http://rss.blogs.elconfidencial.com/<![CDATA[BLOGS]]>2015-01-30T13:05:49+01:00http://www.elconfidencial.com/img/logo/logo.pnghttp://www.elconfidencial.com<![CDATA[Rato se desahoga con su 'biógrafo' ante la nueva redada del juez Andreu por las 'black']]>2015-01-30T05:00:00+01:002015-01-30T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2015-01-30/rato-se-desahoga-con-su-biografo-ante-la-nueva-redada-del-juez-andreu-por-las-black_651821/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/Rodrigo Rato vive sus momentos más negros desde que el dedazo de Aznar lo apartara de la carrera por la Moncloa. Sus cuitas judiciales son cada vez mayores: el martes, su peor pesadilla, el juez Fernando Andreu imputaba a todos los consejeros y directivos de Caja Madrid y Bankia que se beneficiaron de las tarjetas black y sacaba a la luz nuevos correos comprometedores. Su partido le ha dado la espalda y algunos hasta hacen la gracia de "Rodrigo, sé fuerte". Pero todavía le quedan amigos con los que desahogarse y a los que reiterar su inocencia. Como su biógrafo oficial, Amador Ayora, también director del periódico El Economista, con el que desayunó al día siguiente en la cafetería anexa al madrileño Gran Hotel Velázquez.

En el desayuno, Ayora estuvo acompañado por varios de sus periodistas de la sección de finanzas, que tomaron buena nota de las explicaciones del exdirector gerente del FMI. Papeles en ristre, Rato se debió quedar a gusto argumentando que las tarjetas eran un instrumento de pago de la retribuciones que existía antes de su llegada y que todo el mundo conocía, que tenía que estar sometido a la fiscalidad de cualquier retribución, que nunca se puso ningún problema y que Hacienda conocía su existencia y nunca dijo nada (el famoso inspector Cipriano Muñoz, ya fallecido, que desveló El Confidencial).

Cerca de la gran cristalera que da a la céntrica calle madrileña, y expuestos a los ojos de los viandantes, expolítico y periodista departían ajenos a los comentarios que los colegas de partido de Rato deslizan sotto voce. "Vive fuera del mundo, no se ha dado cuenta de que ha sido relegado por sus antiguos compañeros, de que está completamente solo y nadie le va a apoyar, ni siquiera le va a escuchar", señala una persona afín al PP. "Mariano ya lo ha amortizado, como a Bárcenas, a Matas, a Camps, a Fabra, etc."

La quiebra y rescate de Bankia ya pusieron al exvicepresidente del Gobierno en la picota, pero el caso de las tarjetas black lo ha marcado para siempre. Ya le han echado de la antigua inmobiliaria de La Caixa y del Santander, aunque César Alierta aún le mantiene en Telefónica. Y ahora los incendiarios informes de los peritos del Banco de España sobre la creación y la salida a bolsa de Bankia le han dado la puntilla. Incluso han logrado lo nunca visto: poner de acuerdo a Guindos y a Montoro, por la amenaza del agujero de 3.000 millones en las cuentas públicas que puede provocar si finalmente hay que devolver el dinero de la OPV.

Al menos, todavía puede ir a ciertos sitios selectos sin provocar más que arqueos de cejas, ya que su aparición en sitios modestos ha estado a punto de provocar algún altercado (en eso, su antecesor Miguel Blesa es el que peor lo está pasando). Y allí puede relajarse y departir con el autor de la hagiografía Rodrigo Rato. La biografía política y personal del cerebro gris del cambio político en España. Como si no tuviera más problemas.

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<![CDATA[El puño de hierro fue esta vez a un soldado español]]>2015-01-29T05:00:00+01:002015-01-29T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2015-01-29/el-puno-de-hierro-fue-esta-vez-a-un-soldado-espanol_648812/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Esta vez la víctima ha sido un soldado español. Hacía funciones de centinela en un puesto libanés de la ONU, perfectamente localizado por el Ejército de Israel junto a la aldea libanesa de Ghajar. De modo que se nos hace muy cuesta arriba conformarnos con la tesis inicial de Moncloa, que habla de “accidente”. Usó esa palabra el ministro de Asuntos Exteriores,  José Manuel García-Margallo. Luego la retiró, aunque dice que aún es pronto para presentar una queja ante el Gobierno de Tel Aviv.

En improvisada rueda de prensa afirmó que a España no le va a temblar la mano en la "exigencia de responsabilidades” y que el ataque iba dirigido contra Hizbolá. Ya se supone que no iba destinado a los cascos azules. Solo faltaba. Lo denunciable es, una vez más, la desproporción. No me invento nada. Ayer mismo el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, al conocer el ataque que acababa de sufrir un convoy israelí en una zona del sur de Líbano parcialmente ocupada por su Ejército, declaró que “Israel debe responder de una manera contundente y desproporcionada”. Unas horas después telefoneaba a su colega. Le daba el pésame y lamentaba que las fuerzas de la ONU, a las que pertenecía el soldado español, no hagan lo suficiente para impedir los ataques de Hizbolá.

Sumario

La muerte de nuestro compatriota ya era una consecuencia de la respuesta contundente, rápida e indiscriminada anunciada por Lieberman. Se ha verificado el uso de una treintena de proyectiles que explotan en el aire y multiplican el devastador efecto de la metralla. Muy en línea con los usos y costumbres del Ejército israelí, que incluyen esa clase de respuestas rápidas. En este caso, por la emboscada que acababa de sufrir un convoy israelí, en la que dos de sus soldados murieron por un misil antitanque lanzado por las milicias de Hizbolá. Sobre las consecuencias que puede tener la agresión de la guerrilla chiita basta recordar la masacre del último verano en Gaza.

De nuevo he de advertir que no me invento nada. Es el propio primer ministro, Benjamín Netanyahu, el que ayer proponía a “todos aquellos que nos quieran retar en el norte” que “miren hacia lo sucedido en Gaza”. De momento, la única víctima del puño de hierro israelí ha sido un soldado español

Quienes hemos denunciado tan reiterada como inútilmente la desproporción de las respuestas israelíes a los ocasionales ataques exteriores (digo ocasionales porque desde la guerra de 1973 no hay en su perímetro de seguridad ninguna fuerza capaz de medirse a la poderosa máquina militar de Israel) tal vez tengamos un mayor eco en esta ocasión.

O no. Porque quizás el dolor de la familia del cabo, Francisco Javier Soria Toledo, malagueño, 36 años, que estaba esperando un hijo, y la rabia contenida en la general condolencia de los ciudadanos españoles a la familia del soldado y a las Fuerzas Armadas también se acaben perdiendo en la consabida remisión del lamentable suceso a la investigación abierta para conocer los detalles del ataque, quién dio la orden, por qué esta vez no se siguió la costumbre de comunicar previamente la operación al mando de la FINUL (Fuerza Interina de la ONU para Líbano) y, sobre todo, por qué luego Israel no respetó el alto el fuego solicitado por el mando de los cascos azules para evacuar el cadáver del soldado español.

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Esta vez la víctima ha sido un soldado español. Hacía funciones de centinela en un puesto libanés de la ONU, perfectamente localizado por el Ejército de Israel junto a la aldea libanesa de Ghajar. De modo que se nos hace muy cuesta arriba conformarnos con la tesis inicial de Moncloa, que habla de “accidente”. Usó esa palabra el ministro de Asuntos Exteriores,  José Manuel García-Margallo. Luego la retiró, aunque dice que aún es pronto para presentar una queja ante el Gobierno de Tel Aviv.

En improvisada rueda de prensa afirmó que a España no le va a temblar la mano en la "exigencia de responsabilidades” y que el ataque iba dirigido contra Hizbolá. Ya se supone que no iba destinado a los cascos azules. Solo faltaba. Lo denunciable es, una vez más, la desproporción. No me invento nada. Ayer mismo el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, al conocer el ataque que acababa de sufrir un convoy israelí en una zona del sur de Líbano parcialmente ocupada por su Ejército, declaró que “Israel debe responder de una manera contundente y desproporcionada”. Unas horas después telefoneaba a su colega. Le daba el pésame y lamentaba que las fuerzas de la ONU, a las que pertenecía el soldado español, no hagan lo suficiente para impedir los ataques de Hizbolá.

Sumario

La muerte de nuestro compatriota ya era una consecuencia de la respuesta contundente, rápida e indiscriminada anunciada por Lieberman. Se ha verificado el uso de una treintena de proyectiles que explotan en el aire y multiplican el devastador efecto de la metralla. Muy en línea con los usos y costumbres del Ejército israelí, que incluyen esa clase de respuestas rápidas. En este caso, por la emboscada que acababa de sufrir un convoy israelí, en la que dos de sus soldados murieron por un misil antitanque lanzado por las milicias de Hizbolá. Sobre las consecuencias que puede tener la agresión de la guerrilla chiita basta recordar la masacre del último verano en Gaza.

De nuevo he de advertir que no me invento nada. Es el propio primer ministro, Benjamín Netanyahu, el que ayer proponía a “todos aquellos que nos quieran retar en el norte” que “miren hacia lo sucedido en Gaza”. De momento, la única víctima del puño de hierro israelí ha sido un soldado español

Quienes hemos denunciado tan reiterada como inútilmente la desproporción de las respuestas israelíes a los ocasionales ataques exteriores (digo ocasionales porque desde la guerra de 1973 no hay en su perímetro de seguridad ninguna fuerza capaz de medirse a la poderosa máquina militar de Israel) tal vez tengamos un mayor eco en esta ocasión.

O no. Porque quizás el dolor de la familia del cabo, Francisco Javier Soria Toledo, malagueño, 36 años, que estaba esperando un hijo, y la rabia contenida en la general condolencia de los ciudadanos españoles a la familia del soldado y a las Fuerzas Armadas también se acaben perdiendo en la consabida remisión del lamentable suceso a la investigación abierta para conocer los detalles del ataque, quién dio la orden, por qué esta vez no se siguió la costumbre de comunicar previamente la operación al mando de la FINUL (Fuerza Interina de la ONU para Líbano) y, sobre todo, por qué luego Israel no respetó el alto el fuego solicitado por el mando de los cascos azules para evacuar el cadáver del soldado español.

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<![CDATA[Las autoridades aeroportuarias advierten: no fumar ni beber perjudica la OPV de Aena]]>2015-01-29T05:00:00+01:002015-01-29T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2015-01-29/las-autoridades-aeroportuarias-advierten-no-fumar-ni-beber-perjudica-la-opv-de-aena_648661/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/Es el problema de los folletos de las salidas a bolsa: hay que ponerlo todo. Y todo es todo, hasta el último y más recóndito riesgo que pudiera terminar afectando a una compañía, aunque resulte políticamente incorrecto reconocerlo. Este striptease ha destapado el conflicto de intereses que existe entre dos carteras ministeriales, véase Sanidad y Fomento.

Mientras que la primera defiende la campaña de que "fumar perjudica seriamente la salud", la segunda advierte de que no hacerlo puede hacer un roto en las cuentas de Aena, cada día más ligadas a las explotaciones comerciales de sus terminales.

El operador de aeropuertos reconoce que entre los "factores que pueden tener un impacto en el negocio de los espacios comerciales de los aeropuertos de Aena" se encuentran "los efectos de las políticas de salud que buscan reducir el consumo de tabaco y el alcohol, que podrían frenar la expansión de este área de las actividades de negocio".

No se trata precisamente de una anécdota, ya que Aena sitúa el riesgo al nivel de, por ejemplo, la muy seria decisión de ampliar la Unión Europea, lo que reduciría el número de pasajeros con derechos a comprar bienes libres de impuestos, el endurecimiento de las reglas para obtener visado o la apreciación del dólar.

Las tiendas libres de impuestos, actividad que explota World Duty Free, son un auténtico motor para el viaje en solitario que, como empresa semiprivatizada, está a punto de arrancar Aena, ya que representan una tercera parte de todos los ingresos comerciales del operador. Y entre los productos que la compañía presidida por José Manuel Vargas considera estratégicos sólo hay cuatro categorías: bebidas alcohólicas, tabaco, perfumería y cosmética y alimentación.

En el caso concreto del alcohol y el tabaco, además, se trata de una clara fortaleza de los aeropouertos españoles frente a competidores como Heathrow, propiedad de Ferrovial, ya que son especialmente competitivos en la venta de este tipo de productos, como reconoce la propia Aena al asegurar que "en el caso particular de la categoría de bebidas alcohólicas y tabaco, las tiendas en régimen Duty Free de los aeropuertos de Aena presentan una importante ventaja en precio respecto a los mercados locales de otros países, como el Reino Unido y los países nórdicos, y muy especialmente en los aeropuertos de las Islas Canarias".

La red de Aena cuenta con más de 75 tiendas Duty Free repartidas en 26 aeropuertos, aunque prácticamente la mitad se encuentra en los aeródromos de Adolfo Suárez Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat. El operador ha confiado gran parte de su futuro a la mejora de los ingresos comerciales, que el pasado ejercicio alcanzaron los 553 millones de euros, cifra que alcanza los 699 millones si se incluyen los servicios fuera de terminal (gestión de aparcamientos, terrenos, almacenes). En total, la facturación de la compañía ascendió a 2.876 millones de euros.

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<![CDATA[Pedro, Susana y las primarias]]>2015-01-28T05:00:00+01:002015-01-28T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2015-01-28/pedro-susana-y-las-primarias_632265/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Los diputados españoles, al revés de lo que sucede en Francia, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos –las grandes democracias con tradición democrática– no son elegidos en una circunscripción uninominal directamente por los ciudadanos, sino en listas que deciden las cúpulas de los partidos. Así, no hay vínculo diputado-elector y al que sale díscolo –o discute el más insustancial dogma oficial– se le saca de la lista la próxima vez y cuento acabado. El aparato satisfecho y la democracia degradada.

Es un déficit democrático porque fomenta el diputado-cordero, una triste institución en la que somos líderes. Pero nadie –empezando por Podemos en lucha contra “la casta”, la nueva encarnación de Lucifer– habla de cambiar un sistema tan cómodo y relajante para las cúpulas. Que yo sepa, sólo el PSC propone el diputado de circunscripción para la nueva ley electoral catalana, pero es una propuesta con nulas perspectivas porque curiosamente los nacionalistas catalanes –que tanto se quejan de la invasión de competencias del Estado– han sido incapaces de pactar en 34 años la ley electoral autonómica, una competencia de Cataluña reconocida ya en el Estatut del 80. Artur Mas quiere una mayoría arrolladora para la independencia, pero no es capaz de articular una mayoría razonable para tener ley electoral propia, como poseen todas las otras autonomías. ¡Incoherencias!

Sin diputados de distrito que puedan oler el ambiente ciudadano (no el de los cenáculos o el que imaginan las tertulias profesionales), disentir y enriquecer a los partidos, una forma de acercar el ciudadano a la política es indiscutiblemente el de las elecciones primarias para el candidato a presidente del Gobierno. Y el PSOE y el PSC, al contrario que los partidos más a la derecha como el PP o CiU, han adoptado este método. Y ser elegido en elecciones primarias por los militantes o por los simpatizantes es mucho más democrático que el sistema digital con el que Aznar designó a Rajoy para sucederle (no sabemos si está arrepentido), o Jordi Pujol se inclinó por Artur Mas tras cerrar el paso durante muchos años a Miquel Roca, más sospechoso de querer volar por cuenta propia.

