sarcófago' de codorniz con trufa negra Melanosporum. Por su parte, el pescado es una lubina sobre ensalada de endivias, queso azul y nueces. Como descanso, un sorbete de Marc de Champagne rosado. Y para terminar un tournedó Rossini con salsa Périgord, selección de quesos y una Baba au Rhum con salsa inglesa y frutos rojos…”.

Todo ello acompañado con caros espumosos franceses y vinos patrios y de más allá de nuestras fronteras. Lo dicho, todo un lujo para cerrar otro año de crisis... el que pueda.

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Aunque estamos aún en octubre, el Ritz ya ha comenzado a publicitar su Fin de Año y, para el histórico hotel capitalino, la crisis no va con él. Ha decidido despedir 2014 con un auténtico “Festín de Babette” a 720 euros el cubierto y cotillón y 395 euros para los niños menores de 12 años. Eso sí, los precios incluyen IVA.

El hotel apuesta en esta época de crisis por una “Nochevieja al estilo francés”, y su director, Christian Tavelli, se encuentra “ante el reto de convertir la Cena de gala de Nochevieja en una experiencia inolvidable”. Eso sí, para muy pocos y exclusivos bolsillos: una familia de cuatro miembros se gastaría esa noche 2.200 euros siempre y cuando los dos hijos no hubieran cumplido los 12 años.

“El chef Jorge González y Gemma Vela, Premio Nacional de Gastronomía ‘Mejor Sumiller 2013’, dan vida al menú de una película, definida como una excelencia culinaria del séptimo arte”, anuncia la campaña que comienza a circular desde ayer por los medios.

Pinche para ampliar el menú.

“Así, Babette, se cuela en las cocinas del “Ritz” en una noche mágica recreando sus platos: blinis de Caviar Per Sé con nata agria y toque de limón, denominados Blinis Demidoff, en recuerdo del príncipe ruso que los popularizó. El consomé de tortuga reinterpretado con un 'falso' consomé en gelée con langosta no de origen francés, sino de las rías gallegas. La volatería tiene su expresión en un hojaldre, un 'sarcófago' de codorniz con trufa negra Melanosporum. Por su parte, el pescado es una lubina sobre ensalada de endivias, queso azul y nueces. Como descanso, un sorbete de Marc de Champagne rosado. Y para terminar un tournedó Rossini con salsa Périgord, selección de quesos y una Baba au Rhum con salsa inglesa y frutos rojos…”.

Todo ello acompañado con caros espumosos franceses y vinos patrios y de más allá de nuestras fronteras. Lo dicho, todo un lujo para cerrar otro año de crisis... el que pueda.

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<![CDATA[¿Salud y dinero?: fatal, oiga...]]>2014-10-17T05:00:00+02:002014-10-17T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2014-10-17/salud-y-dinero-fatal-oiga_251999/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/De las tres gracias de la copla solo nos queda el amor, que es de acceso libre aunque esté desigualmente repartido. Peor llevamos lo de la salud y el dinero. Una doble nube tóxica nos sobrevuela por miedo al virus del ébola y a una nueva recaída en la crisis económica. Ayer tres personas más fueron puestas bajo sospecha en el hospital Carlos III y otras tres en Tenerife, mientras que el miedo a un nuevo octubre negro se apoderó de la Bolsa.

Son cosas de la globalización. Ahí tenemos la amenaza del ébola, que no respeta fronteras, razas ni clases sociales. Y además le encanta viajar. En Marruecos ya han decidido que, en contra de lo acordado, no piensan organizar la futbolera Copa de África de 2015, los negritos de Melilla escupen a los guardias civiles para meterles el miedo en el cuerpo (quien dice miedo dice virus) y nuestra ministra de Sanidad, Ana Mato, se ha mostrado partidaria de los controles sanitarios en los aeropuertos durante la reunión con sus colegas en Bruselas.

En España le hemos vuelto a ver las orejas al lobo cuando los expertos han detectado los primeros síntomas en los mercados de valores. Eso es la fiebre. La enfermedad es la falta de crecimiento económico. Y nos remite, ay, a las vísperas del gran debate sobre el rescate de España y la crisis de la deuda soberana, cuando todos los españoles sabían lo que era la prima de riesgo y Mariano Rajoy gobernaba a golpes de tijera.

Sumario

Ahora todos los españoles saben lo que es el ébola y hablan del protocolo como si estuvieran hablando de la táctica de Vicente del Bosque en el último partido de la selección española. Item más, están pendientes del minuto y resultado retransmitido por los portavoces del gabinete de crisis en su versión científica (la versión política, un poco mejor, gracias).

Por si acaso, los de Alcorcón dan un rodeo por evitar el bloque de Teresa (felices de su recuperación), y discuten sobre la carta al más allá del convecino, Javier Limón, marido de Teresa, que se ha dirigido al perro sacrificado, Excalibur, agradeciéndole que haya sido “un ejemplo para el mundo entero” y prometiéndole que “se hará justicia” frente a la “gente mala y sin sentimientos” que lo mandó al otro mundo.

En el más acá, los gurús de Mariano Rajoy miran hacia Alemania, como los de Obama, los de Renzi o los de Hollande, por si la señora Merkel pone de su parte en impedir que avance el virus de la desconfianza y vayamos de cabeza hacia una tercera recesión en Europa. Pero no llegan buenas noticias de Berlín, donde el ministro Schäuble hace oídos sordos a la presión internacional que reclama de Alemania una política más expansiva, de apuesta clara por el crecimiento y el empleo, como palanca reactivadora de la economía europea. “Vamos a invertir, pero sin histerias y sin volver a caer en el déficit público”, ha dicho el poderoso ministro de Finanzas germano.

Si nos falla el dinero y la salud, siempre nos quedará el amor. O el espanto, que une mucho.

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De las tres gracias de la copla solo nos queda el amor, que es de acceso libre aunque esté desigualmente repartido. Peor llevamos lo de la salud y el dinero. Una doble nube tóxica nos sobrevuela por miedo al virus del ébola y a una nueva recaída en la crisis económica. Ayer tres personas más fueron puestas bajo sospecha en el hospital Carlos III y otras tres en Tenerife, mientras que el miedo a un nuevo octubre negro se apoderó de la Bolsa.

Son cosas de la globalización. Ahí tenemos la amenaza del ébola, que no respeta fronteras, razas ni clases sociales. Y además le encanta viajar. En Marruecos ya han decidido que, en contra de lo acordado, no piensan organizar la futbolera Copa de África de 2015, los negritos de Melilla escupen a los guardias civiles para meterles el miedo en el cuerpo (quien dice miedo dice virus) y nuestra ministra de Sanidad, Ana Mato, se ha mostrado partidaria de los controles sanitarios en los aeropuertos durante la reunión con sus colegas en Bruselas.

En España le hemos vuelto a ver las orejas al lobo cuando los expertos han detectado los primeros síntomas en los mercados de valores. Eso es la fiebre. La enfermedad es la falta de crecimiento económico. Y nos remite, ay, a las vísperas del gran debate sobre el rescate de España y la crisis de la deuda soberana, cuando todos los españoles sabían lo que era la prima de riesgo y Mariano Rajoy gobernaba a golpes de tijera.

Sumario

Ahora todos los españoles saben lo que es el ébola y hablan del protocolo como si estuvieran hablando de la táctica de Vicente del Bosque en el último partido de la selección española. Item más, están pendientes del minuto y resultado retransmitido por los portavoces del gabinete de crisis en su versión científica (la versión política, un poco mejor, gracias).

Por si acaso, los de Alcorcón dan un rodeo por evitar el bloque de Teresa (felices de su recuperación), y discuten sobre la carta al más allá del convecino, Javier Limón, marido de Teresa, que se ha dirigido al perro sacrificado, Excalibur, agradeciéndole que haya sido “un ejemplo para el mundo entero” y prometiéndole que “se hará justicia” frente a la “gente mala y sin sentimientos” que lo mandó al otro mundo.

En el más acá, los gurús de Mariano Rajoy miran hacia Alemania, como los de Obama, los de Renzi o los de Hollande, por si la señora Merkel pone de su parte en impedir que avance el virus de la desconfianza y vayamos de cabeza hacia una tercera recesión en Europa. Pero no llegan buenas noticias de Berlín, donde el ministro Schäuble hace oídos sordos a la presión internacional que reclama de Alemania una política más expansiva, de apuesta clara por el crecimiento y el empleo, como palanca reactivadora de la economía europea. “Vamos a invertir, pero sin histerias y sin volver a caer en el déficit público”, ha dicho el poderoso ministro de Finanzas germano.

Si nos falla el dinero y la salud, siempre nos quedará el amor. O el espanto, que une mucho.

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<![CDATA[Mas todavía quiere ganar]]>2014-10-15T05:00:00+02:002014-10-15T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-10-15/mas-todavia-quiere-ganar_242646/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Artur Mas compareció ayer con un doble fracaso a sus espaldas. Primero, la consulta legal (según la ley catalana de consultas) y con plenas garantías democráticas no va a tener lugar el 9 de noviembre tal como se comprometió al firmar con mucha pompa la convocatoria. Es todo un golpe. Tras insistir desde el pasado 30 de septiembre (suspensión del Constitucional) y asegurar en varios actos públicos y de partido que pese a todo la consulta se iba a celebrar, ayer a las 10 de la mañana compareció ante la prensa para admitir que de facto renunciaba. La consulta que vendió durante meses como una especie de Virgen de Lourdes para los males catalanes ha pasado a mejor vida.

¡Era para enrojecer! Pues no.

Segundo fracaso. La unidad de los cinco partidos ‘consultistas’ (Unió, CDC, ERC, ICV y las CUP) que apoyaban la consulta y la muy discutible doble pregunta encadenada –básicamente todas las fuerzas catalanistas salvo el PSC– que permitía presentar la consulta como exigencia de una Catalunya muy plural se ha roto o, como mínimo, resquebrajado. ERC, ICV y las CUP dicen que no confían en la palabra del president. Y los consellers democristianos (incluida la vicepresidenta Joana Ortega) tienen cada día más difícil asumir los saltos de equilibrista del president mientras Duran i Lleida guarda un silencio casi total. Cree que Artur Mas no va camino del éxito y no quiere ser acusado del fracaso.

Pues bien, de fracaso nada de nada. Artur Mas se presentó en la rueda de prensa fresco como una rosa, contestó múltiples preguntas en directo (sin nada de plasma) e inició una segunda estrategia para seguir combatiendo. Es muy difícil que gane porque la subdivisión de los Estados de la Unión Europea es algo que alarma a los gobernantes del Viejo Continente, bastante apesadumbrados ya por la dificultad de impulsar una Unión de 28 estados, amenazada por una tercera recesión en seis años y con Putin añorando el imperio soviético.

Es casi querer ignorar la fuerza de la gravedad, pero Mas cree que la desafección catalana respecto a España –fomentada más que por la propaganda nacionalista (que también) por el desconocimiento cósmico de la cúpula del PP de lo que es Catalunya (en un momento tan delicado como ahora, el porcentaje de inversión pública es el más bajo de los últimos 17 años y la mitad de la aportación de Cataluña al PIB) así como por los errores y zig-zags de Zapatero con el Estatut (se creía que La Moncloa generaba ciencia infusa)– le brindan un colchón de sentimientos y resentimientos sobre el que puede maniobrar.

Y cuenta además con las meteduras de pata de los ministros y gerifaltes del PP. Es cierto que parece que al ministro Wert (el de españolizar a los niños catalanes como si fueran negritos) le han dicho que cierre la boca y es obediente, pero el espectáculo de un ministro de Exteriores –inteligente pero que se cree Kissinger– haciendo propaganda del independentismo catalán en el mundo mundial…

Sumario

Miquel Iceta –que lucha por racionalizar el conflicto porque cree que la razón ayuda a resolver problemas– reconocía ayer ante un selecto grupo de empresarios en el Círculo de Economía que la falta de afecto de los gobernantes españoles pesa. Que aquí no se hace como en Gran Bretaña, cuando al aparecer encuestas que daban la victoria a la independencia, Londres aconsejó que los municipios ingleses ondearan la bandera catalana (perdón, la escocesa Cruz de San Andrés).  

Y con ese colchón de desafección, Mas cree que puede seguir plantando batalla. Es un político combativo (si fuera ciclista ya habría ganado el premio de la combatividad que tanto debe interesar a Rajoy) pero lo peligroso (para él y para todos) es que parece también decidido a ganar el de la temeridad. Y en su comparecencia de ayer creo haber captado el diseño de una estrategia política. La intento sintetizar:

1. Mantener el tipo

Sustituir una consulta legal con todas las garantías (censo electoral, mesas elegidas por sorteo…) por un sucedáneo de consulta sin  censo de votantes (el registro será presencial), ausencia de neutralidad de la organización (correrá a cargo de 20.000 voluntarios que seguramente serán militantes independentistas)… es muy poco serio. Y no ayuda al prestigio ni de las instituciones españolas ni de la Generalitat. Pero para Mas tiene una virtud. Al sacar las urnas (el independentismo mira ahora las urnas con adoración como si en Cataluña no se votara regularmente), Mas podrá ser acusado de muchas cosas pero no de hacer marcha atrás o abdicar. Si hubiera suspendido la consulta legal, obedeciendo al Constitucional, sin el conato de rebeldía de la consulta tipo referéndum de Arenys de Munt (la pequeña población del Maresme que hace años hizo un referéndum sobre la independencia a base de voluntarios y sin censo) habría sido atacado por un sector del  nacionalismo por cobardía o incluso deserción.  Ahora recurre a un método impropio de una institución pública pero protege su imagen ante el electorado nacionalista.

