http://rss.blogs.elconfidencial.com/<![CDATA[BLOGS]]>2015-04-25T17:50:13+02:00http://www.elconfidencial.com/img/logo/logo.pnghttp://www.elconfidencial.com<![CDATA[Albert Rivera ya tiene su 'Arriola' particular: y se llama...]]>2015-04-24T05:00:00+02:002015-04-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2015-04-24/albert-rivera-ya-tiene-su-arriola-particular-y-se-llama_775489/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidente-981/Albert Rivera. el líder de Ciudadanos, tiene ya su propio 'Arriola', es decir, su gurú para encuestas, sondeos y estrategias a seguir para arañar un voto de aquí y de allá. Fuentes de toda solvencia aseguran a este confidente que el 'sabio' que le susurra al oído al joven líder catalán es alta, rubia y preside una de las encuestadoras de mayor solvencia del panorama patrio: Elena Sánchez Álvarez, presidenta de Sigma Dos.

Fuentes cercanas a la dirección de Ciudadanos aseguran que Rivera no pierde ocasión y consulta con Elena Sánchez varias veces a la semana, bien telefónicamente o en persona. El último consejo, aseguran las mismas fuentes, es que no se pase a la hora de tensar la cuerda con el PP de Mariano Rajoy no vaya a ser que se cierren los puentes a la hora de pactar tras las elecciones, pues lo que no hay que olvidar es que Rivera, lo que quiere sobre todo, es tocar poder y ser un elemento activo en la política española que surja tras las elecciones del 24-M y de cara a las generales. "No nos vaya a pasar como a UPyD, que de no querer bajar al barro se les pasó el arroz...", insisten en Ciudadanos.

Elena Sánchez Álvarez es la exmujer del secretario de Estado con Rodrigo Rato, Juan Costa, que se llegó a ir con él a Washington a trabajar en el FMI para volver luego a Ernst&Young como presidente a más de un millón al año. Cuando era la segunda esposa de Costa se convirtió en 'rival' del clan de la Gürtel en Valencia porque conseguía montar eventos de los 'populares' con su anterior empresa, Free Handicap, algo que parecía estar vetado y reservado a la gente del 'Bigotes'.

Tras su separación de Costa siguió su brillante carrera profesional hasta ponerse al frente de la encuestadora Sigma Dos hace casi dos años. Curiosamente, la encuestadora de la 'Arriola' de Rivera pronosticaba para Ciudadanos entre 11 y 12 escaños en el Parlamento andaluz en las pasadas autonómicas, 2 y 3 más de los que finalmente consiguió.

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<![CDATA[La gran chapuza del caso Rato]]>2015-04-24T05:00:00+02:002015-04-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2015-04-24/la-gran-chapuza-del-caso-rato_775495/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/El estallido del caso Rato nos llevó inicialmente hacia la hipótesis de la conjura, enseguida avivada por el antimarianismo interior con la imprevista colaboración del presidente de Galicia, Núñez Feijóo (si los resultados de mayo son adversos, Rajoy debería reflexionar). Por si caía esa breva, ciertas voces de la derecha ilustrada volvieron a enseñar la patita con la cantinela del déficit de liderazgo y de rumbo en el PP.

En una segunda fase, cuando los miembros del Gobierno y los dirigentes del PP empezaban a dar testimonio creíble, evidente, clamoroso, verificable, documentado, de haber sido arrollados por los acontecimientos, se abrió paso la teoría de la descoordinación. Acabáramos: no era conspiración, sino desbarajuste. A Esperanza Aguirre le oí utilizar otra palabra: “chapuza”. La más acertada, a poco que nos adentremos en la trastienda del caso. 

El mal estaba hecho. Si ya era tóxica la teoría de la conspiración, casi lo era más la teoría de la desconexión entre distintos órganos del Ejecutivo. Convenía plantar rosales sobre la boñiga y hacer de la necesidad virtud. El ensañamiento con Rodrigo Rato, casi prescrito en un argumentario de partido donde no se apelaba a la presunción de inocencia y se instaba a los dirigentes del partido a mostrarse abochornados por la conducta del exvicepresidente, se convirtió entonces en prueba viva de una firme actuación al servicio de la ley.

Al servicio de la ley, ojo, no al servicio del gobernante de turno. La cuestión era demostrar como algo verosímil que incluso el presidente Rajoy podía haberse enterado por la prensa. Que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no sabía que a Rato se le estaba investigando porque entre el modelo 750 de 2012 (DTE, más conocida como “amnistía fiscal”) y el modelo 720 de 2013 (declaración de bienes en el extranjero) había un sospechoso desfase. O que la filtración masiva de datos confidenciales de un contribuyente llamado Rodrigo Rato pudo ser cosa de cualquier subalterno (“La información pasa por tantas manos…”, le oí decir ayer a un a cierta ministra). Ahí estamos. Al criterio de ustedes queda creerse o no creerse la impregnación política de un caso todavía pendiente de asignación judicial.

Ahora que el presidente del Gobierno, los ministros y los dirigentes del PP se hacen los encontradizos con los periodistas, podemos seguir el relato oficial sobre lo ocurrido estos últimos días en torno a la figura de Rodrigo Rato ya en su tercera fase, la que se remite al buen funcionamiento del Estado de derecho y a la prueba de que el Gobierno del PP lava más blanco en la lucha contra la corrupción y el separatismo fiscal.

Si quieren saber mi modesta opinión, comparto la segunda de las hipótesis: la de la descoordinación. Ni conjura interior (absurda) ni declaración de guerra a los corruptos en nombre de la ley (un poco tarde), sino desbarajuste. Una nueva entrega de la chapuza nacional. Eso descarta una cuarta hipótesis de escasa circulación: una sofisticada maniobra del Gobierno para convertir al otrora poderoso personaje en chivo expiatorio de la derecha limpiadora caiga quien caiga. Hubiera sido tirar piedras contra el propio tejado en unas frenéticas vísperas electorales. De hecho, el caso Rato está perjudicando al PP. Es impensable que el Gobierno estuviera detrás moviendo los hielos. Qué disparate.

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<![CDATA[Inmaduro líder del chavismo]]>2015-04-23T05:00:00+02:002015-04-23T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2015-04-23/inmaduro-lider-del-chavismo_765248/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Con la “llamada a consultas” de nuestro embajador en Caracas, Antonio Pérez-Hernández, el Gobierno sube un escalón en la forma de expresar su malestar por vía diplomática. Hace lo debido frente a los intolerables ataques del presidente venezolano, Nicolás Maduro, contra el presidente Rajoy, el expresidente González, al que acaba de declarar persona "non grata", y el propio Gobierno español.

Este inmaduro líder del chavismo tambaleante inició su escalada verbal contra España cuando decidió incluirla en un eje del mal, junto a Estados Unidos y Colombia. Por el artículo 33. O sea, el de su real gana. Bueno, estaba en su derecho a procesar de tal modo las malas noticias que no dejan de amontonarse sobre su mesa de trabajo: la inflación más alta del mundo, el dramático problema del desabastecimiento, la corrupción, la inseguridad ciudadana (16.549 asesinatos en 2014), la caída del precio del petróleo y el distanciamiento de sus amigos cubanos, que han empezado a mirar hacia el norte.

Pero, en fin, tampoco íbamos a declararle la guerra. Bastaba con aplicarle ese aforismo tuneado que dice: el que calla no es que otorgue, sino que renuncia a hablar con un idiota. Pues eso. Pero la manía persecutoria del sucesor de Hugo Chávez fue a más, como también iba a más su ataque de contrariedad por el acercamiento de Cuba a Estados Unidos (eso obliga a revisar su pacto de petróleo por cooperantes con Raúl Castro y deja descolocado al chavismo en el tablero político de la región).

La noticia de que Felipe González se haría cargo de la defensa de los dos principales presos políticos venezolanos, hace un mes, y la posterior declaración reprobatoria del Parlamento español, le hicieron perder la chaveta. A ese cerebro averiado por su propia incapacidad para afrontar los pavorosos problemas internos se le ha ocurrido lo que se le ocurre a los regímenes ensimismados: fabricarse un enemigo exterior.

Las descalificaciones de Maduro se han centrado en Aznar, González y Rajoy. Les ha dedicado insultos impropios del primer mandatario de un país amigo. Lo último ha sido decir públicamente que el Gobierno español apoya el terrorismo. Y todo ello, solo porque la España política le afea la conducta por encarcelar a los discrepantes mientras empeoran día a día las condiciones de vida del pueblo venezolano. No toda la España política, precisemos, porque siempre le quedará un Joan Tardà (ERC) o un Juan Carlos Monedero (Podemos) para hacer la consabida apología del chavismo. En el caso del segundo, debidamente gratificada.

A la vista de los antecedentes, no le falta fundamento a la teoría de que las impresentables reacciones de Maduro contra España se podrían estar produciendo bajo la inspiración de sus amigos españoles: Iglesias, Monedero, Errejón, Alegre, Montero, todos ellos vinculados a la CEPS, una fundación dedicada a la exaltación del régimen bolivariano. Y si no es así, siempre estarán a tiempo de desmentirlo mediante la condena pública de un régimen autoritario cuyo primer dirigente se atreve a descalificar el sistema constitucional español.