Pero cuando se acepta el método de las primarias hay que ser coherente y el PSOE no lo es en grado suficiente. Y ello origina malos entendidos y envía mensajes confusos al ciudadano (que son rápidamente aprovechados por los que prefieren la selección digital). Las primarias funcionan bien en Estados Unidos, donde los partidos son conglomerados laxos que no tienen un auténtico aparato y donde el líder es el ganador de las primarias. Y las primarias se concentran en la primera mitad de año electoral. Antes, como empieza a suceder ahora en los republicanos, sólo hay escarceos o precalentamiento. Pero, llegado el momento, la lucha entre los candidatos es encarnizada –más rugby que fútbol– y el resultado suele ser positivo para el partido y el sistema. El elegido se ha convertido en una persona próxima, con muchos kilómetros recorridos, muchos debates a cuestas y muchas manos (no de militantes) estrechadas.

Sumario

En el recuerdo lejano tengo la gran batalla de 1960 de los demócratas entre Adlai Stevenson (el más preparado pero derrotado por Eisenhower en el 52 y 56), Lyndon Johnson y John Kennedy que acabó con la victoria del ticket Kennedy-Johnson frente a Nixon. Y mucho más reciente es el enfrentamiento del 2008 entre Obama y Hillary Clinton que acabó con Obama en la Casa Blanca y Hillary en la Secretaría de Estado en el periodo 2009-2012.

En los partidos europeos, menos laxos y con aparato central, también hay experiencias que han funcionado, como la de François Hollande o Matteo Renzi, elegidos en primarias abiertas en Francia e Italia.

En España las experiencias han tenido resultados mucho más grises. Las primarias Almunia-Borrell enfrentaron al candidato del aparato (Joaquín Almunia), que quería ser reforzado por el apoyo de las bases con el outsider (Josep Borrell) y acabaron en la mayoría absoluta de Aznar del 2000. Y Zapatero fue elegido en un congreso extraordinario (tras la dimisión de Almunia) y no en primarias.

El PSOE decidió –con Zapatero todavía en la Moncloa–, consagrar el sistema de primarias, pero luego ha sido bastante incoherente, lo que le está complicando la vida. Primero porque el sucesor de Zapatero (Rubalcaba) no fue elegido en primarias sino por el aparato del partido (controlado por un Zapatero terminal) y quizás contra su inclinación natural que era Carme Chacón. Luego, por la batalla entre Rubalcaba y Chacón, decidida por la mínima en el congreso de Sevilla tras la fuerte derrota del 2011, que fue seguida de griterío, lucha de ambiciones y desunión.

Y tras la retirada de Rubalcaba por los resultados de las europeas del 2014, el PSOE atravesó unos momentos de histerismo en los que, en medio de una gran confusión, se exigía todo al mismo tiempo: renovación pero total, juventud, inconformismo y ruptura de moldes para hacer frente a Podemos, sin perder solvencia para enfrentarse a Rajoy…

Y todo ello hizo que el PSOE no hiciera lo más razonable, elegir un secretario general en un congreso extraordinario para llevar el partido y dejar para primeros el 2015 la elección por primarias del candidato a presidente del Gobierno, sino que se enredó. Eduardo Madina –extrañamente confiado– exigió que el secretario general fuera elegido en primarias entre militantes, no había nadie con autoridad moral para oponerse y el resultado final fue el de Madina derrotado por un emergente Pedro Sánchez, un candidato que había salido de la nada, con voluntarismo a la americana y que fue sumando apoyos de muchos militantes y  mucho aparato (Andalucía, en primer lugar) que no veían en el diputado vasco ni la capacidad de arrastre suficiente ni una ruptura con el derrotado zapaterismo. Por eso, Pedro Sánchez no es sólo el aparato (que también), sino un líder elegido por los militantes con resultado brillante en unas reñidas primarias.

Sumario

Y ahora, si finalmente Susana Díaz gana bien las elecciones andaluzas podríamos asistir a una gran batalla entre todos los que se apunten a las primarias abiertas entre el vencedor de las primarias internas a secretario general y una presidenta andaluza aupada por derrotar a la vez (si así es el caso) a Podemos y al PP. Desde luego a Susana Díaz –como a Pedro Sánchez cuando empezó su batalla por liderar el PSOE con un libro como tarjeta de presentación– si algo no les falta es la moral del corredor de fondo.

En un marco americano, la lucha entre Pedro Sánchez y Susana Díaz sería un magnífico espectáculo que llevaría a que el elegido –en el sistema de primarias, el mejor– pudiera enfrentarse con autoridad moral al actual presidente que no es un hombre brillante (rehúye hasta las ruedas de prensa) y que fue elegido digitalmente por Aznar. Pero en el marco español no es seguro que sea así porque el PSOE ve con pavor una batalla a lo Obama-Hillary entre Susana y Pedro, porque la prensa amiga y enemiga (esta última mucho más abundante) sacaría punta a la batalla y porque el agit-prop del PP, bien entrenado para dar patadas de todo tipo al enemigo, como se demostró con Felipe González y Zapatero, podría disfrutar como un enano con el combate de los dos gallos socialistas. Además Rajoy no aspira a Kennedy (en versión española en el 2003 lo eran más Mayor Oreja y Rodrigo Rato) pero fue más diligente al lograr la nominación y conoce bien los reflejos conservadores del país.

Pero no creo que haya marcha atrás. El PSOE sólo puede salir adelante frente al PP y Podemos (empeñados ambos en reducirlo a un papel de bisagra marginal) abrazando con fuerza el sistema de primarias y racionalizándolo en el futuro: no es lógico hacer primarias para jefe del aparato y para candidato. El candidato elegido en primarias debería ser automáticamente el líder indiscutido (en Francia Martine Aubry dimitió cuando Hollande ganó) y eso exige rebajar el papel del aparato central.

Un apunte final. En Francia el partido de la derecha, el de Sarkozy, está siguiendo el improvisado modelo del PSOE: primarias para elegir el jefe del partido y primarias para el candidato presidencial. En España no va a ser así, y Rajoy tiene bien preparada una campaña electoral presentándose como el arquitecto de la reactivación económica y como el remedio frente al caos y la desintegración nacional (Podemos y el independentismo catalán)… Aunque si las andaluzas de marzo y las autonómicas y municipales de mayo le van mal, puede tener que enfrentarse al tradicional sucedáneo de primarias de la derecha española antes de la era Aznar: una alambicada conspiración para deponer al líder y elegir un nuevo jefe. Y por lo que vi en el discurso del pasado viernes, Aznar estaría dispuesto (con la experiencia adquirida en el fracaso del congreso de Valencia del 2008) a hacer de Celestina.

Pero en los próximos cuarenta días el problema no es de Aznar ni de Rajoy. Ni incluso de Pedro Sánchez, que tiene que esperar sin que algunos próximos como Mari Luz Rodríguez se pongan nerviosos con el pasado (la entrevista de Zapatero con Pablo Iglesias). El gran desafío lo tiene Susana Díaz que ha elegido ser la primera en demostrar que Podemos es un bluff y en conseguir en Andalucía un resultado no muy lejano a los del PSOE andaluz cuando Rafael Escuredo, Alfonso Guerra y Felipe González eran los reyes del mambo. No le va a ser fácil.]]>
Los diputados españoles, al revés de lo que sucede en Francia, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos –las grandes democracias con tradición democrática– no son elegidos en una circunscripción uninominal directamente por los ciudadanos, sino en listas que deciden las cúpulas de los partidos. Así, no hay vínculo diputado-elector y al que sale díscolo –o discute el más insustancial dogma oficial– se le saca de la lista la próxima vez y cuento acabado. El aparato satisfecho y la democracia degradada.

Es un déficit democrático porque fomenta el diputado-cordero, una triste institución en la que somos líderes. Pero nadie –empezando por Podemos en lucha contra “la casta”, la nueva encarnación de Lucifer– habla de cambiar un sistema tan cómodo y relajante para las cúpulas. Que yo sepa, sólo el PSC propone el diputado de circunscripción para la nueva ley electoral catalana, pero es una propuesta con nulas perspectivas porque curiosamente los nacionalistas catalanes –que tanto se quejan de la invasión de competencias del Estado– han sido incapaces de pactar en 34 años la ley electoral autonómica, una competencia de Cataluña reconocida ya en el Estatut del 80. Artur Mas quiere una mayoría arrolladora para la independencia, pero no es capaz de articular una mayoría razonable para tener ley electoral propia, como poseen todas las otras autonomías. ¡Incoherencias!

Sin diputados de distrito que puedan oler el ambiente ciudadano (no el de los cenáculos o el que imaginan las tertulias profesionales), disentir y enriquecer a los partidos, una forma de acercar el ciudadano a la política es indiscutiblemente el de las elecciones primarias para el candidato a presidente del Gobierno. Y el PSOE y el PSC, al contrario que los partidos más a la derecha como el PP o CiU, han adoptado este método. Y ser elegido en elecciones primarias por los militantes o por los simpatizantes es mucho más democrático que el sistema digital con el que Aznar designó a Rajoy para sucederle (no sabemos si está arrepentido), o Jordi Pujol se inclinó por Artur Mas tras cerrar el paso durante muchos años a Miquel Roca, más sospechoso de querer volar por cuenta propia.

Pero cuando se acepta el método de las primarias hay que ser coherente y el PSOE no lo es en grado suficiente. Y ello origina malos entendidos y envía mensajes confusos al ciudadano (que son rápidamente aprovechados por los que prefieren la selección digital). Las primarias funcionan bien en Estados Unidos, donde los partidos son conglomerados laxos que no tienen un auténtico aparato y donde el líder es el ganador de las primarias. Y las primarias se concentran en la primera mitad de año electoral. Antes, como empieza a suceder ahora en los republicanos, sólo hay escarceos o precalentamiento. Pero, llegado el momento, la lucha entre los candidatos es encarnizada –más rugby que fútbol– y el resultado suele ser positivo para el partido y el sistema. El elegido se ha convertido en una persona próxima, con muchos kilómetros recorridos, muchos debates a cuestas y muchas manos (no de militantes) estrechadas.

Sumario

En el recuerdo lejano tengo la gran batalla de 1960 de los demócratas entre Adlai Stevenson (el más preparado pero derrotado por Eisenhower en el 52 y 56), Lyndon Johnson y John Kennedy que acabó con la victoria del ticket Kennedy-Johnson frente a Nixon. Y mucho más reciente es el enfrentamiento del 2008 entre Obama y Hillary Clinton que acabó con Obama en la Casa Blanca y Hillary en la Secretaría de Estado en el periodo 2009-2012.

En los partidos europeos, menos laxos y con aparato central, también hay experiencias que han funcionado, como la de François Hollande o Matteo Renzi, elegidos en primarias abiertas en Francia e Italia.

En España las experiencias han tenido resultados mucho más grises. Las primarias Almunia-Borrell enfrentaron al candidato del aparato (Joaquín Almunia), que quería ser reforzado por el apoyo de las bases con el outsider (Josep Borrell) y acabaron en la mayoría absoluta de Aznar del 2000. Y Zapatero fue elegido en un congreso extraordinario (tras la dimisión de Almunia) y no en primarias.

El PSOE decidió –con Zapatero todavía en la Moncloa–, consagrar el sistema de primarias, pero luego ha sido bastante incoherente, lo que le está complicando la vida. Primero porque el sucesor de Zapatero (Rubalcaba) no fue elegido en primarias sino por el aparato del partido (controlado por un Zapatero terminal) y quizás contra su inclinación natural que era Carme Chacón. Luego, por la batalla entre Rubalcaba y Chacón, decidida por la mínima en el congreso de Sevilla tras la fuerte derrota del 2011, que fue seguida de griterío, lucha de ambiciones y desunión.

Y tras la retirada de Rubalcaba por los resultados de las europeas del 2014, el PSOE atravesó unos momentos de histerismo en los que, en medio de una gran confusión, se exigía todo al mismo tiempo: renovación pero total, juventud, inconformismo y ruptura de moldes para hacer frente a Podemos, sin perder solvencia para enfrentarse a Rajoy…

Y todo ello hizo que el PSOE no hiciera lo más razonable, elegir un secretario general en un congreso extraordinario para llevar el partido y dejar para primeros el 2015 la elección por primarias del candidato a presidente del Gobierno, sino que se enredó. Eduardo Madina –extrañamente confiado– exigió que el secretario general fuera elegido en primarias entre militantes, no había nadie con autoridad moral para oponerse y el resultado final fue el de Madina derrotado por un emergente Pedro Sánchez, un candidato que había salido de la nada, con voluntarismo a la americana y que fue sumando apoyos de muchos militantes y  mucho aparato (Andalucía, en primer lugar) que no veían en el diputado vasco ni la capacidad de arrastre suficiente ni una ruptura con el derrotado zapaterismo. Por eso, Pedro Sánchez no es sólo el aparato (que también), sino un líder elegido por los militantes con resultado brillante en unas reñidas primarias.

Sumario

Y ahora, si finalmente Susana Díaz gana bien las elecciones andaluzas podríamos asistir a una gran batalla entre todos los que se apunten a las primarias abiertas entre el vencedor de las primarias internas a secretario general y una presidenta andaluza aupada por derrotar a la vez (si así es el caso) a Podemos y al PP. Desde luego a Susana Díaz –como a Pedro Sánchez cuando empezó su batalla por liderar el PSOE con un libro como tarjeta de presentación– si algo no les falta es la moral del corredor de fondo.

En un marco americano, la lucha entre Pedro Sánchez y Susana Díaz sería un magnífico espectáculo que llevaría a que el elegido –en el sistema de primarias, el mejor– pudiera enfrentarse con autoridad moral al actual presidente que no es un hombre brillante (rehúye hasta las ruedas de prensa) y que fue elegido digitalmente por Aznar. Pero en el marco español no es seguro que sea así porque el PSOE ve con pavor una batalla a lo Obama-Hillary entre Susana y Pedro, porque la prensa amiga y enemiga (esta última mucho más abundante) sacaría punta a la batalla y porque el agit-prop del PP, bien entrenado para dar patadas de todo tipo al enemigo, como se demostró con Felipe González y Zapatero, podría disfrutar como un enano con el combate de los dos gallos socialistas. Además Rajoy no aspira a Kennedy (en versión española en el 2003 lo eran más Mayor Oreja y Rodrigo Rato) pero fue más diligente al lograr la nominación y conoce bien los reflejos conservadores del país.

Pero no creo que haya marcha atrás. El PSOE sólo puede salir adelante frente al PP y Podemos (empeñados ambos en reducirlo a un papel de bisagra marginal) abrazando con fuerza el sistema de primarias y racionalizándolo en el futuro: no es lógico hacer primarias para jefe del aparato y para candidato. El candidato elegido en primarias debería ser automáticamente el líder indiscutido (en Francia Martine Aubry dimitió cuando Hollande ganó) y eso exige rebajar el papel del aparato central.