2. "Lo prohibido es bonito"

Si el Gobierno prohíbe también esta consulta de costellada (excursionista) puede equivocarse, porque matar moscas a cañonazos hace ruido y es poco ecológico. En todo caso, Mas incrementa su fondo de comercio independentista frente a sus competidores y cree que eso le favorece.

El líder de ERC, Oriol Junqueras. (EFE)

Por el contrario, si el Gobierno permite la consulta, puede haber una movilización de voluntarios que deseen protestar (manifestarse con urnas a favor de un referéndum). Y esa movilización independentista le beneficiará más a él que a los otros partidos que no le secunden. Aquí la complicidad con la ANC de Carmen Forcadell o el Òmnium Cultural de Muriel Casals puede ser relevante.

¿Quiere Mas ser más independentista que Junqueras? Le he escuchado mucho y me pareció que las alusiones al Estado español como el enemigo a combatir habían crecido exponencialmente. ¿Excitación o cálculo político?

3. Presión para unas elecciones plebiscitarias

En cualquiera de los dos casos –prohibición del sucedáneo o celebración– Mas habrá exhibido credenciales radicales y hará más difícil que ERC y Junqueras se sigan negando a unas elecciones plebiscitarias con lista única. Ese siempre fue su ‘plan B’ cuando se comprometió a hacer la consulta en el 2014. El problema es que entonces (en diciembre del 2012) Mas tenía 50 diputados (tras perder 12) y ERC sólo 21 (tras ganar 11) mientras que ahora las encuestas dan unas proporciones casi inversas. Gana ERC, que ya venció en las elecciones europeas de mayo.

ERC se opone a la lista única. ¿Por qué fusionar en una lista un partido en ascenso, de protesta y de izquierdas (ERC) con otro partido (CDC) tradicionalmente calificado como de centro-derecha y protegido por el establishment que ahora además tiene que llevar a cuestas la cruz del caso Pujol?

Pero si Mas gana credenciales (y se distancia así de la política pactista de Jordi Pujol), la presión de los grupos independentistas (patrióticos, prepolíticos o transversales) para una lista única puede incrementarse y aumentar la presión sobre Junqueras.

Y Mas tiene un arma importante. Si ERC acepta una lista conjunta con la independencia como programa común (la llamada a la unidad con ICV y las CUP es sólo retórica) puede disolver el parlamento, y las elecciones autonómicas se pueden convertir en un referéndum que se parezca al de Escocia. En un bando el Sí (la lista de CDC y ERC) y luego alguna lista independentista, las de izquierdas de ICV y el PSC (federalista) y las del PP y Ciutadans. Ahora CiU (con Unió) y ERC suman 71 diputados y tienen mayoría absoluta. Si repitieran este resultado, la lectura –que se procuraría que toda la prensa internacional siguiera– sería que en Cataluña había ganado la independencia.

Sumario

No se sabe cómo reaccionaría Rajoy (seguro que no le haría ninguna gracia) pero por otra parte una lista conjunta (la mitad de CDC y la otra mitad de ERC) no deja de ser un disparate. ¿Quién manda en ese Gobierno si tienen los mismos diputados, Mas o Junqueras? El sacrificado Mas-Collell saldría corriendo (quizás exigirían su cabeza) y Mas perdería ante los mercados un economista prestigioso y con buen fondo de comercio en los Estados Unidos. ¿Y coincidirían ERC y CDC en la difícil política europea de una Cataluña que tuviera que negociar en Bruselas con una mayoría de gobiernos conservadores y con los socialistas franceses (más centralistas que el PSOE)?

Pero esos son ‘solo’ problemas serios del día después. Muchos independentistas prepolíticos, o incluso militantes y cuadros de ERC, pueden estar tentados de darse el gusto de un referéndum de independencia (vía elecciones plebiscitarias) que sacudiría los cimientos de España y sería primera página de los diarios internacionales. ¡En Escocia pasó y no tenían a Guardiola! Desde luego en este esquema Mas podría ganar el premio mundial de la temeridad.

4. La continuidad

Para Mas la explicitación por parte de ERC del rechazo a la lista conjunta (anteponen los intereses de partido a los de Cataluña) tendría algunas ventajas. Para otro escenario. Le permitiría –caso de que decidiera que le conviene– no disolver el parlamento y continuar gobernando. Un intelectual nacionalista me hacía ayer esta reflexión: Mas habría ofrecido un referéndum de autodeterminación a través de la lista única y ERC no la habría aceptado. Consecuencia: ¡que cómo mínimo no molesten demasiado!  

5. El partido del 'president'

Finalmente, si Mas consigue una marca independentista similar a la de Junqueras pero con algo más de seny y clase media, podría decidir –tras las elecciones españolas– encabezar una lista del ‘partido del President’ (el agit-prop de Mas está utilizando progresivamente esta idea para dejar a la ‘tocada’ CDC en segundo plano). Y a esa lista se podrían incorporar personalidades de la cultura e incluso algún socialista refractario a la relación con el PSOE (ERC lo hizo en las europeas con Ernest Maragall). ¿Tendría opciones esa lista que podría ahuyentar al tradicional electorado centrista de CiU y debería competir también con la ERC de Junqueras?

Y tampoco se puede excluir que un Mas ‘condenado’ a gobernar casi dos años más, hasta después de las elecciones españolas del 2015 o hasta el 2016, buscara un ‘arreglo provisional’ con Madrid. Ahí están las 23 reivindicaciones presentadas a Rajoy en la reunión del 30 de julio (que ahora sólo Miquel Iceta estudia, como confesó ayer en el Círculo de Economía). Y en el 2016 habrá que ver quién (o quienes) y cómo gobierna en Madrid.

Si el paciente lector ha llegado hasta aquí, entenderá que ni puedo ni debo extenderme en las opiniones que me sugiere la estrategia que he creído leer en la larga comparecencia de Artur Mas de ayer. Mas ha perdido dos batallas relevantes (la consulta y la unidad del soberanismo) pero parece creer que está ‘predestinado’ a ganar la guerra.

Sólo una corta reflexión. Lo que pasa hoy es consecuencia de una clase política española que –a diferencia de Adolfo Suárez y Martín Villa en 1976, 77 y 78– no ha atendido a su obligación de entender Cataluña. Y de una clase política catalana en la que, con la excepción del PSC –muy castigado por la sentencia del Estatut ya que siempre apostó por más autogobierno dentro de España– ha predominado la irritación o el orgullo (muchas veces no justificado). Los políticos catalanes actuales tienen poco que ver no sólo con Tarradellas, un viejo republicano que sabía lo que es perder, sino con los Jordi Pujol, Miquel Roca, Joan Reventós o Jordi Solé Tura, que en la Transición querían hacer de España una democracia europea.

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Artur Mas compareció ayer con un doble fracaso a sus espaldas. Primero, la consulta legal (según la ley catalana de consultas) y con plenas garantías democráticas no va a tener lugar el 9 de noviembre tal como se comprometió al firmar con mucha pompa la convocatoria. Es todo un golpe. Tras insistir desde el pasado 30 de septiembre (suspensión del Constitucional) y asegurar en varios actos públicos y de partido que pese a todo la consulta se iba a celebrar, ayer a las 10 de la mañana compareció ante la prensa para admitir que de facto renunciaba. La consulta que vendió durante meses como una especie de Virgen de Lourdes para los males catalanes ha pasado a mejor vida.

¡Era para enrojecer! Pues no.

Segundo fracaso. La unidad de los cinco partidos ‘consultistas’ (Unió, CDC, ERC, ICV y las CUP) que apoyaban la consulta y la muy discutible doble pregunta encadenada –básicamente todas las fuerzas catalanistas salvo el PSC– que permitía presentar la consulta como exigencia de una Catalunya muy plural se ha roto o, como mínimo, resquebrajado. ERC, ICV y las CUP dicen que no confían en la palabra del president. Y los consellers democristianos (incluida la vicepresidenta Joana Ortega) tienen cada día más difícil asumir los saltos de equilibrista del president mientras Duran i Lleida guarda un silencio casi total. Cree que Artur Mas no va camino del éxito y no quiere ser acusado del fracaso.

Pues bien, de fracaso nada de nada. Artur Mas se presentó en la rueda de prensa fresco como una rosa, contestó múltiples preguntas en directo (sin nada de plasma) e inició una segunda estrategia para seguir combatiendo. Es muy difícil que gane porque la subdivisión de los Estados de la Unión Europea es algo que alarma a los gobernantes del Viejo Continente, bastante apesadumbrados ya por la dificultad de impulsar una Unión de 28 estados, amenazada por una tercera recesión en seis años y con Putin añorando el imperio soviético.

Es casi querer ignorar la fuerza de la gravedad, pero Mas cree que la desafección catalana respecto a España –fomentada más que por la propaganda nacionalista (que también) por el desconocimiento cósmico de la cúpula del PP de lo que es Catalunya (en un momento tan delicado como ahora, el porcentaje de inversión pública es el más bajo de los últimos 17 años y la mitad de la aportación de Cataluña al PIB) así como por los errores y zig-zags de Zapatero con el Estatut (se creía que La Moncloa generaba ciencia infusa)– le brindan un colchón de sentimientos y resentimientos sobre el que puede maniobrar.

Y cuenta además con las meteduras de pata de los ministros y gerifaltes del PP. Es cierto que parece que al ministro Wert (el de españolizar a los niños catalanes como si fueran negritos) le han dicho que cierre la boca y es obediente, pero el espectáculo de un ministro de Exteriores –inteligente pero que se cree Kissinger– haciendo propaganda del independentismo catalán en el mundo mundial…

Sumario

Miquel Iceta –que lucha por racionalizar el conflicto porque cree que la razón ayuda a resolver problemas– reconocía ayer ante un selecto grupo de empresarios en el Círculo de Economía que la falta de afecto de los gobernantes españoles pesa. Que aquí no se hace como en Gran Bretaña, cuando al aparecer encuestas que daban la victoria a la independencia, Londres aconsejó que los municipios ingleses ondearan la bandera catalana (perdón, la escocesa Cruz de San Andrés).  

Y con ese colchón de desafección, Mas cree que puede seguir plantando batalla. Es un político combativo (si fuera ciclista ya habría ganado el premio de la combatividad que tanto debe interesar a Rajoy) pero lo peligroso (para él y para todos) es que parece también decidido a ganar el de la temeridad. Y en su comparecencia de ayer creo haber captado el diseño de una estrategia política. La intento sintetizar:

1. Mantener el tipo

Sustituir una consulta legal con todas las garantías (censo electoral, mesas elegidas por sorteo…) por un sucedáneo de consulta sin  censo de votantes (el registro será presencial), ausencia de neutralidad de la organización (correrá a cargo de 20.000 voluntarios que seguramente serán militantes independentistas)… es muy poco serio. Y no ayuda al prestigio ni de las instituciones españolas ni de la Generalitat. Pero para Mas tiene una virtud. Al sacar las urnas (el independentismo mira ahora las urnas con adoración como si en Cataluña no se votara regularmente), Mas podrá ser acusado de muchas cosas pero no de hacer marcha atrás o abdicar. Si hubiera suspendido la consulta legal, obedeciendo al Constitucional, sin el conato de rebeldía de la consulta tipo referéndum de Arenys de Munt (la pequeña población del Maresme que hace años hizo un referéndum sobre la independencia a base de voluntarios y sin censo) habría sido atacado por un sector del  nacionalismo por cobardía o incluso deserción.  Ahora recurre a un método impropio de una institución pública pero protege su imagen ante el electorado nacionalista.

2. "Lo prohibido es bonito"

Si el Gobierno prohíbe también esta consulta de costellada (excursionista) puede equivocarse, porque matar moscas a cañonazos hace ruido y es poco ecológico. En todo caso, Mas incrementa su fondo de comercio independentista frente a sus competidores y cree que eso le favorece.

El líder de ERC, Oriol Junqueras. (EFE)

Por el contrario, si el Gobierno permite la consulta, puede haber una movilización de voluntarios que deseen protestar (manifestarse con urnas a favor de un referéndum). Y esa movilización independentista le beneficiará más a él que a los otros partidos que no le secunden. Aquí la complicidad con la ANC de Carmen Forcadell o el Òmnium Cultural de Muriel Casals puede ser relevante.