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<![CDATA[A Abanca le pueden las prisas por anunciar su subida de 'rating' y se lía en la CNMV]]>2015-04-23T05:00:00+02:002015-04-23T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2015-04-23/a-abanca-le-entran-las-prisas-por-anunciar-su-subida-de-rating-y-se-lia-en-la-cnmv_765203/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidente-981/Este miércoles a las 10:38 Abanca remitía un hecho relevante a la CNMV en que pregonaba con orgullo que Standard & Poor's le había subido la calificación crediticia de B a B+ (lo cual no supone salir de bono basura pero es un escalón menos para lograrlo; ya sólo le quedan cuatro). Una buena nueva que achacaba a "la mejora de la capitalización de la entidad. Además, S&P reconoce la significativa reducción de los activos problemáticos de Abanca y sus iniciativas para la mejora de los procesos de riesgos".

Pero poco duraba la alegría en la entidad gallega. A las 11:12 mandaba otro hecho relevante a la CNMV retractándose: "Se rectifica la información contenida en el Hecho Relevante nº 221609 de fecha 22 de Abril de 2015, dejando el mismo sin efecto". ¿Qué había pasado? ¿S&P le subía el rating o no? ¿Había cambiado de opinión? El misterio se despejaba a las 20:24 horas, cuando la agencia de calificación norteamericana publicaba un comunicado en el que recogía esta subida, así como la mejora de la perspectiva de Bankia y Popular. 

Es decir, que S&P sí subía el rating de Abanca. Entonces, ¿qué había pasado? Ay, las prisas, las prisas. Tan deseoso estaba el presidente de la entidad privatizada, el venezolano Juan Carlos Escotet, de comunicar la buena nueva al mundo que no respetó las 24 horas preceptivas para hacer pública una modificación de la nota. Las agencias tienen la deferencia de comunicar a los emisores (de deuda en este caso) los cambios de calificación con 24 horas de antelación a hacerlas oficiales. Pero no son públicas hasta que S&P lo dice, y hasta ese momento los sujetos del rating no pueden adelantar nada.

Eso sí, una vez oficial, se confirmaban los motivos de la mejora adelantados por la entidad por la mañana, aunque con un pero que se callaba el primer hecho relevante: S&P sigue considerando que Abanca tiene una "posición de riesgo débil" porque, aunque es cierto que está mejorando, "poner en marcha una nueva política de riesgos y cambiar la cultura de riesgo de una entidad lleva tiempo. Además, tenemos en cuenta la gran cantidad de activos fiscales diferidos [los famosos DTA ahora cuestionados por Bruselas], algunos de los cuales fueron añadidos al balance en 2014 y explican en parte los grandes beneficios publicados ese año, así como el elevado endeudamiento de su compañía holding".

Como ha informado El Confidencial, dicho holding asegura tener más beneficios que BBVA (2.751 millones) gracias a los DTA y al fondo de comercio negativo (badwill), consecuencia del bajo precio pagado por Novagalicia y que se apunta íntegramente como beneficio. Además, según la memoria de la entidad, la práctica totalidad de su capital corresponde a DTA, lo que supone una enorme vulnerabilidad y justifica las precauciones de S&P. Eso sin hablar de sus problemas con el Sepblac, algo que no recogen los ratings pero que es un claro factor de riesgo. Que se lo digan a Banco Madrid.

Estos ingentes beneficios contables también son consecuencia de las prisas. Prisas para rentabilizar cuanto antes los 403 millones que, de momento, ha pagado Escotet por Novagalicia (el precio es 1.003 menos una serie de garantías, pero sólo ha abonado el primer plazo). De hecho, ya ha anunciado que se va a pagar un primer dividendo de 150 millones. Y en el mercado hay muchos que aseguran que está explorando fórmulas para rentabilizar su inversión sin necesidad de esperar a la salida a bolsa, que espera acometer en 2016 y 2017. Aunque, hasta ahora, sus deseos no han recibido respuesta.

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<![CDATA[Los tres charcos que pisa Podemos]]>2015-04-22T05:00:00+02:002015-04-22T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2015-04-22/los-tres-charcos-que-pisa-podemos_764344/http://www.elconfidencial.com/autores/antonio-casado-21/Han refutado la doctrina Mafalda (“Conocerme es quererme”). El aumento de su exposición pública y el deber de retratarse ante los grandes asuntos frenan su avance, que parecía imparable a finales de 2014. Podemos retrocede en los sondeos y Pablo M. Iglesias ya no juraría que la sonrisa cambió de bando.

Se avecina un momento decisivo en el proceso de identificación política del partido de los indignados. El cierre de su programa electoral está previsto para este fin de semana. Se acabaron las medias tintas y las frases hechas que se agotan en sí mismas. A ver cómo llegan a una clientela tan heterogénea. Y a ver cómo se las arreglan para desmentir a quienes los ven como gente muy joven diciendo cosas muy viejas.

Al haberse tomado las elecciones autonómicas del 24 de mayo (no se presentan a las municipales) como primera vuelta de las generales, su programa-marco también debe tomarse como una primera declaración de intenciones en la conquista de la Moncloa. Algo anticipan sus comportamientos, claro. Tanto respecto a los contenidos programáticos (ocupación del espacio presuntamente abandonado por el PSOE) como a la estrategia (centrarse en el PP e ignorar al adversario socialista).

Antes deberán esforzarse en desprenderse de los baldones que han frenado su escalada. Los tres charcos que pisa Podemos: afinidad chavista, arrogancia de sus dirigentes y la caja registradora de Monedero. Un cuarto obstáculo es el salto de Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, a una de las cuatro esquinas del juego en régimen de “empate técnico”, pero en realidad es consecuencia de las otras tres. Y las tres están vivas.

Lo que Rodrigo Rato les dio estos días, Nicolás Maduro se lo quitó. Sobre la marca bolivariana, un diputado venezolano ha viajado a Madrid con una maleta de papeles –constreñidos en un pendrive–, que acreditan por sobredosis documental las relaciones políticas y financieras de Podemos con el régimen chavista. El diputado, Julio Montoya, pondrá mañana la parte económica de esa documentación a disposición del Tribunal de Cuentas. Por si estuviéramos ante un supuesto de financiación ilegal del partido a través de la fundación CEPS, vinculada a dirigentes del mismo. Entre otros, Juan Carlos Monedero, que estuvo semiescondido una temporada, desde que se supo del generoso pago recibido del Estado venezolano (425.000 euros) por un supuesto trabajo cuyo resultado nadie ha visto.

Respecto a la ya proverbial soberbia de los dirigentes, Pablo M. Iglesias nos ha dejado su última perla cuando hace unos días perdonó la vida al Rey, Felipe VI, al declarar públicamente que el Monarca le daba pena por el aburrimiento y la intrascendencia de su papel institucional, lo cual no le impidió reconocer que es persona educada, simpática y querida por los españoles. O sea, arrogante y además contradictorio. Aunque no tanto como al hablar con desprecio del régimen del 78, ofendiendo a quienes lo asociamos con la mejor España de su historia. O cuando decide autoproclamarse ““principal partido de la oposición”.

Solo la banalización de la política y el culto a lo nuevo pueden explicar esa chulería en un partido extraparlamentario.

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<![CDATA[Rajoy, Rivera y el caso Rato]]>2015-04-22T05:00:00+02:002015-04-22T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2015-04-22/rajoy-rivera-y-el-caso-rato_764342/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Hace un mes –el 11 de marzo– me preguntaba en Confidencias Catalanas si había un milagro Rivera. Por dos razones. Una, que la encuesta del domingo anterior de El País daba un práctico empate a cuatro (Podemos, PSOE, PP y Ciudadanos) para las elecciones generales. Y lo sorprendente no era que el PP tendía a la baja y el PSOE al alza (ligeramente), sino que Podemos había caído cinco puntos en un mes (del 27,7% al 22,5%) mientras que Ciudadanos había saltado del 8,1% en enero al 12,2% en febrero y al 19,4% en marzo.

La segunda era que una encuesta sobre Cataluña de El Periódico daba a CiU como ganadora con un 30% de los votos (diez puntos menos que en las elecciones del 2012) pero –contra todo pronóstico– situaba en segunda posición al partido de Rivera con un 17,8% (diez puntos más que en el 2012). Le seguía en tercer lugar con un 17,3% (aunque con cuatro diputados más) ERC.