Un apunte final. En Francia el partido de la derecha, el de Sarkozy, está siguiendo el improvisado modelo del PSOE: primarias para elegir el jefe del partido y primarias para el candidato presidencial. En España no va a ser así, y Rajoy tiene bien preparada una campaña electoral presentándose como el arquitecto de la reactivación económica y como el remedio frente al caos y la desintegración nacional (Podemos y el independentismo catalán)… Aunque si las andaluzas de marzo y las autonómicas y municipales de mayo le van mal, puede tener que enfrentarse al tradicional sucedáneo de primarias de la derecha española antes de la era Aznar: una alambicada conspiración para deponer al líder y elegir un nuevo jefe. Y por lo que vi en el discurso del pasado viernes, Aznar estaría dispuesto (con la experiencia adquirida en el fracaso del congreso de Valencia del 2008) a hacer de Celestina.

Pero en los próximos cuarenta días el problema no es de Aznar ni de Rajoy. Ni incluso de Pedro Sánchez, que tiene que esperar sin que algunos próximos como Mari Luz Rodríguez se pongan nerviosos con el pasado (la entrevista de Zapatero con Pablo Iglesias). El gran desafío lo tiene Susana Díaz que ha elegido ser la primera en demostrar que Podemos es un bluff y en conseguir en Andalucía un resultado no muy lejano a los del PSOE andaluz cuando Rafael Escuredo, Alfonso Guerra y Felipe González eran los reyes del mambo. No le va a ser fácil.]]>
<![CDATA[Podemos no es Syriza, ni de lejos]]>2015-01-28T05:00:00+01:002015-01-28T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2015-01-28/podemos-no-es-syriza-ni-de-lejos_632267/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Tanto los populares de Rajoy como los socialistas de Sánchez necesitan encontrar en el Gobierno de Alexis Tsipras la prueba de cargo que frene el avance de Podemos. Más el segundo que el primero, pues la medida del éxito del nuevo partido la da en gran parte el fracaso del PSOE, con muchas dificultades para remontar desde que en mayo de 2010 Zapatero lo dejó herido de muerte al tomar unas decisiones en las que no se reconocieron sus votantes. Y si el líder socialista se juega los votos, el presidente se juega el poder. Ambos ven en el país heleno la ocasión de experimentar en cabeza ajena durante los diez u once meses que faltan hasta las elecciones generales.

Rajoy ya hizo el emplazamiento la otra noche en la tele: "Criticar es fácil, pero gobernar, no". Ahora vamos a ver cómo gobierna Syriza. Espera encontrar en el Gobierno de Tsipras la prueba de cargo que necesita para frenar a Podemos. Sánchez dice amén, por distintas razones. Sostiene que en Grecia no había más opción que Syriza y en España está viva la alternativa socialista, y que de todos modos Syriza no es Podemos ni Tsipras es Iglesias. En eso tiene razón. De momento, el partido griego se define como “radical”, que en ese idioma nos remite a “innovación”, mientras que la radicalidad de Podemos se manifiesta en su anunciado propósito de hacer borrón y cuenta nueva.

Sumario

Si el pragmatismo de Syriza acaba casando con el de la UE, lo cual es muy probable, a Podemos no le convendría mantener su intención de ponerlo todo patas arriba. Y si por contagio opta por moderarse, a lo mejor acaba pareciéndose al PSOE. Podemos crece no porque suba el número de españoles seducidos por su discurso, sino porque sube el número de españoles con aversión al discurso de los partidos de la centralidad. Cada vez que Rajoy dice que el PP nada tiene que ver con Luis Bárcenas se dispara la cotización electoral de Podemos.

El domingo por la noche ondearon muchas banderas griegas en las celebraciones del partido primo hermano de Podemos. ¿Se imaginan un hipotético triunfo electoral de Podemos festejado por sus seguidores con banderas rojigualdas o escuchando ese himno nacional que a Iglesias le parece cutre y fachoso? Ni de lejos. Tan inimaginable como un hipotético pacto de gobierno entre un Podemos victorioso en las urnas con un partido ultranacionalista a la derecha del PP. Fachas, no, please. Pero a Tsipras no le importa el facherío si los nacionalistas de ANEL refuerzan su posición negociadora frente a los jerarcas del capitalismo internacional, que no han traído más que desgracias a los hombres y mujeres de su país.

Por cierto, véase también cómo donde Pablo Iglesias apela a “la gente”, Tsipras apela a la dignidad herida del pueblo griego. El patriotismo, o simplemente el sentimiento de pertenencia, no es asunto menor en el relato de un dirigente político. El primer acto del nuevo primer ministro, nada más tomar posesión, fue una ofrenda floral en memoria de los 200 partisanos asesinados por los nazis hace setenta años en un barrio de Atenas.

Ello nos remite también a la falta de memoria histórica en el discurso de Podemos. Me parece relevante. Syriza reclama su estirpe izquierdista y en sus postulados se reconoce. En cambio, Pablo Iglesias sostiene que manejar a estas alturas los conceptos clásicos de derecha e izquierda es cosa de  trileros. Tampoco es nuevo el intento de superar el histórico eje derecha-izquierda. Ochenta años antes ya lo dijo también, aunque con distintas palabras, otro treintañero de camisa arremangada que se llamaba José Antonio Primo de Rivera.

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Tanto los populares de Rajoy como los socialistas de Sánchez necesitan encontrar en el Gobierno de Alexis Tsipras la prueba de cargo que frene el avance de Podemos. Más el segundo que el primero, pues la medida del éxito del nuevo partido la da en gran parte el fracaso del PSOE, con muchas dificultades para remontar desde que en mayo de 2010 Zapatero lo dejó herido de muerte al tomar unas decisiones en las que no se reconocieron sus votantes. Y si el líder socialista se juega los votos, el presidente se juega el poder. Ambos ven en el país heleno la ocasión de experimentar en cabeza ajena durante los diez u once meses que faltan hasta las elecciones generales.

Rajoy ya hizo el emplazamiento la otra noche en la tele: "Criticar es fácil, pero gobernar, no". Ahora vamos a ver cómo gobierna Syriza. Espera encontrar en el Gobierno de Tsipras la prueba de cargo que necesita para frenar a Podemos. Sánchez dice amén, por distintas razones. Sostiene que en Grecia no había más opción que Syriza y en España está viva la alternativa socialista, y que de todos modos Syriza no es Podemos ni Tsipras es Iglesias. En eso tiene razón. De momento, el partido griego se define como “radical”, que en ese idioma nos remite a “innovación”, mientras que la radicalidad de Podemos se manifiesta en su anunciado propósito de hacer borrón y cuenta nueva.

Sumario

Si el pragmatismo de Syriza acaba casando con el de la UE, lo cual es muy probable, a Podemos no le convendría mantener su intención de ponerlo todo patas arriba. Y si por contagio opta por moderarse, a lo mejor acaba pareciéndose al PSOE. Podemos crece no porque suba el número de españoles seducidos por su discurso, sino porque sube el número de españoles con aversión al discurso de los partidos de la centralidad. Cada vez que Rajoy dice que el PP nada tiene que ver con Luis Bárcenas se dispara la cotización electoral de Podemos.

El domingo por la noche ondearon muchas banderas griegas en las celebraciones del partido primo hermano de Podemos. ¿Se imaginan un hipotético triunfo electoral de Podemos festejado por sus seguidores con banderas rojigualdas o escuchando ese himno nacional que a Iglesias le parece cutre y fachoso? Ni de lejos. Tan inimaginable como un hipotético pacto de gobierno entre un Podemos victorioso en las urnas con un partido ultranacionalista a la derecha del PP. Fachas, no, please. Pero a Tsipras no le importa el facherío si los nacionalistas de ANEL refuerzan su posición negociadora frente a los jerarcas del capitalismo internacional, que no han traído más que desgracias a los hombres y mujeres de su país.

Por cierto, véase también cómo donde Pablo Iglesias apela a “la gente”, Tsipras apela a la dignidad herida del pueblo griego. El patriotismo, o simplemente el sentimiento de pertenencia, no es asunto menor en el relato de un dirigente político. El primer acto del nuevo primer ministro, nada más tomar posesión, fue una ofrenda floral en memoria de los 200 partisanos asesinados por los nazis hace setenta años en un barrio de Atenas.

Ello nos remite también a la falta de memoria histórica en el discurso de Podemos. Me parece relevante. Syriza reclama su estirpe izquierdista y en sus postulados se reconoce. En cambio, Pablo Iglesias sostiene que manejar a estas alturas los conceptos clásicos de derecha e izquierda es cosa de  trileros. Tampoco es nuevo el intento de superar el histórico eje derecha-izquierda. Ochenta años antes ya lo dijo también, aunque con distintas palabras, otro treintañero de camisa arremangada que se llamaba José Antonio Primo de Rivera.

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<![CDATA[Pedro J. abre 'El Español' a Eduardo Inda, que ‘pasa’ de nuevos proyectos]]>2015-01-28T05:00:00+01:002015-01-28T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2015-01-28/pedro-j-abre-el-espanol-a-eduardo-inda-que-pasa-de-nuevos-proyectos_632172/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidencial-90/¿Le ha dado calabazas Eduardo Inda a Pedro J. Ramírez? ¿Podrían pasar de ser compañeros a rivales en la red? El futuro de ambos experiodistas de El Mundo podría ir de la mano… O no. Oficialmente, tanto el uno como el otro están deseando volver a trabajar juntos a bordo de El Español, que ya ha recaudado 750.000 euros vía crowfunding gracias a la insistente campaña iniciada en Twitter y otras redes por el periodista riojano. Esa es la versión oficial y oficiosa, pero rumores insistentes sitúan igualmente a Inda al frente de otro proyecto editorial en el que él sería el director y que podría llevar por nombre OK Diario, lo que le convertiría en rival directo de su antiguo jefe. 

Inda lo niega machaconamente, al tiempo que insiste en que su único plan es incorporarse a la nueva redacción de Pedro J. De momento, está inmerso en un proyecto personal y baraja un plazo de dos meses antes de oficializar su presunto retorno al lado de su antiguo jefe. Pero es igualmente cierto que todavía no le ha dado un sí. Inda le pidió que le concediera unas semanas, y todavía sigue inmerso en ese periodo de reflexión personal.

Según ha podido saber este diario, ambos se reunieron a principios de mes en un encuentro en el que el exdirector de El Mundo le ratificó que tiene las puertas abiertas para lo que quiera. Pero Inda podría estar mucho más tentado de subirse a un proyecto que él pueda liderar y dirigir y, también, compaginar con su perfil de tertuliano en múltiples programas de televisión. Al estilo de lo que hace Franscisco Marhuenda, director de La Razón, en el tiempo libre que le dejan las tertulias en las que participa. Precisamente ese escollo, el que no pudiera ser el número uno del proyecto, es lo que, según otras fuentes, está haciendo que alargue su respuesta definitiva. 

Sea como fuere, de momento y a la espera de noticias en otra dirección, Pedro J. le sigue aguardando con los brazos abiertos. “Le aprecio y es un grandísimo profesional”, reconoce. La pelota está, pues, en el tejado de Eduardo, que podría tener a varios empresarios detrás dispuestos a ponerle los fondos que necesita para lanzarse en solitario. En dos meses tendremos la respuesta...

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<![CDATA[Las razones que Susana dice, y las que calla]]>2015-01-27T05:00:00+01:002015-01-27T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2015-01-27/las-razones-que-susana-dice-y-las-que-calla_630281/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/La presidenta andaluza, Susana Díaz, explicó ayer las razones del adelanto electoral para el 22 de marzo. Son más artificiales que la leche en polvo. Puro caldo de cerebro. Como culpar a la supuesta inestabilidad creada por sus socios de IU, cinco minutos después de aprobarse los presupuestos y de que los dirigentes de esta formación se mostrasen contrarios a romper el pacto. Ahora se añade una dudosa radicalización de IU apadrinada por Alberto Garzón en su acercamiento a Podemos. Otro recurso verbal en nombre del derecho a decidir de los andaluces.

Vamos con las razones que oculta. La primera es la ventaja en las encuestas. Lógico. Conquistar el poder es la misión en la vida de cualquier dirigente político. La segunda, diferenciarse de un PSOE en horas bajas y, al tiempo, miel sobre hojuelas, contagiarle con su eventual victoria en las urnas andaluzas. Aunque a veces no lo parezca, va en el mismo barco que Pedro Sánchez y ambos quieren mejorar la marca. El “hay otra forma de gobernar” necesita estrenarse con una victoria. Si gana Susana en marzo, la remontada del PSOE empezará a ser verosímil. Si pierde, esas siglas históricas quedarán al borde de la bancarrota en las urnas territoriales de mayo. Una tercera razón es quitarse el sambenito de una presidenta sin urnas que la consagren en el cargo institucional. Nadie podrá decir que su legitimidad de origen se agota en la militancia o en la voluntad del cazatalentos, José Antonio Griñán, su antecesor en la Junta. Tampoco se la podría tachar de mentirosa por prometer sobre la biblia que su prioridad es Andalucía.

Sumario

Todo lo cual pasa por frenar a Podemos en Andalucía. El ascenso del partido de Pablo Iglesias se estaba convirtiendo en un riesgo creciente para la continuidad de los socialistas en el Gobierno de la Junta. Si triunfan en las urnas andaluzas de marzo y en las municipales de mayo, reventarían la discutible verdad fletada por Iglesias y Rajoy, cuando se declaran competidores únicos en la lucha por el poder. Díaz quiere demostrar que en eso no vale, al menos en Andalucía, poderoso bastión territorial del socialismo, una comunidad donde todavía es evidente la preeminencia de PSOE y PP como primeros actores.

A todas las razones expuestas se apunta el secretario general, Pedro Sánchez. No diría yo tanto respecto a otra de las razones inconfesables de Susana Díaz, que goza de amplísima circulación y es generalmente manejada por los analistas, para explicar el anticipo electoral comunicado ayer: estar disponible para disputar a Sánchez en julio la candidatura a la Moncloa. En esas fechas ya será mamá primeriza y habrá pasado dos veces por las urnas institucionales, las autonómicas del 22 de marzo y las municipales del 25 de mayo. Pero se ha quitado de la cabeza lanzarse a esa aventura y en esas primarias. Aún no es su tren.

En los últimos días ha dicho tantas veces que su compromiso es Andalucía (ayer, por última vez, “es aquí donde quiero estar”) que toma cuerpo la tesis de unas elecciones primarias “abiertas y competidas”, como suele decir en la distancia corta Carme Chacón. Ese es el nombre, no el de Susana Díaz, destinado a disputar a Sánchez la candidatura socialista a la Presidencia del Gobierno. Salvo que para entonces se hubiera consolidado la figura de este hasta el punto de ahuyentar a otros aspirantes. En ese caso lo lógico es que Chacón diera un paso atrás.

Pero eso ya es entrar en el terreno de los futuribles, cuando lo único que un servidor de ustedes quería era demostrar que las verdaderas razones de Díaz para convocar las elecciones anticipadas son puramente estratégicas. Responden a un cálculo de interés personal y de partido y por ello no las menciona. Qué le vamos a hacer.