¿Quiere Mas ser más independentista que Junqueras? Le he escuchado mucho y me pareció que las alusiones al Estado español como el enemigo a combatir habían crecido exponencialmente. ¿Excitación o cálculo político?

3. Presión para unas elecciones plebiscitarias

En cualquiera de los dos casos –prohibición del sucedáneo o celebración– Mas habrá exhibido credenciales radicales y hará más difícil que ERC y Junqueras se sigan negando a unas elecciones plebiscitarias con lista única. Ese siempre fue su ‘plan B’ cuando se comprometió a hacer la consulta en el 2014. El problema es que entonces (en diciembre del 2012) Mas tenía 50 diputados (tras perder 12) y ERC sólo 21 (tras ganar 11) mientras que ahora las encuestas dan unas proporciones casi inversas. Gana ERC, que ya venció en las elecciones europeas de mayo.

ERC se opone a la lista única. ¿Por qué fusionar en una lista un partido en ascenso, de protesta y de izquierdas (ERC) con otro partido (CDC) tradicionalmente calificado como de centro-derecha y protegido por el establishment que ahora además tiene que llevar a cuestas la cruz del caso Pujol?

Pero si Mas gana credenciales (y se distancia así de la política pactista de Jordi Pujol), la presión de los grupos independentistas (patrióticos, prepolíticos o transversales) para una lista única puede incrementarse y aumentar la presión sobre Junqueras.

Y Mas tiene un arma importante. Si ERC acepta una lista conjunta con la independencia como programa común (la llamada a la unidad con ICV y las CUP es sólo retórica) puede disolver el parlamento, y las elecciones autonómicas se pueden convertir en un referéndum que se parezca al de Escocia. En un bando el Sí (la lista de CDC y ERC) y luego alguna lista independentista, las de izquierdas de ICV y el PSC (federalista) y las del PP y Ciutadans. Ahora CiU (con Unió) y ERC suman 71 diputados y tienen mayoría absoluta. Si repitieran este resultado, la lectura –que se procuraría que toda la prensa internacional siguiera– sería que en Cataluña había ganado la independencia.

Sumario

No se sabe cómo reaccionaría Rajoy (seguro que no le haría ninguna gracia) pero por otra parte una lista conjunta (la mitad de CDC y la otra mitad de ERC) no deja de ser un disparate. ¿Quién manda en ese Gobierno si tienen los mismos diputados, Mas o Junqueras? El sacrificado Mas-Collell saldría corriendo (quizás exigirían su cabeza) y Mas perdería ante los mercados un economista prestigioso y con buen fondo de comercio en los Estados Unidos. ¿Y coincidirían ERC y CDC en la difícil política europea de una Cataluña que tuviera que negociar en Bruselas con una mayoría de gobiernos conservadores y con los socialistas franceses (más centralistas que el PSOE)?

Pero esos son ‘solo’ problemas serios del día después. Muchos independentistas prepolíticos, o incluso militantes y cuadros de ERC, pueden estar tentados de darse el gusto de un referéndum de independencia (vía elecciones plebiscitarias) que sacudiría los cimientos de España y sería primera página de los diarios internacionales. ¡En Escocia pasó y no tenían a Guardiola! Desde luego en este esquema Mas podría ganar el premio mundial de la temeridad.

4. La continuidad

Para Mas la explicitación por parte de ERC del rechazo a la lista conjunta (anteponen los intereses de partido a los de Cataluña) tendría algunas ventajas. Para otro escenario. Le permitiría –caso de que decidiera que le conviene– no disolver el parlamento y continuar gobernando. Un intelectual nacionalista me hacía ayer esta reflexión: Mas habría ofrecido un referéndum de autodeterminación a través de la lista única y ERC no la habría aceptado. Consecuencia: ¡que cómo mínimo no molesten demasiado!  

5. El partido del 'president'

Finalmente, si Mas consigue una marca independentista similar a la de Junqueras pero con algo más de seny y clase media, podría decidir –tras las elecciones españolas– encabezar una lista del ‘partido del President’ (el agit-prop de Mas está utilizando progresivamente esta idea para dejar a la ‘tocada’ CDC en segundo plano). Y a esa lista se podrían incorporar personalidades de la cultura e incluso algún socialista refractario a la relación con el PSOE (ERC lo hizo en las europeas con Ernest Maragall). ¿Tendría opciones esa lista que podría ahuyentar al tradicional electorado centrista de CiU y debería competir también con la ERC de Junqueras?

Y tampoco se puede excluir que un Mas ‘condenado’ a gobernar casi dos años más, hasta después de las elecciones españolas del 2015 o hasta el 2016, buscara un ‘arreglo provisional’ con Madrid. Ahí están las 23 reivindicaciones presentadas a Rajoy en la reunión del 30 de julio (que ahora sólo Miquel Iceta estudia, como confesó ayer en el Círculo de Economía). Y en el 2016 habrá que ver quién (o quienes) y cómo gobierna en Madrid.

Si el paciente lector ha llegado hasta aquí, entenderá que ni puedo ni debo extenderme en las opiniones que me sugiere la estrategia que he creído leer en la larga comparecencia de Artur Mas de ayer. Mas ha perdido dos batallas relevantes (la consulta y la unidad del soberanismo) pero parece creer que está ‘predestinado’ a ganar la guerra.

Sólo una corta reflexión. Lo que pasa hoy es consecuencia de una clase política española que –a diferencia de Adolfo Suárez y Martín Villa en 1976, 77 y 78– no ha atendido a su obligación de entender Cataluña. Y de una clase política catalana en la que, con la excepción del PSC –muy castigado por la sentencia del Estatut ya que siempre apostó por más autogobierno dentro de España– ha predominado la irritación o el orgullo (muchas veces no justificado). Los políticos catalanes actuales tienen poco que ver no sólo con Tarradellas, un viejo republicano que sabía lo que es perder, sino con los Jordi Pujol, Miquel Roca, Joan Reventós o Jordi Solé Tura, que en la Transición querían hacer de España una democracia europea.

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<![CDATA[¿Está ganando Rajoy en Cataluña?]]>2014-10-08T05:00:00+02:002014-10-08T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-10-08/esta-ganando-rajoy-en-cataluna_231106/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/El transcurrir de los acontecimientos parece indicar que –al menos a corto– Mariano Rajoy está ganando la batalla de la consulta catalana. Resumamos lo sucedido la última semana.

Martes 30. Tras la orden de suspensión de la consulta dictada la tarde del lunes por el Tribunal Constitucional, el gobierno catalán decide suspender la campaña publicitaria de la consulta. ¿Es posible que la ya famosa ‘astucia’ de Mas consistiera en pensar que el TC no se reuniría hasta el martes 7 –ese era el calendario previsto– y que tendría unos días para que la campaña movilizara?

Al atardecer del martes y pese a fuertes lluvias muchos manifestantes se reúnen ante los ayuntamientos catalanes para protestar contra la decisión del TC.  

Miércoles 1. A primera hora, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, afirma que “si a CDC le tiemblan las piernas” (por miedo a las leyes del Estado), los republicanos están dispuestos a entrar en el Gobierno, asumir la áreas sensibles y peligrosas, y buscar funcionarios dispuestos a plantar cara y preparar la consulta.

Por la tarde, el presidente Mas se reúne por separado en el parlamento con los líderes de los otros partidos proconsulta (ERC, ICV y las CUP). La reunión con ERC va mal porque Junqueras llega a la conclusión de que Mas abandona el 9-N y le presiona para ir a unas elecciones plebiscitarias en una lista única. El líder de ERC quiere seguir adelante con el 9-N (ha hablado alguna vez de desobediencia civil) y no está ni por el adelanto electoral ni por la lista conjunta.

Jueves 2. Pese a la suspensión de la consulta por el TC y a que el Gobierno catalán también ha suspendido la campaña, Mas firma a última hora de la tarde el decreto de creación de la Comisión de Control prevista por la reciente Ley de Consultas no referendarias y que tiene funciones similares a las de una Junta Electoral (Cataluña no tiene ley electoral propia). La interpretación es que Mas firma el decreto como un gesto hacia Junqueras para que no fracase la cumbre de los partidos proconsulta prevista para el día siguiente, aunque para ello tenga que bordear la ilegalidad.

Viernes 3. El bloque soberanista se reúne durante siete horas (en sesiones de mañana y tarde) y no alcanza un acuerdo hasta las nueve de la noche. Por la mañana se evidencian discrepancias entre CiU y ERC. La unidad –plasmada en una foto final de todos los participantes– se basa en proclamar que la consulta de 9-N sigue adelante, que celebrará y que se ha llegado a acuerdos –que deben ser discretos– para garantizarla. A la salida un participante confiesa: “sólo hemos ganado unos días”.

Sábado 4. Acto solemne en el Palau de la Generalitat. Segundo histórico en una semana ya que el primero tuvo lugar el sábado anterior (el 27 de octubre) cuando Artur Mas firmó el decreto de la convocatoria de la consulta. Los representantes de los 920 municipios que han aprobado mociones a favor de la consulta (no todas son iguales ni incondicionales) entregan dichas resoluciones al president. Es un acto de apoyo a la consulta del 9-N pero muchos alcaldes asistentes se entusiasman y corean el grito de independencia.

Domingo 5. Duran i Lleida salva la unidad de Unió Democrática al permitir que el partido no se defina sobre la independencia y admita tanto el voto a favor como en contra. Es la misma solución que hace unos días decidió ICV. Así, dos de los partidos que apoyan la consulta (UDC e ICV) dan libertad de voto respecto a la segunda pregunta (el estado independiente). Unió se posiciona así de forma diferente a CDC.

El president Mas en Tarragona reafirma que el 9-N se votará, y que tras el voto del pueblo catalán el presidente Rajoy tendrá que cambiar de actitud.

Sumario

Por la noche trasciende que Joaquim Brugué, catedrático de Ciencia Política de la Autónoma y uno de los siete miembros de la recién creada Comisión de Control, ha dimitido porque cree que la consulta no se puede realizar con plenas garantías democráticas. Brugué es próximo a ICV (fue director general de participación ciudadana con el tripartito) y su abandono es un golpe para la consulta.

Lunes 6. A primera hora de la mañana y por sorpresa el portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, muy próximo al president, asegura que entre el 13,14 y 15 de octubre, o sea la semana próxima, se deberá decidir si se sigue adelante con la consulta ya que habrá un serio problema de plazos si el TC no levanta la suspensión.

Las declaraciones de Homs –que no acostumbra a equivocarse en los mensajes que quiere lanzar– causan revuelo porque el acuerdo de la cumbre soberanista del viernes consistía en proclamar que la consulta se iba a celebrar. Y los más escépticos creían que esa apariencia de unidad iba a durar al menos unos días. ¿Por qué ahora Homs se separaba de la declaración solemne del viernes pasado? Parece que la vicepresidenta, Joana Ortega, que a la salida de la reunión del viernes no tenía buena cara, está muy preocupada por el respeto al orden jurídico.

Sea como sea, la portavoz parlamentaria de ERC, Anna Simó, reacciona con dureza: “El Gobierno nos ha descolocado al ponerle una posible fecha de defunción a la consulta, ya que el viernes se acordaron todas las garantías democráticas para llevarla a cabo”. ¿Se ha vuelto a romper la unidad tan trabajosamente recuperada el viernes?

Por otra parte, en medios jurídicos se pone de relieve cierta incongruencia en la actitud de la Generalitat ante el TC. Le urge a que levante la suspensión de la consulta con rapidez pero al mismo tiempo se recusa al presidente y a otro magistrado, lo que no puede ayudar a la celeridad.

Martes 7. Tras la habitual reunión del Govern de los martes, el conseller Homs comparece y afirma rotundo que la consulta se celebrará el 9 de noviembre. Admite que hay dificultades pero asegura que se van superando. Así, lo nunca visto, ‘Homs martes’ desmiente con desparpajo total a ‘Homs lunes’. Artur Mas no quiere –ni puede– saltarse la legalidad, pero al mismo tiempo tampoco se puede permitir divorciarse de ERC. ¿Hasta cuándo será posible compatibilizar ambos objetivos? ¿Cuál será prioritario?

Sí, parece que Mariano Rajoy está ganado la batalla de la consulta y que el Gobierno catalán sólo está retrasando el momento en el que lo admita. Rajoy gana porque el orden jurídico está de su parte (es muy difícil sostener que una pregunta tan referendaria como la independencia de Cataluña se pueda hacer en base a una “ley de consultas no referendarias y participación ciudadana”). También porque Artur Mas ha priorizado sus urgencias catalanas (la mayoría parlamentaria tras perder 12 diputados en el 2012) a la coyuntura política española.

Cualquier consulta sobre el autogobierno catalán precisa un pacto previo con el Estado y era muy aventurado suponer que un Gobierno del PP, con mayoría absoluta, admitiría un referéndum independentista. Y menos a pocos meses de unas elecciones generales. También parece que el comportamiento de Artur Mas se debe a la posición de debilidad de CDC ante un posible adelanto electoral –quizás forzoso y en todo caso imprescindible para cumplir su palabra de que los catalanes voten– tanto por el caso Pujol como porque todas las encuestas sitúan a ERC como la primera fuerza.