Parecía entonces que el fenómeno Podemos había tocado techo, que el PSOE remontaba pero poco, y que Ciudadanos de Rivera con su pragmatismo y barniz liberal (por el fichaje de Luis Garicano) se estaba colando en la primera división. En Cataluña, porque era una reacción menos agresiva que la del PP (y menos conciliadora que la del PSC) a la deriva independentista de Artur Mas, que fue elegido en el 2010 como garantía de orden frente al tripartito. En España, porque la protesta radical y antisistema de Podemos lo tenía más difícil en un contexto de retorno al crecimiento y de creación de empleo (aunque con salarios inferiores), porque al PSOE le costaba sacudirse el estigma de la segunda legislatura Zapatero, y porque las políticas cerradas del PP –ausencia total de diálogo con Cataluña, con el PSOE y con cualquier plataforma disconforme– estaban provocando cansancio en una parte significativa del electorado de centro.

La salida de la crisis parecía exigir un esfuerzo de diálogo y consenso, y el PP –con el desprestigio del caso Bárcenas y de las tarjetas de Caja Madrid a cuestas– contestaba con una política de cerrazón, propia de aquel famoso “al enemigo ni agua”. Sin considerar que el enemigo de hoy fue el aliado de ayer (CiU) y puede ser el socio conveniente de mañana (Ciudadanos).

Ya se palpaba que la subida de Rivera no era sólo por méritos propios o un fenómeno fortuito, sino que se fundamentaba en las carencias de la política de Rajoy (y en las de Artur Mas en Cataluña), que no contentaban a mucha gente de inclinación centrista (la muerte de Adolfo Suárez en marzo del 2014 ya desveló una nostalgia de la UCD). Y desde entonces las elecciones andaluzas del pasado 22 de marzo –el PP perdió las elecciones y 17 diputados, de los que 9 fueron a Ciudadanos– han confirmado este desapego de una parte del electorado respecto a la política de Rajoy. Y la encuesta de El Periódico del pasado domingo lo confirma: el PP mantiene la primera posición pero con una caída estrepitosa (del 44% al 23,5%), Podemos se desinfla, el PSOE se mantiene y Ciudadanos sube espectacularmente desde el 3,8% de diciembre al 17,7% ahora.

Y los errores del Gobierno del PP no son sólo de talante, sino casos concretos con nombres y apellidos. Ayer José Antonio Zarzalejos explicaba muy bien el auto sacramental contra Rodrigo Rato. Una cosa es que Rato deba responder de posibles delitos y otra que se monte desde el Ejecutivo una espectacular operación de detención y registros a cargo de la policía de aduanas cuando no hay riesgo de fuga (está “protegido” por la policía nacional) y parece remota la posibilidad efectiva de destrucción de pruebas. Y todavía es más inexplicable que tras esta caza, propia de un delincuente cogido con las manos en la masa, quede después en libertad sin comparecer ante el juez. ¿Qué se ha hecho del Estado de derecho?

Quizá no se trate tanto de una operación montada contra el vicepresidente y el autor del milagro económico de Aznar como de que estemos ante una descomunal impericia. Tras la filtración (de extraño origen) de que Rato se acogió a la amnistía de Montoro y de sospechosos datos fiscales y patrimoniales, un ministro de Hacienda abrumado por la impopularidad de la amnistía fiscal, otro de Economía que piensa en Bruselas (los dos antiguos subordinados del sospechoso al que la policía le mete la cabeza en el coche), y un presidente de Gobierno preocupado por las municipales y los desplantes de Esperanza Aguirre no aciertan, víctimas del nerviosismo, a administrar de forma correcta –enviando el asunto a la Fiscalía Anticorrupción, donde Rato ya está siendo investigado–, sino que acaban intentando un ejercicio de inapelable “justicialismo”. Que quede bien claro y en televisión que esta vez no hay ni privilegios ni “mensajitos” de móvil a un amigo del PP. Que conste que a Rodrigo no se le trata como a Luis. Y, claro, a los cuerpos subalternos se les va la mano e incluso preparan un calabozo.

Pero Rato es el último caso –que hará mucho daño al PP– de una serie de errores que demuestran tanto incapacidad política como una extraña aversión al diálogo y al consenso. Ahí van cuatro ejemplos.

Primero, aborto. Con el programa electoral que llevaba, Rajoy tenía que hacer algo con rapidez (para satisfacer a sus electores) pero con el menor escándalo posible. Lo más fácil era derogar la ley Aído (tan encarnizadamente criticada) y volver a la de los tres supuestos de Felipe González. Los más antiabortistas no podían criticar mucho porque Aznar no tocó nunca esa ley pese a que en la segunda legislatura tuvo mayoría absoluta. Tampoco la izquierda podía escandalizarse. Se abolía una ley socialista para volver a otra ley socialista anterior.

Pero se ha hecho todo lo contrario. Gallardón redacta una nueva ley maximalista (para congraciarse con la derecha del PP) que Rajoy paraliza por temor a que le haga perder las elecciones europeas. Luego la retira porque Arriola y los barones le dicen que les hará perder votos en las autonómicas y municipales. La consecuencia es que irrita a todo el mundo (a los antiabortistas, a los de la ley de plazos y a los que quieren una solución con poco ruido). Y mientras se lleva por delante a Ruiz-Gallardón que, al principio de la legislatura, era uno de los ministros más valorados.

Segundo, Justicia. La dimisión del ministro de Justicia llega tras una serie de bandazos que indican desorientación en el Gobierno y en el ministerio. El primero es la elaboración de una ley de tasas judiciales que crea gran alarma e insatisfacción tanto en la sociedad como en el mundo jurídico y judicial que tiende a estar próximo a las opciones conservadoras. Tras el desbarajuste creado, el sucesor de Gallardón, Rafael Catalá, tiene que rectificar. El segundo bandazo es el nombramiento como fiscal general de Eduardo Torres Dulce -un fiscal conservador pero independiente y con inquietudes culturales - que rápidamente topa con el Gobierno y al que éste –tras el sonoro choque en el 9-N catalán- acaba pidiendo la dimisión.

Tercero, la tarjeta sanitaria. La ministra Ana Mato –muy discutida por su gestión y por el ébola- se ve finalmente obligada a dimitir porque el juez Ruz la juzga beneficiaria de la trama Gürtel. Y una de las primeras medidas del nuevo ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, es la de cambiar una de las medidas más polémicas y discutidas de la anterior ministra: la  retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles. Todo el episodio indica que no hay una política mínimamente coherente respecto a la sanidad y la inmigración.

Cuarto, los portavoces políticos. La portavocía del partido del Gobierno en el Congreso de los Diputados –que recaía en Alfonso Alonso, un político serio que fue alcalde de Vitoria- es una plataforma clave para explicar y defender una política. Pero cuando se inicia un año electoral decisivo se hace a Alfonso Alonso ministro de Sanidad –un cargo con menor proyección dado que las competencias de Sanidad residen en las CC.AA- y se nombra portavoz a Rafael Hernando, parlamentario del ala más “derechona” y poco respetuosa del partido, especialista en broncas parlamentarias y que ya se ha hecho notar con varias “perlas”.

La economía se está recuperando, el PIB crecerá cerca del 3% y se está creando empleo, aunque temporal y de salarios recortados. Pero el elector no premia la mejora coyuntural de un momento sino la seguridad económica a medio plazo. Y un Gobierno que muestra poco talante negociador y que comete muchas torpezas es difícil que, en solo un año y tras una larga crisis, genere seguridad.    

En la política española no hay tanto un “milagro Rivera” –que también en parte– sino una extraña “carencia Rajoy” al abordar los conflictos políticos. Un conocido empresario dictaminaba hace poco: “En economía lo ha hecho de cine pero no ha sabido ni dialogar con el país ni, por otra parte, satisfacer y mantener vivo al partido”.

Quedan todavía meses para las elecciones. Los datos económicos serán buenos y Rajoy podría saber inflexionar (tarde y a destiempo ha hecho gestos respecto a Artur Mas), pero para ello tendría que vencer aquella ley política que dice que cuando, por cualquier causa, a un partido se le empiezan a poner mal las cartas, lo más seguro es que los intentos valerosos pero improvisados de enderezar la mala racha sólo logren empeorarlo todo.

¿Es lo que le ha pasado a Mariano Rajoy con –pongámoslo como ejemplo– el expediente fiscal de Rodrigo Rato?

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<![CDATA[Un accionista, a Cebrián: “A Prisa no la reconoce ni el padre que la parió”]]>2015-04-22T05:00:00+02:002015-04-22T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2015-04-22/a-cebrian-le-mentan-a-polanco-a-prisa-no-la-reconoce-ni-el-padre-que-la-pario_764247/http://www.elconfidencial.com/autores/el-confidente-981/“Con permiso de la familia Polanco, a Prisa no la reconoce ni el padre que la parió”. Si hay una cosa que más puede encolerizar a Juan Luis Cebrián es que los trabajadores de su maltrecho imperio mediático se revuelvan contra él y le acusen de haber hecho trizas el inmenso legado dejado por el Ciudadano Kane que fue el fallecido Jesús de Polanco, verdadero factótum del grupo que ahora gobierna –con un destino incierto– quien fuera el primer director del diario El País.