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, explicó ayer las razones del adelanto electoral para el 22 de marzo. Son más artificiales que la leche en polvo. Puro caldo de cerebro. Como culpar a la supuesta inestabilidad creada por sus socios de IU, cinco minutos después de aprobarse los presupuestos y de que los dirigentes de esta formación se mostrasen contrarios a romper el pacto. Ahora se añade una dudosa radicalización de IU apadrinada por Alberto Garzón en su acercamiento a Podemos. Otro recurso verbal en nombre del derecho a decidir de los andaluces.

Vamos con las razones que oculta. La primera es la ventaja en las encuestas. Lógico. Conquistar el poder es la misión en la vida de cualquier dirigente político. La segunda, diferenciarse de un PSOE en horas bajas y, al tiempo, miel sobre hojuelas, contagiarle con su eventual victoria en las urnas andaluzas. Aunque a veces no lo parezca, va en el mismo barco que Pedro Sánchez y ambos quieren mejorar la marca. El “hay otra forma de gobernar” necesita estrenarse con una victoria. Si gana Susana en marzo, la remontada del PSOE empezará a ser verosímil. Si pierde, esas siglas históricas quedarán al borde de la bancarrota en las urnas territoriales de mayo. Una tercera razón es quitarse el sambenito de una presidenta sin urnas que la consagren en el cargo institucional. Nadie podrá decir que su legitimidad de origen se agota en la militancia o en la voluntad del cazatalentos, José Antonio Griñán, su antecesor en la Junta. Tampoco se la podría tachar de mentirosa por prometer sobre la biblia que su prioridad es Andalucía.

Sumario

Todo lo cual pasa por frenar a Podemos en Andalucía. El ascenso del partido de Pablo Iglesias se estaba convirtiendo en un riesgo creciente para la continuidad de los socialistas en el Gobierno de la Junta. Si triunfan en las urnas andaluzas de marzo y en las municipales de mayo, reventarían la discutible verdad fletada por Iglesias y Rajoy, cuando se declaran competidores únicos en la lucha por el poder. Díaz quiere demostrar que en eso no vale, al menos en Andalucía, poderoso bastión territorial del socialismo, una comunidad donde todavía es evidente la preeminencia de PSOE y PP como primeros actores.

A todas las razones expuestas se apunta el secretario general, Pedro Sánchez. No diría yo tanto respecto a otra de las razones inconfesables de Susana Díaz, que goza de amplísima circulación y es generalmente manejada por los analistas, para explicar el anticipo electoral comunicado ayer: estar disponible para disputar a Sánchez en julio la candidatura a la Moncloa. En esas fechas ya será mamá primeriza y habrá pasado dos veces por las urnas institucionales, las autonómicas del 22 de marzo y las municipales del 25 de mayo. Pero se ha quitado de la cabeza lanzarse a esa aventura y en esas primarias. Aún no es su tren.

En los últimos días ha dicho tantas veces que su compromiso es Andalucía (ayer, por última vez, “es aquí donde quiero estar”) que toma cuerpo la tesis de unas elecciones primarias “abiertas y competidas”, como suele decir en la distancia corta Carme Chacón. Ese es el nombre, no el de Susana Díaz, destinado a disputar a Sánchez la candidatura socialista a la Presidencia del Gobierno. Salvo que para entonces se hubiera consolidado la figura de este hasta el punto de ahuyentar a otros aspirantes. En ese caso lo lógico es que Chacón diera un paso atrás.

Pero eso ya es entrar en el terreno de los futuribles, cuando lo único que un servidor de ustedes quería era demostrar que las verdaderas razones de Díaz para convocar las elecciones anticipadas son puramente estratégicas. Responden a un cálculo de interés personal y de partido y por ello no las menciona. Qué le vamos a hacer.

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<![CDATA[Cataluña, ¿pueblo desgraciado?]]>2015-01-21T05:00:00+01:002015-01-21T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2015-01-21/cataluna-pueblo-desgraciado_626075/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/El gran profesor de Historia Económica de Barcelona, Jordi Nadal Oller, discípulo de Vicens Vives y muy preocupado por la demografía, solía citar en clase al economista catalán Josep Vandellós. Vandellós, natural de Figueras, estudió economía en Italia y Gran Bretaña y montó el departamento de estadística de la Generalitat republicana. Tras la guerra civil se exilió a Venezuela (mucho antes de Chávez e incluso de la dictadura de Pérez Jimenez) y murió en Nueva York en 1950.

Lo cito hoy porque en 1935 Vandellós escribió un libro Catalunya, poble decadent (Cataluña, pueblo decadente), en el que sostenía –era muy crítico con Malthus– que el gran problema catalán era la baja tasa de natalidad. Ahora alguien podría escribir otro texto afirmando que la gran cuestión es el cierre de cualquier horizonte político razonable e ilusionante. Incluso lo podría titular Catalunya, poble dissortat (Cataluña, pueblo desgraciado).

La autonomía de la II República acabó con la guerra civil, a la que siguió una larga etapa de vigilancia y prohibición de todo lo catalán durante la dictadura de Franco. Luego volvió la primavera con la restauración de la democracia y el retorno del exilio del presidente Tarradellas y las presidencias de Jordi Pujol, Pasqual Maragall, José Montilla y Artur Mas. Pero tras la retirada de Pujol, la alternativa de izquierda sufrió turbulencias y el retorno de CDC al poder las ha incrementado.  

Hasta el 2010, con la sentencia del Constitucional sobre el Estatut del 2006, la corriente central de las dos fuerzas dominantes en Cataluña (CiU y PSC) creía que un nivel satisfactorio de autogobierno era posible –no sin conflictos y problemas– dentro de una España democrática y plural. Pero desde el 2010 las cosas se han torcido y ahora el futuro es una gran incógnita.

Por una parte, las fuerzas nacionalistas (CiU y ERC) convertidas al independentismo (aunque no en su totalidad) afirman que Cataluña sólo podrá salir adelante si se convierte en un Estado independiente de la Unión Europea. Es cierto que si Cataluña fuera independiente desde hace años o siglos (1640, 1714, 1918, 1945) sería hoy un estado viable. Pero la viabilidad es mucho más complicada hoy en un país al que la independencia divide en dos mitades (y en la mitad independentista muchos son conversos de última hora por la crisis y el fracaso del Estatut), integrado política y económicamente en una España a la que la independencia catalana sacudiría con fuerza, y en una Europa de los Estados (28) que observa con gran desconfianza todo fenómeno de subdivisión.

Sumario

La hoja de ruta que trazan hoy tras el 9-N Artur Mas y Oriol Junqueras (bastante divididos por otra parte) es, como mínimo, aventurada. Y ante ella el conjunto del pueblo catalán, que se rebela contra lo que cree que es un trato injusto de España en la financiación y el Estatut, tampoco es iluso. En todo caso, antes de creer quiere, como Santo Tomás, tocar las llagas de Cristo. Que Bruselas y Berlín dijeran que acogerían a Cataluña como un nuevo miembro de la UE con las menores dilaciones posibles. Y esto es algo que parece todo menos probable.

Pero además, con el objetivo de la independencia –presentada hasta hace poco con el traje más moderado del derecho a decidir– Artur Mas lleva ya más de dos años, desde las elecciones de finales del 2012, gobernando en un clima de agitación, cierta inestabilidad y un horizonte borroso. Tan borroso que parece que mientras una parte de Cataluña aplaude y la otra se refugia en el silencio, las inversiones extranjeras se estancan o retroceden (las últimas cifras que el Idescat –Instituto de Estadísticas de la Generalitat– da por buenas pero que el Govern cuestiona en privado y no quiere discutir en público, hablan de una caída del 45% en los nueve primeros meses del 2014).

Y ahora, como colofón de esta etapa, el horizonte que se ofrece es una larga campaña electoral de ocho meses, hasta el 27 de septiembre, gobernados por dos socios (CiU y ERC) que tienen una mayoría parlamentaria raspada y se entienden poco. Y si tras esta larga campaña el independentismo saliera ganador, a Cataluña le esperaría –según la borrosa hoja de ruta sugerida– un extraño periodo de 18 meses para separarse de España, unas nuevas elecciones y, al parecer, otro referéndum (no se sabe si para aprobar la separación de España o la nueva Constitución catalana).

Es una perspectiva que sólo puede gustar a los que tienen fe independentista. Y la fe –como aprendimos en la escuela– es un don de Dios. Unos lo tienen y otros no. Aunque en los que la tienen, el grado debe ser muy alto porque se manifiestan con tanta fuerza como civilidad (ni el más mínimo incidente en tres años) y son dominantes en los medios de comunicación.

Muchos nacionalistas españoles atribuyen esta situación a la mala voluntad o perversidad de los nacionalistas catalanes. Pero bien harían en recordar el proverbio aquel de que todos ven la paja en el ojo ajeno pero ignoran la viga en el propio. Algo mal se habrá hecho en Madrid para que el primer partido de Cataluña que apoyó a Felipe González (cuando el PP lo quería meter en la cárcel por los GAL), a José María Aznar (cuando la amarga victoria de 1996), y a Rodríguez Zapatero (cuando el presidente que decía que íbamos a superar a Francia se quedó al borde de la bancarrota), se haya hecho ahora independentista. No todo puede ser culpa de la familia Pujol. O de que a Artur Mas le falle alguna neurona. O a que Duran i Lleida no tenga agallas.

Pero el primer activo del independentismo –que es difícil que se salga con la suya y que, si lo hiciera, sería a un coste muy alto– es que, aunque su proyecto no sea solvente, delante tampoco tiene nada que hoy sea demasiado sólido.

El otro gran partido catalán, el PSC, era el que con más ardor levantaba la bandera de que la España plural –la de Adolfo Suárez con Tarradellas y el primer Estatut, la de Felipe González y la de Zapatero– sabría convivir con el autogobierno catalán. Incluso el nacionalista Aznar respetó el Estatut y pactó ceder la policía a la Generalitat, pero luego las cosas se torcieron. El Estatut del 2006, pactado por los grandes partidos catalanes (en un primer tiempo incluso con ERC) y presentado como la actualización del autogobierno naufragó parcialmente en el Constitucional –tras ser aprobado en referéndum– por la oposición del PP, pero bajo Gobiernos socialistas (en España y en Cataluña). El proyecto de una Cataluña autogobernada dentro de España se vino abajo. CDC se escapó hacia el independentismo (canalizando una parte de la protesta) y el PSC se quedó comprometido, atado y ligado a un PSOE en el que algunos dirigentes no ocultaron su satisfacción por el fracaso del Estatut.

Sumario

Y lo peor es que el Estatut no se estrelló ante un Constitucional acreditado, sino ante un tribunal muy erosionado por las recusaciones y muy manipulado políticamente. Y todo ello tras una campaña callejera del PP en la que se pedía algo tan inconstitucional como que el Estatut de Cataluña se votara en toda España. Seguramente las fuerzas catalanistas (y el PSC que presidía la Generalitat) cometieron muchos errores. Pero la realidad es que hoy, cuando se defiende el autogobierno dentro de España, la sentencia del Estatut pesa como una losa.

Pérez Rubalcaba y Pere Navarro (ahora Pedro Sánchez y Miquel Iceta) abogan por una reforma de la Constitución en sentido federal que permita volver a un autogobierno similar al del Estatut (corregido de errores por ambas partes). Y hay voces españolas muy sensatas y no socialistas que abogan por esta posible solución. Pero si la fe independentista de Artur Mas sorprende, la reformista de Iceta está marchita por el fracaso Zapatero-Maragall-Montilla. Y por otra parte la reforma de la Constitución exigiría el acuerdo y el pacto con el PP (la mayoría de dos tercios durante dos legislaturas) que hoy por hoy parece tan difícil como que el Gobierno del PP, en pleno, escale el Everest.

Así la oferta del PSC-PSOE no tiene visos de poderse llevar a la práctica hasta que, como mínimo, el PSOE sea la primera fuerza política española. Y entonces, debería encontrarse con un centro-derecha español a lo Suárez y no a lo Fraga. Posible, sí. Probable, poco.

Está también la irrupción de Podemos, con un lenguaje más rompedor y que promete no sólo una especie de revolución social de programa variable (que va cambiando o moderándose semana a semana) sino que también aboga por el derecho a decidir. Pero la posición de Podemos respecto a Cataluña –aunque ninguno de los dos lo admita– no es muy diferente a la del PSC. Ambos admiten el derecho a decidir pero supeditado al pacto con Madrid para que el referéndum sea legal (Iceta) o a la apertura de un proceso constituyente en toda España (Pablo Iglesias) que se me antoja que tiene tantas o más dificultades que la reforma federal del PSOE.

Aparte de la independencia (ERC y CDC) y varias terceras vías (Duran i Lleida, PSC, Podemos y la ICV del voluntarioso Joan Herrera) hay otras fuerzas políticas con apoyos, Ciutadans y el PPC, que juntos sumaron 746.000 votos (sobre 3,66 millones) y 28 escaños (sobre 135) en las elecciones del 2012. Es una fuerza imposible –tanto política como numéricamente– de ignorar pero minoritaria y además dividida. El líder de Ciutadans, Albert Rivera, es un político sensato pero seguramente con mejor imagen en el resto de España que en Cataluña. Y ahora quiere construir una alternativa inteligente de centro al PP de Rajoy en las elecciones del 2015. Pero en Cataluña, Rivera recoge el voto de protesta de una parte de las clases medias que creen que los nacionalistas (CiU y ERC) y el PSC y el maragallismo han ido demasiado lejos. En Cataluña Rivera es más un fenómeno de protesta que una opción de gobierno.

Queda el PPC. El gran problema del PPC es que su atractivo sobre la sociedad catalana es muy inferior al del PP sobre la sociedad española. Aznar lo sabía y en algún tiempo se habló incluso de un posible pacto entre el PPC y Unió Democrática para formar un nuevo partido que estableciera una relación con el PP similar a la del CSU bávaro con la CDU de Adenauer, Kohl y Merkel. Aquel proyecto nunca pasó del sueño de una cena de verano en Aiguablaba (en casa del suegro de Duran i Lleida) porque el centro-derecha español es más centralista que el alemán.  En esto tiene razón Rajoy el Estado español del siglo XVI es muy anterior a la Alemania unificada por Bismarck en 1970.

Ahora el PPC ha optado por hacer lo de siempre: defender para Cataluña la política que traza la dirección del PP (al contrario que el PSC que quiere con mayor o menor fortuna condicionar la política catalana del PSOE) y eso indudablemente limita su arraigo en Cataluña. El último ejemplo lo vimos hace unos meses cuando Alicia Sánchez-Camacho presentó ante la dirección del PP un tímido pero interesante (abría un camino) sistema de financiación para Cataluña. Los barones del PP le dieron algunos coscorrones con malos modos y Rajoy la “sugirió” cerrar la boca a cambio de que Montoro la recibiera al día siguiente y le diera unas palmaditas.

La presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho. (EFE)

Quizás es lo único que se puede hacer en el PP actual pero precisamente por eso el PP actual no sube en Cataluña. La última encuesta, la del lunes de La Razón, dice que pierde cuatro diputados sobre los 19 que obtuvo en el 2012 (no un mal resultado pero sólo la cuarta fuerza parlamentaria).