Pero ganar la batalla jurídica y política de hoy no es ganar la guerra. Primero, porque la desafección catalana ha subido muchos grados. Tres movilizaciones de cerca de un millón de personas de todas las edades durante tres años seguidos no es algo muy común en la Europa actual.  La corriente de fondo catalana dominante no concuerda con la idea de España que el PP ha exhibido en los últimos años. Y la decisión de dedicar a Cataluña, en los presupuestos del 2015, el porcentaje más bajo de inversión pública de los últimos 17 años es una guinda que no va a ayudar a corregir este estado de cosas.

Sumario

Segundo, porque el problema político sigue allí donde estaba. Intacto. Es cierto que Artur Mas y CDC pueden pagar caro el grave error cometido, pero la solución del contencioso no avanzará en una vía conciliadora si Oriol Junqueras releva a Artur Mas en la presidencia de la Generalitat.

Tercero, porque el rechazo de Rajoy a buscar una solución que conllevara algún movimiento de su parte dificulta la credibilidad política de las fuerzas catalanistas no independentistas que buscan una tercera vía: el PSC de Miquel Iceta pero también los democristianos de Unió (Duran i Lleida ha tenido que pactar la libertad de voto sobre la independencia) y los ecosocialistas de Joan Herrera.

Un hombre tan poco sospechoso como Josep Ramón Bosch, presidente de Societat Civil Catalana, grupo que ha celebrado el 11 de septiembre y que quiere celebrar también el 12 de octubre el próximo domingo, dijo el lunes en Madrid (ante los corresponsales de prensa extranjera) que “el reto independentista es muy serio” y que el momento más “explosivo” vendrá en las elecciones municipales de mayo cuando ERC puede hacerse “con 600 de los 947 municipios”. Muchos municipios me parecen, pero antes también puede haber unas elecciones plebiscitarias anticipadas en la que una lista conjunta CDC-ERC (difícil pero no imposible) obtenga la mayoría absoluta del parlamento catalán.

Por último, y aunque la subdivisión de los estados actuales (y por tanto la independencia catalana) no es popular ni en Bruselas ni entre los Gobiernos europeos, es también cierto que gobernar un país (o una parte) en democracia es difícil sin un mínimo consenso institucional. Por eso la prensa económica europea y americana está diciendo a Rajoy –con insistencia creciente– que se enfrenta a un problema político que necesita una solución política. El artículo 2 de la Constitución no es un seguro de vida contra la mala gestión de un pleito territorial y abultados y repetidos errores de sensibilidad.

Y sin marcha atrás en la creciente crispación, tanto la calificación de la deuda catalana (como dice Montoro cada día más deuda española) como la calificación de España como país de gran estabilidad política pueden verse afectadas.  

Es significativo el editorial del Financial Times del lunes, titulado ‘España debe evitar el rumbo de colisión’ en el que tras subrayar que el diario ha estado contra la independencia de Escocia y que cree que la ruptura sería mala para Cataluña y España, afirma con rotundidad: “Cataluña quiere ser reconocida como nación y tener un mayor grado de autonomía fiscal. Son demandas legítimas (…) y el señor Rajoy no puede parapetarse en la Constitución sino que debe construir un amplio consenso para cambiarla, con buena fe y en un tiempo razonable”. La agencia económica americana Bloomberg dijo algo similar la semana pasada.

Rajoy quizás esté ganando la batalla de la consulta pero si no “cambia” –como le pedía ayer desde este diario José Antonio Zarzalejos– puede ir de victoria en victoria hasta la derrota final. Miquel Iceta decía el lunes que Artur Mas hacía teatro y del malo. Es posible. Pero el teatro forma parte de la vida y si los otros locales están cerrados –por orden constitucional– muchos aficionados acaban acudiendo al abierto. Aunque la función resulte decepcionante.    

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El transcurrir de los acontecimientos parece indicar que –al menos a corto– Mariano Rajoy está ganando la batalla de la consulta catalana. Resumamos lo sucedido la última semana.

Martes 30. Tras la orden de suspensión de la consulta dictada la tarde del lunes por el Tribunal Constitucional, el gobierno catalán decide suspender la campaña publicitaria de la consulta. ¿Es posible que la ya famosa ‘astucia’ de Mas consistiera en pensar que el TC no se reuniría hasta el martes 7 –ese era el calendario previsto– y que tendría unos días para que la campaña movilizara?

Al atardecer del martes y pese a fuertes lluvias muchos manifestantes se reúnen ante los ayuntamientos catalanes para protestar contra la decisión del TC.  

Miércoles 1. A primera hora, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, afirma que “si a CDC le tiemblan las piernas” (por miedo a las leyes del Estado), los republicanos están dispuestos a entrar en el Gobierno, asumir la áreas sensibles y peligrosas, y buscar funcionarios dispuestos a plantar cara y preparar la consulta.

Por la tarde, el presidente Mas se reúne por separado en el parlamento con los líderes de los otros partidos proconsulta (ERC, ICV y las CUP). La reunión con ERC va mal porque Junqueras llega a la conclusión de que Mas abandona el 9-N y le presiona para ir a unas elecciones plebiscitarias en una lista única. El líder de ERC quiere seguir adelante con el 9-N (ha hablado alguna vez de desobediencia civil) y no está ni por el adelanto electoral ni por la lista conjunta.

Jueves 2. Pese a la suspensión de la consulta por el TC y a que el Gobierno catalán también ha suspendido la campaña, Mas firma a última hora de la tarde el decreto de creación de la Comisión de Control prevista por la reciente Ley de Consultas no referendarias y que tiene funciones similares a las de una Junta Electoral (Cataluña no tiene ley electoral propia). La interpretación es que Mas firma el decreto como un gesto hacia Junqueras para que no fracase la cumbre de los partidos proconsulta prevista para el día siguiente, aunque para ello tenga que bordear la ilegalidad.

Viernes 3. El bloque soberanista se reúne durante siete horas (en sesiones de mañana y tarde) y no alcanza un acuerdo hasta las nueve de la noche. Por la mañana se evidencian discrepancias entre CiU y ERC. La unidad –plasmada en una foto final de todos los participantes– se basa en proclamar que la consulta de 9-N sigue adelante, que celebrará y que se ha llegado a acuerdos –que deben ser discretos– para garantizarla. A la salida un participante confiesa: “sólo hemos ganado unos días”.

Sábado 4. Acto solemne en el Palau de la Generalitat. Segundo histórico en una semana ya que el primero tuvo lugar el sábado anterior (el 27 de octubre) cuando Artur Mas firmó el decreto de la convocatoria de la consulta. Los representantes de los 920 municipios que han aprobado mociones a favor de la consulta (no todas son iguales ni incondicionales) entregan dichas resoluciones al president. Es un acto de apoyo a la consulta del 9-N pero muchos alcaldes asistentes se entusiasman y corean el grito de independencia.

Domingo 5. Duran i Lleida salva la unidad de Unió Democrática al permitir que el partido no se defina sobre la independencia y admita tanto el voto a favor como en contra. Es la misma solución que hace unos días decidió ICV. Así, dos de los partidos que apoyan la consulta (UDC e ICV) dan libertad de voto respecto a la segunda pregunta (el estado independiente). Unió se posiciona así de forma diferente a CDC.

El president Mas en Tarragona reafirma que el 9-N se votará, y que tras el voto del pueblo catalán el presidente Rajoy tendrá que cambiar de actitud.

Sumario

Por la noche trasciende que Joaquim Brugué, catedrático de Ciencia Política de la Autónoma y uno de los siete miembros de la recién creada Comisión de Control, ha dimitido porque cree que la consulta no se puede realizar con plenas garantías democráticas. Brugué es próximo a ICV (fue director general de participación ciudadana con el tripartito) y su abandono es un golpe para la consulta.

Lunes 6. A primera hora de la mañana y por sorpresa el portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, muy próximo al president, asegura que entre el 13,14 y 15 de octubre, o sea la semana próxima, se deberá decidir si se sigue adelante con la consulta ya que habrá un serio problema de plazos si el TC no levanta la suspensión.

Las declaraciones de Homs –que no acostumbra a equivocarse en los mensajes que quiere lanzar– causan revuelo porque el acuerdo de la cumbre soberanista del viernes consistía en proclamar que la consulta se iba a celebrar. Y los más escépticos creían que esa apariencia de unidad iba a durar al menos unos días. ¿Por qué ahora Homs se separaba de la declaración solemne del viernes pasado? Parece que la vicepresidenta, Joana Ortega, que a la salida de la reunión del viernes no tenía buena cara, está muy preocupada por el respeto al orden jurídico.

Sea como sea, la portavoz parlamentaria de ERC, Anna Simó, reacciona con dureza: “El Gobierno nos ha descolocado al ponerle una posible fecha de defunción a la consulta, ya que el viernes se acordaron todas las garantías democráticas para llevarla a cabo”. ¿Se ha vuelto a romper la unidad tan trabajosamente recuperada el viernes?

Por otra parte, en medios jurídicos se pone de relieve cierta incongruencia en la actitud de la Generalitat ante el TC. Le urge a que levante la suspensión de la consulta con rapidez pero al mismo tiempo se recusa al presidente y a otro magistrado, lo que no puede ayudar a la celeridad.

Martes 7. Tras la habitual reunión del Govern de los martes, el conseller Homs comparece y afirma rotundo que la consulta se celebrará el 9 de noviembre. Admite que hay dificultades pero asegura que se van superando. Así, lo nunca visto, ‘Homs martes’ desmiente con desparpajo total a ‘Homs lunes’. Artur Mas no quiere –ni puede– saltarse la legalidad, pero al mismo tiempo tampoco se puede permitir divorciarse de ERC. ¿Hasta cuándo será posible compatibilizar ambos objetivos? ¿Cuál será prioritario?

Sí, parece que Mariano Rajoy está ganado la batalla de la consulta y que el Gobierno catalán sólo está retrasando el momento en el que lo admita. Rajoy gana porque el orden jurídico está de su parte (es muy difícil sostener que una pregunta tan referendaria como la independencia de Cataluña se pueda hacer en base a una “ley de consultas no referendarias y participación ciudadana”). También porque Artur Mas ha priorizado sus urgencias catalanas (la mayoría parlamentaria tras perder 12 diputados en el 2012) a la coyuntura política española.

Cualquier consulta sobre el autogobierno catalán precisa un pacto previo con el Estado y era muy aventurado suponer que un Gobierno del PP, con mayoría absoluta, admitiría un referéndum independentista. Y menos a pocos meses de unas elecciones generales. También parece que el comportamiento de Artur Mas se debe a la posición de debilidad de CDC ante un posible adelanto electoral –quizás forzoso y en todo caso imprescindible para cumplir su palabra de que los catalanes voten– tanto por el caso Pujol como porque todas las encuestas sitúan a ERC como la primera fuerza.

Pero ganar la batalla jurídica y política de hoy no es ganar la guerra. Primero, porque la desafección catalana ha subido muchos grados. Tres movilizaciones de cerca de un millón de personas de todas las edades durante tres años seguidos no es algo muy común en la Europa actual.  La corriente de fondo catalana dominante no concuerda con la idea de España que el PP ha exhibido en los últimos años. Y la decisión de dedicar a Cataluña, en los presupuestos del 2015, el porcentaje más bajo de inversión pública de los últimos 17 años es una guinda que no va a ayudar a corregir este estado de cosas.

Sumario

Segundo, porque el problema político sigue allí donde estaba. Intacto. Es cierto que Artur Mas y CDC pueden pagar caro el grave error cometido, pero la solución del contencioso no avanzará en una vía conciliadora si Oriol Junqueras releva a Artur Mas en la presidencia de la Generalitat.

Tercero, porque el rechazo de Rajoy a buscar una solución que conllevara algún movimiento de su parte dificulta la credibilidad política de las fuerzas catalanistas no independentistas que buscan una tercera vía: el PSC de Miquel Iceta pero también los democristianos de Unió (Duran i Lleida ha tenido que pactar la libertad de voto sobre la independencia) y los ecosocialistas de Joan Herrera.

Un hombre tan poco sospechoso como Josep Ramón Bosch, presidente de Societat Civil Catalana, grupo que ha celebrado el 11 de septiembre y que quiere celebrar también el 12 de octubre el próximo domingo, dijo el lunes en Madrid (ante los corresponsales de prensa extranjera) que “el reto independentista es muy serio” y que el momento más “explosivo” vendrá en las elecciones municipales de mayo cuando ERC puede hacerse “con 600 de los 947 municipios”. Muchos municipios me parecen, pero antes también puede haber unas elecciones plebiscitarias anticipadas en la que una lista conjunta CDC-ERC (difícil pero no imposible) obtenga la mayoría absoluta del parlamento catalán.