Así ocurrió el pasado lunes, durante la junta general de accionistas de Prisa, celebrada en uno de los salones nobles del Teatro Real de Madrid y con inmejorables vistas hacia el Palacio de Oriente. Tras los preceptivos discursos de Cebrián y de su nuevo consejero delegado, José Luis Sainz, se sucedieron varias preguntas planteadas por algunos de los accionistas minoritarios de la compañía que no fueron, en ningún caso, nada complacientes para los oídos de Juan Luis Cebrián, que, sin embargo, sorteó el trance sin pestañear.

La más extensa y la que más metió el dedo en la llaga del máximo ejecutivo fue la que protagonizó Juan Gil, un antiguo trabajador del Grupo que fue, durante años, presidente del Comité Sindical de Prisa, y que reprochó a Cebrián que haya diluido el espíritu fundacional de la empresa hasta dejarla irreconocible. Gil tuvo un especial recuerdo para los 3.500 empleados y periodistas que han salido del Grupo en diferentes ERE a lo largo de los últimos años de crisis y, en una intervención que aplaudida por un buen grupo de accionistas, reprochó a Cebrián que no haya hecho un mayor esfuerzo de compromiso social con los trabajadores que han sufrido su gestión. “Si esto fuera una piscina, no cabrían las lágrimas de esas personas”, dijo. “Si esto va un poquito mejor, que se deje ya de sangrar. En el camino se ha quedado gente y eso también se ha pagado en la imagen del Grupo”. Por último, criticó que Prisa sea “un gran negocio” que se ha convertido en un “grupo económico de influencia que un día estamos con unos y, otro, con otros”.

Cebrián respondió a la ristra de comentarios negativos recordando que él también fue uno de los fundadores del Grupo y que su opinión era tan válida como la expresada por este antiguo representante sindical. Aseguró que seguirá defendiendo urbi et orbi los valores fundacionales de Prisa y añadió que la compañía sigue creando, pese a todo, muchos puestos de trabajo. “Ha habido una pérdida de empleo –dijo– pero este Grupo empezó con 250 trabajadores y hoy tiene entre 10.000 y 11.000 trabajadores”.

Hasta la Junta se acercó también el presidente del Comité de Empresa del País para suplicar a Cebrián que reconsidere la decisión de cerrar cuatro delegaciones territoriales del diario para convertirlas en corresponsalías en las que sólo se quedarán dos periodistas al frente. En este punto, Cebrián no quiso ni ser contemporizador ni ejercer de máximo supervisor del devenir de El País. Y zanjó el tema con un: “Es obvio que este no es el lugar para debatir las relaciones laborales y sindicales”. Cebrián cerró su discurso asegurando que, más pronto que tarde, Prisa y sus accionistas podrán unirse al “brindis coral por el futuro” que estos mismos días se representa en el Teatro Real al compás de La Traviata. Pero por más que quiera brindar por el futuro en positivo, la sombra de los últimos ajustes y el ERE le seguirá persiguiendo, mal que le pese, durante bastante tiempo. Si Polanco levantase la cabeza…

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<![CDATA[Trias quiere "tapar" la independencia]]>2015-04-15T05:00:00+02:002015-04-15T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2015-04-15/trias-quiere-tapar-la-independencia_759921/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Las elecciones de Madrid, en las que Rajoy ha tenido que recurrir a su enemiga íntima Esperanza Aguirre, pueden ser claves para las españolas de final de año. Las municipales de Barcelona lo serán para las catalanas anticipadas del 27 de setiembre (todavía no convocadas) y para la política catalana. Quien manda en Barcelona tiene mucha fuerza en Cataluña y ese fue el gran activo del PSC y de Pasqual Maragall durante el imperio catalán de Jordi Pujol (1980-2003).

Ahora CiU gobierna Cataluña sin mayoría absoluta y en la ciudad de Barcelona con poca fuerza (tiene sólo 14 concejales, cuando la mayoría necesaria es de 21). Y la capital catalana –donde el alcalde Trias no tiene pacto estable– es clave para CiU ya que la ciudad –potente económicamente gracias a la anterior gestión socialista hasta hace cuatro años– sirve de pulmón a las apuradas finanzas de la Generalitat. Si CiU pierde Barcelona tendrá una catástrofe política y financiera.

Y Xavier Trias no las tiene todas consigo porque las fuerzas emergentes –Podemos y Ciudadanos, que no son soberanistas– parece que van a tener una fuerte presencia en el futuro consistorio. Trias es un hombre conciliador, de temperamento centrista (a ratos le gusta calificarse como socialdemócrata), que ha hecho una gestión prudente, poco rupturista respecto a las anteriores Administraciones socialistas –pero con un horizonte menos ambicioso (nada de grandes proyectos de ciudad como el Fórum 2004 o los JJ.OO. del 92)–, pero muy atenta a la mejora urbana de la ciudad, especialmente de los barrios centrales donde vive el electorado de clase media que constituye el núcleo central del electorado convergente.

Las encuestas predicen un descenso de CiU que podría bajar de 14 a 10 concejales, debido a la caída generalizada de la coalición nacionalista y a la eclosión de la protesta social tras los años de crisis. Y según las encuestas, disputándole la victoria no está ya el PSC –que gobernó la ciudad ininterrumpidamente desde 1979 al 2010–, sino una coalición más a la izquierda formada básicamente por Podemos y los ecosocialistas de ICV y dirigida –al parecer con mano de hierro– por una activista social, Ada Colau, que se dio a conocer en la lucha contra los desahucios.

Las últimas encuestas predicen un posible empate a 10 concejales entre Trias y la izquierda radical de Colau, y el propio alcalde no niega este escenario. Cree que el miedo al radicalismo de Colau (superior al de ICV, la IU catalana) puede convertirle en el refugio de todo el voto moderado y de orden. El problema para Trias es que también puede favorecer la concentración del voto de izquierda en Barcelona en Común (el nombre de la coalición de ICV-EUA, Podemos y otros grupos).

Pero el duelo solitario en cabeza entre Trias y Colau tampoco es del todo seguro y Trias está preocupado. Para llegar en primera posición y superar los nueve o diez concejales que le da la encuesta de la semana pasada de El Mundo necesita captar el máximo posible de voto moderado y de orden, sin distinción ideológica o partidaria. Y aquí es donde el actual independentismo de CiU puede perjudicarle. En efecto, si Trias levanta la bandera independentista en exceso –como hace la actual dirección convergente–, el voto moderado no independentista de centro-derecha o centro-izquierda podría huir hacia Ciudadanos –al que las encuestas dan una fuerte subida pese a que presenta una candidata poco conocida- o hacia el PSC, el contrincante tradicional. Entonces Colau podría ser la primera e incluso ser investida alcaldesa –en ausencia de difíciles pactos alternativos antes de las elecciones catalanas– como la lista más votada. Un desastre para Trias y para Mas. La gran pesadilla de los dirigentes de CiU.

Por eso Trias –político calculador– no ha dudado en hacer striptease el pasado fin de semana ante la católica Cadena COPE afirmando que deseaba unas elecciones en clave municipal y alejadas del agitprop independentista: “No me conviene que las elecciones tengan un tono soberanista y Artur Mas no las quiere convertir en eso porque sabe que a mí no me conviene".

Mas sabe que estas elecciones, si es por mí, serán municipales”. Y preguntado directamente por la independencia… contestó sin contestar: “Si esto posibilita tener una situación económica mucho mejor que la actual, querrá decir que todos viviremos mejor”. Vale, ¡tres hurras por el pragmatismo centrista de Trias! Y los dirigentes de CDC le han seguido, no sólo la moderada portavoz Mercè Conesa –alcaldesa de San Cugat del Vallès, el municipio de renta per cápita más alta de Cataluña–, sino también Josep Rull, el coordinador general de CDC que es el referente “serio” del ala independentista del partido.

El problema es que el interés táctico de Trias y de CDC (avalado por Mas) choca frontalmente con el espíritu, si no la letra, de la hoja de ruta independentista firmada el pasado 30 de marzo con ERC, la ANC y Òmnium. La ANC ha dicho el pasado fin de semana que ve las municipales como las primarias de las plebiscitarias del 27 de setiembre. ¿Cómo reaccionarán ERC y la ANC a estas “vacaciones plebiscitarias” que CDC –presionada por Trias– parece querer imponer hasta el 24 de mayo? Y precisamente Trias tiene una prueba de fuego el próximo viernes 24 de abril cuando la ANC ha convocado un gran acto con todo el aforo ya comprometido en el Sant Jordi (el local de los magnos mítines políticos) para apoyar a todos los candidatos independentistas a las alcaldías de Cataluaña.

¿Qué hará Trias? Si no va, arriesga perder (y hacer perder a otros candidatos convergentes) voto independentista a favor de ERC. Si va, puede alentar el trasvase de voto a la candidatura de Collboni (PSC) o la de Ciutadans. ¿Irá, no irá, tendrá algún viaje programado al extranjero para vender Barcelona o intentará ser poco fotografiado? Trias es hábil y gato viejo, pero el independentismo es hoy un uniforme demasiado visible y, tras la apuesta de Mas, Trias (y otros alcaldes convergentes) pueden salir escaldados. Tanto si se lo ponen como si se escabullen.