Y así está Cataluña. Con un gobierno independentista lanzado a la agitación permanente para conseguir sus objetivos y con un horizonte de elecciones que no ayudan a la estabilidad necesaria para superar la crisis. Una posible alternativa de centro catalanista pero no independentista (Duran i Lleida) que no se decide a tirarse a la piscina. Quizás porque le faltan agallas o porque, como decía el anuncio de Lucky Strike, busca “el momento oportuno”. Una oposición de izquierdas de diferente graduación catalanista (ICV, PSC y Podemos) que vienen a proponer –sin unidad y con codazos entre ellos– una reforma de la Constitución en sentido federal que sólo podría imponerse si PSOE y Podemos tuvieran juntos las dos terceras partes del parlamento español y se entendieran (escenario casi imposible). A no ser que Rajoy y el PP se conviertan al federalismo (escenario no imposible pero altamente improbable).

Finalmente una fuerza que pide moderación en el catalanismo (Ciutadans) y otra que defiende el modelo catalán de Rajoy, que no cambie nada que no guste al PP. Desde estas posiciones –que no se pueden ignorar porque las votan más de 700.000 catalanes-  tampoco se puede articular una política alternativa.

La resultante de este panorama –salvo que se tenga fe independentista– lleva al voluntarismo de los políticos de la tercera vía, al escepticismo o el malestar de buena parte de la población, o la obediencia a Madrid. No es un buen horizonte para Cataluña. Ni para España porque si Cataluña –el 18,5% del PIB y el 26% de la exportación– está ensimismada en sí misma, o de malhumor, o dando patadas en la política española…  

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El gran profesor de Historia Económica de Barcelona, Jordi Nadal Oller, discípulo de Vicens Vives y muy preocupado por la demografía, solía citar en clase al economista catalán Josep Vandellós. Vandellós, natural de Figueras, estudió economía en Italia y Gran Bretaña y montó el departamento de estadística de la Generalitat republicana. Tras la guerra civil se exilió a Venezuela (mucho antes de Chávez e incluso de la dictadura de Pérez Jimenez) y murió en Nueva York en 1950.

Lo cito hoy porque en 1935 Vandellós escribió un libro Catalunya, poble decadent (Cataluña, pueblo decadente), en el que sostenía –era muy crítico con Malthus– que el gran problema catalán era la baja tasa de natalidad. Ahora alguien podría escribir otro texto afirmando que la gran cuestión es el cierre de cualquier horizonte político razonable e ilusionante. Incluso lo podría titular Catalunya, poble dissortat (Cataluña, pueblo desgraciado).

La autonomía de la II República acabó con la guerra civil, a la que siguió una larga etapa de vigilancia y prohibición de todo lo catalán durante la dictadura de Franco. Luego volvió la primavera con la restauración de la democracia y el retorno del exilio del presidente Tarradellas y las presidencias de Jordi Pujol, Pasqual Maragall, José Montilla y Artur Mas. Pero tras la retirada de Pujol, la alternativa de izquierda sufrió turbulencias y el retorno de CDC al poder las ha incrementado.  

Hasta el 2010, con la sentencia del Constitucional sobre el Estatut del 2006, la corriente central de las dos fuerzas dominantes en Cataluña (CiU y PSC) creía que un nivel satisfactorio de autogobierno era posible –no sin conflictos y problemas– dentro de una España democrática y plural. Pero desde el 2010 las cosas se han torcido y ahora el futuro es una gran incógnita.

Por una parte, las fuerzas nacionalistas (CiU y ERC) convertidas al independentismo (aunque no en su totalidad) afirman que Cataluña sólo podrá salir adelante si se convierte en un Estado independiente de la Unión Europea. Es cierto que si Cataluña fuera independiente desde hace años o siglos (1640, 1714, 1918, 1945) sería hoy un estado viable. Pero la viabilidad es mucho más complicada hoy en un país al que la independencia divide en dos mitades (y en la mitad independentista muchos son conversos de última hora por la crisis y el fracaso del Estatut), integrado política y económicamente en una España a la que la independencia catalana sacudiría con fuerza, y en una Europa de los Estados (28) que observa con gran desconfianza todo fenómeno de subdivisión.

Sumario

La hoja de ruta que trazan hoy tras el 9-N Artur Mas y Oriol Junqueras (bastante divididos por otra parte) es, como mínimo, aventurada. Y ante ella el conjunto del pueblo catalán, que se rebela contra lo que cree que es un trato injusto de España en la financiación y el Estatut, tampoco es iluso. En todo caso, antes de creer quiere, como Santo Tomás, tocar las llagas de Cristo. Que Bruselas y Berlín dijeran que acogerían a Cataluña como un nuevo miembro de la UE con las menores dilaciones posibles. Y esto es algo que parece todo menos probable.

Pero además, con el objetivo de la independencia –presentada hasta hace poco con el traje más moderado del derecho a decidir– Artur Mas lleva ya más de dos años, desde las elecciones de finales del 2012, gobernando en un clima de agitación, cierta inestabilidad y un horizonte borroso. Tan borroso que parece que mientras una parte de Cataluña aplaude y la otra se refugia en el silencio, las inversiones extranjeras se estancan o retroceden (las últimas cifras que el Idescat –Instituto de Estadísticas de la Generalitat– da por buenas pero que el Govern cuestiona en privado y no quiere discutir en público, hablan de una caída del 45% en los nueve primeros meses del 2014).

Y ahora, como colofón de esta etapa, el horizonte que se ofrece es una larga campaña electoral de ocho meses, hasta el 27 de septiembre, gobernados por dos socios (CiU y ERC) que tienen una mayoría parlamentaria raspada y se entienden poco. Y si tras esta larga campaña el independentismo saliera ganador, a Cataluña le esperaría –según la borrosa hoja de ruta sugerida– un extraño periodo de 18 meses para separarse de España, unas nuevas elecciones y, al parecer, otro referéndum (no se sabe si para aprobar la separación de España o la nueva Constitución catalana).

Es una perspectiva que sólo puede gustar a los que tienen fe independentista. Y la fe –como aprendimos en la escuela– es un don de Dios. Unos lo tienen y otros no. Aunque en los que la tienen, el grado debe ser muy alto porque se manifiestan con tanta fuerza como civilidad (ni el más mínimo incidente en tres años) y son dominantes en los medios de comunicación.

Muchos nacionalistas españoles atribuyen esta situación a la mala voluntad o perversidad de los nacionalistas catalanes. Pero bien harían en recordar el proverbio aquel de que todos ven la paja en el ojo ajeno pero ignoran la viga en el propio. Algo mal se habrá hecho en Madrid para que el primer partido de Cataluña que apoyó a Felipe González (cuando el PP lo quería meter en la cárcel por los GAL), a José María Aznar (cuando la amarga victoria de 1996), y a Rodríguez Zapatero (cuando el presidente que decía que íbamos a superar a Francia se quedó al borde de la bancarrota), se haya hecho ahora independentista. No todo puede ser culpa de la familia Pujol. O de que a Artur Mas le falle alguna neurona. O a que Duran i Lleida no tenga agallas.

Pero el primer activo del independentismo –que es difícil que se salga con la suya y que, si lo hiciera, sería a un coste muy alto– es que, aunque su proyecto no sea solvente, delante tampoco tiene nada que hoy sea demasiado sólido.

El otro gran partido catalán, el PSC, era el que con más ardor levantaba la bandera de que la España plural –la de Adolfo Suárez con Tarradellas y el primer Estatut, la de Felipe González y la de Zapatero– sabría convivir con el autogobierno catalán. Incluso el nacionalista Aznar respetó el Estatut y pactó ceder la policía a la Generalitat, pero luego las cosas se torcieron. El Estatut del 2006, pactado por los grandes partidos catalanes (en un primer tiempo incluso con ERC) y presentado como la actualización del autogobierno naufragó parcialmente en el Constitucional –tras ser aprobado en referéndum– por la oposición del PP, pero bajo Gobiernos socialistas (en España y en Cataluña). El proyecto de una Cataluña autogobernada dentro de España se vino abajo. CDC se escapó hacia el independentismo (canalizando una parte de la protesta) y el PSC se quedó comprometido, atado y ligado a un PSOE en el que algunos dirigentes no ocultaron su satisfacción por el fracaso del Estatut.

Sumario

Y lo peor es que el Estatut no se estrelló ante un Constitucional acreditado, sino ante un tribunal muy erosionado por las recusaciones y muy manipulado políticamente. Y todo ello tras una campaña callejera del PP en la que se pedía algo tan inconstitucional como que el Estatut de Cataluña se votara en toda España. Seguramente las fuerzas catalanistas (y el PSC que presidía la Generalitat) cometieron muchos errores. Pero la realidad es que hoy, cuando se defiende el autogobierno dentro de España, la sentencia del Estatut pesa como una losa.

Pérez Rubalcaba y Pere Navarro (ahora Pedro Sánchez y Miquel Iceta) abogan por una reforma de la Constitución en sentido federal que permita volver a un autogobierno similar al del Estatut (corregido de errores por ambas partes). Y hay voces españolas muy sensatas y no socialistas que abogan por esta posible solución. Pero si la fe independentista de Artur Mas sorprende, la reformista de Iceta está marchita por el fracaso Zapatero-Maragall-Montilla. Y por otra parte la reforma de la Constitución exigiría el acuerdo y el pacto con el PP (la mayoría de dos tercios durante dos legislaturas) que hoy por hoy parece tan difícil como que el Gobierno del PP, en pleno, escale el Everest.

Así la oferta del PSC-PSOE no tiene visos de poderse llevar a la práctica hasta que, como mínimo, el PSOE sea la primera fuerza política española. Y entonces, debería encontrarse con un centro-derecha español a lo Suárez y no a lo Fraga. Posible, sí. Probable, poco.

Está también la irrupción de Podemos, con un lenguaje más rompedor y que promete no sólo una especie de revolución social de programa variable (que va cambiando o moderándose semana a semana) sino que también aboga por el derecho a decidir. Pero la posición de Podemos respecto a Cataluña –aunque ninguno de los dos lo admita– no es muy diferente a la del PSC. Ambos admiten el derecho a decidir pero supeditado al pacto con Madrid para que el referéndum sea legal (Iceta) o a la apertura de un proceso constituyente en toda España (Pablo Iglesias) que se me antoja que tiene tantas o más dificultades que la reforma federal del PSOE.

Aparte de la independencia (ERC y CDC) y varias terceras vías (Duran i Lleida, PSC, Podemos y la ICV del voluntarioso Joan Herrera) hay otras fuerzas políticas con apoyos, Ciutadans y el PPC, que juntos sumaron 746.000 votos (sobre 3,66 millones) y 28 escaños (sobre 135) en las elecciones del 2012. Es una fuerza imposible –tanto política como numéricamente– de ignorar pero minoritaria y además dividida. El líder de Ciutadans, Albert Rivera, es un político sensato pero seguramente con mejor imagen en el resto de España que en Cataluña. Y ahora quiere construir una alternativa inteligente de centro al PP de Rajoy en las elecciones del 2015. Pero en Cataluña, Rivera recoge el voto de protesta de una parte de las clases medias que creen que los nacionalistas (CiU y ERC) y el PSC y el maragallismo han ido demasiado lejos. En Cataluña Rivera es más un fenómeno de protesta que una opción de gobierno.

Queda el PPC. El gran problema del PPC es que su atractivo sobre la sociedad catalana es muy inferior al del PP sobre la sociedad española. Aznar lo sabía y en algún tiempo se habló incluso de un posible pacto entre el PPC y Unió Democrática para formar un nuevo partido que estableciera una relación con el PP similar a la del CSU bávaro con la CDU de Adenauer, Kohl y Merkel. Aquel proyecto nunca pasó del sueño de una cena de verano en Aiguablaba (en casa del suegro de Duran i Lleida) porque el centro-derecha español es más centralista que el alemán.  En esto tiene razón Rajoy el Estado español del siglo XVI es muy anterior a la Alemania unificada por Bismarck en 1970.

Ahora el PPC ha optado por hacer lo de siempre: defender para Cataluña la política que traza la dirección del PP (al contrario que el PSC que quiere con mayor o menor fortuna condicionar la política catalana del PSOE) y eso indudablemente limita su arraigo en Cataluña. El último ejemplo lo vimos hace unos meses cuando Alicia Sánchez-Camacho presentó ante la dirección del PP un tímido pero interesante (abría un camino) sistema de financiación para Cataluña. Los barones del PP le dieron algunos coscorrones con malos modos y Rajoy la “sugirió” cerrar la boca a cambio de que Montoro la recibiera al día siguiente y le diera unas palmaditas.

La presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho. (EFE)

Quizás es lo único que se puede hacer en el PP actual pero precisamente por eso el PP actual no sube en Cataluña. La última encuesta, la del lunes de La Razón, dice que pierde cuatro diputados sobre los 19 que obtuvo en el 2012 (no un mal resultado pero sólo la cuarta fuerza parlamentaria).

Y así está Cataluña. Con un gobierno independentista lanzado a la agitación permanente para conseguir sus objetivos y con un horizonte de elecciones que no ayudan a la estabilidad necesaria para superar la crisis. Una posible alternativa de centro catalanista pero no independentista (Duran i Lleida) que no se decide a tirarse a la piscina. Quizás porque le faltan agallas o porque, como decía el anuncio de Lucky Strike, busca “el momento oportuno”. Una oposición de izquierdas de diferente graduación catalanista (ICV, PSC y Podemos) que vienen a proponer –sin unidad y con codazos entre ellos– una reforma de la Constitución en sentido federal que sólo podría imponerse si PSOE y Podemos tuvieran juntos las dos terceras partes del parlamento español y se entendieran (escenario casi imposible). A no ser que Rajoy y el PP se conviertan al federalismo (escenario no imposible pero altamente improbable).

Finalmente una fuerza que pide moderación en el catalanismo (Ciutadans) y otra que defiende el modelo catalán de Rajoy, que no cambie nada que no guste al PP. Desde estas posiciones –que no se pueden ignorar porque las votan más de 700.000 catalanes-  tampoco se puede articular una política alternativa.

La resultante de este panorama –salvo que se tenga fe independentista– lleva al voluntarismo de los políticos de la tercera vía, al escepticismo o el malestar de buena parte de la población, o la obediencia a Madrid. No es un buen horizonte para Cataluña. Ni para España porque si Cataluña –el 18,5% del PIB y el 26% de la exportación– está ensimismada en sí misma, o de malhumor, o dando patadas en la política española…  

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<![CDATA[Mas, medio muerto pero medio vivo]]>2015-01-15T05:00:00+01:002015-01-15T05:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2015-01-15/mas-medio-muerto-pero-medio-vivo_622128/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/El acuerdo alcanzado en el último momento entre Artur Mas y Oriol Junqueras para convocar elecciones anticipadas catalanas el próximo 27 de septiembre tiene una doble lectura. El independentismo y Artur Mas renuncian a su sueño –elecciones anticipadas catalanas inmediatas que consagren una victoria del soberanismo– pero no tiran la toalla. Siguen vivos y están dispuestos a una larga campaña electoral de nueve meses que será la madre de todas las batallas. Hay muchas y razonables dudas de que puedan ganarla, pero todavía hay más de que las fuerzas políticas españolas –y las catalanas no independentistas– puedan y sepan trazar un horizonte político alternativo y suficientemente atractivo.