Por último, y aunque la subdivisión de los estados actuales (y por tanto la independencia catalana) no es popular ni en Bruselas ni entre los Gobiernos europeos, es también cierto que gobernar un país (o una parte) en democracia es difícil sin un mínimo consenso institucional. Por eso la prensa económica europea y americana está diciendo a Rajoy –con insistencia creciente– que se enfrenta a un problema político que necesita una solución política. El artículo 2 de la Constitución no es un seguro de vida contra la mala gestión de un pleito territorial y abultados y repetidos errores de sensibilidad.

Y sin marcha atrás en la creciente crispación, tanto la calificación de la deuda catalana (como dice Montoro cada día más deuda española) como la calificación de España como país de gran estabilidad política pueden verse afectadas.  

Es significativo el editorial del Financial Times del lunes, titulado ‘España debe evitar el rumbo de colisión’ en el que tras subrayar que el diario ha estado contra la independencia de Escocia y que cree que la ruptura sería mala para Cataluña y España, afirma con rotundidad: “Cataluña quiere ser reconocida como nación y tener un mayor grado de autonomía fiscal. Son demandas legítimas (…) y el señor Rajoy no puede parapetarse en la Constitución sino que debe construir un amplio consenso para cambiarla, con buena fe y en un tiempo razonable”. La agencia económica americana Bloomberg dijo algo similar la semana pasada.

Rajoy quizás esté ganando la batalla de la consulta pero si no “cambia” –como le pedía ayer desde este diario José Antonio Zarzalejos– puede ir de victoria en victoria hasta la derrota final. Miquel Iceta decía el lunes que Artur Mas hacía teatro y del malo. Es posible. Pero el teatro forma parte de la vida y si los otros locales están cerrados –por orden constitucional– muchos aficionados acaban acudiendo al abierto. Aunque la función resulte decepcionante.    

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<![CDATA[¿Catalunya suspendida?]]>2014-10-01T05:00:00+02:002014-10-01T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2014-10-01/catalunya-suspendida_221393/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Intentemos simplificar lo que sucede, porque es la única forma de entenderlo. Primer acto: el sábado pasado, el Gobierno catalán –el tren pequeño– convoca la consulta sobre la independencia. Artur Mas lo hace con pompa, ruido, mayoría parlamentaria aunque ajustada y variopinta, y entusiasmo de los seguidores (abundantes) pero con un argumento jurídico endeble, ya que para sostener que un referéndum independentista es una inocente consulta, casi una encuesta de opinión, hay que tener –como se decía antes– más moral que el Alcoyano.

Segundo acto: el tren grande reacciona. Mientras el presidente regresa de China, la vicepresidenta moviliza a lo que Enric Juliana sintetiza como “Brigada Aranzadi”. El Consejo de Estado dictamina el domingo, el Gobierno se reúne el lunes por la mañana para presentar recurso al Tribunal Constitucional, y el mismo lunes por la tarde el tribunal en pleno –¡quién podrá decir ahora que la justicia española es lenta!– decide por unanimidad suspender cautelarmente la consulta y la campaña que la acompaña.

La argumentación jurídica del Gobierno –aparte de lo de que la soberanía reside en las Cortes Generales, que el nacionalismo discute– es sólida porque, aunque se vista de seda, un referéndum es un referéndum. El PSOE, el principal partido de la oposición, apoya al Gobierno pero pide diálogo y una respuesta política, y la prensa de Madrid sintoniza mucho más con Rajoy que la catalana (con excepciones notables) lo ha hecho nunca con Mas. El tren grande dispara su pitido con fuerte eco mediático.

Tercer acto: ayer martes se reúne el Consell Executiu de la Generalitat, tras la reacción de acertado comentarista de Artur Mas del lunes, destacando la velocidad supersónica del Constitucional que contrasta con los cuatro años necesarios para la sentencia del Estatut. Se toman varias decisiones: pedir al TC que levante la suspensión cautelar (voto pío), solicitar que dictamine sobre el fondo con rapidez (razonable), acatar cautelarmente la orden de suspensión (el papel aquí de la vicepresidenta Joana Ortega, del grupo democristiano de Duran i Lleida, fue relevante) y afirmar que “el proceso continúa”.

Previsiblemente el tren grande se ha impuesto porque es mayor y tiene razones jurídicas. Pero políticamente no ha vencido ni convencido, estamos donde estábamos. Ahora, eso sí, el tren pequeño va a tener que cambiar de vía. Y los independentistas y los partidarios de la consulta (no siempre los mismos) van a protestar con energía. Ayer, pese a la fuerte lluvia, lo hicieron ante muchos ayuntamientos catalanes. Y los simpatizantes pueden incrementarse ya que, como dijo Rubalcaba, “como fórmula de marketing el derecho a decidir es imbatible”. ¿A quién no le gusta que se le consulte?

Sumario

Una parte muy significativa de la sociedad catalana reivindica el derecho a votar haciendo abstracción de que vota cada cuatro años en elecciones tan políticas como las autonómicas y las legislativas. Y que nunca ha ganado un partido independentista. Y que CiU nunca se ha presentado como tal. ¿Razones para esto? Varias, pero no puedo dejar de citar –sin querer ponerme pesado ni molestar a mis amables contradictores del foro de El Confidencial– la sentencia del TC que fue sentida por muchos catalanes como un portazo al autogobierno. Las grandes manifestaciones independentistas (ya ha habido cuatro) se inician entonces en julio del 2010.   

Cuarto acto (supuesto optimista): como pese al incremento de la tensión, ni España ni Cataluña han perdido sus reflejos de supervivencia, la Generalitat va a acatar la suspensión cautelar y luego la sentencia (forcejeando un poco, eso sí) y el Estado va a actuar con prudencia. Y los manifestantes van a ejercer su derecho y hacer oír su voz –que es potente– pero no van a equivocarse rompiendo con su método ‘festivo’ (aunque puede haber algún incidente).

Pero pese a que todo vaya así (repito que no es la peor hipótesis) estamos donde estábamos. El Estado habrá ganado una batalla jurídica pero la batalla política está abierta. Y no es nada seguro –más bien todo lo contrario– que la protesta en la calle vaya a remitir. Alguien poco informado –o de los que confunden sus creencias con la realidad– pudo creer el 2010 que el ‘asunto catalán’ quedaba resuelto. Cuatro años después hay una mayoría parlamentaria independentista (en gran parte sobrevenida) y se ha convocado un referéndum separatista. Ahora nadie debería volver a caer en el mismo error.

En Catalunya volverá a haber elecciones –quizás más pronto que tarde– y, salvo que la crispación haya bajado porque se haya retomado una vía de diálogo, la victoria de un bloque que volvería a plantear la independencia –con la legitimidad que hasta ahora no tenía de haber ganado unas elecciones– no es descabellada. Es más, la huida hacia delante de Mas puede ser la convocatoria de unas elecciones anticipadas ‘plebiscitarias’ con una lista única de CDC, ERC y acompañantes distinguidos que llevara la independencia en el programa.

Video embebido

Vídeo: Manifestaciones ante los ayuntamientos en defensa de la consulta

 

Pero tras lo de Escocia y la reacción de alivio por los resultados de todos los Gobiernos europeos, el nacionalismo catalán sensato (incluso algunos que se han entusiasmado con la consulta) deberá admitir que el camino de la ruptura con España está erizado de obstáculos y podría tener más inconvenientes que ventajas.

Por eso cuanto antes, o inmediatamente después de la sentencia definitiva del Constitucional, tienen que estar activados los mecanismos de diálogo. Con seriedad, no sólo para no quedar mal ante la opinión pública sino para llegar a ‘algo’ que inicie el desbloqueo. Rajoy dijo ayer que, si se acepta la sentencia, “aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación y buscar un diálogo fructífero”.

Fíjense en el “aún”. Es un reconocimiento de muchas cosas. Agregó que el diálogo no ha sido posible porque desde la Generalitat se han tomado decisiones unilaterales que se ha pretendido que después las avalase el Gobierno de España. Suponiendo que tenga razón, lo que es inexplicable –e imperdonable– es que en tres años de gobierno no haya sido capaz de hacer ningún gesto significativo hacia Cataluña. En política no mostrar empatía es suicida.

El último incidente estúpido es el de los Presupuestos del 2015, en los que la inversión pública en Cataluña es sólo el 9,5% del total español, la mitad de la aportación catalana al PIB, violentando así no sólo un artículo (cierto que hoy no imperativo) del Estatut, sino también una reivindicación catalana unánime y la racionalidad económica que aconseja no obstaculizar el progreso de las regiones motoras.

¿Es lo más inteligente –e incluso lo más propio de un Gobierno conservador– en este momento de eclosión independentista? Y si la buena voluntad que Rajoy exhibe algunos días no es seguida por sus ministros tiene dos soluciones: destituirlos (como fácticamente ha hecho con Gallardón), o dimitir por falta de autoridad.

Sumario

Demostraría una total falta de sentido de Estado que no hubiera responsables –en Madrid y en Cataluña– ya que algún arreglo es un imperativo. Aunque fuera provisional, que a veces son los más estables y fructíferos. Hay urgencia, y a corto plazo el camino de la reforma de la Constitución (el ideal) no está disponible. Es largo, laborioso y ningún Gobierno sensato va a abrir ese melón a un año de las elecciones generales. Hay que ir a una solución sui generis.

Herrero de Miñón, miembro del Consejo de Estado y antiguo candidato a la presidencia del PP, ha apuntado alguna vez (en un debate en Madrid en el Foro de Foros el pasado enero y en el Círculo de Economía de Barcelona en primavera) a una solución ‘a la navarra’ basada en un pacto bilateral. Quizás las 23 demandas planteadas por Mas a Rajoy en la reunión del pasado julio –que acordaron negociar antes de diciembre– sean un punto de partida.

Pero pactar implica renunciar. Para la Generalitat, aceptar la sentencia y acompasar a lo que ella indique la reivindicación de la consulta. Para Rajoy, admitir que Cataluña no es una autonomía sólo como consecuencia de una forma de organización del Estado. Así se reconoció con el retorno del presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, con el término “nacionalidades” en la Constitución y con la distinción clara de las autonomías que tuvieron autogobierno durante la II República.

Claro que para la derecha española no será cómodo, pero Adolfo Suárez y Martín Villa (los llamados “azules”) lo hicieron en su momento porque era preciso para estabilizar. Estabilizar no es una palabra revolucionaria. Y el argumento populista y falaz (utilizado también por algunos dirigentes del PSOE como Rodríguez Ibarra) de que todos los españoles deben ser iguales no sirve a la hora de arreglar un problema relevante. ¿Es que los vascos y los navarros han dejado de ser españoles? Por favor, vuelvan a leer este interrogante.

Lo que exige no siempre coincide con la realidad, pero si Rajoy y el catalanismo (y Pedro Sánchez) no buscan con rapidez una pista de aterrizaje para el conflicto, las cosas se van a complicar mucho. Alguien me escribió el otro día diciendo que el origen del desencuentro actual fue el intento del tripartito catalán (con la colaboración de CiU) de imponer una amplia reforma estatutaria contra el partido de la derecha española. Puede ser. En todo caso no es el momento de repetir ni el error del catalanismo del 2004-2005 (al que la segunda legislatura de Aznar invitaba) ni el del PP del 2006-2010.

La prima de riesgo española ya ha notado (afortunadamente poco) el contencioso actual y la agencia Fitch ha puesto en perspectiva negativa (amenaza de bono basura) la ya muy débil nota de la deuda catalana. Lo que menos le conviene a España y a Cataluña es que la incipiente y débil recuperación se vea afectada por una querella político-territorial que amenaza con enquistarse.    

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Intentemos simplificar lo que sucede, porque es la única forma de entenderlo. Primer acto: el sábado pasado, el Gobierno catalán –el tren pequeño– convoca la consulta sobre la independencia. Artur Mas lo hace con pompa, ruido, mayoría parlamentaria aunque ajustada y variopinta, y entusiasmo de los seguidores (abundantes) pero con un argumento jurídico endeble, ya que para sostener que un referéndum independentista es una inocente consulta, casi una encuesta de opinión, hay que tener –como se decía antes– más moral que el Alcoyano.

Segundo acto: el tren grande reacciona. Mientras el presidente regresa de China, la vicepresidenta moviliza a lo que Enric Juliana sintetiza como “Brigada Aranzadi”. El Consejo de Estado dictamina el domingo, el Gobierno se reúne el lunes por la mañana para presentar recurso al Tribunal Constitucional, y el mismo lunes por la tarde el tribunal en pleno –¡quién podrá decir ahora que la justicia española es lenta!– decide por unanimidad suspender cautelarmente la consulta y la campaña que la acompaña.

La argumentación jurídica del Gobierno –aparte de lo de que la soberanía reside en las Cortes Generales, que el nacionalismo discute– es sólida porque, aunque se vista de seda, un referéndum es un referéndum. El PSOE, el principal partido de la oposición, apoya al Gobierno pero pide diálogo y una respuesta política, y la prensa de Madrid sintoniza mucho más con Rajoy que la catalana (con excepciones notables) lo ha hecho nunca con Mas. El tren grande dispara su pitido con fuerte eco mediático.