Pero la batalla entre Trias y Colau es sólo la primera estación de la batalla por Barcelona. En efecto, la fragmentación hará pasar de los cinco grupos actuales (PPC, CiU, ERC, PSC e ICV) a seis o siete (PPC, CiU, ERC, Ciudadanos, PPC, Barcelona en Común y seguramente las CUP). Y para formar una mayoría de gobierno sólido será necesario el pacto de posiblemente tres fuerzas. La lucha por el tercer puesto es también clave y se plantea bastante encarnizada entre el PSC (hoy el segundo partido), ERC y Ciudadanos.

El PSC tiene en su contra que ha estado desorientado por una lucha interna gran parte de la legislatura, pero es cierto que Jaume Collboni, elegido en primarias abiertas hace un año, ha revitalizado la opción, muestra gran dinamismo y ha elaborado una lista renovada en la que lleva de número dos a su oponente en las primarias, Carmen de Andrés, con tirón en el distrito más populoso y obrero de la ciudad, y de número seis al inteligente portavoz de ICV en el ayuntamiento durante los últimos años que ha sido excluido de la lista de Barcelona en Común por el entorno familiar (con fama de autoritario) de Ada Colau. Si Collboni consigue ser tercero, el PSC respirará tranquilo porque será decisivo en la formación del próximo gobierno municipal inclinándolo hacia una opción centrista (con Trias) o izquierdista con Barcelona en Común. Collboni y el propio Iceta no dudan en afirmar que su opción preferente sería por un pacto de izquierdas (con ICV), pero ponen bastantes más reparos a Barcelona en Común porque Ada Colau rechaza como reaccionarias las políticas desarrolladas durante muchos años por los alcaldes Serra, Maragall, Clos y Hereu con apoyo de ICV.

Iceta y Collboni creen que la reciente recuperación del PSOE con Pedro Sánchez (delante del PP y a sólo unas décimas de Podemos en la encuesta del domingo de El País) puede levantar la intención de voto a los alcaldes socialistas de la misma forma que el desorden y la decadencia del último Gobierno Zapatero contribuyó a la pérdida de Barcelona en las últimas municipales. Iceta piensa lo mismo que Felipe González –que hay que cerrar filas con Pedro Sánchez– y el líder socialista tiene una apretada agenda en Cataluña los próximos días (Tarragona, Lleida y Girona el jueves, L´Hospitalet de Núria Marín y el área metropolitana el viernes, y asamblea local del PSC con Iceta y Collgonia el sábado).

Pero el PSC tendrá que batallar duro porque en la reciente encuesta de El Mundo, Ciudadanos –el partido de moda en toda España en este momento– le adelantaba en algo más de un punto. También porque ERC aspiraba hasta hace poco a quedar incluso por delante de CiU. Pero el candidato de ERC, Alfred Bosch, diputado en Madrid y elegido en primarias por el apoyo de Junqueras, no tiene experiencia municipal, no se ha entendido con la ERC tradicional del ayuntamiento (Jordi Portabella) e incluso no ha conseguido incorporar a la lista a Jordi Martí, antiguo portavoz municipal del PSC que ha abandonado el partido tras un enfrentamiento con el aparato local del PSC y que sostiene tesis soberanistas moderadas.

Finalmente queda la incógnita del PPC, cuyo candidato, Alberto Fernández, es el político municipal con más currículo (con la excepción de la nueva secretaria de organización del PSC, Asumpta Escarp, que abandona el ayuntamiento) y que conoce bien la ciudad. Pero Alberto Fernández está hoy penalizado por la mala imagen general del PP y sufre una importante erosión de voto (similar en toda España) hacia Ciudadanos. Es posible que, como ha pasado otras veces, el PPC tenga voto oculto y que Fernández –gato viejo que presenta un programa centrado en los aspectos sociales– logre remontar y no tenga la pérdida de 4 concejales que le vaticinan las últimas encuestas. Pero no es seguro porque hasta ahora Ciudadanos nunca había saltado la barrera de entrada a Barcelona.

Lo más probable es que tras el 24-M y hasta el 27-S no se forme un equipo estable y gobierne la ciudad en precario la lista más votada. Luego la formación de una mayoría de gobierno sólida con tres socios será difícil porque las tres coaliciones que suman tienen serias contradicciones y contraindicaciones. Una sería la de Trias, PSC y ERC; otra la de Trias-PSC y Ciudadanos y la última la de Barcelona en Común, ERC y PSC. Lo que pasa es que las dos primeras son muy difíciles por la difícil convivencia PSC-ERC o CiU-Ciudadanos, y la última, la de izquierdas, es quizás más complicada porque la coalición de Ada Colau hace campaña criticando la obra de gobierno de los tradicionales ayuntamientos de progreso de la ciudad.

El resultado final puede ser una Barcelona con graves problemas de gobernabilidad que sería la estación previa a una Cataluña ingobernable tras las elecciones de setiembre. ¿Le seguiría una España también ingobernable a finales del 2015?

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<![CDATA[Las tres líneas rojas de Unió]]>2015-04-08T05:00:00+02:002015-04-08T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/confidencias-catalanas/2015-04-08/las-tres-lineas-rojas-de-unio_755308/http://www.elconfidencial.com/autores/joan-tapia-158/Desde 1980, CDC ha ganado las elecciones catalanas a través de una coalición permanente con los democristianos de UDC (Unió Democràtica de Catalunya) bajo las siglas de CiU. Desde hace menos años, CiU es una federación de los dos partidos, pero ahora la progresiva conversión de CDC al independentismo, bajo el liderazgo de Artur Mas, puede llevar a la ruptura entre los dos partidos.

Duran i Lleida, el único dirigente de CiU que ha ganado unas elecciones españolas en Cataluña (en 2011), hace tiempo que viene advirtiendo de que la apuesta por la independencia es una opción equivocada. Pero ni Duran ni casi nadie de Unió querría romper CiU, que es una marca que ha dado al centro-derecha catalanista el dominio político de Cataluña desde hace más de 30 años. En los últimos tiempos la nueva dirección convergente (primero Oriol Pujol Ferrusola y ahora Josep Rull, Lluís Corominas y Jordi Turull) intentan arrastrar a Unió al independentismo, pero el viejo partido democristiano se resiste.

En realidad, Artur Mas ha cometido un grave error al confundir el universo de la ANC –que adquiere el máximo desarrollo tras la sentencia del Constitucional contra el Estatut– con la totalidad de Cataluña. El independentismo ha crecido mucho y ha demostrado gran capacidad de movilización, pero nunca ha llegado a ser mayoritario. Y ahora encuentra serias resistencias. Una cosa es estar contra el modelo de España del PP y otra distinta abrazar el independentismo con todas sus incógnitas.

La última encuesta del CEO (el CIS de la Generalitat) dice que el 54,4% de los catalanes no se siente independentista (contra el 42,4%) y varias encuestas (como la última de El Periódico) detectan un fuerte crecimiento del voto a Ciutadans, que se podría definir como alérgico al independentismo. Una reacción contra la euforia soberanista posterior a la primera gran manifestación del 11 de septiembre (la del 2012). Como ya he escrito alguna vez, Artur Mas –como nuevo converso– ha querido correr demasiado y a la hora de la verdad, esta apuesta le ha llevado a perder votos hacia ERC (una marca independentista más consolidada) y a no lograr convencer ni a Unió Democràtica de Catalunya, su aliado permanente.

Lo más arriesgado de la apuesta de Mas es que el procés (la marcha hacia la independencia) le fuerza a sucesivas cesiones a ERC y la ANC. La primera fue el pacto de elecciones anticipadas el 27-S, por el que renunciaba a su capacidad de disolver el parlamento catalán en el momento que creyera más oportuno. La segunda –el 30 de marzo, el lunes de Semana Santa– ha sido la hoja de ruta hacia la independencia que prevé no sólo que las elecciones del 27-S sean plebiscitarias, interpretando que la mayoría absoluta de los partidos que la suscriban equivalga al referéndum, sino la proclamación unilateral de la independencia, al margen de la legalidad vigente, en un plazo de 18 meses.

Cierto que Mas, en su famosa conferencia posterior al 29-N, también planteaba una ruptura con la normativa española, pero entonces era con lista única y bajo su mandato. Por el contrario, la hoja de ruta actual deja el procés en manos del resultado de las próximas elecciones que –según la mayoría de las encuestas–, será una muy ajustada mayoría independentista (contando con las asamblearias y antisistema CUP). O sea, que podría dejar el procés en manos del ejército de Pancho Villa.