Artur Mas y los independentistas salen de la batalla del 9-N divididos y medio muertos, pero con la suficiente inteligencia para evitar la ruptura y dar a la esperanza soberanista nueve meses más de vida. Son un junco que se inclina pero que no se rompe.

Mas está medio muerto. Primero porque no ha logrado unificar bajo su mando al catalanismo independentista y ha tenido que transigir con un adelanto electoral en diferido y con listas separadas. Ayer ya no habló ni por un minuto de elecciones plebiscitarias. La derrota de Mas es doble. No puede convocar elecciones anticipadas inmediatas –como era su intención– porque no ha sabido ni podido liderar a todo el independentismo y porque las encuestas dicen que unas elecciones en marzo darían un resultado muy ajustado.

El independentismo dividido –ERC no aceptaba la especie de decreto de unificación de Mas– podía ganar por los pelos las elecciones, pero también las podía perder. Y con una victoria pírrica –no digamos con una derrota– Mas y el independentismo habrían naufragado… definitivamente o por una larga temporada. Había que aceptar pues una pausa armada –especialmente dolorosa para los sueños de las organizaciones independentistas transversales y ERC– para volver a acumular fuerzas e intentar el asalto definitivo a las murallas del Estado español dentro de nueve meses.

Sumario

Una campaña electoral de nueve meses es una batalla larga y dura que se presta al desgaste y a la división.  En especial porque hay el compromiso de presentar en septiembre del 2015 una hoja de ruta común de UCD (Duran), CDC (Mas) y ERC (Junqueras), bendecida además por las organizaciones independentistas, que será todo menos fácil. Si la hoja de ruta es hard será difícil mantener a Duran en el frente soberanista, y si es demasiado light (para contener a los moderados) es muy posible que ERC cabalgue por cuenta propia y denuncie la traición de CiU. Y Mas tendrá un difícil arbitraje presionado por el realismo (Duran) y el radicalismo (Junqueras y la ANC, que hasta el momento ha sido un aliado circunstancial de CDC, pero que es tan maximalista como ERC)

Pero lo principal es no morir. Y Mas sigue medio vivo y tampoco está agonizante. Primero, porque podrá gobernar con relativa comodidad (presupuestos aprobados) los próximos meses y porque no se rompe el pacto de legislatura con ERC. Y ello permite mantener vivo, aunque zarandeado, el sueño independentista que salió a la luz tras el 11 de septiembre del 2012.

Y en los nueve meses que quedan, este sueño pude agrietarse definitivamente (las discrepancias con Duran, una campaña de las municipales que enfrentará a CiU y a ERC, y el difícil pacto de una hoja de ruta concreta hacia la independencia) pero también puede revitalizarse por la fecha escogida para el inicio de la campaña (el 11 de septiembre del 2015) y sobre todo por la gran dificultad de que en un año electoral el Gobierno conservador de España, el que desde la oposición se cargó el Estatut y da muestras de poca inteligencia y de todavía menos capacidad imaginativa, pueda ofrecer una alternativa política capaz de ser considerada aceptable en Cataluña. Y además las fuerzas reacias al independentismo están lastradas por su inevitable fragmentación política y programática, incluso superior a la del frente independentista, ya que van desde ICV hasta el PPC pasando por Ciutadans, Podemos y el PSC.

Y Mas, pese a todos sus graves errores, tiene la imagen más ‘presidencial’. En síntesis, Mas está lejos de haber ganado la batalla, pero tampoco la ha perdido. Y está todavía medio vivo –y en el Palau de la Generalitat con TV3 y los Mas media a sus órdenes– pese a que muchos proclamaron su fallecimiento definitivo en noviembre de 2012. Y sus contrincantes no están mejor que él.

Es difícil saber quién ganará, y lo más probable es que tras las elecciones del otoño del 2015 siga sin haber un ganador claro y Cataluña (y España) continúen con la asignatura pendiente. Aunque más agravada, porque se habrá demostrado que nadie tiene la suficiente fuerza para vencer. Lo único seguro es que Cataluña (y España) tienen garantizados nueve meses más de inestabilidad. ¿No hubiera sido mejor un mal pacto de esos que repelen a los dogmáticos pero hacen camino al andar? ]]>
<![CDATA[Sobrevivir a un 'gestor estrella']]>2014-10-24T05:00:00+02:002014-10-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-10-24/sobrevivir-a-un-gestor-estrella_405004/http://www.elconfidencial.com/autores/pablo-zamorano-287/Salidas de 'gestores estrella', como la de Bill Gross de la firma americana Pimco o de la Francisco García Paramés en Bestinver, con la posterior retirada de un volumen importante de fondos por parte de los inversores, han puesto de nuevo de actualidad el debate: ¿hasta qué punto debo fiar toda la imagen de mi empresa o firma a la de mi gestor estrella?

La pasada semana, Laurence Fink, primer ejecutivo de BlackRock, una de las mayores gestoras del mundo y 'rival' de Pimco, aprovechaba una conferencia telefónica de presentación de resultados trimestrales con analistas e inversores para resaltar las diferencias de su gestora con la competencia. Así, como publicaba The Wall Street Journal, Fink manifestó que los inversores estaban apostando por BlackRock frente a otras gestoras (en clara alusión a Pimco) por su modelo de negocio basado en el enfoque de inversión del equipo, amplia gama de servicios y su estabilidad. BlackRock recibió durante los primeros nueve meses del año entradas netas de 48.000 millones de dólares, mientras que Pimco vio como sólo tres días después de la salida de Gross se produjeron retiradas por valor de 23.500 millones de dólares.

En España, la marcha de Paramés ha supuesto para Bestinver la retirada de más de 700 millones de euros. El cambio de firma de otros gestores estrella como Iván Martín de Santander AM o la de Firmino Morgado, de Fidelity, produjo también merma en ambos casos. Por supuesto que en la retirada de estos fondos hay probablemente también otros motivos (como la propia situación de los mercados), pero desde luego no es casual que también se hayan producido justo después de tan sonadas despedidas. El dinero, ya saben, huye siempre de la incertidumbre.

¿Quieren decir estos casos que la comunicación no debería estar centrada en los gestores estrella para evitar males mayores en caso de su ausencia? ¿Qué el modelo de BlackRock es mejor que el de la Pimco de Bill Gross? 

Sumario

La revista americana Newsweek analizaba hace una década los efectos de un excesivo protagonismo y poder de los consejeros delegados y como ello había producido escándalos en la gestión de empresas, como WorldCom, Enron o muchas de las compañías nacidas en la 'burbuja puntocom'. Para evitarlo, listaba una serie de consejos a directivos para “construir al mejor CEO” entre los que destacaría uno: “You are not the boss, the board is” (Tú no eres el jefe, el consejo lo es”).

Posicionar a tu gestor estrella o primer ejecutivo, poniendo en valor sus destrezas y resultados, no sólo es apropiado, sino necesario. Pero hacerlo con una sobreexposición en un momento donde quizá éste también haya ganado una cuota excesiva de poder dentro de la firma puede derivar en situaciones como las de Pimco o Bestinver, donde se olvida, al menos públicamente, el concepto compañía (accionistas, equipo, performance, etc) o “quién es el jefe” y todo se individualiza (Bill Gross, Francisco García Paramés, Steve Jobs, Richard Brandson…).

Por ello, es importante tener claros los objetivos y propósito o misión de la compañía para construir sobre ello un perfil público, donde el gestor/es sean un elemento más que sume valor al todo y no el todo sobre el que descanse la imagen y reputación de la compañía.

De hecho, según la última edición del European Communication Monitor, realizado entre profesionales de la comunicación de 42 países, los dos principales ejes de actuación sobre los que se trabajará en comunicación en Europa hasta 2017 son, por este orden, alinear la estrategia de negocio con la de comunicación (44,9%) y crear y reforzar la confianza de la entidad con sus stakeholders (38,7%). El posicionamiento del CEO o primer ejecutivo será un área de desarrollo que se realizará para impulsar y reforzar las dos primeras, no de manera aislada. Es decir, primará la compañía y su propósito corporativo frente al resto, que siempre estará al servicio de esta misión.

Las firmas y empresas que perduran en el tiempo, no nos olvidemos, son las que logran transcender de personalismos (incluso de sus fundadores) para mostrar un saber hacer y unos resultados que no pueden dejar de ser fruto de un trabajo equipo. Pimco debe “sobrevivir” a Bill Gross, como Bestinver a Francisco García Paramés en las gestoras, igual que por circunstancias bien distintas Santander o El Corte Inglés deberían ayudarnos a “olvidar” pronto (entiéndase bien) a Emilio Botín o Isidoro Álvarez. Y para lograrlo, no sólo hay que tomar decisiones de negocio, sino también de comunicación.

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Salidas de 'gestores estrella', como la de Bill Gross de la firma americana Pimco o de la Francisco García Paramés en Bestinver, con la posterior retirada de un volumen importante de fondos por parte de los inversores, han puesto de nuevo de actualidad el debate: ¿hasta qué punto debo fiar toda la imagen de mi empresa o firma a la de mi gestor estrella?

La pasada semana, Laurence Fink, primer ejecutivo de BlackRock, una de las mayores gestoras del mundo y 'rival' de Pimco, aprovechaba una conferencia telefónica de presentación de resultados trimestrales con analistas e inversores para resaltar las diferencias de su gestora con la competencia. Así, como publicaba The Wall Street Journal, Fink manifestó que los inversores estaban apostando por BlackRock frente a otras gestoras (en clara alusión a Pimco) por su modelo de negocio basado en el enfoque de inversión del equipo, amplia gama de servicios y su estabilidad. BlackRock recibió durante los primeros nueve meses del año entradas netas de 48.000 millones de dólares, mientras que Pimco vio como sólo tres días después de la salida de Gross se produjeron retiradas por valor de 23.500 millones de dólares.

En España, la marcha de Paramés ha supuesto para Bestinver la retirada de más de 700 millones de euros. El cambio de firma de otros gestores estrella como Iván Martín de Santander AM o la de Firmino Morgado, de Fidelity, produjo también merma en ambos casos. Por supuesto que en la retirada de estos fondos hay probablemente también otros motivos (como la propia situación de los mercados), pero desde luego no es casual que también se hayan producido justo después de tan sonadas despedidas. El dinero, ya saben, huye siempre de la incertidumbre.

¿Quieren decir estos casos que la comunicación no debería estar centrada en los gestores estrella para evitar males mayores en caso de su ausencia? ¿Qué el modelo de BlackRock es mejor que el de la Pimco de Bill Gross? 

Sumario

La revista americana Newsweek analizaba hace una década los efectos de un excesivo protagonismo y poder de los consejeros delegados y como ello había producido escándalos en la gestión de empresas, como WorldCom, Enron o muchas de las compañías nacidas en la 'burbuja puntocom'. Para evitarlo, listaba una serie de consejos a directivos para “construir al mejor CEO” entre los que destacaría uno: “You are not the boss, the board is” (Tú no eres el jefe, el consejo lo es”).

Posicionar a tu gestor estrella o primer ejecutivo, poniendo en valor sus destrezas y resultados, no sólo es apropiado, sino necesario. Pero hacerlo con una sobreexposición en un momento donde quizá éste también haya ganado una cuota excesiva de poder dentro de la firma puede derivar en situaciones como las de Pimco o Bestinver, donde se olvida, al menos públicamente, el concepto compañía (accionistas, equipo, performance, etc) o “quién es el jefe” y todo se individualiza (Bill Gross, Francisco García Paramés, Steve Jobs, Richard Brandson…).

Por ello, es importante tener claros los objetivos y propósito o misión de la compañía para construir sobre ello un perfil público, donde el gestor/es sean un elemento más que sume valor al todo y no el todo sobre el que descanse la imagen y reputación de la compañía.

De hecho, según la última edición del European Communication Monitor, realizado entre profesionales de la comunicación de 42 países, los dos principales ejes de actuación sobre los que se trabajará en comunicación en Europa hasta 2017 son, por este orden, alinear la estrategia de negocio con la de comunicación (44,9%) y crear y reforzar la confianza de la entidad con sus stakeholders (38,7%). El posicionamiento del CEO o primer ejecutivo será un área de desarrollo que se realizará para impulsar y reforzar las dos primeras, no de manera aislada. Es decir, primará la compañía y su propósito corporativo frente al resto, que siempre estará al servicio de esta misión.

Las firmas y empresas que perduran en el tiempo, no nos olvidemos, son las que logran transcender de personalismos (incluso de sus fundadores) para mostrar un saber hacer y unos resultados que no pueden dejar de ser fruto de un trabajo equipo. Pimco debe “sobrevivir” a Bill Gross, como Bestinver a Francisco García Paramés en las gestoras, igual que por circunstancias bien distintas Santander o El Corte Inglés deberían ayudarnos a “olvidar” pronto (entiéndase bien) a Emilio Botín o Isidoro Álvarez. Y para lograrlo, no sólo hay que tomar decisiones de negocio, sino también de comunicación.

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<![CDATA[El 'lobby' transparente, bueno para la democracia]]>2014-04-02T05:00:00+02:002014-04-02T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-04-02/el-lobby-transparente-bueno-para-la-democracia_110534/http://www.elconfidencial.com/autores/santiago-esteban-326/¿Qué es el lobby? Muchos ciudadanos no lo tienen muy claro. La mayoría no sabe bien qué es, por qué existe y para qué sirve. A menudo, la percepción de esta actividad no es muy positiva en España. Se suele asociar con prácticas ilícitas como tráfico de influencias, donaciones anónimas y otras. Las numerosas películas de Hollywood sobre este tema no han ayudado mucho a mejorar su imagen. Denominar ‘grupos de presión’ o ‘de influencia’ a los que trabajan en esta actividad, tampoco.

Pero el lobby no es eso. Si nos atenemos a su significado, el término es un anglicismo cuya traducción más cercana sería “vestíbulo”. Es decir, un lugar donde se reúne la gente para dialogar. ‘Dialogar’ –que no influir es la palabra clave para entender esta práctica. Hay que remontarse al siglo XVIII para ver su nacimiento, cuando los miembros del Parlamento Británico iniciaron así esta forma de hacer política.

APRI, la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales define el lobby como “el traslado de intereses privados a las instituciones públicas que son las que, finalmente, legislan sobre todos los sectores de la sociedad. En otras palabras, es el acercamiento de la sociedad civil, de las empresas y de los distintos colectivos sociales a las leyes y reglas que se aprueban en un sistema democrático”.

SumarioEl lobby bien entendido y el que debe imperar es una actividad que promueve el diálogo entre el poder y los diferentes grupos de la sociedad. Es beneficioso que las autoridades nacionales, europeas y autonómicas escuchen y dialoguen con los afectados por la actividad legislativa. Los Gobiernos toman decisiones que afectan al futuro de los intereses privados en distintos temas y el diálogo transparente de ambas partes puede ayudar a prevenir efectos contra los intereses generales. Defenderlos es la labor primera de los Gobiernos y debe ser su prioridad. El diálogo entre lo público y lo privado es esencial y ayuda a construir un cuerpo legislativo equilibrado.