Tercer acto: ayer martes se reúne el Consell Executiu de la Generalitat, tras la reacción de acertado comentarista de Artur Mas del lunes, destacando la velocidad supersónica del Constitucional que contrasta con los cuatro años necesarios para la sentencia del Estatut. Se toman varias decisiones: pedir al TC que levante la suspensión cautelar (voto pío), solicitar que dictamine sobre el fondo con rapidez (razonable), acatar cautelarmente la orden de suspensión (el papel aquí de la vicepresidenta Joana Ortega, del grupo democristiano de Duran i Lleida, fue relevante) y afirmar que “el proceso continúa”.

Previsiblemente el tren grande se ha impuesto porque es mayor y tiene razones jurídicas. Pero políticamente no ha vencido ni convencido, estamos donde estábamos. Ahora, eso sí, el tren pequeño va a tener que cambiar de vía. Y los independentistas y los partidarios de la consulta (no siempre los mismos) van a protestar con energía. Ayer, pese a la fuerte lluvia, lo hicieron ante muchos ayuntamientos catalanes. Y los simpatizantes pueden incrementarse ya que, como dijo Rubalcaba, “como fórmula de marketing el derecho a decidir es imbatible”. ¿A quién no le gusta que se le consulte?

Sumario

Una parte muy significativa de la sociedad catalana reivindica el derecho a votar haciendo abstracción de que vota cada cuatro años en elecciones tan políticas como las autonómicas y las legislativas. Y que nunca ha ganado un partido independentista. Y que CiU nunca se ha presentado como tal. ¿Razones para esto? Varias, pero no puedo dejar de citar –sin querer ponerme pesado ni molestar a mis amables contradictores del foro de El Confidencial– la sentencia del TC que fue sentida por muchos catalanes como un portazo al autogobierno. Las grandes manifestaciones independentistas (ya ha habido cuatro) se inician entonces en julio del 2010.   

Cuarto acto (supuesto optimista): como pese al incremento de la tensión, ni España ni Cataluña han perdido sus reflejos de supervivencia, la Generalitat va a acatar la suspensión cautelar y luego la sentencia (forcejeando un poco, eso sí) y el Estado va a actuar con prudencia. Y los manifestantes van a ejercer su derecho y hacer oír su voz –que es potente– pero no van a equivocarse rompiendo con su método ‘festivo’ (aunque puede haber algún incidente).

Pero pese a que todo vaya así (repito que no es la peor hipótesis) estamos donde estábamos. El Estado habrá ganado una batalla jurídica pero la batalla política está abierta. Y no es nada seguro –más bien todo lo contrario– que la protesta en la calle vaya a remitir. Alguien poco informado –o de los que confunden sus creencias con la realidad– pudo creer el 2010 que el ‘asunto catalán’ quedaba resuelto. Cuatro años después hay una mayoría parlamentaria independentista (en gran parte sobrevenida) y se ha convocado un referéndum separatista. Ahora nadie debería volver a caer en el mismo error.

En Catalunya volverá a haber elecciones –quizás más pronto que tarde– y, salvo que la crispación haya bajado porque se haya retomado una vía de diálogo, la victoria de un bloque que volvería a plantear la independencia –con la legitimidad que hasta ahora no tenía de haber ganado unas elecciones– no es descabellada. Es más, la huida hacia delante de Mas puede ser la convocatoria de unas elecciones anticipadas ‘plebiscitarias’ con una lista única de CDC, ERC y acompañantes distinguidos que llevara la independencia en el programa.

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Vídeo: Manifestaciones ante los ayuntamientos en defensa de la consulta

 

Pero tras lo de Escocia y la reacción de alivio por los resultados de todos los Gobiernos europeos, el nacionalismo catalán sensato (incluso algunos que se han entusiasmado con la consulta) deberá admitir que el camino de la ruptura con España está erizado de obstáculos y podría tener más inconvenientes que ventajas.

Por eso cuanto antes, o inmediatamente después de la sentencia definitiva del Constitucional, tienen que estar activados los mecanismos de diálogo. Con seriedad, no sólo para no quedar mal ante la opinión pública sino para llegar a ‘algo’ que inicie el desbloqueo. Rajoy dijo ayer que, si se acepta la sentencia, “aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación y buscar un diálogo fructífero”.

Fíjense en el “aún”. Es un reconocimiento de muchas cosas. Agregó que el diálogo no ha sido posible porque desde la Generalitat se han tomado decisiones unilaterales que se ha pretendido que después las avalase el Gobierno de España. Suponiendo que tenga razón, lo que es inexplicable –e imperdonable– es que en tres años de gobierno no haya sido capaz de hacer ningún gesto significativo hacia Cataluña. En política no mostrar empatía es suicida.

El último incidente estúpido es el de los Presupuestos del 2015, en los que la inversión pública en Cataluña es sólo el 9,5% del total español, la mitad de la aportación catalana al PIB, violentando así no sólo un artículo (cierto que hoy no imperativo) del Estatut, sino también una reivindicación catalana unánime y la racionalidad económica que aconseja no obstaculizar el progreso de las regiones motoras.

¿Es lo más inteligente –e incluso lo más propio de un Gobierno conservador– en este momento de eclosión independentista? Y si la buena voluntad que Rajoy exhibe algunos días no es seguida por sus ministros tiene dos soluciones: destituirlos (como fácticamente ha hecho con Gallardón), o dimitir por falta de autoridad.

Sumario

Demostraría una total falta de sentido de Estado que no hubiera responsables –en Madrid y en Cataluña– ya que algún arreglo es un imperativo. Aunque fuera provisional, que a veces son los más estables y fructíferos. Hay urgencia, y a corto plazo el camino de la reforma de la Constitución (el ideal) no está disponible. Es largo, laborioso y ningún Gobierno sensato va a abrir ese melón a un año de las elecciones generales. Hay que ir a una solución sui generis.

Herrero de Miñón, miembro del Consejo de Estado y antiguo candidato a la presidencia del PP, ha apuntado alguna vez (en un debate en Madrid en el Foro de Foros el pasado enero y en el Círculo de Economía de Barcelona en primavera) a una solución ‘a la navarra’ basada en un pacto bilateral. Quizás las 23 demandas planteadas por Mas a Rajoy en la reunión del pasado julio –que acordaron negociar antes de diciembre– sean un punto de partida.

Pero pactar implica renunciar. Para la Generalitat, aceptar la sentencia y acompasar a lo que ella indique la reivindicación de la consulta. Para Rajoy, admitir que Cataluña no es una autonomía sólo como consecuencia de una forma de organización del Estado. Así se reconoció con el retorno del presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, con el término “nacionalidades” en la Constitución y con la distinción clara de las autonomías que tuvieron autogobierno durante la II República.

Claro que para la derecha española no será cómodo, pero Adolfo Suárez y Martín Villa (los llamados “azules”) lo hicieron en su momento porque era preciso para estabilizar. Estabilizar no es una palabra revolucionaria. Y el argumento populista y falaz (utilizado también por algunos dirigentes del PSOE como Rodríguez Ibarra) de que todos los españoles deben ser iguales no sirve a la hora de arreglar un problema relevante. ¿Es que los vascos y los navarros han dejado de ser españoles? Por favor, vuelvan a leer este interrogante.

Lo que exige no siempre coincide con la realidad, pero si Rajoy y el catalanismo (y Pedro Sánchez) no buscan con rapidez una pista de aterrizaje para el conflicto, las cosas se van a complicar mucho. Alguien me escribió el otro día diciendo que el origen del desencuentro actual fue el intento del tripartito catalán (con la colaboración de CiU) de imponer una amplia reforma estatutaria contra el partido de la derecha española. Puede ser. En todo caso no es el momento de repetir ni el error del catalanismo del 2004-2005 (al que la segunda legislatura de Aznar invitaba) ni el del PP del 2006-2010.

La prima de riesgo española ya ha notado (afortunadamente poco) el contencioso actual y la agencia Fitch ha puesto en perspectiva negativa (amenaza de bono basura) la ya muy débil nota de la deuda catalana. Lo que menos le conviene a España y a Cataluña es que la incipiente y débil recuperación se vea afectada por una querella político-territorial que amenaza con enquistarse.    

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<![CDATA[El 'lobby' transparente, bueno para la democracia]]>2014-04-02T05:00:00+02:002014-04-02T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-04-02/el-lobby-transparente-bueno-para-la-democracia_110534/http://www.elconfidencial.com/autores/santiago-esteban-326/¿Qué es el lobby? Muchos ciudadanos no lo tienen muy claro. La mayoría no sabe bien qué es, por qué existe y para qué sirve. A menudo, la percepción de esta actividad no es muy positiva en España. Se suele asociar con prácticas ilícitas como tráfico de influencias, donaciones anónimas y otras. Las numerosas películas de Hollywood sobre este tema no han ayudado mucho a mejorar su imagen. Denominar ‘grupos de presión’ o ‘de influencia’ a los que trabajan en esta actividad, tampoco.

Pero el lobby no es eso. Si nos atenemos a su significado, el término es un anglicismo cuya traducción más cercana sería “vestíbulo”. Es decir, un lugar donde se reúne la gente para dialogar. ‘Dialogar’ –que no influir es la palabra clave para entender esta práctica. Hay que remontarse al siglo XVIII para ver su nacimiento, cuando los miembros del Parlamento Británico iniciaron así esta forma de hacer política.

APRI, la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales define el lobby como “el traslado de intereses privados a las instituciones públicas que son las que, finalmente, legislan sobre todos los sectores de la sociedad. En otras palabras, es el acercamiento de la sociedad civil, de las empresas y de los distintos colectivos sociales a las leyes y reglas que se aprueban en un sistema democrático”.

SumarioEl lobby bien entendido y el que debe imperar es una actividad que promueve el diálogo entre el poder y los diferentes grupos de la sociedad. Es beneficioso que las autoridades nacionales, europeas y autonómicas escuchen y dialoguen con los afectados por la actividad legislativa. Los Gobiernos toman decisiones que afectan al futuro de los intereses privados en distintos temas y el diálogo transparente de ambas partes puede ayudar a prevenir efectos contra los intereses generales. Defenderlos es la labor primera de los Gobiernos y debe ser su prioridad. El diálogo entre lo público y lo privado es esencial y ayuda a construir un cuerpo legislativo equilibrado.

Los políticos son conscientes de la importancia de esta actividad, aunque todavía hay un amplio recorrido para la mejora. En una encuesta realizada hace poco por Burson-Marsteller entre autoridades de todos los países de la UE, los resultados muestran que para un 48% de los parlamentarios españoles, el lobby es útil para compartir experiencias y resulta constructivo en el proceso de toma de decisiones (45%). También es verdad que los mismos valoran muy bajo la profesionalidad del lobbista como una ayuda eficaz: sólo un 10% en España, frente al 50% de los encuestados en el resto de los países europeos.

Este dato puede ser una de las razones por las que esta práctica no tiene una percepción positiva en España. Hay otras tres causas principales, a mi juicio: la primera es que casi nadie ha sabido comunicar adecuadamente los beneficios del lobby a los ciudadanos. La segunda es la falta de transparencia que ha imperado en este ejercicio hasta la fecha. Se ha pecado de opacidad y secretismo, aumentando la desconfianza hacia las instituciones y autoridades políticas. La tercera es la creencia de que los lobbistas se rigen únicamente por intereses individuales, sin preocuparse del interés común. Es cierto que puede ser así en algunos casos, pero son mínimos.

SumarioQuizá una solución para mejorar la percepción sobre el lobby en nuestro país sería imitar aspectos del modelo anglosajón. En Estados Unidos los profesionales de este sector cuentan con oficinas en el Congreso y llevan un registro público de todos sus encuentros y los temas tratados en ellos, así como su forma de financiación, miembros e intereses. Más cerca, en Bruselas, también se hace así. Nos llevan años en este terreno. Salvo casos puntuales, tanto las autoridades como las instituciones han entendido e interiorizado que la transparencia es la clave. De ahí la normalización de esta actividad entre la gente.

Un paso adelante en nuestro país podría ser la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, que se encuentra en fase de desarrollo tras ser aprobada por el Consejo de Ministros en julio de 2012. El Gobierno tiene previsto regular aspectos del lobby en esta nueva normativa. Veremos hasta dónde llega.

Si trabajamos en el diálogo y la transparencia, el lobby se convertirá no sólo en una práctica positiva para la democracia y el progreso, sino necesaria. No es casualidad que ninguna dictadura permita esta actividad. Allí no hay diálogo entre los ciudadanos y el poder, ni influencia de la Sociedad Civil en la toma de decisiones políticas. Aquí, al menos, las peticiones de los ciudadanos pueden ser escuchadas y tenidas en cuenta a través de esta vía también.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa de Burson-Marsteller

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<![CDATA[El ‘sentimiento Crimea’ en la empresa]]>2014-03-19T06:00:00+01:002014-03-19T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-19/el-sentimiento-crimea-en-la-empresa_103867/http://www.elconfidencial.com/autores/ignacio-ruperez-larrea-315/Sigo con atención los acontecimientos en Crimea, no solo por la gravedad del tono que están tomando ni por sus consecuencias geopolíticas o económicas. Hay un elemento que me llama especialmente la atención, sobre todo tras el referéndum del domingo. Cuando veo los resultados de la consulta, pienso en cómo debe ser vivir en un lugar con el que no te sientes identificado, al que no crees pertenecer. El eterno problema de la identidad.