Lo insólito es que CDC firmó esa hoja de ruta con ERC y con ANC, Òmnium y la Asociación de Municipios Independentistas (AMI) sin haberla consensuado antes con Unió, su socio de federación, priorizando así el pacto con fuerzas externas a la cohesión interna. Y ocho día después, el lunes de Pascua 6 de abril (jornada festiva en Cataluña), Ramón Espadaler, secretario general de Unió y conseller de Interior del Govern, ha concretado en una entrevista a Europa Press la hoja de ruta autónoma que los democristianos someterán a referéndum de su militancia el próximo 14 de junio.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Espadaler afirma que el documento que prepara Unió no se hace para complacer a CDC ni para romper con ella, sino para dejar, de forma clara y nítida, la posición de los democristianos. Y por lo que declara, el documento marcará tres líneas rojas. Una, la consulta sobre el futuro de Cataluña, que Unió defiende debe realizarse previo pacto con el Estado, es decir, que debe ser legal. Dos, Unió rechazará como consecuencia una posible Declaración Unilateral de Independencia. Tres, en ningún momento Cataluña puede correr el riesgo de salir de la Unión Europea. Y Espadaler, un hombre cauteloso y prudente, añade que llevarán estas posiciones hasta sus últimas consecuencias: “Si se pueden llevar a cabo en el seno de la federación perfecto; caso contrario, habrá que buscar otras alternativas”.

Espadaler –como Duran i Lleida y la mayoría de la dirección de Unió– no quiere romper la federación con CDC, pero tampoco ser arrastrado a un pacto con ERC que suponga la ruptura de la legalidad. Como consecuencia, si los militantes de Unió respaldan estas posiciones, CDC y Artur Mas se encontrarán ante un grave dilema. Respetar el pacto con Unió y adaptar una hoja de ruta más moderada, lo que les llevaría a romper la hoja de ruta recién pactada con ERC, la ANC y Òmnium, o por el contrario seguir fieles a estos pactos y arriesgar una casi inevitable ruptura con Unió y al final de la coalición CiU.

Es posible que Artur Mas –de viaje en Estados Unidos para hacer propaganda de la independencia pero que no quiso estampar su firma el pasado día 30 en la hoja de ruta pactada con ERC– haga los máximos esfuerzos para evitar una ruptura con Unió que podría pasarle factura en las próximas elecciones, pero la síntesis entre los democristianos de Unió y las posiciones de ERC parece cada vez más imposible.

Artur Mas se enfrenta, pues, cada día a más y más graves contradicciones en la hoja de ruta hacia la independencia. Y las perspectivas no son brillantes. Ganó en el 2010 con 62 diputados que le parecieron pocos (se quedó a seis de la mayoría absoluta), tras las elecciones anticipadas del 2012 se quedó con 50 escaños y ahora la última encuesta del CEO le predice 32 o 33. El independentismo no parece haber sido un buen negocio. Ni para CDC ni para Artur Mas. ]]>
<![CDATA[Sobrevivir a un 'gestor estrella']]>2014-10-24T05:00:00+02:002014-10-24T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-10-24/sobrevivir-a-un-gestor-estrella_405004/http://www.elconfidencial.com/autores/pablo-zamorano-287/Salidas de 'gestores estrella', como la de Bill Gross de la firma americana Pimco o de la Francisco García Paramés en Bestinver, con la posterior retirada de un volumen importante de fondos por parte de los inversores, han puesto de nuevo de actualidad el debate: ¿hasta qué punto debo fiar toda la imagen de mi empresa o firma a la de mi gestor estrella?

La pasada semana, Laurence Fink, primer ejecutivo de BlackRock, una de las mayores gestoras del mundo y 'rival' de Pimco, aprovechaba una conferencia telefónica de presentación de resultados trimestrales con analistas e inversores para resaltar las diferencias de su gestora con la competencia. Así, como publicaba The Wall Street Journal, Fink manifestó que los inversores estaban apostando por BlackRock frente a otras gestoras (en clara alusión a Pimco) por su modelo de negocio basado en el enfoque de inversión del equipo, amplia gama de servicios y su estabilidad. BlackRock recibió durante los primeros nueve meses del año entradas netas de 48.000 millones de dólares, mientras que Pimco vio como sólo tres días después de la salida de Gross se produjeron retiradas por valor de 23.500 millones de dólares.

En España, la marcha de Paramés ha supuesto para Bestinver la retirada de más de 700 millones de euros. El cambio de firma de otros gestores estrella como Iván Martín de Santander AM o la de Firmino Morgado, de Fidelity, produjo también merma en ambos casos. Por supuesto que en la retirada de estos fondos hay probablemente también otros motivos (como la propia situación de los mercados), pero desde luego no es casual que también se hayan producido justo después de tan sonadas despedidas. El dinero, ya saben, huye siempre de la incertidumbre.

¿Quieren decir estos casos que la comunicación no debería estar centrada en los gestores estrella para evitar males mayores en caso de su ausencia? ¿Qué el modelo de BlackRock es mejor que el de la Pimco de Bill Gross? 

La revista americana Newsweek analizaba hace una década los efectos de un excesivo protagonismo y poder de los consejeros delegados y como ello había producido escándalos en la gestión de empresas, como WorldCom, Enron o muchas de las compañías nacidas en la 'burbuja puntocom'. Para evitarlo, listaba una serie de consejos a directivos para “construir al mejor CEO” entre los que destacaría uno: “You are not the boss, the board is” (Tú no eres el jefe, el consejo lo es”).

Posicionar a tu gestor estrella o primer ejecutivo, poniendo en valor sus destrezas y resultados, no sólo es apropiado, sino necesario. Pero hacerlo con una sobreexposición en un momento donde quizá éste también haya ganado una cuota excesiva de poder dentro de la firma puede derivar en situaciones como las de Pimco o Bestinver, donde se olvida, al menos públicamente, el concepto compañía (accionistas, equipo, performance, etc) o “quién es el jefe” y todo se individualiza (Bill Gross, Francisco García Paramés, Steve Jobs, Richard Brandson…).

Por ello, es importante tener claros los objetivos y propósito o misión de la compañía para construir sobre ello un perfil público, donde el gestor/es sean un elemento más que sume valor al todo y no el todo sobre el que descanse la imagen y reputación de la compañía.

De hecho, según la última edición del European Communication Monitor, realizado entre profesionales de la comunicación de 42 países, los dos principales ejes de actuación sobre los que se trabajará en comunicación en Europa hasta 2017 son, por este orden, alinear la estrategia de negocio con la de comunicación (44,9%) y crear y reforzar la confianza de la entidad con sus stakeholders (38,7%). El posicionamiento del CEO o primer ejecutivo será un área de desarrollo que se realizará para impulsar y reforzar las dos primeras, no de manera aislada. Es decir, primará la compañía y su propósito corporativo frente al resto, que siempre estará al servicio de esta misión.

Las firmas y empresas que perduran en el tiempo, no nos olvidemos, son las que logran transcender de personalismos (incluso de sus fundadores) para mostrar un saber hacer y unos resultados que no pueden dejar de ser fruto de un trabajo equipo. Pimco debe “sobrevivir” a Bill Gross, como Bestinver a Francisco García Paramés en las gestoras, igual que por circunstancias bien distintas Santander o El Corte Inglés deberían ayudarnos a “olvidar” pronto (entiéndase bien) a Emilio Botín o Isidoro Álvarez. Y para lograrlo, no sólo hay que tomar decisiones de negocio, sino también de comunicación.

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<![CDATA[El 'lobby' transparente, bueno para la democracia]]>2014-04-02T05:00:00+02:002014-04-02T05:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-04-02/el-lobby-transparente-bueno-para-la-democracia_110534/http://www.elconfidencial.com/autores/santiago-esteban-326/¿Qué es el lobby? Muchos ciudadanos no lo tienen muy claro. La mayoría no sabe bien qué es, por qué existe y para qué sirve. A menudo, la percepción de esta actividad no es muy positiva en España. Se suele asociar con prácticas ilícitas como tráfico de influencias, donaciones anónimas y otras. Las numerosas películas de Hollywood sobre este tema no han ayudado mucho a mejorar su imagen. Denominar ‘grupos de presión’ o ‘de influencia’ a los que trabajan en esta actividad, tampoco.

Pero el lobby no es eso. Si nos atenemos a su significado, el término es un anglicismo cuya traducción más cercana sería “vestíbulo”. Es decir, un lugar donde se reúne la gente para dialogar. ‘Dialogar’ –que no influir es la palabra clave para entender esta práctica. Hay que remontarse al siglo XVIII para ver su nacimiento, cuando los miembros del Parlamento Británico iniciaron así esta forma de hacer política.

APRI, la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales define el lobby como “el traslado de intereses privados a las instituciones públicas que son las que, finalmente, legislan sobre todos los sectores de la sociedad. En otras palabras, es el acercamiento de la sociedad civil, de las empresas y de los distintos colectivos sociales a las leyes y reglas que se aprueban en un sistema democrático”.