Los políticos son conscientes de la importancia de esta actividad, aunque todavía hay un amplio recorrido para la mejora. En una encuesta realizada hace poco por Burson-Marsteller entre autoridades de todos los países de la UE, los resultados muestran que para un 48% de los parlamentarios españoles, el lobby es útil para compartir experiencias y resulta constructivo en el proceso de toma de decisiones (45%). También es verdad que los mismos valoran muy bajo la profesionalidad del lobbista como una ayuda eficaz: sólo un 10% en España, frente al 50% de los encuestados en el resto de los países europeos.

Este dato puede ser una de las razones por las que esta práctica no tiene una percepción positiva en España. Hay otras tres causas principales, a mi juicio: la primera es que casi nadie ha sabido comunicar adecuadamente los beneficios del lobby a los ciudadanos. La segunda es la falta de transparencia que ha imperado en este ejercicio hasta la fecha. Se ha pecado de opacidad y secretismo, aumentando la desconfianza hacia las instituciones y autoridades políticas. La tercera es la creencia de que los lobbistas se rigen únicamente por intereses individuales, sin preocuparse del interés común. Es cierto que puede ser así en algunos casos, pero son mínimos.

SumarioQuizá una solución para mejorar la percepción sobre el lobby en nuestro país sería imitar aspectos del modelo anglosajón. En Estados Unidos los profesionales de este sector cuentan con oficinas en el Congreso y llevan un registro público de todos sus encuentros y los temas tratados en ellos, así como su forma de financiación, miembros e intereses. Más cerca, en Bruselas, también se hace así. Nos llevan años en este terreno. Salvo casos puntuales, tanto las autoridades como las instituciones han entendido e interiorizado que la transparencia es la clave. De ahí la normalización de esta actividad entre la gente.

Un paso adelante en nuestro país podría ser la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, que se encuentra en fase de desarrollo tras ser aprobada por el Consejo de Ministros en julio de 2012. El Gobierno tiene previsto regular aspectos del lobby en esta nueva normativa. Veremos hasta dónde llega.

Si trabajamos en el diálogo y la transparencia, el lobby se convertirá no sólo en una práctica positiva para la democracia y el progreso, sino necesaria. No es casualidad que ninguna dictadura permita esta actividad. Allí no hay diálogo entre los ciudadanos y el poder, ni influencia de la Sociedad Civil en la toma de decisiones políticas. Aquí, al menos, las peticiones de los ciudadanos pueden ser escuchadas y tenidas en cuenta a través de esta vía también.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa de Burson-Marsteller

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<![CDATA[El ‘sentimiento Crimea’ en la empresa]]>2014-03-19T06:00:00+01:002014-03-19T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-19/el-sentimiento-crimea-en-la-empresa_103867/http://www.elconfidencial.com/autores/ignacio-ruperez-larrea-315/Sigo con atención los acontecimientos en Crimea, no solo por la gravedad del tono que están tomando ni por sus consecuencias geopolíticas o económicas. Hay un elemento que me llama especialmente la atención, sobre todo tras el referéndum del domingo. Cuando veo los resultados de la consulta, pienso en cómo debe ser vivir en un lugar con el que no te sientes identificado, al que no crees pertenecer. El eterno problema de la identidad.

Llevándolo a nuestro terreno (la comunicación financiera y corporativa), y salvando las distancias, la identidad corporativa está compuesta por unos valores, una marca, una historia común y una cultura, de modo similar a lo que ocurre con la identidad de un país. En el caso de las empresas, la identidad no siempre está clara y en muchos casos se ha quedado en teoría no del todo asimilada por los empleados.

SumarioSin embargo, y ligándolo con otro de los temas de la semana −la operación de Vodafone y ONO−, existe un caso claro en el que ‘afloran’ las identidades corporativas de manera muy clara: cuando dos compañías se fusionan. Es en ese momento, por comparación, cuando de forma más evidente se manifiesta la identidad de las empresas, entre los directivos que firman el acuerdo de fusión pero también entre los empleados. Como dice el refrán “nadie sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde” y de este modo se da la paradoja de que empleados que hasta ese momento podrían haber criticado a su empresa en el descanso del café, ahora defiendan su identidad corporativa frente a la nueva compañía que se integra. En el caso de la empresa absorbida, es en ese momento cuando puede producirse el sentimiento Crimea: la sensación de estar en una empresa a la que no crees pertenecer.

Por eso, las fusiones y adquisiciones son procesos que requieren de un gran esfuerzo de comunicación externa e interna. Los cambios siempre asustan y es clave acallar rumores, gestionar expectativas e intentar que la integración sea lo menos traumática posible. No solo para evitar conflictos, sino porque una buena gestión del cambio puede tener efectos en la productividad. Según un estudio realizado por la consultora americana Gallup entre 350.000 trabajadores, un empleado comprometido y alineado con la compañía en la que trabaja puede ser hasta un 43% más productivo, generar hasta un 23% más de ingresos y tienen un 87% menos de probabilidades de cambiar de trabajo. 

SumarioEs importante tener esto en cuenta, ahora que el mercado de fusiones y adquisiciones parece animarse. Por volumen, el ranking de Thomson-Reuters valora las operaciones cerradas en 2013 en 50.800 millones de dólares frente a los 76.875 del año anterior, es decir, un 30% menos que en 2012. Sin embargo, todos conocemos el cambio de percepción sobre España que se ha producido y en enero de 2014 se han superado los 10.440 millones de euros, rebasando su último máximo mensual de julio de 2013, según el Informe Mensual Ibérico de Transactional Track Record. También el banco de inversión OnetoOne, que cifró en 1.500 las transacciones cerradas en España en 2013 (un 18% menos que en el año anterior), augura que en 2014 se cerrarán unas 2.000.

Por supuesto que no existe una receta para hacer que una fusión o una adquisición sea digerida positivamente por los empleados. Sin embargo, si volvemos al ejemplo de un país, vemos que los grandes cambios requieren de grandes líderes. El papel del consejero delegado y de la dirección es fundamental para explicar los planes de futuro hacia el exterior (según un estudio de Burson-Marsteller entre 1.040 personalidades influyentes de la esfera empresarial, la mayoría considera que el 50% de la reputación de una compañía es atribuible a su CEO) y, sobre todo hacia el interior. Los empleados, a fin de cuentas, son quienes ejecutarán esos planes de futuro, por lo que es conveniente explicárselos bien, motivarles, inspirarles e involucrarles.

*Ignacio Rupérez Larrea. Comunicación especializada en Burson-Marsteller. 

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<![CDATA[Huele a tongo, lean los periódicos]]>2013-09-01T06:00:00+02:002013-09-01T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-09-01/huele-a-tongo-lean-los-periodicos_23494/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/La moraleja de un viejo chiste de la época franquista aconsejaba “menos viajar y más leer los periódicos” para que las buenas gentes pudieran estar al tanto de las grandes realizaciones del régimen que algunos, demasiado aficionados a su propio criterio, decían no haber visto en los lugares en que se suponía que debían estar. Claro es que el viejo general siempre 'tuvo suerte' con los periodistas, según afirmó en varias oportunidades, y, en efecto, cada primero de octubre la prensa celebraba unánimemente el aniversario de la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado. Ahora ya no dependemos de un franquismo, si acaso de dos, como dice un buen amigo, y la prensa ya no es tan dócil como acaso convenga a los mandamases, pero algo se puede ir haciendo porque, quien más quien menos, todo el mundo necesita apoyos y la mano del Gobierno puede ser lenta pero es larga, y una opinión favorable es un tesoro que hay que cuidar a cualquier precio.

Un titular vale más que mil palabras

A los dirigentes del PP no les faltan los problemas, pero, de tantos que son, conservan el privilegio de escogerlos y obtienen algún éxito por el procedimiento de apuntarse el mero paso de los meses y olvidarse cuanto sea necesario de lo que es su responsabilidad directa: a esto se le llama confeccionar una agenda, de manera que el presidente pueda ir de evento en evento sin salpicarse más de lo debido con los lodos creados por los polvos de Gürtel y de Bárcenas, sin tener que dar explicaciones porque el déficit y la deuda se desmanden, o porque las expectativas sigan siendo de color de hormiga, ya que eso siempre se va a arreglar en los trimestres que vienen, y llegarán a tiempo, seguro. Si alguien esperaba un septiembre calentito, que se entere de que Rajoy va a moverse más que el baúl de la Piquer.

Rajoy, acompañado de Pastor y Feijóo, en Pontevedra. (Efe)De acuerdo con ese plan para la fabricación de noticias favorables, Rajoy ha comenzado el curso en Galicia, ante un público muy selecto y bastante adicto, y ha afirmado con un énfasis muy oportuno que nadie va a apartarle del camino trazado. Es la ventaja que tienen las mayorías absolutas cuando sus integrantes, al parecer, no se deben a nadie, aparte de a Rajoy mismo. Esto da lugar a un interesante fenómeno que, no nos engañemos, tampoco es nuevo: la diferencia entre lo que dicen, o callan, los diputados cuando están expuestos, y lo que afirman cuando vuelven al estado de normalidad, siempre por poco tiempo, adquiere caracteres de distancia sideral. Lo veremos cuando se reúna el Comité Ejecutivo del PP, otro órgano pensado para el debate de ideas, y podamos asistir a una unanimidad estruendosa. Un titular a tiempo reflejando el aplauso satisfecho de tantos líderes reunidos acabará con todas las maledicencias y los malos pensamientos, al menos por otra semana.

La judicialización de la política

Judicializar la política es una operación de alto riesgo, salvo que, de manera previa y concienzuda, se haya politizado la justicia y reservado y puesto al día la vía del indulto por si algo no va del todo bien. No obstante, como lo de la judicialización de la política es un invento bastante original, sin demasiados antecedentes en el derecho político comparado, el mecanismo puede producir algunas disfunciones capaces de molestar el merecido descanso de los afectados. Así, por ejemplo, podría pensarse que el porvenir del PP acabe dependiendo del cálculo de los abogados dedicados a rescatar a Bárcenas de las garras de una maquinaria desajustada. Tras una larga y fructífera relación política, profesional y laboral, lo lógico sería pensar que a ambos, a Bárcenas y a los actuales dirigentes del PP,  les podría convenir una solución, digamos, armónica, una vez que el buen sentido y los cálculos serenos les lleven a poner de acuerdo las agendas. Al fin y al cabo Rajoy sólo le dijo a Bárcenas que sería difícil, no que fuera imposible. ¿Será hacedero? ¿Se prestarán a ello los halcones del derecho a saber?

Luis bárcenasLos tongos bien ejecutados suelen ser muy beneficiosos para los partícipes y sólo perjudican a uno que no se entera, al público en general: en esto se parecen mucho a mecanismos de financiación que están en la mente de todos. En cuanto al supuesto tercero en discordia, al PSOE, podría venirle muy bien el lento declive de la mayoría hasta parar en nada, en lo suficientemente poco como para sacar completamente al viejo partido felipista del agujero negro en que había ido a parar con el zapaterismo. 

El álgebra de las curvas

El único milagro que no se podrá discutir a Rajoy es el de haber recuperado al PSOE: le está costando, pero el asunto va bien. Según los datos del CIS, tanto el PP como el PSOE llevan una trayectoria uniformemente descendente, pero, aparentemente, conservando las distancias. Estas curvas de descenso parecen mostrar ya, y veremos lo que dicen las próximas, una tendencia levemente divergente, pero todavía es pronto para asustarse. De confirmarse el análisis fino, el PSOE empezaría a desperezarse y el PP continuaría acelerando hacia el despeñadero y a la espera del milagro. Para saber cómo habría de ser el milagro es todavía pronto, pero en Génova, un puñado de mentes privilegiadas está trabajando en la explicación. En cualquier caso, nadie será capaz de negar un carácter casi sobrenatural al mantenimiento del PP, con los portavoces que tiene. De producirse el portento, lo que no se puede descartar será uno de esos milagros no del todo insólitos, porque los imposibles, ya se vio en Andalucía, se resisten un poco a la magia de la inteligencia genovesa. Pero cabe recordar que quien ha sido capaz de fabricar una secretaria general de diseño, a base de inputs en la calculadora, bien podrá darle la vuelta a la tortilla llegado el momento, sobre todo si la prensa ayuda, el tongo es bien recibido y el sectarismo sigue de moda.

 

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<![CDATA[La larga marcha de Rajoy]]>2013-08-25T06:00:00+02:002013-08-25T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-25/la-larga-marcha-de-rajoy_20777/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

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“¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines. ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!” Estos versos de Rubén Darío que encabezan su Marcha Triunfal habrán venido al recuerdo de cuantos hayan visto la foto, meditada, simbólica, paradigmática, de Rajoy iniciando un largo paseo de 800 metros por las complicadas sendas de los bosques galaicos. Acompañado de sus fieles gallegos, por su orden y jerarquía, como conviene, el presidente mira al frente, avanza decidido, es claro que, más allá de la cortedad de la etapa, el horizonte está despejado y que no falta determinación de victoria.

Rajoy no da puntada sin hilo, y ni siquiera descansa merecidamente a tiempo completo, pues no de otra manera se puede explicar la presencia de tan nutrida mesnada en horas de reposo: desde la ministra de Fomento, que, una vez culminada su solidaridad con las víctimas del tren santiagués, tiene tiempo para acompañar a Rajoy en tan decisivo trance, como corresponde a una colaboradora fiel, discreta, entregada y siempre dispuesta a explicar lo que haga falta, hasta el eficaz presidente de Galicia, pasando por todo aquel que sea, al menos, director general, o secretario ejecutivo en la vieja tierra gallega.

Se cumple a la letra lo de que una imagen vale más que mil palabras. Como en El Quijote, nuestro héroe podría exclamar: “Leoncitos a mí”, sea por Bárcenas o por cualquier otra menudencia. Que los rivales tomen nota, Rajoy no está solo ni cariacontecido y marcha decidido a celebrar su victoria. Rubén termina su poema ensalzando al “héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; / al que ama la insignia del suelo materno; / al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, / los soles del rojo verano, / las nieves y vientos del gélido invierno”.

La crisis de gobierno y el gobierno de la crisis

El equipo de Gobierno de Rajoy. (EFE)Me temo que, tras un baño de brillos y unidades como el del paseo pontevedrés, Rajoy se habrá olvidado de la crisis de Gobierno, que no deja de ser un recurso muy manido para un líder tan sobrado. Rajoy preferirá seguramente gobernar la crisis que cambiar de equipo habitual, táctica que queda para tipos menos imaginativos y más indecisos.

Rajoy sabe escoger los escenarios más favorables, la exportación, la prima de riesgo, y los puntos en que puede lucir con más brillo su determinación, como el caso de Gibraltar con el que, además, entronca con una vieja tradición de la derecha más genuinamente ibérica y da la vuelta a los graves errores de los Moratinos y las damas rubias y complacientes que se han ocupado de un asunto tan candente antes de su llegada al Gobierno. Acaso le pidan un leve toque en el partido, pero eso sería tanto como admitir que algo se ha hecho mal, y no es el caso. Rajoy es de los que piensan que si un cambio sale mal, no debiera haberse hecho y si, raramente, algo sale bien, se sienta un peligroso precedente, así que para qué andar tentando a la bicha.