Llevándolo a nuestro terreno (la comunicación financiera y corporativa), y salvando las distancias, la identidad corporativa está compuesta por unos valores, una marca, una historia común y una cultura, de modo similar a lo que ocurre con la identidad de un país. En el caso de las empresas, la identidad no siempre está clara y en muchos casos se ha quedado en teoría no del todo asimilada por los empleados.

SumarioSin embargo, y ligándolo con otro de los temas de la semana −la operación de Vodafone y ONO−, existe un caso claro en el que ‘afloran’ las identidades corporativas de manera muy clara: cuando dos compañías se fusionan. Es en ese momento, por comparación, cuando de forma más evidente se manifiesta la identidad de las empresas, entre los directivos que firman el acuerdo de fusión pero también entre los empleados. Como dice el refrán “nadie sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde” y de este modo se da la paradoja de que empleados que hasta ese momento podrían haber criticado a su empresa en el descanso del café, ahora defiendan su identidad corporativa frente a la nueva compañía que se integra. En el caso de la empresa absorbida, es en ese momento cuando puede producirse el sentimiento Crimea: la sensación de estar en una empresa a la que no crees pertenecer.

Por eso, las fusiones y adquisiciones son procesos que requieren de un gran esfuerzo de comunicación externa e interna. Los cambios siempre asustan y es clave acallar rumores, gestionar expectativas e intentar que la integración sea lo menos traumática posible. No solo para evitar conflictos, sino porque una buena gestión del cambio puede tener efectos en la productividad. Según un estudio realizado por la consultora americana Gallup entre 350.000 trabajadores, un empleado comprometido y alineado con la compañía en la que trabaja puede ser hasta un 43% más productivo, generar hasta un 23% más de ingresos y tienen un 87% menos de probabilidades de cambiar de trabajo. 

SumarioEs importante tener esto en cuenta, ahora que el mercado de fusiones y adquisiciones parece animarse. Por volumen, el ranking de Thomson-Reuters valora las operaciones cerradas en 2013 en 50.800 millones de dólares frente a los 76.875 del año anterior, es decir, un 30% menos que en 2012. Sin embargo, todos conocemos el cambio de percepción sobre España que se ha producido y en enero de 2014 se han superado los 10.440 millones de euros, rebasando su último máximo mensual de julio de 2013, según el Informe Mensual Ibérico de Transactional Track Record. También el banco de inversión OnetoOne, que cifró en 1.500 las transacciones cerradas en España en 2013 (un 18% menos que en el año anterior), augura que en 2014 se cerrarán unas 2.000.

Por supuesto que no existe una receta para hacer que una fusión o una adquisición sea digerida positivamente por los empleados. Sin embargo, si volvemos al ejemplo de un país, vemos que los grandes cambios requieren de grandes líderes. El papel del consejero delegado y de la dirección es fundamental para explicar los planes de futuro hacia el exterior (según un estudio de Burson-Marsteller entre 1.040 personalidades influyentes de la esfera empresarial, la mayoría considera que el 50% de la reputación de una compañía es atribuible a su CEO) y, sobre todo hacia el interior. Los empleados, a fin de cuentas, son quienes ejecutarán esos planes de futuro, por lo que es conveniente explicárselos bien, motivarles, inspirarles e involucrarles.

*Ignacio Rupérez Larrea. Comunicación especializada en Burson-Marsteller. 

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<![CDATA[¿En qué cesta pongo mis huevos?]]>2014-03-05T06:00:00+01:002014-03-05T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-05/en-que-cesta-pongo-mis-huevos_97233/http://www.elconfidencial.com/autores/pablo-zamorano-287/Según un estudio reciente de Infoadex, la inversión de las grandes empresas en actos de RSC (responsabilidad social corporativa), mecenazgo o patrocinio creció un 1,7% el pasado año en España, hasta los 404,5 millones de euros. Una cifra que invita al optimismo si se tiene en cuenta que se produjo durante un ejercicio no especialmente bueno en lo que a actividad económica se refiere (caída del 1,2% del PIB). Podría decirse que las empresas, por tanto, ya no sólo invierten en RSC o patrocinios por “quedar bien” o porque les “sobra” dinero para poder mostrar su cara más amable social y medioambientalmente más responsable. No, es algo ya estratégico para ellas.

Algunos ejemplos alejados de los tradicionales “tópicos” de por qué invertir en RSC: para atraer inversión, obtener financiación o realizar movimientos corporativos. Un informe de EUROSIF (European Sustainable Investment Forum) con la ACCA (Association of Chartered Certified Accountants) entre inversores y analistas de 18 países de todo el mundo ponía de manifiesto que en la actualidad más de dos tercios de ellos analizaban ya otra información no financiera sobre la compañía –como sus políticas de RSC, ambientales o de buen gobierno– antes de cerrar una operación. Es decir, que ya “no sólo hay que ser bueno, sino parecerlo”, y yo añadiría: y además “que se sepa” (comunicarlo).

A la progresiva madurez de las empresas para invertir en RSC, políticas ambientales, patrocinio y mecenazgo en España aún le falta, sin embargo, una mayor visión estratégica y de largo plazo. No se trata de poner los 'huevos' en cualquier cesta, sino en la cesta o cestas adecuadas. Y es que invertir en RSC, en patrocinios o mecenazgo no es tener presupuesto y a partir de ahí elegir dónde lo pongo entre una lista de ONG con diferentes misiones o colectivos a los que atender, de eventos deportivos (en el que me puede gustar más el tenis o el fútbol), o de museos o entidades culturales. No.

SumarioApostar por este tipo de políticas es mirar primero hacia uno mismo, ver cuáles son mis valores corporativos, qué quiero transmitir como empresa a la sociedad, y diseñar una estrategia y un plan de acción definidos. De forma que se podría decir que es la empresa –una vez tiene definidos sus objetivos y líneas de acción– la que sale a buscar las iniciativas que mejor encajan con su planteamiento, y no viceversa. Hasta tal punto que una compañía puede encontrar que no existe aún la iniciativa de RSC, de patrocinio o mecenazgo que encaje con su filosofía, sino que hay que crearla.

Del mismo modo, es importante pensar en el largo plazo. No se trata de lanzar “fuegos artificiales” o de hacer mucho ruido al principio con acciones fabulosas cuyos impactos y resultados son cuando menos cuestionables. Se trata de que si realmente nos importa ser socialmente responsables, transcienda, y eso sólo se hace mediante una continuada sucesión de acciones con un sentido y objetivos concretos. Es más, incluso si lo planificamos en el tiempo, el presupuesto con el que contemos dé mucho más de sí.

Por eso, tampoco hay que olvidar que lo invertido en “lo que no tiene que ver estrictamente con el negocio” tenga un claro retorno económico y sea medible. Será la prueba más que evidente de que la empresa va por el buen camino.

*Pablo Zamorano, Comunicación Corporativa y Financiera, Burson-Marsteller España.

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<![CDATA[Huele a tongo, lean los periódicos]]>2013-09-01T06:00:00+02:002013-09-01T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-09-01/huele-a-tongo-lean-los-periodicos_23494/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/La moraleja de un viejo chiste de la época franquista aconsejaba “menos viajar y más leer los periódicos” para que las buenas gentes pudieran estar al tanto de las grandes realizaciones del régimen que algunos, demasiado aficionados a su propio criterio, decían no haber visto en los lugares en que se suponía que debían estar. Claro es que el viejo general siempre 'tuvo suerte' con los periodistas, según afirmó en varias oportunidades, y, en efecto, cada primero de octubre la prensa celebraba unánimemente el aniversario de la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado. Ahora ya no dependemos de un franquismo, si acaso de dos, como dice un buen amigo, y la prensa ya no es tan dócil como acaso convenga a los mandamases, pero algo se puede ir haciendo porque, quien más quien menos, todo el mundo necesita apoyos y la mano del Gobierno puede ser lenta pero es larga, y una opinión favorable es un tesoro que hay que cuidar a cualquier precio.

Un titular vale más que mil palabras

A los dirigentes del PP no les faltan los problemas, pero, de tantos que son, conservan el privilegio de escogerlos y obtienen algún éxito por el procedimiento de apuntarse el mero paso de los meses y olvidarse cuanto sea necesario de lo que es su responsabilidad directa: a esto se le llama confeccionar una agenda, de manera que el presidente pueda ir de evento en evento sin salpicarse más de lo debido con los lodos creados por los polvos de Gürtel y de Bárcenas, sin tener que dar explicaciones porque el déficit y la deuda se desmanden, o porque las expectativas sigan siendo de color de hormiga, ya que eso siempre se va a arreglar en los trimestres que vienen, y llegarán a tiempo, seguro. Si alguien esperaba un septiembre calentito, que se entere de que Rajoy va a moverse más que el baúl de la Piquer.

Rajoy, acompañado de Pastor y Feijóo, en Pontevedra. (Efe)De acuerdo con ese plan para la fabricación de noticias favorables, Rajoy ha comenzado el curso en Galicia, ante un público muy selecto y bastante adicto, y ha afirmado con un énfasis muy oportuno que nadie va a apartarle del camino trazado. Es la ventaja que tienen las mayorías absolutas cuando sus integrantes, al parecer, no se deben a nadie, aparte de a Rajoy mismo. Esto da lugar a un interesante fenómeno que, no nos engañemos, tampoco es nuevo: la diferencia entre lo que dicen, o callan, los diputados cuando están expuestos, y lo que afirman cuando vuelven al estado de normalidad, siempre por poco tiempo, adquiere caracteres de distancia sideral. Lo veremos cuando se reúna el Comité Ejecutivo del PP, otro órgano pensado para el debate de ideas, y podamos asistir a una unanimidad estruendosa. Un titular a tiempo reflejando el aplauso satisfecho de tantos líderes reunidos acabará con todas las maledicencias y los malos pensamientos, al menos por otra semana.

La judicialización de la política

Judicializar la política es una operación de alto riesgo, salvo que, de manera previa y concienzuda, se haya politizado la justicia y reservado y puesto al día la vía del indulto por si algo no va del todo bien. No obstante, como lo de la judicialización de la política es un invento bastante original, sin demasiados antecedentes en el derecho político comparado, el mecanismo puede producir algunas disfunciones capaces de molestar el merecido descanso de los afectados. Así, por ejemplo, podría pensarse que el porvenir del PP acabe dependiendo del cálculo de los abogados dedicados a rescatar a Bárcenas de las garras de una maquinaria desajustada. Tras una larga y fructífera relación política, profesional y laboral, lo lógico sería pensar que a ambos, a Bárcenas y a los actuales dirigentes del PP,  les podría convenir una solución, digamos, armónica, una vez que el buen sentido y los cálculos serenos les lleven a poner de acuerdo las agendas. Al fin y al cabo Rajoy sólo le dijo a Bárcenas que sería difícil, no que fuera imposible. ¿Será hacedero? ¿Se prestarán a ello los halcones del derecho a saber?

Luis bárcenasLos tongos bien ejecutados suelen ser muy beneficiosos para los partícipes y sólo perjudican a uno que no se entera, al público en general: en esto se parecen mucho a mecanismos de financiación que están en la mente de todos. En cuanto al supuesto tercero en discordia, al PSOE, podría venirle muy bien el lento declive de la mayoría hasta parar en nada, en lo suficientemente poco como para sacar completamente al viejo partido felipista del agujero negro en que había ido a parar con el zapaterismo. 

El álgebra de las curvas

El único milagro que no se podrá discutir a Rajoy es el de haber recuperado al PSOE: le está costando, pero el asunto va bien. Según los datos del CIS, tanto el PP como el PSOE llevan una trayectoria uniformemente descendente, pero, aparentemente, conservando las distancias. Estas curvas de descenso parecen mostrar ya, y veremos lo que dicen las próximas, una tendencia levemente divergente, pero todavía es pronto para asustarse. De confirmarse el análisis fino, el PSOE empezaría a desperezarse y el PP continuaría acelerando hacia el despeñadero y a la espera del milagro. Para saber cómo habría de ser el milagro es todavía pronto, pero en Génova, un puñado de mentes privilegiadas está trabajando en la explicación. En cualquier caso, nadie será capaz de negar un carácter casi sobrenatural al mantenimiento del PP, con los portavoces que tiene. De producirse el portento, lo que no se puede descartar será uno de esos milagros no del todo insólitos, porque los imposibles, ya se vio en Andalucía, se resisten un poco a la magia de la inteligencia genovesa. Pero cabe recordar que quien ha sido capaz de fabricar una secretaria general de diseño, a base de inputs en la calculadora, bien podrá darle la vuelta a la tortilla llegado el momento, sobre todo si la prensa ayuda, el tongo es bien recibido y el sectarismo sigue de moda.