El lobby bien entendido y el que debe imperar es una actividad que promueve el diálogo entre el poder y los diferentes grupos de la sociedad. Es beneficioso que las autoridades nacionales, europeas y autonómicas escuchen y dialoguen con los afectados por la actividad legislativa. Los Gobiernos toman decisiones que afectan al futuro de los intereses privados en distintos temas y el diálogo transparente de ambas partes puede ayudar a prevenir efectos contra los intereses generales. Defenderlos es la labor primera de los Gobiernos y debe ser su prioridad. El diálogo entre lo público y lo privado es esencial y ayuda a construir un cuerpo legislativo equilibrado.

Los políticos son conscientes de la importancia de esta actividad, aunque todavía hay un amplio recorrido para la mejora. En una encuesta realizada hace poco por Burson-Marsteller entre autoridades de todos los países de la UE, los resultados muestran que para un 48% de los parlamentarios españoles, el lobby es útil para compartir experiencias y resulta constructivo en el proceso de toma de decisiones (45%). También es verdad que los mismos valoran muy bajo la profesionalidad del lobbista como una ayuda eficaz: sólo un 10% en España, frente al 50% de los encuestados en el resto de los países europeos.

Este dato puede ser una de las razones por las que esta práctica no tiene una percepción positiva en España. Hay otras tres causas principales, a mi juicio: la primera es que casi nadie ha sabido comunicar adecuadamente los beneficios del lobby a los ciudadanos. La segunda es la falta de transparencia que ha imperado en este ejercicio hasta la fecha. Se ha pecado de opacidad y secretismo, aumentando la desconfianza hacia las instituciones y autoridades políticas. La tercera es la creencia de que los lobbistas se rigen únicamente por intereses individuales, sin preocuparse del interés común. Es cierto que puede ser así en algunos casos, pero son mínimos.

Quizá una solución para mejorar la percepción sobre el lobby en nuestro país sería imitar aspectos del modelo anglosajón. En Estados Unidos los profesionales de este sector cuentan con oficinas en el Congreso y llevan un registro público de todos sus encuentros y los temas tratados en ellos, así como su forma de financiación, miembros e intereses. Más cerca, en Bruselas, también se hace así. Nos llevan años en este terreno. Salvo casos puntuales, tanto las autoridades como las instituciones han entendido e interiorizado que la transparencia es la clave. De ahí la normalización de esta actividad entre la gente.

Un paso adelante en nuestro país podría ser la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, que se encuentra en fase de desarrollo tras ser aprobada por el Consejo de Ministros en julio de 2012. El Gobierno tiene previsto regular aspectos del lobby en esta nueva normativa. Veremos hasta dónde llega.

Si trabajamos en el diálogo y la transparencia, el lobby se convertirá no sólo en una práctica positiva para la democracia y el progreso, sino necesaria. No es casualidad que ninguna dictadura permita esta actividad. Allí no hay diálogo entre los ciudadanos y el poder, ni influencia de la Sociedad Civil en la toma de decisiones políticas. Aquí, al menos, las peticiones de los ciudadanos pueden ser escuchadas y tenidas en cuenta a través de esta vía también.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa de Burson-Marsteller

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<![CDATA[El ‘sentimiento Crimea’ en la empresa]]>2014-03-19T06:00:00+01:002014-03-19T06:00:00+01:00http://blogs.elconfidencial.com/economia/basado-en-la-evidencia/2014-03-19/el-sentimiento-crimea-en-la-empresa_103867/http://www.elconfidencial.com/autores/ignacio-ruperez-larrea-315/Sigo con atención los acontecimientos en Crimea, no solo por la gravedad del tono que están tomando ni por sus consecuencias geopolíticas o económicas. Hay un elemento que me llama especialmente la atención, sobre todo tras el referéndum del domingo. Cuando veo los resultados de la consulta, pienso en cómo debe ser vivir en un lugar con el que no te sientes identificado, al que no crees pertenecer. El eterno problema de la identidad.

Llevándolo a nuestro terreno (la comunicación financiera y corporativa), y salvando las distancias, la identidad corporativa está compuesta por unos valores, una marca, una historia común y una cultura, de modo similar a lo que ocurre con la identidad de un país. En el caso de las empresas, la identidad no siempre está clara y en muchos casos se ha quedado en teoría no del todo asimilada por los empleados.

Sin embargo, y ligándolo con otro de los temas de la semana −la operación de Vodafone y ONO−, existe un caso claro en el que ‘afloran’ las identidades corporativas de manera muy clara: cuando dos compañías se fusionan. Es en ese momento, por comparación, cuando de forma más evidente se manifiesta la identidad de las empresas, entre los directivos que firman el acuerdo de fusión pero también entre los empleados. Como dice el refrán “nadie sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde” y de este modo se da la paradoja de que empleados que hasta ese momento podrían haber criticado a su empresa en el descanso del café, ahora defiendan su identidad corporativa frente a la nueva compañía que se integra. En el caso de la empresa absorbida, es en ese momento cuando puede producirse el sentimiento Crimea: la sensación de estar en una empresa a la que no crees pertenecer.

Por eso, las fusiones y adquisiciones son procesos que requieren de un gran esfuerzo de comunicación externa e interna. Los cambios siempre asustan y es clave acallar rumores, gestionar expectativas e intentar que la integración sea lo menos traumática posible. No solo para evitar conflictos, sino porque una buena gestión del cambio puede tener efectos en la productividad. Según un estudio realizado por la consultora americana Gallup entre 350.000 trabajadores, un empleado comprometido y alineado con la compañía en la que trabaja puede ser hasta un 43% más productivo, generar hasta un 23% más de ingresos y tienen un 87% menos de probabilidades de cambiar de trabajo. 

Es importante tener esto en cuenta, ahora que el mercado de fusiones y adquisiciones parece animarse. Por volumen, el ranking de Thomson-Reuters valora las operaciones cerradas en 2013 en 50.800 millones de dólares frente a los 76.875 del año anterior, es decir, un 30% menos que en 2012. Sin embargo, todos conocemos el cambio de percepción sobre España que se ha producido y en enero de 2014 se han superado los 10.440 millones de euros, rebasando su último máximo mensual de julio de 2013, según el Informe Mensual Ibérico de Transactional Track Record. También el banco de inversión OnetoOne, que cifró en 1.500 las transacciones cerradas en España en 2013 (un 18% menos que en el año anterior), augura que en 2014 se cerrarán unas 2.000.

Por supuesto que no existe una receta para hacer que una fusión o una adquisición sea digerida positivamente por los empleados. Sin embargo, si volvemos al ejemplo de un país, vemos que los grandes cambios requieren de grandes líderes. El papel del consejero delegado y de la dirección es fundamental para explicar los planes de futuro hacia el exterior (según un estudio de Burson-Marsteller entre 1.040 personalidades influyentes de la esfera empresarial, la mayoría considera que el 50% de la reputación de una compañía es atribuible a su CEO) y, sobre todo hacia el interior. Los empleados, a fin de cuentas, son quienes ejecutarán esos planes de futuro, por lo que es conveniente explicárselos bien, motivarles, inspirarles e involucrarles.

*Ignacio Rupérez Larrea. Comunicación especializada en Burson-Marsteller. 

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<![CDATA[¿Qué eres, Mariano, sino una vieja cansada?]]>2013-07-26T06:00:00+02:002013-07-26T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-26/que-eres-mariano-sino-una-vieja-cansada_12930/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Tierno y sensible, acomplejado por su físico enclenque y sus profundas y múltiples inseguridades,  profundamente alcoholizado, el poeta galés Dylan Thomas repetía a su primer amor, la escritora británica Pamela Hansford Johnson, los impublicables poemas que un amigo dedicaba a su "cerda", la patria: "¿Qué eres, Gales, sino una vieja puta cansada?".Los países, como las cerdas y como las personas, se agotan. Hoy España es un país tan cansado, tan exhausto, tan maltratado, que parece incapaz de reaccionar y levantarse. Los ciudadanos están llenos de dudas, de temores, de resquemor. La culpa es de la corrupción política, de la crisis económica, del deterioro ético y moral. La mala fortuna, en forma de accidente de tren, nos ha dado el golpe de gracia. No hay ideas, no hay líderes, no hay esperanza, no hay futuro."Las decisiones necesarias son las más difíciles de tomar", dijo el presidente del Gobierno en un desayuno informativo. Una frase hueca que venía a confirmar que nuestro líder de plasma necesita un empujoncito para tomar decisiones... "Es imperativo que Mariano Rajoy comparezca en el Congreso", ordenó el Financial Times el pasado día 16 en un memorable editorial titulado "El venenoso escándalo de financiación irregular en España". Es la prensa internacional la que ha obligado a Rajoy a explicarse ante los españoles. La prensa española está desactivada. Recuerde la tomadura de pelo que supuso la comparecencia de Rajoy con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en la que el presidente del Gobierno se alió con ABC para no responder a la pregunta del millón, preparada por los periodistas presentes: "¿Por qué mantuvo el contacto con Luis Bárcenas, incluso dándole ánimos por SMS, después de saber que tenía 16 millones de euros en Suiza?".En estos momentos, el descrédito de Rajoy no conoce fronteras. Lidera un país en ruinas y un partido tan pringoso como una bayeta de cocina. El periodista Ciprion Baltoio, corresponsal extranjero de un canal rumano de televisión, le sorprendió el pasado día 22 durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro Victor Ponta  con esta pregunta: "Es para saber cuándo y cómo vas a responder a todas las acusaciones que vienen en el caso Bárcenas. ¿Enfrente del Parlamento, de un juez o en un discurso como el pasado febrero? Muchas gracias". El rostro del presidente, como el de un señor Potato de carne y hueso, se descompuso: borrado su inamovible ceño, se le desajustó la mandíbula, los ojos perdieron simetría, los labios se encogieron hasta desaparecer, las cejas se desmoronaron... Su invariable expresión de asombro se convirtió en caricatura.No queda nada del político que, exultante, saludaba desde el balcón de Génova la noche del 20 de noviembre de 2011.