Juan Belmonte y los portavoces

En Juan Belmonte, matador de toros, cuenta Chaves Nogales un caso en el que el torero de Triana fue invitado a visitar un manicomio en el que un antibelmontista furibundo estaba casi curado de la horrible manía que le llevaba a ir de plaza en plaza zahiriendo con las más graves y horrorosas palabras a Belmonte, hiciere el diestro lo que hiciese. El torero, amable siempre que podía, se entrevistó con la antigua fiera partidaria de Joselito y encontró que, al fin y al cabo, se trataba de un hombre normal, una vez curado de esa extraña fobia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)Se me ocurre que habría que pasar por ese manicomio sabio a nuestros portavoces, a esos individuos que entienden la política como un perpetuo reproche a su rival, de tan poco que estiman nuestra inteligencia. El caso más reciente tal vez sea el de Hernando al que se le ha ocurrido sugerir que la responsabilidad política del terrible accidente ferroviario de Galicia podría recaer en José Blanco, sin reparar que doña Ana Pastor va para dos años al frente del negociado, que fue ella quien puso en circulación unos trenes que no se entienden con la vía, y que, extrañamente, nadie en Adif parece saber quién es exactamente el responsable de la seguridad en ese maldito rincón. Es lo que tiene entender la política de manera maniquea, que más se parece a ejercicio de orates fanáticos que a una actividad que tenga que ver mínimamente con la cabeza.

Adif en plan Fuenteovejuna

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe). (EFE)En Adif no saben quién es exactamente el responsable de que la señalización de la vía a Santiago sea deficiente, lo que es mucho no saber. En el fondo, eso equivale a un Fuenteovejuna, a confesar que entre todos mataron al Comendador y que el responsable último es un político, no un ingeniero. El juez Aláez ha dejado, indirectamente, en ridículo a los diputados que escucharon las largas e insulsas explicaciones de los presidentes de Renfe y Adif, seguidas luego por las de la ministra del ramo, y sin que hicieran ninguna observación realmente crítica ante semejantes panegíricos de su labor.

Este periódico ha sacado a la luz la disconformidad de una diputada madrileña, María Teresa Gómez Limón, a la que se pondrá brevemente en cuarentena, porque se ha quejado de que se pretenda cargar exclusivamente sobre el maquinista la responsabilidad de un suceso tan grave, pero los políticos son así, siempre mirando al frente, sin escuchar las quejas de los descontentos, con la mirada perdida en el infinito, en la victoria. Es claro, no obstante, que no siempre aciertan.

 

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<![CDATA[Drama y desconcierto de la derecha]]>2013-08-18T06:00:00+02:002013-08-18T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/dramatis-personae/2013-08-18/drama-y-desconcierto-de-la-derecha_18683/http://www.elconfidencial.com/autores/jose-luis-gonzalez-quiros-167/Una ley política inexorable establece que lo que cuenta son las herencias, no las promesas. La derecha española está rota y desconcertada por la insondable distancia que existe entre lo que esperaba y el futuro que adivina. La derrota de Zapatero fue un auténtico afrodisíaco, pero pronto empezó el desasosiego, aunque nunca nadie pudo prever la política totalmente contraria a lo prometido que sañudamente se ha venido aplicando sobre los esquilmados bolsillos de los ciudadanos, ni tampoco la cadena de mentiras, de despropósitos y de indignidad que traería consigo el caso Bárcenas.

Hubo un momento en que pudo pensarse en que se salía de la crisis, pero lo que ahora aterra a la derecha es su propia impotencia para resolver una ecuación con demasiadas incógnitas y una amenaza muy cierta: un gobierno de coalición de todos los demás, de los que trajeron la crisis y la llevarán al abismo, contra los restos de un naufragio tan aparentemente inevitable como merecido. Falta valor para tirar a la escoria y al capitán por la borda.

Cospedal, arenas y cascos testificarán esta semana ante el juez pablo ruz. (efe)Tres secretarios generales y ninguna grandeza

Dicen que la derecha se ha hecho económica, que lo único que importa es el bienestar, el dinerito. Seguro que es así, pero los votantes tienen sueños de los que no les gusta despertarse, y entre esos anhelos siempre ha estado la idea de que sus dirigentes, a diferencia de otros, eran patriotas, valientes, decentes. El interrogatorio a tres secretarios generales del PP ha sido seguido con enorme curiosidad, pero la decepción ha sido el único bocado cierto. Los secretarios generales no saben nada, no ven nada, no oyen nada, son vagos, desatienden sus obligaciones estatutarias y van únicamente a lo suyo. Es posible que alguno admire todavía su listeza, pero dudo que les quede cualquier capital político, sea cual fuere su destino. Han dicho lo que la mayoría de la gente diría, eso es cierto, pero con esa vulgaridad se les acabó el apresto. Tan sólo la dama ha apuntado maneras, pero nadie puede estar seguro de que no se deba a su capacidad de meterse en charcos: hubo jaleadores a su entrada en la audiencia, no volverá a haberlos.

El hotel de los líos

El PP ha dado en muchas ocasiones la sensación de ser una casa deshabitada, pero ahora recuerda más al hotel de los líos, al templo del desconcierto. Entre sus oficiales parece haber una competición seria por ver quién es capaz de decir la mayor tontería. Uno de los que no tiene la boca pequeña es un simpático diputado murciano que, según parece, sabe lo suyo de economía. Ha hecho la pregunta del millón, le ha pedido a Bárcenas que enseñe la lista verdadera, los papeles que expliquen el origen de su tesoro helvético y trasatlántico. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Resulta que la gente anda entretenida con la contabilidad de los sobresueldos y pequeñas donaciones de liberales convencidos, y se olvida de preguntarse por las decenas de millones de euros. Tal vez quiera decir el diputado que una cosa es lo que se gastó el PP y otra lo que unos cuantos robaron en su nombre…, aunque nunca llegó a las arcas del partido. Porque el mayor misterio de esos caudales barcenianos consiste en que nadie ha denunciado nunca, ni denunciará jamás, su desaparición. No sé si Bárcenas era un buen tesorero, pero si ha sido ladrón se merece el Nobel del gremio, porque parece haber conseguido que le defiendan los supuestamente robados.

Un policía acompaña al maquinista del tren tras el accidente. (Reuters)El tren del olvido

El accidente del Alvia camino de Santiago ha sido una enorme tragedia, pero puede haber dejado lecciones interesantes en materia de comunicación, y en disciplinas conexas. Vayamos a lo primero: nadie sabe cómo, apareció, urbi et orbi, una grabación, que debiera haber sido prueba judicial secreta: un tren se adentraba a velocidad excesiva en un curva cerrada y descarrilaba con estrépito en un primer plano digno del mejor cine de catástrofes. ¿Quién liberó la grabación? Sus efectos fueron inmediatos, pues el pueblo entiende que es el maquinista el que acelera en vez de frenar. Un culpable obvio, y las empresas, el ministerio, y dos gobiernos, a resguardo, ese es el resultado certero de la filtración. Vayamos a lo segundo: dos centenares de víctimas, varias decenas de muertos, mucha solidaridad, velas, lágrimas y que nadie haga preguntas que estamos en verano. ¿Está bien equipado el tren? ¿Está adecuadamente homologado para esa clase de servicios? ¿Es seguro desde el punto de vista dinámico? Y mil más, pero son cosas de técnicos, que los políticos nunca hacen nada mal. La democracia española parece haber madurado lo suficiente hasta alcanzar la sabiduría de no hacer preguntas inconvenientes. Ya lo dijo Franco, España es mucho más fácil de gobernar de lo que se cree.

Aplausos desesperados, fin de la cita

No es por amargarle las vacaciones a nadie, pero los atareados diputados que aplaudían con entusiasmo digno de mejor causa las citas rajoyanas contra su nada apócrifo autor, no deben haber caído en la cuenta de que aplaudían las evasivas del caso GAL, y otras andanzas escasamente edificantes. No creo que ese aplauso sea otra cosa que muestra de desesperación, porque, de tomarlo en serio, habría que negarles el saludo. Queridos amigos, en la democracia no vale todo, eso pensábamos hasta hace poco.

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<![CDATA[¿Qué eres, Mariano, sino una vieja cansada?]]>2013-07-26T06:00:00+02:002013-07-26T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-26/que-eres-mariano-sino-una-vieja-cansada_12930/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Tierno y sensible, acomplejado por su físico enclenque y sus profundas y múltiples inseguridades,  profundamente alcoholizado, el poeta galés Dylan Thomas repetía a su primer amor, la escritora británica Pamela Hansford Johnson, los impublicables poemas que un amigo dedicaba a su "cerda", la patria: "¿Qué eres, Gales, sino una vieja puta cansada?".Los países, como las cerdas y como las personas, se agotan. Hoy España es un país tan cansado, tan exhausto, tan maltratado, que parece incapaz de reaccionar y levantarse. Los ciudadanos están llenos de dudas, de temores, de resquemor. La culpa es de la corrupción política, de la crisis económica, del deterioro ético y moral. La mala fortuna, en forma de accidente de tren, nos ha dado el golpe de gracia. No hay ideas, no hay líderes, no hay esperanza, no hay futuro."Las decisiones necesarias son las más difíciles de tomar", dijo el presidente del Gobierno en un desayuno informativo. Una frase hueca que venía a confirmar que nuestro líder de plasma necesita un empujoncito para tomar decisiones... "Es imperativo que Mariano Rajoy comparezca en el Congreso", ordenó el Financial Times el pasado día 16 en un memorable editorial titulado "El venenoso escándalo de financiación irregular en España". Es la prensa internacional la que ha obligado a Rajoy a explicarse ante los españoles. La prensa española está desactivada. Recuerde la tomadura de pelo que supuso la comparecencia de Rajoy con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en la que el presidente del Gobierno se alió con ABC para no responder a la pregunta del millón, preparada por los periodistas presentes: "¿Por qué mantuvo el contacto con Luis Bárcenas, incluso dándole ánimos por SMS, después de saber que tenía 16 millones de euros en Suiza?".En estos momentos, el descrédito de Rajoy no conoce fronteras. Lidera un país en ruinas y un partido tan pringoso como una bayeta de cocina. El periodista Ciprion Baltoio, corresponsal extranjero de un canal rumano de televisión, le sorprendió el pasado día 22 durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro Victor Ponta  con esta pregunta: "Es para saber cuándo y cómo vas a responder a todas las acusaciones que vienen en el caso Bárcenas. ¿Enfrente del Parlamento, de un juez o en un discurso como el pasado febrero? Muchas gracias". El rostro del presidente, como el de un señor Potato de carne y hueso, se descompuso: borrado su inamovible ceño, se le desajustó la mandíbula, los ojos perdieron simetría, los labios se encogieron hasta desaparecer, las cejas se desmoronaron... Su invariable expresión de asombro se convirtió en caricatura.No queda nada del político que, exultante, saludaba desde el balcón de Génova la noche del 20 de noviembre de 2011.

El próximo jueves Rajoy comparecerá, por fin, en el Congreso. No lo hará a petición propia, como dice, sino arrastrado por las circunstancias, arrinconado por los escándalos, empujado por el descrédito internacional. Y lo hará sin haber pronunciado el nombre de su extesorero, intentando convertir un debate sobre corrupción en un monográfico sobre economía, cancelando la rueda de prensa sin límite de preguntas que siempre concedía antes de vacaciones. ¿Presenciaremos ese día el comienzo del final?

"Fui mortal hasta el último suspiro prolongado", escribió Dylan Thomas. Mariano Rajoy, como la tierra del poeta galés, ha perdido todo su lustre. Dilapidado el capital político, sin credibilidad, aislado y pusilánime, el presidente carece de liderazgo. Parece una vieja fulana cansada. Tanto mentir, tanto esquivar, tanto huir, han convertido a Rajoy en propietario de un edificio ruinoso que, cubierto de grietas y humedades, ya solo espera ser demolido. ¿Surgirá un nuevo líder de los escombros?

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<![CDATA[¿Se hace periodismo en el caso Bárcenas?]]>2013-07-19T06:00:00+02:002013-07-19T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-19/se-hace-periodismo-en-el-caso-barcenas_10887/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Las páginas de los periódicos aparecen, jornada tras jornada, repletas de información sobre el llamado caso Bárcenas. La trama de corrupción que rodea las finanzas del Partido Popular ocupa desde hace semanas todas las portadas, abre cada día los principales informativos de todos los medios de comunicación, genera toneladas de imágenes, de grabaciones, de debates, de análisis. En la calle no se habla de otra cosa...Pero, ¿es periodismo la información sobre Bárcenas? Me refiero a la gran información, a los titulares explosivos, a esas exclusivas que presumen de ser capaces de derribar un gobierno. Pues sí, es periodismo... pero quizá no tanto. O al menos no del modo tradicional. En ningún caso periodismo de investigación, ese género admirado, alabado e imprescindible reducido a la mínima expresión por sus altos costes. Con el caso Bárcenas se está generando mucha opinión, puesto que proporciona el relleno perfecto para columnas, post de todo tipo, tertulias y demás parientes del genero opinativo. Pero periodismo, auténtico periodismo, gran periodismo… Sólo en el caso de que la filtración sea considerada periodismo.

SumarioSon Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí no ha habido unos Bernstein y Woodward, los héroes del Watergate, capaces de rastrear la podredumbre, levantar la noticia y, en una investigación periodística modélica, descubrir un entramado de corrupción y juego sucio. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva. El medio afortunado pone su granito de arena y personaliza el soplo, seleccionando, elaborando y analizando los contenidos de la cloaca. El trabajo de los periodistas se limita a examinar esos documentos, desmenuzarlos, descubrir detalles, conectar informaciones y crear una narración coherente alrededor de los datos facilitados.No es de extrañar que, así las cosas, la información haya ido cambiando de barrio según los intereses puntuales de Bárcenas. El Mundo publicó el pasado 18 de enero que el extesorero del PP habría pagado sobresueldos en dinero negro a altos cargos de su partido. Bombazo. Sólo unos días después, el 31, fue El País quién abrió su portada con la supuesta contabilidad B que Bárcenas habría mantenido entre 1990 y 2009, papeles en los que aparece el actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Y cuando parecía que el diario de Prisa controlaba el tema de moda con sus fotocopias, llegó Pedro J. y, en un alarde de habilidad, cintura y, reconozcámoslo, talento, vuelve a depositar el ascua junto a su sardina: publica su charla de cuatro horas con el extesorero, se convierte en coprotagonista de la noticia del momento y, más tarde, muestra los originales de la contabilidad. Su buen amigo Gómez de Liaño, actual abogado de Bárcenas, seguro que está al tanto de todos los detalles de estas exclusivas filtradas...Insisto: ¿Periodismo? Bueno, quizá periodismo para el siglo XXI, un periodismo moderno a excelente relación calidad-precio. Periodismo de supervivencia, ese que cada vez invierte menos en corresponsales, en investigación, en verdaderos periodistas, y convierte a quienes disponen de documentos en la fuente de información perfecta. El ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado: dicen que desde que surgió Wikileaks, como respuesta a la tibieza de la prensa con el desastre financiero, la información ha dejado de estar en manos de unos pocos. Debe ser cierto: ahora se hace periodismo incluso desde Soto del Real.

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