 

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<![CDATA[La larga marcha de Rajoy]]>2013-08-25T06:00:00+02:002013-08-25T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-25/la-larga-marcha-de-rajoy_20777/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

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“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

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<![CDATA[Drama y desconcierto de la derecha]]>2013-08-18T06:00:00+02:002013-08-18T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-18/drama-y-desconcierto-de-la-derecha_18683/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/Una ley política inexorable establece que lo que cuenta son las herencias, no las promesas. La derecha española está rota y desconcertada por la insondable distancia que existe entre lo que esperaba y el futuro que adivina. La derrota de Zapatero fue un auténtico afrodisíaco, pero pronto empezó el desasosiego, aunque nunca nadie pudo prever la política totalmente contraria a lo prometido que sañudamente se ha venido aplicando sobre los esquilmados bolsillos de los ciudadanos, ni tampoco la cadena de mentiras, de despropósitos y de indignidad que traería consigo el caso Bárcenas.

Hubo un momento en que pudo pensarse en que se salía de la crisis, pero lo que ahora aterra a la derecha es su propia impotencia para resolver una ecuación con demasiadas incógnitas y una amenaza muy cierta: un gobierno de coalición de todos los demás, de los que trajeron la crisis y la llevarán al abismo, contra los restos de un naufragio tan aparentemente inevitable como merecido. Falta valor para tirar a la escoria y al capitán por la borda.

Cospedal, arenas y cascos testificarán esta semana ante el juez pablo ruz. (efe)Tres secretarios generales y ninguna grandeza

Dicen que la derecha se ha hecho económica, que lo único que importa es el bienestar, el dinerito. Seguro que es así, pero los votantes tienen sueños de los que no les gusta despertarse, y entre esos anhelos siempre ha estado la idea de que sus dirigentes, a diferencia de otros, eran patriotas, valientes, decentes. El interrogatorio a tres secretarios generales del PP ha sido seguido con enorme curiosidad, pero la decepción ha sido el único bocado cierto. Los secretarios generales no saben nada, no ven nada, no oyen nada, son vagos, desatienden sus obligaciones estatutarias y van únicamente a lo suyo. Es posible que alguno admire todavía su listeza, pero dudo que les quede cualquier capital político, sea cual fuere su destino. Han dicho lo que la mayoría de la gente diría, eso es cierto, pero con esa vulgaridad se les acabó el apresto. Tan sólo la dama ha apuntado maneras, pero nadie puede estar seguro de que no se deba a su capacidad de meterse en charcos: hubo jaleadores a su entrada en la audiencia, no volverá a haberlos.

El hotel de los líos

El PP ha dado en muchas ocasiones la sensación de ser una casa deshabitada, pero ahora recuerda más al hotel de los líos, al templo del desconcierto. Entre sus oficiales parece haber una competición seria por ver quién es capaz de decir la mayor tontería. Uno de los que no tiene la boca pequeña es un simpático diputado murciano que, según parece, sabe lo suyo de economía. Ha hecho la pregunta del millón, le ha pedido a Bárcenas que enseñe la lista verdadera, los papeles que expliquen el origen de su tesoro helvético y trasatlántico. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Resulta que la gente anda entretenida con la contabilidad de los sobresueldos y pequeñas donaciones de liberales convencidos, y se olvida de preguntarse por las decenas de millones de euros. Tal vez quiera decir el diputado que una cosa es lo que se gastó el PP y otra lo que unos cuantos robaron en su nombre…, aunque nunca llegó a las arcas del partido. Porque el mayor misterio de esos caudales barcenianos consiste en que nadie ha denunciado nunca, ni denunciará jamás, su desaparición. No sé si Bárcenas era un buen tesorero, pero si ha sido ladrón se merece el Nobel del gremio, porque parece haber conseguido que le defiendan los supuestamente robados.

Un policía acompaña al maquinista del tren tras el accidente. (Reuters)El tren del olvido

El accidente del Alvia camino de Santiago ha sido una enorme tragedia, pero puede haber dejado lecciones interesantes en materia de comunicación, y en disciplinas conexas. Vayamos a lo primero: nadie sabe cómo, apareció, urbi et orbi, una grabación, que debiera haber sido prueba judicial secreta: un tren se adentraba a velocidad excesiva en un curva cerrada y descarrilaba con estrépito en un primer plano digno del mejor cine de catástrofes. ¿Quién liberó la grabación? Sus efectos fueron inmediatos, pues el pueblo entiende que es el maquinista el que acelera en vez de frenar. Un culpable obvio, y las empresas, el ministerio, y dos gobiernos, a resguardo, ese es el resultado certero de la filtración. Vayamos a lo segundo: dos centenares de víctimas, varias decenas de muertos, mucha solidaridad, velas, lágrimas y que nadie haga preguntas que estamos en verano. ¿Está bien equipado el tren? ¿Está adecuadamente homologado para esa clase de servicios? ¿Es seguro desde el punto de vista dinámico? Y mil más, pero son cosas de técnicos, que los políticos nunca hacen nada mal. La democracia española parece haber madurado lo suficiente hasta alcanzar la sabiduría de no hacer preguntas inconvenientes. Ya lo dijo Franco, España es mucho más fácil de gobernar de lo que se cree.

Aplausos desesperados, fin de la cita

No es por amargarle las vacaciones a nadie, pero los atareados diputados que aplaudían con entusiasmo digno de mejor causa las citas rajoyanas contra su nada apócrifo autor, no deben haber caído en la cuenta de que aplaudían las evasivas del caso GAL, y otras andanzas escasamente edificantes. No creo que ese aplauso sea otra cosa que muestra de desesperación, porque, de tomarlo en serio, habría que negarles el saludo. Queridos amigos, en la democracia no vale todo, eso pensábamos hasta hace poco.

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<![CDATA[¿Qué eres, Mariano, sino una vieja cansada?]]>2013-07-26T06:00:00+02:002013-07-26T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-26/que-eres-mariano-sino-una-vieja-cansada_12930/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Tierno y sensible, acomplejado por su físico enclenque y sus profundas y múltiples inseguridades,  profundamente alcoholizado, el poeta galés Dylan Thomas repetía a su primer amor, la escritora británica Pamela Hansford Johnson, los impublicables poemas que un amigo dedicaba a su "cerda", la patria: "¿Qué eres, Gales, sino una vieja puta cansada?".Los países, como las cerdas y como las personas, se agotan. Hoy España es un país tan cansado, tan exhausto, tan maltratado, que parece incapaz de reaccionar y levantarse. Los ciudadanos están llenos de dudas, de temores, de resquemor. La culpa es de la corrupción política, de la crisis económica, del deterioro ético y moral. La mala fortuna, en forma de accidente de tren, nos ha dado el golpe de gracia. No hay ideas, no hay líderes, no hay esperanza, no hay futuro."Las decisiones necesarias son las más difíciles de tomar", dijo el presidente del Gobierno en un desayuno informativo. Una frase hueca que venía a confirmar que nuestro líder de plasma necesita un empujoncito para tomar decisiones... "Es imperativo que Mariano Rajoy comparezca en el Congreso", ordenó el Financial Times el pasado día 16 en un memorable editorial titulado "El venenoso escándalo de financiación irregular en España". Es la prensa internacional la que ha obligado a Rajoy a explicarse ante los españoles. La prensa española está desactivada. Recuerde la tomadura de pelo que supuso la comparecencia de Rajoy con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en la que el presidente del Gobierno se alió con ABC para no responder a la pregunta del millón, preparada por los periodistas presentes: "¿Por qué mantuvo el contacto con Luis Bárcenas, incluso dándole ánimos por SMS, después de saber que tenía 16 millones de euros en Suiza?".En estos momentos, el descrédito de Rajoy no conoce fronteras. Lidera un país en ruinas y un partido tan pringoso como una bayeta de cocina. El periodista Ciprion Baltoio, corresponsal extranjero de un canal rumano de televisión, le sorprendió el pasado día 22 durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro Victor Ponta  con esta pregunta: "Es para saber cuándo y cómo vas a responder a todas las acusaciones que vienen en el caso Bárcenas. ¿Enfrente del Parlamento, de un juez o en un discurso como el pasado febrero? Muchas gracias". El rostro del presidente, como el de un señor Potato de carne y hueso, se descompuso: borrado su inamovible ceño, se le desajustó la mandíbula, los ojos perdieron simetría, los labios se encogieron hasta desaparecer, las cejas se desmoronaron... Su invariable expresión de asombro se convirtió en caricatura.No queda nada del político que, exultante, saludaba desde el balcón de Génova la noche del 20 de noviembre de 2011.

El próximo jueves Rajoy comparecerá, por fin, en el Congreso. No lo hará a petición propia, como dice, sino arrastrado por las circunstancias, arrinconado por los escándalos, empujado por el descrédito internacional. Y lo hará sin haber pronunciado el nombre de su extesorero, intentando convertir un debate sobre corrupción en un monográfico sobre economía, cancelando la rueda de prensa sin límite de preguntas que siempre concedía antes de vacaciones. ¿Presenciaremos ese día el comienzo del final?

"Fui mortal hasta el último suspiro prolongado", escribió Dylan Thomas. Mariano Rajoy, como la tierra del poeta galés, ha perdido todo su lustre. Dilapidado el capital político, sin credibilidad, aislado y pusilánime, el presidente carece de liderazgo. Parece una vieja fulana cansada. Tanto mentir, tanto esquivar, tanto huir, han convertido a Rajoy en propietario de un edificio ruinoso que, cubierto de grietas y humedades, ya solo espera ser demolido. ¿Surgirá un nuevo líder de los escombros?

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<![CDATA[¿Se hace periodismo en el caso Bárcenas?]]>2013-07-19T06:00:00+02:002013-07-19T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-19/se-hace-periodismo-en-el-caso-barcenas_10887/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Las páginas de los periódicos aparecen, jornada tras jornada, repletas de información sobre el llamado caso Bárcenas. La trama de corrupción que rodea las finanzas del Partido Popular ocupa desde hace semanas todas las portadas, abre cada día los principales informativos de todos los medios de comunicación, genera toneladas de imágenes, de grabaciones, de debates, de análisis. En la calle no se habla de otra cosa...Pero, ¿es periodismo la información sobre Bárcenas? Me refiero a la gran información, a los titulares explosivos, a esas exclusivas que presumen de ser capaces de derribar un gobierno. Pues sí, es periodismo... pero quizá no tanto. O al menos no del modo tradicional. En ningún caso periodismo de investigación, ese género admirado, alabado e imprescindible reducido a la mínima expresión por sus altos costes. Con el caso Bárcenas se está generando mucha opinión, puesto que proporciona el relleno perfecto para columnas, post de todo tipo, tertulias y demás parientes del genero opinativo. Pero periodismo, auténtico periodismo, gran periodismo… Sólo en el caso de que la filtración sea considerada periodismo.

SumarioSon Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí no ha habido unos Bernstein y Woodward, los héroes del Watergate, capaces de rastrear la podredumbre, levantar la noticia y, en una investigación periodística modélica, descubrir un entramado de corrupción y juego sucio. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva. El medio afortunado pone su granito de arena y personaliza el soplo, seleccionando, elaborando y analizando los contenidos de la cloaca. El trabajo de los periodistas se limita a examinar esos documentos, desmenuzarlos, descubrir detalles, conectar informaciones y crear una narración coherente alrededor de los datos facilitados.No es de extrañar que, así las cosas, la información haya ido cambiando de barrio según los intereses puntuales de Bárcenas. El Mundo publicó el pasado 18 de enero que el extesorero del PP habría pagado sobresueldos en dinero negro a altos cargos de su partido. Bombazo. Sólo unos días después, el 31, fue El País quién abrió su portada con la supuesta contabilidad B que Bárcenas habría mantenido entre 1990 y 2009, papeles en los que aparece el actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Y cuando parecía que el diario de Prisa controlaba el tema de moda con sus fotocopias, llegó Pedro J. y, en un alarde de habilidad, cintura y, reconozcámoslo, talento, vuelve a depositar el ascua junto a su sardina: publica su charla de cuatro horas con el extesorero, se convierte en coprotagonista de la noticia del momento y, más tarde, muestra los originales de la contabilidad. Su buen amigo Gómez de Liaño, actual abogado de Bárcenas, seguro que está al tanto de todos los detalles de estas exclusivas filtradas...Insisto: ¿Periodismo? Bueno, quizá periodismo para el siglo XXI, un periodismo moderno a excelente relación calidad-precio. Periodismo de supervivencia, ese que cada vez invierte menos en corresponsales, en investigación, en verdaderos periodistas, y convierte a quienes disponen de documentos en la fuente de información perfecta. El ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado: dicen que desde que surgió Wikileaks, como respuesta a la tibieza de la prensa con el desastre financiero, la información ha dejado de estar en manos de unos pocos. Debe ser cierto: ahora se hace periodismo incluso desde Soto del Real.

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