El próximo jueves Rajoy comparecerá, por fin, en el Congreso. No lo hará a petición propia, como dice, sino arrastrado por las circunstancias, arrinconado por los escándalos, empujado por el descrédito internacional. Y lo hará sin haber pronunciado el nombre de su extesorero, intentando convertir un debate sobre corrupción en un monográfico sobre economía, cancelando la rueda de prensa sin límite de preguntas que siempre concedía antes de vacaciones. ¿Presenciaremos ese día el comienzo del final?

"Fui mortal hasta el último suspiro prolongado", escribió Dylan Thomas. Mariano Rajoy, como la tierra del poeta galés, ha perdido todo su lustre. Dilapidado el capital político, sin credibilidad, aislado y pusilánime, el presidente carece de liderazgo. Parece una vieja fulana cansada. Tanto mentir, tanto esquivar, tanto huir, han convertido a Rajoy en propietario de un edificio ruinoso que, cubierto de grietas y humedades, ya solo espera ser demolido. ¿Surgirá un nuevo líder de los escombros?

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<![CDATA[¿Se hace periodismo en el caso Bárcenas?]]>2013-07-19T06:00:00+02:002013-07-19T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-19/se-hace-periodismo-en-el-caso-barcenas_403735/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Las páginas de los periódicos aparecen, jornada tras jornada, repletas de información sobre el llamado caso Bárcenas. La trama de corrupción que rodea las finanzas del Partido Popular ocupa desde hace semanas todas las portadas, abre cada día los principales informativos de todos los medios de comunicación, genera toneladas de imágenes, de grabaciones, de debates, de análisis. En la calle no se habla de otra cosa... Pero ¿es periodismo la información sobre Bárcenas? Me refiero a la gran información, a los titulares explosivos, a esas exclusivas que presumen de ser capaces de derribar un Gobierno. Pues sí, es periodismo... pero quizá no tanto. O al menos no del modo tradicional. En ningún caso periodismo de investigación, ese género admirado, alabado e imprescindible reducido a la mínima expresión por sus altos costes. Con el caso Bárcenas se está generando mucha opinión, puesto que proporciona el relleno perfecto para columnas, post de todo tipo, tertulias y demás parientes del genero opinativo. Pero periodismo, auténtico periodismo, gran periodismo… Sólo en el caso de que la filtración sea considerada periodismo.

Son Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva Son Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí no ha habido unos Bernstein y Woodward, los héroes del Watergate, capaces de rastrear la podredumbre, levantar la noticia y, en una investigación periodística modélica, descubrir un entramado de corrupción y juego sucio. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva. El medio afortunado pone su granito de arena y personaliza el soplo, seleccionando, elaborando y analizando los contenidos de la cloaca. El trabajo de los periodistas se limita a examinar esos documentos, desmenuzarlos, descubrir detalles, conectar informaciones y crear una narración coherente alrededor de los datos facilitados.No es de extrañar que, así las cosas, la información haya ido cambiando de barrio según los intereses puntuales de Bárcenas. El Mundo publicó el pasado 18 de enero que el extesorero del PP habría pagado sobresueldos en dinero negro a altos cargos de su partido. Bombazo. Sólo unos días después, el 31, fue El País quién abrió su portada con la supuesta contabilidad B que Bárcenas habría mantenido entre 1990 y 2009, papeles en los que aparece el actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Y cuando parecía que el diario de Prisa controlaba el tema de moda con sus fotocopias, llegó Pedro J. y, en un alarde de habilidad, cintura y, reconozcámoslo, talento, vuelve a depositar el ascua junto a su sardina: publica su charla de cuatro horas con el extesorero, se convierte en coprotagonista de la noticia del momento y, más tarde, muestra los originales de la contabilidad. Su buen amigo Gómez de Liaño, actual abogado de Bárcenas, seguro que está al tanto de todos los detalles de estas exclusivas filtradas... Insisto: ¿periodismo? Bueno, quizá periodismo para el siglo XXI, un periodismo moderno a excelente relación calidad-precio. Periodismo de supervivencia, ese que cada vez invierte menos en corresponsales, en investigación, en verdaderos periodistas, y convierte a quienes disponen de documentos en la fuente de información perfecta. El ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado: dicen que desde que surgió Wikileaks, como respuesta a la tibieza de la prensa con el desastre financiero, la información ha dejado de estar en manos de unos pocos. Debe de ser cierto: ahora se hace periodismo incluso desde Soto del Real.

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<![CDATA[¿Se hace periodismo en el caso Bárcenas?]]>2013-07-19T06:00:00+02:002013-07-19T06:00:00+02:00http://blogs.elconfidencial.com/espana/a-quemarropa/2013-07-19/se-hace-periodismo-en-el-caso-barcenas_10887/http://www.elconfidencial.com/autores/javier-perez-de-albeniz-161/Las páginas de los periódicos aparecen, jornada tras jornada, repletas de información sobre el llamado caso Bárcenas. La trama de corrupción que rodea las finanzas del Partido Popular ocupa desde hace semanas todas las portadas, abre cada día los principales informativos de todos los medios de comunicación, genera toneladas de imágenes, de grabaciones, de debates, de análisis. En la calle no se habla de otra cosa...Pero, ¿es periodismo la información sobre Bárcenas? Me refiero a la gran información, a los titulares explosivos, a esas exclusivas que presumen de ser capaces de derribar un gobierno. Pues sí, es periodismo... pero quizá no tanto. O al menos no del modo tradicional. En ningún caso periodismo de investigación, ese género admirado, alabado e imprescindible reducido a la mínima expresión por sus altos costes. Con el caso Bárcenas se está generando mucha opinión, puesto que proporciona el relleno perfecto para columnas, post de todo tipo, tertulias y demás parientes del genero opinativo. Pero periodismo, auténtico periodismo, gran periodismo… Sólo en el caso de que la filtración sea considerada periodismo.

Son Bárcenas y sus abogados, no los periodistas, quienes marcan los tiempos informativos, quienes idean los titulares, quienes diseñan las portadas. Aquí no ha habido unos Bernstein y Woodward, los héroes del Watergate, capaces de rastrear la podredumbre, levantar la noticia y, en una investigación periodística modélica, descubrir un entramado de corrupción y juego sucio. Aquí es el extesorero de Nixon el que levanta la tapa del retrete, y su abogado quien decide qué cabecera lucirá la próxima exclusiva. El medio afortunado pone su granito de arena y personaliza el soplo, seleccionando, elaborando y analizando los contenidos de la cloaca. El trabajo de los periodistas se limita a examinar esos documentos, desmenuzarlos, descubrir detalles, conectar informaciones y crear una narración coherente alrededor de los datos facilitados.No es de extrañar que, así las cosas, la información haya ido cambiando de barrio según los intereses puntuales de Bárcenas. El Mundo publicó el pasado 18 de enero que el extesorero del PP habría pagado sobresueldos en dinero negro a altos cargos de su partido. Bombazo. Sólo unos días después, el 31, fue El País quién abrió su portada con la supuesta contabilidad B que Bárcenas habría mantenido entre 1990 y 2009, papeles en los que aparece el actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Y cuando parecía que el diario de Prisa controlaba el tema de moda con sus fotocopias, llegó Pedro J. y, en un alarde de habilidad, cintura y, reconozcámoslo, talento, vuelve a depositar el ascua junto a su sardina: publica su charla de cuatro horas con el extesorero, se convierte en coprotagonista de la noticia del momento y, más tarde, muestra los originales de la contabilidad. Su buen amigo Gómez de Liaño, actual abogado de Bárcenas, seguro que está al tanto de todos los detalles de estas exclusivas filtradas...Insisto: ¿Periodismo? Bueno, quizá periodismo para el siglo XXI, un periodismo moderno a excelente relación calidad-precio. Periodismo de supervivencia, ese que cada vez invierte menos en corresponsales, en investigación, en verdaderos periodistas, y convierte a quienes disponen de documentos en la fuente de información perfecta. El ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado: dicen que desde que surgió Wikileaks, como respuesta a la tibieza de la prensa con el desastre financiero, la información ha dejado de estar en manos de unos pocos. Debe ser cierto: ahora se hace periodismo incluso desde Soto del Real.

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